
Literatura y longevidad
En el siglo XIX la tuberculosis asolaba a Europa y era responsable de uno de cada siete fallecimientos. Aunque no hacía distingos sociales parecía ensañarse especialmente con los jóvenes (y las protagonistas de las novelas), según ha dejado registro la literatura francesa de la época. En la Argentina el poeta José González Castillo escribió Griseta que, además de ser un hermoso tango, es una guía literaria y un recuerdo de aquellas heroínas, Margarita Gauthier (La dama de las camelias), Mimí (Escenas de la vida bohemia – La Boheme), Manón (Manón Lescaut) y de los demás protagonistas.
Griseta - Tango
(1924)
Letra: José González Castillo
Música: Enrique Delfino
Mezcla rara de Museta y de Mimí
con caricias de Rodolfo y de Schaunard,
era la flor de París
que un sueño de novela trajo al arrabal...
Y en el loco divagar del cabaret,
al arrullo de algún tango compadrón,
alentaba una ilusión:
soñaba con Des Grieux,
quería ser Manon.
Francesita,
que trajiste, pizpireta,
sentimental y coqueta
la poesía del quartier,
¿quién diría que tu poema de griseta
sólo una estrofa tendría:
la silenciosa agonía
de Margarita Gauthier?
Mas la fría sordidez del arrabal.
agostando la pureza de su fe,
sin hallar a su Duval,
secó su corazón lo mismo que un muguet.
Y una noche de champán y de cocó,
al arrullo funeral de un bandoneón,
pobrecita, se durmió,
lo mismo que Mimí,
lo mismo que Manón.
http://www.todotango.com.ar/spanish/las_obras/grabacion.aspx?id=3800
En 1882 el médico alemán Robert Koch anunció el descubrimiento de la bacteria que causaba la enfermedad dando el paso más importante para su control y eliminación.
Al final de la Segunda Guerra Mundial el desarrollo de los antibióticos y la penicilina permitió el tratamiento efectivo de la tuberculosis. El único tuberculoso literario de ahí en adelante es Juan Carlos, el protagonista de Boquitas pintadas de Manuel Puig.
Sin embargo el tema de la longevidad o de la “esperanza de vida” sigue presente en la literatura argentina, como puede verse en la obra de estos poetas
Límites
Montevideo 1923
Julio Platero Haedo, Inscripciones.
Hay una línea de Verlaine que ya no volveré a recordar,
hay una calle próxima que está vedada a mis pasos,
hay un espejo que me ha visto por última vez,
hay una puerta que he cerrado hasta el fin del mundo.
Entre los libros de mi biblioteca (estoy viéndolos)
hay alguno que nunca abriré.
Este verano cumpliré cincuenta años;
la muerte me desgasta, incesante.
El conventillo - Milonga
(1965)
Letra y música: Baffa, de la Torre y Rolón
Hoy que estoy en los cuarenta,
en el debe de la vida,
chapé una mina raída
que tiene más de la cuenta.
Ando en un auto polenta
diqueándome noche y día,
sin manyar la gilería
que me esta envidiando el brillo...
que nací en un conventillo
de la calle Olavarría.
http://www.edmundorivero.tango-tour.com.ar/elconventillo.htm
Enfundá la mandolina - tango
1930)
Letra: H. Zuviría Mansilla Música: Francisco Pracánico
Qué querés, Cipriano,
ya no das más jugo.
Son cincuenta abriles
que encima llevás.
Junto con el pelo
que piantó del mate
se te fue la pinta
que no vuelve más.
Es posible que no les suene conocido el autor de Límites porque su verdadero nombre no era ese sino: Jorge Luis Borges. Don Jorge se permitió la humorada de atribuírselo a otro cuando publicó su libro El hacedor, Buenos Aires, 1960, Emecé; lo que le permitió a su vez plagiarlo (esta vez a sí mismo) en 1964 y reescribirlo para el libro que publicó ese año.
Lo que resulta llamativo, es que la “esperanza de vida” actual (2009) es más “esperanzadora” que la que nuestros poetas fijaban -entre los cuarenta y cincuenta años- hace no mucho tiempo. ¿Estará bien elegido el adjetivo “esperanzadora”?
Con el agradecimiento a Julio A. Cazón, que a pesar de estar en el debe de la vida, seleccionó de memoria más de media docena de tangos que tocan el tema de "la edad" y me previno la posible confusión a que se presta "Cuidado con los 50", que habla de otra cosa.
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