Es mayor delito fundar un banco que haberlo robado. Bertolt Brecht
La frase pertenece a La ópera de los tres centavos y en el texto es más bella aunque menos sintética. La pronuncia el protagonista, Mac -un pandillero/ladrón/mafioso de poca monta-, casi al final del tercer acto, cuando está a un paso de ser ahorcado y se despide con ironía de amigos y adversarios que han ido a presenciar el espectáculo.
Mac: … Nosotros, pequeños artesanos burgueses, nosotros que abrimos con nuestras honradas ganzúas las niqueladas cajas registradoras de los pequeños negocios, somos devorados por los grandes empresarios, detrás de los cuales están las grandes instituciones bancarias. ¿Qué es una llave maestra comparada con un título accionario? ¿Qué es el asalto a un banco comparado con la fundación de un banco? ¿Qué es el asesinato comparado con el trabajo de oficina? Conciudadanos, me despido para siempre, Les agradezco que hayan venido. ...
Un instante después, llega el indulto Real a través de un mensajero y Mac salva el pellejo. Es muy interesante el mensaje porque el “sistema” lo salva para poder seguir robando en grande. Mac sería como un adorni, un milei o un espert frente a los whertein, rocas, elztains, midlins, bulgheronis locales y las corporaciones, que serían el poder real.
La ópera se estrenó en 1928 (¡!) y podemos preguntarnos cómo hizo Brecht para “ver” con tanta claridad la situación hace 100 años. Les cuento que en realidad se inspiró (y lo dice expresamente) en la Ópera de los mendigos (Beggar’s Opera) de 1728 del inglés John Gay, de quien Brecht conservó los protagonistas y párrafos completos. Gay la hizo para burlarse del primer ministro inglés de entonces una suerte de trump, zelenski o algún otro payaso de los que ponen para seguir robándonos.
Como ven tenemos larga experiencia con el tema aunque no escarmentamos. Más de 250 años que nos vienen haciendo el mismo cuento.
¡Comer primero, luego la moral! Bertolt Brecht
Esta frase también pertenece a La ópera de los tres centavos. Se canta al final del 2° acto en una especie de dueto entre Mac y Jenny.
Mac:
Señores que pretenden reformarnos,
venciendo nuestro instinto criminal,
ante todo traten de alimentarnos:
¡Comer primero, luego la moral!
...
Jenny:
Señores que pretenden enseñarnos
cuándo podemos levantarnos las polleras,
ante todo traten de alimentarnos:
¡Comer primero, luego la moral!
Ustedes que hoy nos exigen decencia
aunque mañana vengan a gozar,
escuchen: por más vueltas que le den,
¡Comer primero, luego la moral!
…
La misma idea aparece en otros pasajes de la pieza.
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