lunes, 25 de octubre de 2010

Estambul - Escritores en el Pera Palas

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Más historias del Pera Palace

Ernest Hemingway llegó a Estambul en 1922 para cubrir el fin de la guerra greco-turca. No le gustó la ciudad, pero quedó cautivado con los lujosos salones del Pera Palas. En él escribió las únicas palabras amables sobre Estambul: "En la mañana, cuando uno se despierta y ve la niebla sobre el Cuerno de Oro con minaretes que se elevan sobre el, delgados y limpios, hacia el sol y escucha al muecín llamando a los fieles a la oración con una voz que se eleva y cae como un aria de una ópera de Rusia, usted tiene la magia de Oriente".

La confitería y bar del Pera vieron a Hemingway practicar uno de sus deportes preferidos: el escabio. Se permitió evocarlo en su cuento Las nieves del Kilimanjaro. El protagonista recuerda una pelea con un soldado británico por una mujer. Terminarán pasando la noche juntos: "…y se fueron a la cama y ella estaba tan bien dispuesta como parecía, pero suave, como un pétalo de rosa, como jarabe, el vientre liso, grandes pechos y no necesitaba ningún almohadón bajo las nalgas, y él se fue antes de que ella se despertara y a la primera luz del día se le veía hecho una pena y apareció en el Pera Palas con un ojo morado, con la guerrera en la mano porque le faltaba una manga.”

El novelista inglés Graham Greene, otro cliente famoso, publicó en 1932, dos años antes que Agatha Christie, una novela de intriga y suspenso de mucho éxito, llevada al cine (1934) y que, curiosamente se llama también Orient Express ( en la versión en español: El Tren de Estambul). El desenlace de la novela ocurre, precisamente, en la estación de Sirkeçi a donde arribaba el mítico tren.

Orhan Pamuk, Premio Nobel de literatura en el 2006, nació en un barrio cercano a Beyoglou, en un edificio que lleva su nombre: Pamuk, no en su homenaje sino porque su familia se dedicaba a la construcción. Él mismo, antes de dedicarse a las letras, incursionó por la arquitectura.
En El libro negro son numerosas las citas que hace a lugares y cafés de las cercanías del barrio de Pera:
Si Galip quería, podía llamarlos él mismo al Pera Palas. (Cap. 9)
Mientras pasaba ante el Palacio Dolmabahaçe, Galip pensó… (Cap. 9 - 2ª parte)
Notó el frío cruzando el puente Gálata, cubierto de nieve. (Cap. 7)
Otro libro suyo, Estambul, ciudad y recuerdos, puede usarse como guía para preparar recorridos por la ciudad de los tres nombres: Bizancio, Constantinopla y Estambul. “La ciudad me gusta no por su pureza, sino porque es un lugar complejo,…” dice acerca de esa superposición de culturas que va apareciendo de barrio en barrio como capas de hojaldre de una exquisita baclava.

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sábado, 23 de octubre de 2010

Frases de película -8-

¡No disparen, soy gente! Dersu Uzala (Maksim Munzuk)

Vladimir Arseniev (Yuri Solomin) es un capitán del ejército ruso encargado de explorar y relevar mapas en la Siberia oriental en 1902. En forma casual encuentra en medio de la taiga a un cazador que los acompaña en la expedición y con el que traba una profunda amistad. Dersu vive en una armonía total con la naturaleza de la zona y tiene una concepción de la vida que influye decididamente en la visión del mundo del capitán y sus acompañantes.


Kurosawa recorre la amistad, el paraíso perdido a manos del progreso, tempranas posturas de defensa de la ecología y la evocación nostalgiosa de la época de los descubrimientos a través de imágenes de una belleza increíble, estudiando cada toma y cada detalle hasta hacerla una obra maestra.

Obtuvo el David de Donatello, el Oscar a la mejor película extranjera y el primer premio del Festival internacional de Moscú de 1975.

Dersu Uzala, el cazador, Unión Soviética-Japón, 1975, 144min., Akira Kurosawa




- ¡A tu salud!
- Y a la de tu abuelo.

Roma. En un colectivo de línea, un periodista joven hace entrevistas a los pasajeros sobre las relaciones entre romanos y extranjeros. Mientras tanto, un jovencito, se hace “el vivo” con un viejo para impresionar a una hermosa pasajera negra. Entre gestos obscenos se produce el siguiente diálogo-pelea verbal entre ellos, en el que el viejo gana por nocaut:

-PENE
-Al pene se le puede llamar: bastón, pajarito, verga, verdugo, plumero, pedazo de carne, mango, cetro, espárrago, vara, trinquete, canilla, aceitera, muleta, garrote, tuerto, cuña, badajo, muñón, dardo, puerro, anguila, tronco, pestillo. También chalupa, rábano, corcho, pepino, salame, salchichón, morcilla, mástil, catalejo, arma, nene, oruga, punzón, pintón y mi hermanito. Y te digo que mi médico lo llama “el fulano”, asta, falo, verga y miembro natural. Quien se quiere hacer notar dice príapo, y la mujer, pene, señal de Dios.
Esto lo escribió hace 170 años Giuseppe Gioacchino Belli…”el padre de los santos”.
-…
-También existe “la madre de los santos”, pero la dejamos acá.
-Está bien.
-Atención de la casa.
-Gracias


Gente di Roma, Italia, 2003, 89 min., Ettore Scola

Un divertido documental que nos lleva de paseo por una de las ciudades más lindas y feroces del mundo y nos muestra a sus habitantes y su modo de vida. Recorre todo el espectro: aristócratas, desocupados, jóvenes, viejos, el mozo racista, los inmigrantes, los turistas, el anciano que el hijo quiere dejar en el geriátrico, una vieja con Alzheimer, la enamorada, un hincha de la Lazio, una madre obsesiva; en fin, todos están retratados con sus mejores y peores características.
Por si no están convencidos de la necesidad de verla, les cuento que además de Salvatore Marino y Valerio Mastandrea (los del diálogo en el autobús), está Stefania Sandrelli.
No es lo mismo que visitar la ciudad eterna, pero es mucho más barato, y saldrán conociendo más de los romanos que si se pasaran un año allá.
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lunes, 18 de octubre de 2010

El Orient Express y el Pera Palas Hotel


Un hotel de leyenda: Pera Palas - Estambul

El tren salió de París, dejó atrás Estrasburgo, Munich, Viena, Budapest, Bucarest, Varna y luego de 80 horas y 3094 km llegó a Estambul. Era 1883 y acababa de nacer el Orient Express.
El proyecto, fruto de la fascinación de un empresario belga por el oriente misterioso, se completaría con dos magníficas obras arquitectónicas construidas en Estambul entre 1881 y 1890: la Estación Terminal de Trenes y el Hotel Pera Palas.

La Estación Terminal de Trenes de Sirkeçi, magnífica muestra del “orientalismo europeo”, fue diseñada por el arquitecto prusiano Jarchmund en una preciosa conjunción del clásico francés con el estilo oriental. El núcleo central se conserva casi original y, en su momento era un emblema del lujo y refinamiento del Imperio Otomano, tenía iluminación a gas y calefacción. Ubicada en el barrio de Eminoü, en el lado europeo, continúa funcionando y es el punto de partida de los trenes que salen desde Turquía hacia Europa.


El Pera Palas Hotel se encuentra cerca, también en el sector europeo, pero del otro lado de la entrada del mar llamada “el cuerno de oro”, en el barrio de Beyoglou. Su diseño más moderno, mezcla del neoclásico con el art nouveau y decorado con estilo oriental fue obra del arquitecto francés Alexander Vallaury. Refinado y exótico, incorporaba dos novedades de excepción para la época: electricidad y ascensor.
Era el segundo ascensor que se instalaba en toda Europa, el otro estaba en París.
Desde su inauguración tuvo huéspedes famosos: los reyes Eduardo VIII de Inglaterra y Karol de Rumania, Kemal Atatürk, León Trotsky, el Mariscal Tito, Mata Hari, Greta Garbo. Varios fueron escritores, entre los resaltan Ernst Hemingway y Agatha Christie.
En este 2010, luego de dos años de obras de restauración, ha vuelto a abrir sus puertas al público completamente remozado. Ya no es el hotel más lujoso de la ciudad, hay varios más equipados y modernos, pero en ninguno como este usted se puede dar el gusto de “dormir con la historia del siglo XX” y pasear por salones “catalogados como patrimonio artístico nacional”. Sus 115 habitaciones, muchas de las cuales llevan el nombre de sus clientes más distinguidos, están disponibles al público a excepción de la nº 101 donde Mustafá Kemal Ataturk, fundador de la República de Turquía en 1923, instaló su base de operaciones de campaña. El cuarto es ahora un pequeño museo en el que se pueden observar objetos personales del padre de la Nación.


La 411 lleva el nombre de Agatha Christie, que se hospedó en ella por primera vez en 1926, interesada en vivir una experiencia exótica. Volvió en numerosas ocasiones y pidió siempre la misma habitación. En ella escribió el primer borrador de Asesinato en el Orient Express, novela que publicó en 1934 y en la que uno de sus protagonistas, el célebre Hércules Poirot, debe resolver un asesinato ocurrido en el mismo tren en el que ella viajaba a Estambul. Hoy, en su homenaje, está decorada con un retrato de la escritora y tiene una biblioteca con sus obras.

Dedicado a Miss Marple

domingo, 17 de octubre de 2010

Más cuentos de filósofos - Humor

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Se muere Marx y va al infierno. A los tres días sube el demonio a ver a San Pedro.
- Hola, ¡qué cara tenés!
- No me hablés, me han mandado a un tal Marx, y ya no hay quien haga nada en el infierno. El tipo ha revolucionado todo, con manifestaciones, huelgas y todo lo que te podás imaginar.
- No te hagás problemas. Mandámelo para acá por unos días, a ver si se calman las cosas ahí abajo.
- Pedro querido, gracias. Me has salvado la vida. Esta misma tarde te lo mando.
A las 3 semanas vuelve a subir el Maligno.
- ¿Qué tal andás con el Marx ese que te mandé?
- Una maravilla. El tipo se adaptó a la perfección. Ha hecho amistad con los ángeles, con los santos, con todo el mundo.
El demonio, sorprendido le pregunta,
- Pero... ¿Qué dice Cristo a todo esto?
- Cristo y Marx son íntimos, carne y uña, todo el día juntos, discutiendo problemas filosóficos…
El demonio no da crédito a lo que oye, y pregunta
- Pero bueno, ¿y Dios qué dice?
- ¿Dios...? ¿Dios...? ¿Qué Dios, hombre? ¡Pero si ya sabemos que Dios no existe!

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LAS PROPOSICIONES FALSAS
Se cuenta sobre Bertrand Russell que, mientras explicaba en clase que «de una proposición falsa podía extraerse cualquier consecuencia», un alumno le interrumpió diciéndole: “¿Quiere usted decir que si aceptamos que 2+2=5, entonces podemos concluir que usted es el Papa de Roma?”. Russell contestó inmediatamente:
Mire, si 2+2=5, reste usted 2 y obtendrá que 2=3, o sea, que 3=2; y si ahora resta usted 1 a ambos miembros, obtendrá que 2=1. Puesto que el Papa y yo somos dos, y puesto que 2=1, estará usted de acuerdo conmigo en que el Papa y yo somos uno, luego yo soy, en efecto, el Papa de Roma.

7
En la Escuela de Atenas:
-¿Qué le pasa a Sócrates que anda con un quitón (túnica) nuevo?
-Está invitado al Banquete de Platón…



Las viñetas son, respectivamente, del dibujante español Ras y de Los Simpson.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Perros famosos -1-

Del mismo modo que con la serie “Caballos famosos” hoy La Pulpera inicia un repaso sobre “Perros famosos” sin distinguir pelo ni marca ni, tampoco, origen y tamaño de la fama. Sepan disculpar el orden, mejor dicho el desorden, de la enumeración que será tan azarosa como caótica.

PURVIS, el perro de Urquiza.
El General trajo el perro a su regreso de la campaña en la Banda Oriental (hoy República Oriental del Uruguay) y lo bautizó con el apellido del Almirante inglés que comandaba la flota anglo-francesa en el bloqueo imperial contra los gobiernos de Rosas y Oribe en la década de 1840. Nada lo hubiera pintado mejor al cipayo de Urquiza: lamía las botas imperiales hasta en la elección del nombre de su propio perro.
Pero hablemos del gran Purvis (del perro) y no de su dueño.
Después de la victoria en Caseros se instaló en Buenos Aires, era tema habitual en las tertulias y toda la sociedad porteña hablaba de él. Siguió a su amo en toda la campaña y no se espantaba al oír el estruendo de los cañonazos, por el contrario permanecía impasible. Él sólo se encargaba de la custodia del patrón y se dice que compartía sus simpatías y antipatías y hasta le adivinaba el pensamiento. Era famoso en el entorno del caudillo porque había mordido a muchos visitantes. Uno de ellos le tenía una inquina especial: Domingo Faustino Sarmiento que le había hecho saber, tanto a él como a Urquiza, que no iba a tolerar ni un rasguño y que tenía su espada lista para el caso.
Cuando su amo embarcó en Buenos Aires en el vapor de guerra norteamericano Water Witch hacia finales de su presidencia (luego de endeudar al país con empréstitos tomados a su socio en negocios de contrabando, el Barón de Mauá) el perro fue el primero en subir. Con esa nave se iniciaron las primeras acciones de hostigamiento contra la República de Paraguay que años más tarde culminarían con nuestra particiación en la Guerra de la Triple Alianza.
El poeta Hilario Ascasubi que firmaba con el seudónimo de Aniceto el Gallo, lo mencionó muchas veces en su semanario político-humorístico:
Y atrás de él su perro bayo,
que no hallando en el camino
a quien morder el indino,
quiso prendérsele a un Gallo…


Para la época en que Urquiza fue ultimado, el inteligente y fiel Purvis ya había muerto.


Jazmín, el perro yorkshire de Susana Giménez.

Los chihuahuas de Xavier Cougat y Abbe Lane
El músico español se había casado en 1952( a sus 52 años) por cuarta vez, con la vedette norteamericana (20 años) y tenía una “orquesta tropical” con un sensacional éxito en toda América. Tocaban música bailable de todo tipo, congas, rumbas, calipsos y cha-cha-chás, entre otros, alternando con boleros de Lecuona y Agustín Lara. Quizá mejor comerciante que músico, ante la aceptación que tuvo un número en que su bella esposa bailaba con un perrito en una gira por México, se le ocurrió promover a la raza y puso un criadero de chihuahuas en Laredo, Texas. Fue un éxito total, toda rubia que se preciara tenía que aparecer con un chihuahua. Entre las continuadoras del rubro vedette con perro recuerdo a Za Za Gabor
El tipo tenía un ojo clínico: fue el “descubridor” de Rita Hayworth y también trabajó con Carmen Miranda, la gran brasileña que se ponía el sombrero con frutas en el auge del tropicalismo.

En 1954, Abbe Lane y Xavier Cougat actuaron contratados en Montevideo durante los carnavales. La bella Abbe venía precedida de una fama y promoción considerable, pero su actuación quedó deslucida por la de una morena uruguaya que movía sus caderas con gracia inimitable al ritmo del candombe: Lagrima Ríos (1924-2006). Además de ser una gran cantante (cantaba tanto música paraguaya como también folklore, boleros, zambas, tangos y candombe por supuesto), Lágrima fue una bailarina formidable.
Esta última anécdota, algo borrosa, está dedicada a Santiago el Tata Bosco.




El perro de Urquiza está tomado de:
JOSÉ LUIS LANUZA, Un inglés en San Lorenzo y otros relatos, EUdeBA, 1964.
Un artículo interesante sobre Xavier Cougat en:
http://www.nostalgiaspejinas.com/articulos/p16061806.html

Las ilustraciones son, de arriba abajo:
El combate de la Vuelta de Obligado, obra de Ricardo Campodónico.
El Bolero por Ty Wilson
Lágrima Ríos y Alberto Pata Corbani

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Verdugos -2-

¿Mala fama, buen corazón?
Joseph Ignace Guillotin, (1738-1814), jesuita, médico y diputado en la Asamblea de Paris de 1789, imbuido del espíritu igualitario de la Revolución Francesa, luchó para que las ejecuciones de la pena capital se hicieran con un procedimiento más humano y misericordioso, además de igual para todo el mundo. Hasta ese momento se utilizaba el hacha para los nobles, la horca para el pueblo, la hoguera para los herejes y el descuartizamiento para los traidores.
Con ese objetivo, otro prestigioso colega y miembro de la Academia de Cirujanos, Antoine Louis puso a punto y mejoró una “máquina de ajusticiar” que ya se venía usando con relativo éxito en algunas regiones de Inglaterra y en Escocia (donde la llamaban graciosamente la señorita.). Consistía en una cuchilla afilada que caía con cierta velocidad guiada por dos columnas verticales y producía la decapitación. El aporte principal de Louis consistió en el agregado de peso y el chanfle al filo de la cuchilla, logrando un corte veloz, limpio y preciso.
La máquina se hizo popular con rapidez y el pueblo la bautizó, en principio, la Luisette (Luisita, en referencia del apellido del bueno de Antoine). Pero como la ley aprobada por la Asamblea Nacional para humanizar los ajusticiamientos; y que todos, desde el más mísero villano hasta María Antonieta, fueran ejecutados del mismo modo; fue bautizada como ley Guillotin, la máquina pasó a la historia como la Guillotine. Desafortunadamente para el doctor Guillotin, nadie recuerda sus denodados esfuerzos por lograr una muerte más humana e igualitaria y todos asociamos su nombre al (y le endilgamos la invención) aparato que, dicho sea de paso, se usó, en Francia por última vez en 1977, con un tunecino, por supuesto. Agrego esto, el por supuesto, porque no vaya a ser que algún lector ose siquiera pensar que en Francia pueda haber algún cretino de esa nacionalidad, excepción hecha del presidente Sarkozy, también por supuesto.

Antonio López Sierra, (1913-1986), hombre de vida dura, con su propio pasado en el delito, fue uno de los últimos verdugos españoles. Ejecutó dos de las sentencias más notorias de su época, la de Pilar Prades Expósito en 1959 y la de Salvador Puig Antich en 1974, el anarquista catalán que resultó ser el penúltimo ajusticiado en España por el método del garrote vil. Para darse ánimo para acometer sus trabajos se excedía con el alcohol lo que agregaba más problemas a su tarea. En él se inspiró García Berlanga para el papel que confió a Nino Manfredi, del que la última escena de la película El verdugo ha quedado como lacerante recuerdo.

Albert Pierrepoint, (1905 - 1992), verdugo al servicio de la Corona Británica, continuador de un oficio familiar, fue uno de los más eficaces con más de 450 ajusticiados, todos mediante el uso de la horca. Puntilloso y eficaz en el manejo del dispositivo, tomaba las medidas necesarias para que sus muertes se produjeran rápidamente por decapitación (aplastamiento vertebral instantáneo) y no por estrangulamiento.
Quizá tanta productividad se debiera a que el hombre no estaba a sueldo de sus empleadores sino que cobraba por cada “servicio”. Entre uno y otro atendía una taberna, The Poor Struggler (El pobre luchador), a la que los clientes rebautizaron The Poor Strangler (el pobre estrangulador).
Su fama llegó al máximo cuando le encargaron las ejecuciones de los condenados en los juicios de Nüremberg que siguieron a la derrota alemana de 1945. Por sus manos pasaron los primeros criminales de la Segunda Guerra: Joseph Kramer (la bestia de Balsen) e Irma Grese (la amante de Joseph Mengele) estuvieron entre los ejecutados más notorios. Para esa época tenía un status similar al de una estrella de cine, sin embargo supo guardar el decoro debido y mantenerse al margen del asedio de la prensa amarilla. Tenía normas estrictas y decía que la muerte era por sí misma el castigo y que debía ser infligida con el menor dolor, angustia y humillación para la persona condenada. Hacia 1956 renunció definitivamente a su tarea de verdugo pero su historia volvió a las primeras planas en el 2005 con la película Pierrepoint, el verdugo (The last hangman) donde Timothy Spall encarnó al protagonista.


Hoy la pena de muerte y la tortura ha sido abolidas en muchos países. Siguen vigentes en EEUU, Irán, Israel y Polonia entre otros.
Curiosamente, algunos de ellos intentan presentarse como adalides en la defensa de la libertad y de los derechos humanos.




El primer dibujo es de Aldo Severi y lo tituló "Utopías".
Timothy Spall como Albert Pierrepoint en la película.
Las dos últimas son fotos de soldados norteamericanos llevando su idea de "libertad" por el mundo.

sábado, 18 de septiembre de 2010

Trenes de películas

Trenes de películas

Un artículo de Santiago de http://www.divaguesdelsanti.blogspot.com/ y un comentario de Marple de http://contra-tapas.blogspot.com/ me trajeron nostalgias de trenes y películas donde estos eran grandes protagonistas.
Lo que sigue es una selección de películas con trenes o trenes cinematográficos que dejaron su huella. Están ordenados cronológicamente.


1 The great train robbery, EEUU, 1903, Edwin S. Porter, “western” de 12 min.

2 El maquinista de la General, EEUU, 1927, Buster Keaton, 74 min.

3 Extraños en un tren, EEUU, 1951, Alfred Hitchcock, con Farley Granger, Robert Walter y Ruth Roman, 101 min.

4 El ferroviario, Italia, 1956, Pietro Germi, c/ Sylva Koscina y Luisa Della Noce, 118 min.

5 El tren de las 3.10 a Yuma, EEUU, sobre un cuento de Elmore Leonard, tiene dos versiones:
.1957, Delmer Davis, con Van Heflin y Glenn Ford; 92 min.
.2007, James Mangold, con Russell Crowe, Cristian Bale, Peter Fonda; 121 min

6 El tren, EEUU-Francia-Italia, 1960, John Frankeheimer, con Burt Lancaster (bélica), 129 min.

7 Trenes rigurosamente vigilados, Checoeslovaquia, 1966, Jiri Menzel, Oscar 1967 a la mejor película extranjera, 93 min.

8 Asesinato en el Expreso de Oriente, Inglaterra, 1974, Sydney Lumet, c/Albert Finney, Lauren Bacall, Ingrid Bergman, Jacqueline Biset, Sean Connery, John Gielgud; 121 min.


9 Expreso de medianoche, Inglaterra-EEUU, 1978, Alan Parker, c/ Brad Davis, John Hurt, 121 min.

10 El tren del infierno, EEUU-Israel, 1985, Andrei Konchalovsky (guión de A. Kurosawa), con John Voight y Rebecca DeMornay, 112 min.
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viernes, 17 de septiembre de 2010

Abogadas - Humor

Abogadas y otros profesionales

1
Un joven y ascendente abogado sabía que heredaría una fortuna cuando su padre enfermo muriese. Pensando en que también él quedaría sólo concluyó que precisaba una mujer acorde a su nivel para hacer de ella su compañera en la vida.
Con la decisión tomada, esa noche fue al bar de la ciudad donde se juntaba lo más granado del foro local. Se fijó especialmente en una colega muy bonita. Estaba tan buena que era la admiración de todos los concurrentes.
Se acercó a ella y le dijo:
- Puedo parecer un abogado común, pero en pocos meses mi padre va a morir y heredaré mucha, pero mucha plata. ¿Querés acompañarme y venir conmigo a mi casa? Podés llegar a ser mi mujer.
Impresionada, la hermosa y brillante abogada aceptó. Fue aquella noche a la casa del joven colega... Y tres días después se transformó en su madrastra.

MORALEJA: Los abogados pueden ser muy hábiles, pero las abogadas, además, son mujeres.

2
Un coronel encara a una prostituta:
-Hola hermosa, aceptaría mi compañía.
-Sí querido, quinientos.
-De acuerdo, - y dándose vuelta, con voz estentórea dice:- ¡Compañía! ¡De frente, maaarrrch!

3
¿Cuál es el colmo de un plomero?
Tener un hijo desoldado.
¿Cuál es el colmo de un bombero?
Tener un hijo chorro.
¿Cuál es el colmo de un sastre?
Tener un hijo botones.
¿Cuál es el colmo de un pelado obsesivo?
Ir a cortarse “él” pelo.


Los dibujos son de Argüelles y de Can

domingo, 12 de septiembre de 2010

Verdugos -1-

¿Piadosos o crueles?

En la impagable El verdugo, de Luis García Berlanga, un plácido Amadeo (genial José Isbert) defiende con pasión su técnica y dominio del oficio. El garrote vil, dice, es mucho más humano que otras alternativas. Mejor que la horca que usan los ingleses o la descarga eléctrica de los norteamericanos que “deja a los pobrecitos chamuscados y achicharrados”.
Es “ejecutor” de la Audiencia de Madrid y se encarga en nombre del Estado Español de “completar” las sentencias de la justicia y cumplir la “orden”. Va de cárcel en cárcel a prestar sus “servicios” a medida que le son requeridos, aunque “muchas veces viajo en vano, por las postergaciones y los indultos”.
La película, una comedia negra que mezcla el corrosivo humor del cine italiano de los 60 con el grotesco y el esperpento de la literatura española a la vez que reflexiona en profundidad sobre la pena de muerte, contribuyó en gran medida a su abolición en las décadas que siguieron.

En su origen, la ejecución de la sentencia de muerte se hacía previo someter a tormentos a las víctimas que, generalmente, morían a consecuencia de esas torturas en aras de una pretendida confesión o arrepentimiento. Generalmente el proceso era público, con el doble objeto de alimentar el morbo de los espectadores y, de paso, imponer la autoridad por el terror consiguiente.
El tema de la ejecución también está ligado a la liberación del dolor mediante la muerte y así lo han conocido y afrontado numerosas culturas. Entre los muchos enfoques sobresalen uno legal y el otro, médico.
El aspecto legal lo relaciona con el homicidio por compasión como el remate de los heridos graves por parte de su propia tropa y el tiro de gracia de los fusilamientos. El aspecto médico del tema, con la tradición hipocrática de no intervenir ante la enfermedad incurable (eutanasia pasiva) y la más moderna del derecho al buen morir de los pacientes y a exigir la práctica de la eutanasia voluntaria.

Algunos pueblos americanos tenían una persona que se ocupaba de tareas parecidas: el despenador o el quitapenas. Las personas malheridas y los enfermos terminales pasaban al más allá sin alargar inútilmente dolores ni sacrificios. Incluso algunos animales tenían el privilegio de ser sacrificados por el despenador.
Todo el rechazo y la culpa que nos provoca hacernos cargo de la violencia que implica la aplicación del máximo poder punitivo del Estado, cuya concentración extrema es la pena capital, lo transferimos a la figura del verdugo, como una forma de olvidar que actúa por nuestra cuenta y cargo.
Sin llegar al extremo de postularlos como el mejor compañero, han contribuido con sus “experiencias” a mejorar los métodos haciéndolos menos cruentos, más humanos y a tratar de acortar el trámite. Algunos tienen historias y famas bien ganadas como J. I. Guillotin, Antonio López Sierra y Albert Pierrepoint… ¡Próximamente en esta misma página!


El verdugo, España-Italia, 1963,Luis García Berlanga, 87 min., con José Isbert, Nino Manfredi y Ema Penella

Dos cuentos seleccionados sobre el tema del despenador:

El despenador, cuento, Ventura García Calderón, (Perú)
Lo habían ensayado todo sin éxito; el sebo de jaguar, la lana de llama blanca, que alivia el dolor si se ha friccionado con ella el pecho del enfermo; las hierbas serranas que el brujo del pueblo propinaba en un mate de chicha después de haber escupido, como las llamas, hacia los malos poderes del aire. La Serafina…

http://www.herbertmorote.com/despenador.asp
El último despenador, cuento, Herbert Morote, (Perú)

-¿Es él?
-Sí. Está así desde ayer. Ya no se puede hacer nada, ha venido don Pergo, ¿te acuerdas de él? Dice que lo mejor sería hablar con el Despenador.
-¿El Despenador? No me jodas, huevón, ¿y la herencia? Decían que tenía monedas de oro escondidas o ya te las chapaste.
-¿Yo? Yo nunca se las vi, te lo juro. Antes de su último chucaque habló con don Celso, el Juez de Paz. Le dejó el testamento pero el chesu del tinterillo no me lo ha querido leer. Creo que te deja algo, sino no hubiera pedido que te llamen. Claro que para recibir tu parte tendrás que esperar que muera el tayta y quién sabe cuánto durará.
-No tengo tiempo para huevadas. ¿Oye, todavía hay despenadores? -preguntó Juanacho-. Creí que los cachacos ya se los habían despachado.

viernes, 10 de septiembre de 2010

El monoteísmo y los 10 mandamientos - Humor

Todo lo que usted siempre quiso saber sobre el origen de Los 10 mandamientos, en especial el porqué son 10:

Cuando dios decidió presentarse como un ser único (es decir cerrar las franquicias y dirigir todo desde la casa central, en otras palabras: instituir la religión monoteísta) empezó su campaña proselitista por Egipto. Allí se presentó al Faraón y le expuso su propuesta con mucho pragmatismo.
-Sólo se trata de que ustedes me acepten como único dios, lo único que necesito es vuestro reconocimiento y el compromiso con algunos de mis preceptos.
-No entiendo cómo formalizaríamos nuestra aceptación.
-Simplemente adhiriendo a algunos conceptos que son muy elementales, por ejemplo: No desearás a la mujer de tu prójimo.
-Lo lamento, pero va contra nuestro estilo de vida. Todos se enojarían conmigo.

De modo que dios salió para Grecia con su propuesta. Las reglas que les comentó en esta ocasión fue: No amarás a otro dios más que a mí, No cometerás actos impuros.
-¿Pero no es que todo lo ves? No nos vengas con eso si vos sabés muy bien como tengo organizadas las cosas acá. ¿Qué hago con Apolo, Artemisa, Atenea, Poseidón; conmigo mismo? Eso no es para nosotros, -le respondió el propio Zeus.

Decepcionado se fue para Babilonia y allí, atravesando la plaza llena de mercaderes, visitó al Rey y lo puso al tanto de los motivos del viaje.
-Y…, No robarás, No dirás falso testimonio ni mentiras…
-No puedo acceder en absoluto. Eso va contra la base fundamental de nuestra economía. Nosotros nos dedicamos al comercio…

Entonces se llegó hasta el desierto de Sinaí para hablar con Moisés, que encabezaba a los judíos y le lanzó toda la perorata.
-Ustedes cumplen una serie de simples preceptos y yo, automáticamente, paso a ser vuestro dios. Ambas partes saldremos beneficiadas con esta simple cuestión.
-¿…?
-Son cosas intangibles, como No codiciarás los bienes ajenos.
-No tan intangibles para nuestro pueblo. ¿Cuánto cuestan tus preceptos?
-Nada, son gratuitos.
-¡Gratuitos! Hubiéramos empezado por ahí. Si es así, dejános 10.


La yapa:
“¡Si sólo Dios me diera una señal clara! Como depositar a mi nombre una enorme suma de dinero en un banco suizo”.
Woody Allen

“¿Por qué debemos aceptar los consejos del papa sobre sexo? Si el sabe algo al respecto, pues, ¡no debería!”
George Bernard Shaw

“La duda no es una condición placentera pero la certeza es absurda”.
Voltaire

“Dios es un comediante que actúa para una audiencia demasiado asustada para reír”.
Voltaire

La viñeta del encabezamiento es de Alberto Montt.
Se ha propuesto una modificación al texto del noveno mandamiento, que quedaría redactado así:
No desearás la mujer de tu prójimo, en vano.
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lunes, 6 de septiembre de 2010

Relojes de Sol -1-

Los relojes de sol son la forma más antigua de medir el paso del tiempo y hay menciones de su uso por parte de Herodoto (por los babilonios, cuándo no) y en el Antiguo Testamento, en el libro de Job.
Aun con las mejoras que se le fueron incorporando, el desarrollo de otros dispositivos para medir el tiempo los convirtió en un elemento decorativo más que en un instrumento de medición.

A pesar de la precisión de sus competidores en la medida del tiempo, ninguno puede disputarle al reloj de sol la estrecha relación con el tiempo de los humanos, con el paso de los días. Para hacer esto más patente todavía, se estilaba decorarlos con una frase, generalmente en latín, que elegía el dueño de casa y aludía al ineludible paso del tiempo o a la fugacidad de la vida.

SINE SOLE SILEO, SINE NUBE PLACEO.
Sin sol callo, sin nubes agrado.

SUPRA SOLE VERITAS. SUB SOLE VANITAS.
Encima del sol la verdad, debajo la vanidad.

TEMPORA TEMPERE TEMPORA.
Oportunamente aprovecha tu tiempo.

UTERE, FUGIT.
Aprovéchala, huye.

OMNIBUS BREVIS ULTIMA MULTIS.
(La hora es) Corta para todos, última para muchos.

CARPE DIEM (FUGIT)
Aprovecha el momento (las horas huyen).

Y una última, colocada en una plaza de España al lado de un reloj de sol perfectamente construido con ligustrina podada:
SE ESMERÓ EL JARDINERO, PARA QUE MARQUE CERTERO.

Acotación al margen:
-Espero que los lectores de La Pulpera sepan agradecer que la entrada no recomienda película ni libro alguno, de modo que, en vez de atosigarnos con esas cosas podamos ver fútbol y novelas por TV tranquilos y tomar más cervezas que Homero Simpson.

¿El reloj de la foto superior está en el hemisferio norte o en el sur?

Hay una lista completa de frases compiladas por Jesús de la Calle, bibliotecario de la Sociedad Española de Relojes de Sol, que puso gentilmente a disposición en Internet.
http://www.sundials.co.uk/mottoesp.htm
Otro enlace con frases y traducciones hermoso:
http://www.bernisol.com/Menu/leyendas.pdf
Otro enlace con frases:
http://www.ragalaxys.com/ragalaxys_leyendas.php

miércoles, 1 de septiembre de 2010

3 o 4 al hilo

El cine dentro del cine

Muchas películas homenajean a otras con escenas o referencias más o menos explícitas. Después de ver, ahora, El dependiente (1967, Leonardo Favio), Rebecca (1940, A. Hitchcock) ó Metrópolis (1927, Fritz Lang) nos quedamos sorprendidos con la cantidad de directores que abrevaron en esas fuentes y embellecieron sus propios filmes con partes de esas joyas.

A veces es un simple guiño al espectador, en otras ocasiones el reconocimiento llega hasta el intercalado de fragmentos de otras películas, es el cine dentro del cine. Pero pocas veces se da el caso de ver 3 películas simultáneamente como en la extraordinaria Splendor de Ettore Scola. La acción transcurre en el Cine Splendor, esa es la película que estamos viendo; pero la toma enfoca el interior de la sala y la pantalla, en la que están dando La noche americana de François Truffaut; que trata de la supuesta filmación de otra película, Te presento a Pamela. A su vez el dueño del cine, Jordan (Marcello Mastoianni), está en la boletería escuchando por radio los premios del Festival de Cannes: “Palma de Oro para La dolce vita…” que protagonizó el propio Marcello.

Por si fuera poco la película agrega una encrucijada terrible a tu vida: Marina Vlady (que actúa en Splendor) o Jacqueline Bisset (que actúa en La noche americana).
Como si toda esa maravilla no fuera suficiente, Splendor tiene un detalle más para ser una de las elegidas de La Pulpera: sus protagonistas dicen varias “Frases de película” perfectamente acopladas al guión y que, más temprano que tarde, aparecerán por acá en esa sección.

Ya que hablamos del cine dentro del cine es justicia decir que el recurso es, a su vez, deudor de la escena dentro de la escena teatral. Y en esta línea el mérito de ser el primero en utilizarlo lo tiene William Shakespeare en Hamlet, dicho sea de paso, un plomazo del genio inglés salvo por la maravillosa idea de representar en escena una obra de teatro dentro de otra y los comentarios de Hamlet-Shakespeare a los actores acerca del modo de hacerlo.
A su vez parece que Don William, que se inspiraba en todo lo que pasaba cerca, no es en realidad el primero*, ya que Aristófanes usó el recurso en algunas comedias. Pero, como la gente es mala y comenta, el griego a su vez lo habría tomado de… Y así llegamos hasta una caverna donde una tal Vilma Picapiedras le está haciendo una escena a Pedro por una… Y en eso llega Pablo y le hace una escena a Vilma porque… Y…


* y nosotros somos los últimos en enterarnos…!
Inspirado en los comentarios de Rossana y Santiago a la entrada anterior.

http://fama2.us.es/fco/frame/new_portal/textos/num4/6.2.pdf

Las fotos son de:
-La rosa púrpura de El Cairo, Woody Allen, 1985 (Tom, volvé. Estamos en el medio de una película)
-Leonardo Favio durante la filmación de El dependiente. (Que vi gracias a una recomendación de Marcelo Perenchio)
-Jacqueline Bisset