Mostrando las entradas con la etiqueta Literatura. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Literatura. Mostrar todas las entradas

sábado, 1 de agosto de 2026

Con el mismo cuento 78 – Anton Chejov y Victoria Hladilo.

 



Amor de campo y de ciudad


Del amor, 1898, cuento, de Anton Chejov, (1869-1904).

Siete estaciones para hablar de amor, 2023, adapt. teatral de Victoria Hladilo, (1975).


Como en otras ocasiones, empiezo por lo que debería ser el final. Toda la entrada de hoy es para recomendar una obra de teatro que va los lunes de julio y agosto 2026 en el Teatro del Pueblo (CABA):

SIETE ESTACIONES PARA HABLAR DE AMOR.

Pueden entrar a la página del Teatro para obtener más información:

https://teatrodelpueblo.com.ar/siete-estaciones-para-hablar-de-amor/


Como está inspirada –y consta en los créditos– en un cuento de Chejov la incluyo aquí, en esta serie, porque el trabajo de la adaptación teatral es magnífico y la puesta también.


En Del amor, Pavel Konstantinovich Aliojin, hombre simple que vive en el campo, cuenta a sus amigos Burkin e Iván -sacerdote-, una tarde en su casa de campo en Solino, las desventuras amorosas de su relación con Anna Alekseiévna, esposa de Dimitri Luganovich, un cuarentón bonachón, 20 años mayor que ella. Con serenidad reflexionan tratando de develar los insondables misterios del amor y sus distintas formas de presentación. Interesante el tema como marca de época porque hay una conexión con otras grandes obras de la literatura (Anna Karenina, Mme. Bovary) y el teatro de Ibsen.

Se puede leer aquí:

https://www.literatura.us/idiomas/ac/ac_amor.html

https://ciudadseva.com/texto/del-amor-chejov/



En Siete estaciones… una pareja de “campestres, tipo Sociedad Rural Argentina”, a principios del SXX, invita a su casa en la ciudad a Pablo, un joven de mediana cultura, metido a campesino para recuperar un campo hipotecado que ha heredado. Pablo lleva su frescura al acartonamiento de la ciudad y sin suponerlo, con sus canciones y sus chistes, se va volviendo fundamental para la subsistencia pareja. Así nace una amistad profunda entre los tres. Una amistad que se vuelve peligrosa cuando se transforma en amor. (Esto es parte de la gacetilla.)

Con el texto de Chejov como guía, Hladilo arma su dramaturgia alrededor de 7 estaciones (cuadros o escenas) en los que reflexiona sobre el amor al igual que el maestro ruso en el suyo.

Cambia la Rusia pre-Revolución por la Argentina de la misma época, da a su Gregorio (el equivalente al Dimitri cuarentón del cuento) un carácter más violento y taimado y a Pablo (el alter de Pavel) un toque más campesino que el “cuello blanco” del original. La Anna rusa y la argentina y todo lo demás son sorprendentemente iguales, al punto que la similitud entre esas Rusia y Argentina es uno de sus hallazgos.

Estoy olvidando que la autora da un tono de comedia a su obra, dramática por momentos, con el bonito recurso de que los personajes expresen lo que les resulta difícil decir, con milongas y canciones llenas de ironías y sarcasmos. La música aporta su lazo fundamental, permite decir lo indecible y hace soportables las situaciones más duras.

.

lunes, 15 de diciembre de 2025

Con el mismo cuento 77 - Crímenes en cuartos cerrados

E. A. Poe y Velmiro Ayala Gauna.




Los crímenes de la calle Morgue, 1841, cuento de E. A. Poe, (1809-1849).

El cuarto cerrado, 1960, cuento de Velmiro Ayala Gauna, (1905-1967).


La resolución del enigma: hallar una solución satisfactoria a los crímenes ocurridos en cuartos cerrados, ha generado una rama particular de la literatura policial.

La situación típica es esta: se encuentra a la víctima en una habitación cerrada desde adentro, por lo que nadie habría podido salir de ella después de haber cometido el crimen.

Parece que el conocido cuento de Poe fue el iniciador del tópico, aunque hay quién dice que unos años antes Sheridan Le Fanu había publicado otro con esta temática. Hay más: La banda de los lunares de Sherlock Holmes (Arthur Conan Doyle) de 1892 y El misterio del cuarto amarillo de Leroux de 1907 y la lista sigue, interminable, hasta hoy.

Pero en esta ocasión quisiera hacer foco en El cuarto cerrado de Ayala Gauna porque es un autor nuestro que está algo olvidado y la simplicidad de sus cuentos ambientados en un pueblo de Corrientes merecen la difusión y el reconocimiento de su calidad literaria. Además es, sin duda, un homenaje del autor al cuento de Poe.

Ayala Gauna tenía en su comisario Don Frutos Gómez al detective que años de literatura policial terminaron haciéndolo merecedor de un lugar al lado de Montalbano, Isidro Parodi, Wallander, Pepe Carvalho, Miss Marple, Marlowe, Laurenzi y cía.

Tuvo su momento de popularidad en nuestro país cuando pasó al cine, interpretado por Ubaldo Martínez.



El cuento es corto, espero que lo disfruten.


Se lo puede leer acá:

https://www.cuentoneta.ar/story/el-cuarto-cerrado


Por si se quedaron con las ganas, les dejo otro: La pesquisa

https://llevatetodo.com/la-pesquisa-de-don-frutos/

.

lunes, 8 de diciembre de 2025

Más cuentos de peluquerías

Más cuentos de peluquerías





En 2018 publiqué (https://lapulpera.blogspot.com/2018/06/cuentos-de-peluqueria.html) una entrada sobre cuentos ambientados en peluquerías.

Pasaron varios años, el tópico me continúa interesando, y creo que la razón está expuesta en todos ellos, pero Julian Barnes la ha explicitado en una frase certera: “...el tema de los peluqueros era bueno para esta colección de cuentos porque el pelo, el color, el corte, es lo que más nos hace darnos cuenta del paso del tiempo. Además, el tema servía para reforzar esta idea de que el corazón y el cuerpo envejecen a velocidades distintas.”


Es posible que “la peluquería” sea un concepto que haya cambiado y me pregunto si en las actuales peluquerías pasan cosas parecidas. Hace un tiempo fui a un “salón de belleza” o algo así como se llaman ahora y, a pesar de la simpatía de la dueña/encargada, no pude responder al interrogatorio por desconocer de qué me hablaba y serme muy dificultoso escuchar alguna palabra por el alto volumen del ruido/música que había, ni distinguir más que sombras entre la poca iluminación y las paredes negras.




Bromas aparte, cualquiera de estos cuentos permiten distinguir a sus autores porque los representan en genio y figura.

Cada quién elegirá el que más le gusta o prefiera por afinidad. Los 4 primeros son de peluquerías para hombres, el de Uhart, de mujeres. En la serie anterior había dos de mujeres y uno de hombres. En eso vamos mejorando: ahora muchas peluquerías son unisex, dejan el sexo de lado y se enfocan en el objeto pelo.


Ring Lardner, 1925, Corte de pelo, del libro A algunos le gustan frías.

Raymond Carver, 1979, La calma.

Kjiell Askildsen, 1983, En la peluquería.

Julian Barnes, 1997, Una breve historia de la peluquería, en el libro La mesa de limón, Anagrama 2005

Hebe Uhart, 2013, En la peluquería, del libro Un día cualquiera.



El cuento de Ring Lardner aquí:

https://ciudadseva.com/texto/corte-de-pelo/


El cuento de Raymond Carver acá:

https://www.literatura.us/idiomas/rc_calma.html


El cuento de Kjiell Askildsen aquí:

https://ciudadseva.com/texto/en-la-peluqueria/


El cuento de Julian Barnes acá:

https://narrativabreve.com/2014/09/cuento-julian-barnes-breve-historia-peluqueria.html


El cuento de Hebe Uhart acá:

https://www.ceciliamaugeri.com.ar/en-la-peluqueria-de-hebe-uhart/




.

martes, 11 de noviembre de 2025

Con el mismo cuento 76 - Los parientes de El Aleph


 

Dante Alighieri , H. G. Wells, Ovidio, Robert Burton, Walt Whitman, Marcel Schwob, más… Alonso de Ercilla.


Los 80 años de El Aleph se conmemoraron en la Biblioteca Nacional con una exposición curada por el Centro de Estudios Borgeanos y un número de Hispamérica con 34 artículos/ensayos sobre lo que el cuento fue para sus lectores y estudiosos.

Varios artículos hacen referencias a las fuentes o influencias de otros autores que se ven en el cuento. Entre ellos recuerdo especialmente a: Borges y las tres paradojas matemáticas, de Guillermo Martínez; Dos o tres cosas que no hay en el Aleph, de Carlos Gamerro e Inmersión en las profundidades de un populoso mar: las fuentes literarias de “El Aleph”, de Facundo Oviedo.

El de este último es parte de una tesina para su carrera de Lenguas en la UNLP.

Todos excelentes y me resultaron más interesantes que el propio cuento.


Uno de los 34 autores, Mario Goloboff, admirador y biógrafo de Borges, me ha comentado otra obra relacionada que, su prodigiosa memoria, rescató en una conversación casual: en un número de la revista Texto crítico, allá por los 80 en México, Augusto Monterroso revelaba relaciones de El Aleph con La Araucana el poema épico de Alonso de Ercilla sobre la conquista de Chile.

No he podido conseguir esa revista, pero la búsqueda me trajo que Monterroso había estado exiliado un tiempo en Chile después del golpe norteamericano en Guatemala contra el presidente Arbenz.

Luego encontré esta mención a un fragmento del canto XXVII de la segunda parte del texto de Ercilla, en un trabajo de tesis de Juan Santander Leal para la Facultad de Filosofía de la UNChile.


...

En todo abreviaré lo que pudiere

y así a nuestro propósito volviendo,

os dije como el indio mago anciano

señalaba la poma con la mano.


Era en grandeza tal que no podrían

veinte abrazar el círculo luciente,

donde todas las cosas parecían

en su forma distinta y claramente:

las campos y ciudades se veían,

el tráfago y bullicio de la gente,

las aves, animales, lagartijas,

hasta las más menudas sabandijas.


El mágico me dijo: «Pues en este

lugar nadie nos turba ni embaraza,

sin que un mínimo punto oculto reste

verás del universo la gran traza:

lo que hay del norte al sur, del leste al oeste,

y cuanto ciñe el mar y el aire abraza,

ríos, montes, lagunas, mares, tierras

famosas por natura y por las guerras.


Mira al principio de Asia a Calcedonia

junto al Bósforo enfrente de la Tracia;

a Lidia, Caria, Licia y Licaonia,

a Panfilia, Bitinia y a Galacia;

y junto al Ponto Euxino a Paflagonia;

la llana Capadocia y la Farnacia

y la corriente de Éufrates famoso,

que entra en el mar de Persia caudaloso.


Mira la Syria, vees allá la indina

tierra de promisión de Dios privada,

y a Nazarén dichosa en Palestina,

do a María Gabriel dio la embajada.

Vees las sacras reliquias y ruina

de la ciudad por Tito desolada,

do el Autor de la vida escarnecido

a vergonzosa muerte fue traído.


Mira el tendido mar Mediterrano

que la Europa del África separa,

y el mar Bermejo en punta a la otra mano,

que abrió Moisén sus aguas con la vara;

mira el golfo de Ormuz y mar Persiano,

y aunque a partes la tierra no está clara,

verás hacia la banda descubierta,

las dos Arabias, Félix y Desierta.

...



La relación entre La Araucana, y “El Aleph”, ha sido poco consignada, salvo por el comentario de Augusto Monterroso a la identificación del aleph, el punto que contiene todos los demás, con el canto XXVII de la segunda parte de el texto de Ercilla, donde el Mago Fitón muestra al hablante, en su cueva, una “poma” (esfera) donde aprecia “del universo la gran traza”.

Monterroso observa una serie de similitudes entre este pasaje de La Araucana y la visión del aleph en el cuento de Borges. Dos aspectos resaltan en esta comparación, la simultaneidad de la visión de diversos espacios geográficos en la esfera, y la enumeración, la figura…”

Universidad de Chile Facultad de filosofía y humanidades Escuela de posgrado Departamento de literatura

El Aleph” – La escritura total en la obra de Jorge Luis Borges (1923 – 1949) Tesis para optar al grado de Magíster en literatura Autor: Juan Santander Leal Profesor guía: Eduardo Thomas Dublé Santiago de Chile 2010


Hispamérica, revista de literatura. Dir. Saúl Sosnowski

Número aniversario: “El Aleph”, 2025.

.

viernes, 3 de octubre de 2025

La caída en las sagas familiares

 

Entre las sagas familiares quiero poner el foco en algunas que muestran una fascinación por el literal derrumbe o la caída de un clan o dinastía, que incluyen la destrucción concreta o venta de la casa que habitaron por generaciones y a la que presentan como un personaje protagónico.

Me parece que todas ellas son herederas de La caída de la Casa Usher de Edgard Allan Poe.

De hecho es llamativo que casa sea sinónimo de estirpe, linaje, dinastía, saga, casta y familia.


La caída de la Casa Usher, 1839, Edgard Allan Poe (1809-1849)

Los Buddenbrook, 1901, Thomas Mann (1875-1955), Nobel 1929

El sonido y la furia, 1929, William Faulkner (1897-1962), N1949

¡Absalón, Absalón!, 1936, William Faulkner (1897-1962), N1949

La Casa, 1954, Manuel Mujica Lainez (1910-1984)


La caída de la Casa Usher es un cuento corto y un ejemplo típico del gótico en la literatura. Ronda además por temas que empezaban a ser considerados en la medicina y la psicología: la melancolía, el incesto, la histeria, la catalepsia.



Los Buddenbrook, inspirada en su familia y su Lübeck natal abarca cuatro generaciones, termina hacia 1880, y está signada por el fin de la hegemonía de Prusia y el cambio del comercio mundial de granos, que empezó con las familias de la Liga Hanseática, por los cinco grandes monopolios que terminaron acaparando el negocio durante el siglo XX y hasta la actualidad.

Hacia 1923 fue llevada al cine mudo con gran éxito y para 2008 se hizo otra nueva versión, ambas con un despliegue y una producción extraordinaria.

No se preocupen por el destino del palacete, no se derrumba ni demuele, sólo va cambiando a sus burgueses propietarios.




El sonido y la furia recorre la historia de la familia Compson que empezó en el 1700 con otro nombre y se enfoca en la caída final durante el período de 1898 a 1928. El autor cuenta los mismos hechos con las voces de los tres hermanos varones, Benjy cuyo relato empieza en 1928, Quentin empieza su segunda parte en 1910 y la tercera está a cargo de Jason, el hermano que sigue en la casa natal para 1928. El narrador va y viene continuamente entre el pasado y el presente, en realidad el pasado está siempre presente. Hay una cuarta hermana: Caddy que no habla con voz propia sino a través de sus hermanos y cuya hija, también llamada Miss Quentin para complicar un poco más las cosas, es criada por sus hermanos. La cuarta parte con que finaliza, comienza en 1928 y el narrador trae a los sirvientes negros de los Compson, testigos de todos los desaguisados. El foco está puesto en Dilsey, la sirvienta negra que asiste a la iglesia con regularidad y va con ellos a la última celebración de Pascuas.

No es de fácil lectura, hay que entregarse a ella e ir apreciándola de a sorbos. Allí resulta maravillosa.


¡Abasón, Absalón! Sigue la historia de los Sutpen antes, durante y luego de finalizada la Guerra de Secesión. La plantación con casa incluida acaba en ruinas.


En La Casa, la narradora es ella misma, algo frecuente en este autor. La casa tiene sentimientos, habla y va contando su corta historia, desde la construcción y apogeo a finales del S. XIX hasta que termina abandonada y demolida al cabo de sus cortos sesenta años de vida.

A pesar de eso podemos considerarla como parte de una saga, entre otras cosas, por los toques autobiográficos: el autor se decía descendiente de Garay, el fundador de Buenos Aires. La obra pertenece a su “saga porteña” que integra con Los ídolos (1953), Los viajeros (1954) e Invitados en El Paraíso (1957).

Propone una lectura política dado su anti peronismo explícito, la fecha en que fue escrita, premiada y las alusiones demasiado directas a mitos e imaginarios con que denosta al gobierno que terminó derrocado por otro siniestro golpe militar. Por ejemplo, en el momento en que la casa es demolida, los albañiles hacen un asado con maderas de la demolición (referencia directa a la mentira que hizo circular la derecha, respecto a que los obreros que recibían sus casas con pisos de parquet, lo desmontaban para hacer asado con ellos).

Pero como está escrita con honestidad, deja claro que los protagonistas son aristócratas decadentes, inútiles e incapaces siquiera de conservar su propia casa. Se hace patente que la aristocracia referida es de la más rancia, en la acepción de putrefacta de la palabra y hasta la propia casa se compadece de ello.

.



viernes, 21 de febrero de 2025

Diccionarios, etimologías y otras alimañas


Si alguien me hubiera dicho que jugar con diccionarios podía ser muy divertido lo hubiera mirado, por lo menos, con extrañeza y tratando de averiguar de qué clase de pájaro se trataba. Pero me regalaron “Otras palabras: jugar y crear con diccionarios” de Eduardo Berti y aquí estoy, disfrutándolo como se merece y dispuesto a compartir con un ustedes algunas perlitas.


Me sorprendió con la gran cantidad de diccionarios que vagan por este mundo, entre los que está el famoso Tesoro de la lengua castellana o española (conocido como el Covarrubias, por el apellido de su autor), de 1611, que por antiguo que parezca se inspiró en el Dictionnaire françois-latin de 1573 de Jean Nicot. Hasta acá nada nuevo, ya sabemos que original no queda ni el pecado. Pero resulta muy interesante que Jean, además de archivista y lexicógrafo era diplomático y, como tal fue enviado en misión a Portugal donde probó las delicias del tabaco y lo introdujo en Francia en 1560 con gran éxito. Parece que la Reina Madre, Catalina de Médicis, tenía unos dolores de cabeza fatales y el tipo le sugirió que aspirara polvo de tabaco, lo que la curó como por encanto. La yerba se difundió como reguero de pólvora. Cómo sigue esto, ya lo conocen ustedes: la primera te la regalan y la que sigue te la venden…Y lo que, posiblemente, ya estarán pensando: el nombre de Nicot se inmortalizó en el de la sustancia activa del tabaco: la nicotina.

Otro punto desopilante fue la confirmación de que las etimologías tienen (pueden tener) un origen dudoso. Esto lo sabía puesto que con mi amigo el Lolo Amengual sabemos inventar orígenes apócrifos a ciertas palabras, directamente relacionados con la cantidad de cierta bebida que hayamos tomado en la ocasión. Por supuesto que las mezclamos con alguna cita verdadera que haga verosímil el producto de esos afanes.

No somos los únicos, el mismísimo Mempo Giardinelli escribió un cuento o nouvelle donde afirma que la palabra “adicto” viene de “no dicho” (a-dicto) y de allí pasa a interpretaciones psicoanalíticas y a la relación de las palabras con la cura, etc., etc. Cuando consultamos a una lingüista de verdad (a Ivonne Bordelois, si mal no recuerdo) se rió de esa versión y comentó que en realidad, viene de una figura del Derecho Romano, el dicterium, que significa adherido a la cosa (ejemplo, una deuda hipotecaria no prescribe por venta sino que, en caso de no haberse saldado, el comprador pasa a ser el responsable de la deuda, que está adherida a la cosa).

En el libro de Berti nos enteramos que ya Francisco de Quevedo la consideraba una cuestión de ingenio: “Cosa más entretenida que demostrada.”



Para cerrar, un chiste de Alberto Cognini -el director de la revista de humor Hortensia- con una etimología a la cordobesa:

Negrazón y Chaveta van en la Puma en dirección al aeródromo de Pajas Blancas y pasan por un hotel alojamiento de nombre “Eros”.

-¡Qué espectacular!, -dice Negrazón.

-Lo que no entiendo es el nombre raro que le han puesto, -replica Chaveta.

-No jodai, ¿en serio?

-Sí, ¿que querrá decí?

-Está clarísimo: Eros… ¡que esta cerca del erospuerto!

.

martes, 24 de diciembre de 2024

Con el mismo cuento 75 – Léxico familiar

Léxico Familiar, 1963, de Natalia Guinzburg (1916-1991)

El código secreto, 1990, de Isidoro Blaisten (1933-2004)

Los sorrentinos, 2018, de Virginia Higa (1983)


La complicidad que surge de algunas frases evoca un pasado compartido y da un sentido de pertenencia que puede ir desde amistades de la infancia y la familia hasta grupos, filiaciones y la propia nacionalidad. Todo eso está contado con maestría en estos libros, donde una sola palabra desata un vendaval de asociaciones, ideologías, códigos e historias referenciadas.

La idea de la relación entre las las dos novelas la sugirió Patricia Martínez a lo que agregué el cuento de Blaisten por la claridad para tocar el tema específico. Pero Patricia agregó que el mérito de ambas es independiente del tópico en cuestión y que ambas tienen una frescura y un lenguaje que atrapa por si mismas.




Léxico familiar, lo escribió Natalia Levi (usaba el apellido del primer marido). Cuenta la vida de su familia judía y de la resistencia antifascista desde su primera infancia en Turín hasta 1960. Junto con detallados recuerdos de las relaciones familiares y sociales, del padre autoritario y de la familia toda, va tejiendo una descarnada muestra de la Italia cotidiana de un grupo de intelectuales de gran valía que marcó la cultura de modo indeleble. Aparecen Pavese, Calvino, Einaudi, Vittorini, junto con los miembros de la familia Olivetti, las relaciones con los vecinos y la figura de su marido Leone Guinzburg, que murió por torturas, en la cárcel romana de Regina Coeli, durante la guerra. Todo detalle conduce a una pintura familiar que relaciona de inmediato con algún episodio trascendente de la vida política italiana.



Los sorrentinos cuenta también varias historias a la vez. Junto a la saga familiar de los inmigrantes italianos creadores de uno de los platos más tradicionales de la cocina “argentina” y el foco puesto en el emblemático Chiche, elegido como protagonista, va pasando la historia de nuestro país a lo largo del siglo XX como una brisa ligera y cada detalle trae evocaciones sabiamente mezcladas y combinadas que resultan un plato tan delicioso como el del tíulo.


Creo en la difícil sencillez y me importa la gente. ...alguna vez escribí para Cerrado por melancolía… un cuento que le puede gustar tanto a Barthes como a los muchachos de San Juan y Boedo.” Esto decía Isidoro Blaisten cuando seleccionó El código secreto, que había publicado en La Nación en 1990, para una antología personal que sacó la Editorial Desde la Gente en 1997.




El código secreto es breve, 3 páginas y puede leerse acá:

https://www.lanacion.com.ar/cultura/el-codigo-secreto-nid2479303/#:~:text=Isidoro%20Blaisten&text=Es%20un%20sistema%20de%20asociaci%C3%B3n,la%20familia%20comience%20a%20re%C3%ADr.


Una hermosa semblanza de la literatura de Isidoro Blaisten, escrita por Mario Goloboff, puede leerse en este enlace:

https://nuevasion.org/archivos/41880


Los sorrentinos, Editorial Sigilo, 152 pág., Buenos Aires, 2018

Léxico familiar, Editorial Lumen, 270 pág., Barcelona.

https://www.google.com.ar/books/edition/L%C3%A9xico_familiar/8xc7CwAAQBAJ?hl=es-419&gbpv=1&printsec=frontcover

.


domingo, 27 de octubre de 2024

Títulos repetidos 18 – Juan Panadero


 

Rafael Alberti, Manuel J. Castilla, Ermes Juan Pablo Riera, Jorge “Tatúm” Isaurralde


Coplas de Juan Panadero, 1949, Rafael Alberti (1902-1999). La primera edición del libro se hizo en Montevideo en 1949 por la Editorial Pueblos Unidos, embellecida con 10 aleluyas de Toño Salazar. Años después, luego de casi treinta de exilio, se hicieron nuevas ediciones en España, ampliadas con otras coplas del poeta, con un prólogo donde revela que Juan Panadero es su alter ego, una suerte de heterónimo.





Zamba de Juan Panadero, 1975, Manuel J. Castilla (1918-1980). Castilla hizo este hermoso poema en reconocimiento a la generosidad de Don Juan Riera, “nuestro” Juan Panadero. Más tarde le puso música Gustavo “Cuchi” Leguizamón y se convirtió en un himno en las voces del Dúo Salteño.


Juan Panadero, antes… y después…, 2006, Ermes J. P. Riera (1931). Ermes, uno de los hijos de Don Juan Riera, recopiló testimonios de amigos y compañeros de su padre y escribió la biografía del nacido en Ibiza, España, donde deja constancia y testimonio de la actividad social y política de Juan Riera y rescata los orígenes del movimiento anarquista en Salta. La obra fue editada por la Editorial Milor de Salta.

Al texto lo pueden buscar acá: www.acratasdesalta.wordpress.com


Una zamba para Juan Riera, ¿2025?, Jorge“Tatúm” Isaurralde, (1954). He puesto entre signos de pregunta el año de edición, porque el libro no está editado todavía. Pero ya hemos tenido un adelanto de lo que será y lo esperamos ansiosos. Una biografía de Juan Panadero, dibujada por alguien que ha hecho un camino inverso al de Riera, nacido en Argentina ha emigrado para las Baleares donde reside.

En este enlace pueden ver un adelanto de lo que será el libro:

https://www.pagina12.com.ar/695971-una-zamba-para-juan-riera







Más sobre la historia de Don Juan Riera, acá:

https://www.pagina12.com.ar/515855-juan-riera-anarquista-y-panadero



Antonio (Toño) Salazar (1897-1990) fue un caricaturista salvadoreño de renombre en el mundo de la plástica internacional de los años veinte, durante los cuales participó en la bohemia latinoamericana avecindada en París.


.