lunes, 28 de enero de 2013

Nabokov - Pálido fuego - Títulos tomados de otros libros


La Pulpera publicó, hace un tiempo, una serie sobre títulos de libros que habían sido tomados de frases y versos de otros autores.
http://lapulpera.blogspot.com.ar/2012/04/declaraciones-de-amor.html
http://lapulpera.blogspot.com.ar/2012/04/declaraciones-de-amor-2.html

Allí decía que eran un homenaje o una declaración de amores literarios.
Vladimir Nabokov no opina lo mismo. En su novela Pálido fuego se ríe con sarcasmo de esa costumbre. Transcribo la pág. 242, el resaltado en negritas es mío:

“Versos 671-672: El hipocampo bravío
     Véase Mi última duquesa, de Browning.
     Véase y condénese el recurso de moda consistente en titular un conjunto de ensayos o un volumen de versos –o un largo poema, ay– con una frase tomada de una obra poética del pasado más o menos célebre. Esos títulos poseen un prestigio engañoso, aceptable quizá en los nombres de vinos de marca y de las cortesanas regordetas, pero simplemente degradantes con respecto al talento que sustituye por el fácil aspecto alusivo de la imaginación creadora y hace pesar en las espaldas de un busto la responsabilidad de un estilo demasiado adornado, puesto que cualquiera puede hojear el Sueño de una noche de verano o Romeo y Julieta, y elegir”.

El vitriólico Vladimir se burla de todos, lectores y autores, empezando por él mismo ya que la expresión Pálido fuego es parte de un verso de Timón de Atenas de William Shakespeare (Acto IV, Escena 3) y está reiterado en otras. Lo explicita en la pág. 287:

“Verso 962: ¡Ayúdame, Will!  Pálido fuego
     Parafraseado, esto significa evidentemente: Busquemos en Shakespeare algo que pudiera utilizar como título. Y el hallazgo es “pálido fuego”. ¿Pero de cuál de las obras del Bardo lo ha tomado? Mis lectores deben buscarlo por sí mismos”.

V.Nabokov, Pálido fuego, 1962, Editorial Sudamericana, 1974.

No hay de qué preocuparse de estas contradicciones. Toda la ¿novela? es una serie de brillantes comentarios críticos (donde se burla de todo el mundo, de los escritores, de los críticos, del ambiente universitario, de los norteamericanos, de los rusos y de los lectores); a medias conexos a medias inconexos; por lo que puse la palabra entre esos signos de interrogación. Por encima de eso, todos están unidos en una bella y lúcida reflexión sobre las múltiples influencias en el proceso de la creación artística y la cuestión de quién es el “verdadero” autor de las mismas (la luna roba su pálido fuego al sol brillante y todos, quien más, quien menos –en especial los autores– ponen cosas de otros en sus obras).



La foto es de Adriana Petit  www.adrianapetit.com
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viernes, 25 de enero de 2013

Destiempos conyugales - Humor


1 Sin calzoncillos (enviado por Julio Cazón)
Estela está dormida cuando Julio llega a la cama. Forman una pareja con muchos años y muchas circunstancias compartidas. Julio está excitado por lo que, mimoso, susurra al oído a su compañera:
-Estela, Estelita.
-mmm…
-No sé si notaste algo…
-mmm… ¿que decís?
-Que estoy sin calzoncillos.
-¡Uh! Haceme acordar mañana y te plancho uno.

2 Excitada
Manuela da vueltas algo indecisa, alrededor de su marido, en su casa de Vigo. Finalmente se decide:
-Ramón, me da un no sé qué decírtelo, pero quiero que lo sepas porque si lo digo es con mucho cariño.
-Ay mujer, no des vueltas y al grano.
-Estoy excitada…
Ramón se toma su tiempo y le responde:
-Me alegro mucho.
-¿Nada más que eso tienes para decirme?
-No solo eso sino que te felicito… y te deseo que sigan tus éxitos.

3 ¿Sonámbulo?
Mientras desayunan, le dice la mujer al marido en tono de reclamo:
- ¿Sabes qué?, anoche, cuando dormías, me estuviste insultando.
- ¿Y quién te dijo que dormía?


4  Lapidario (enviado por Alejandro T.)
Una pareja de ancianos discute.
-Cuando te mueras voy a comprar una lápida que diga: “Aquí yace mi mujer, tan fría como siempre”.
-Y yo voy a poner: “Aquí yace mi marido, ¡al fin rígido!''.


5 La suerte es loca (enviado por Adriana Luque)
La mujer sale de repente al balcón de su casa y le grita a  su marido que está en la plaza hablando con unos amigos:
- ¡Pepe, Pepe! ¡Que me han tocado 50 millones en la Lotería…!
El hombre salta loco de alegría y sin despedirse sale corriendo hacia el domicilio conyugal para abrazarse con su mujer.
Está cruzando la calle, y en eso ¡zas! ....aparece un colectivo a 80 km/h y lo aplasta.
La mujer, con los ojos casi fuera de sus órbitas, dice:
-Joder, cuando se está de racha… se está de racha.
¡Ahora también el seguro de vida!



El autor de la viñeta es Erlich.
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martes, 8 de enero de 2013

El lector de tabaquería


Este artículo es robado. Lo pongo sin siquiera haber pedido permiso al diario o al autor, pero es que me ha parecido tan hermoso que quiero contribuir a su difusión. Además sé que Miguel Barnet me perdonará por varias razones: porque lo admiro desde su novela Canción de Rachel, porque debo haber visto unas 20 veces La bella del Alhambra y porque por su culpa anduve enamorado de Beatriz Valdez no sé por cuánto tiempo…
Los que, como yo, desconozcan al “Lector de tabaquería” seguramente serán cautivados por el tema, sobre el cual hay mucho escrito. El artículo completo se puede leer en este enlace:
http://www.granma.cubaweb.cu/2012/12/21/nacional/artic01.html
Acá les pongo el comienzo para que vean si les gusta: 

El lector de tabaquería: una tradición cubana
Miguel Barnet

Voy a hablar de un gran placer de la vida: el placer de la lectura, y de la lectura en voz alta. Esa de la que tanto disfrutamos en la primera infancia cuando nuestros padres nos leían historias de Julio Verne y aventuras de exploradores en las selvas del Amazonas y entre los esquimales. Que alguien le lea a uno es una de las delicias mayores para el espíritu. Robert Louis Stevenson hizo resistencia a aprender a leer porque disfrutaba que su niñera le leyera al oído o junto al fuego los clásicos ingleses y norteamericanos. Aquella lectura al oído y aquel fuego lo acompañaron el resto de su vida como escritor. La lectura en voz alta le proporciona al texto una resonancia especial, una belleza única y una aprehensión del tiempo que no posee el acto de leer para uno mismo. El texto, según el tono y las modulaciones del lector, va adquiriendo múltiples facetas y alas nuevas para que quien lo escuche vuele a su antojo con la historia. Experiencia emancipadora y útil, la lectura en voz alta fue un oficio antiguo que sirvió de vehículo para el conocimiento en todas las culturas desde la mesopotámica hasta hoy.

En Cuba la tradición de leer en voz alta en las fábricas de tabaco a operarias y operarios se convirtió en un hábito social. Esta tradición comenzó en 1865. Saturnino Martínez, fumador consumado, periodista y poeta publicó en esa fecha el periódico La Aurora, publicación de avanzada para la clase obrera que sirvió para ilustrar a la capa social de los trabajadores del tabaco principalmente, y tuvo la brillante y altruista idea de utilizar lectores durante la jornada laboral. Así, en la fábrica El Fígaro se dio inicio a la lectura en tabaquerías cubanas, costumbre que ha seguido hasta el día de hoy. Muchas veces estas lecturas eran consideradas subversivas porque la isla vivía bajo el régimen del despotismo colonial español que vio su fin en 1898. Sin embargo, estas lecturas clandestinas fueron el mayor fermento nutricio de los obreros, además de que constituían un entretenimiento nada banal pues se leían en dichas tertulias obras de Víctor Hugo, como Los Miserables; de Alejandro Dumas como El Conde de Montecristo, que dicho sea de paso, bautizó una de las marcas más populares; de William Shakespeare, cuya obra Romeo y Julieta también sirvió como marca a otro habano muy codiciado en el mundo; de Balzac y Stendhal, de Edgar Allan Poe y Herman Melville y de muchos de los más notables escritores españoles, cubanos y latinoamericanos así como la imprescindible lectura de la prensa diaria.


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sábado, 5 de enero de 2013

Con el mismo cuento -9- Ella, él y el cuñado

Ulpidio Vega y La intrusa
Roberto Fontanarrosa y Jorge Luis Borges


El punto en común de los cuentos de esta entrega es la relación de dos hermanos enamorados de la misma mujer. El tema viene desde muy antiguo, hay versiones egipcias y menciones en la biblia. Precisamente el cuento de Borges tiene como epígrafe una referencia de la biblia (II Samuel 1, 26) donde se pone al amor fraterno por encima del amor mujer–hombre.
La relación entre los dos cuentos la comentó Santiago Varela en el programa De 9 a 12, de Myriam Lewin y Gustavo Campana (Radio Nacional, 2 de enero de 2013). 

J.L.Borges escribió La intrusa en 1966 y lo incluyó en su libro El informe de Brodie (1970).
Roberto Fontanarrosa escribió el cuento Ulpidio Vega, que pertenece a su libro El mundo ha vivido equivocado (1971), como una parodia del cuento de Borges.
En ambos el planteo es similar: por diversas circunstancias dos hermanos terminan compartiendo el amor por la misma mujer. El de Borges transcurre en el sur, en Turdera, a fines del 1800 y el de Fontanarrosa en Rosario.
La resolución es, en los dos casos, inesperada; en el caso del Negro incluye un toque de humor –Negro, por supuesto- absurdo, grotesco y exquisito.
Los dos merecen largamente compartir los próximos mates sin apuro que tomemos y, como son cortos, todavía va a quedar agua en el termo.


Ulpidio Vega se puede leer acá:
La intrusa, acá:
http://www.literatura.us/borges/laintrusa.html
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miércoles, 2 de enero de 2013

Microrrelato: Relaciones musicales


Relaciones musicales
-Usted aparece siempre de la nada, como una Fantasie improntu, Federico.
-¿No le parece ya suficiente con la Overture?, Clara.
-Sí, pero me gustaría algo más duradero que El vals del minuto.
-¿En qué está pensando? (Y yo que fantaseaba con Tocata y Fuga).
-En algo así como el Moto perpetuo. (Me parece que estoy Sonata).

Fernando Terreno


La gente de Cuentosymás ha tenido la amabilidad de publicarlo en la sección Eróticos con humor:
http://www.cuentosymas.com.ar/blog/?cat=1682

La autora del cuadro de arriba es Tarsila de Amaral.
Desconozco al autor del otro.
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viernes, 28 de diciembre de 2012

El Pavo - Carlos Drummond de Andrade

Menú de fin de año: Pavo con dos farofas

 
La Navidad ya ha pasado pero “nunca es tarde, si la dicha es buena”. De modo que elegí, para cerrar el 2012, un cuento alusivo a estas festividades.
El autor parodia amorosamente a “El pavo de Navidad” de su colega Mario de Andrade. A tanto llega su admiración que lo cita en el texto.
Drummond de Andrade comparte con su casi homónimo esa visión amarga de la vida, a la que añade su ironía y el fino humor que perfuma toda su obra.


El pavo
Carlos Drummond de Andrade
En las metrópolis hasta las operaciones más sencillas, si salen de la rutina, exigen una larga y meditada preparación. Por lo cual, desde noviembre el diario anunciaba: “Encargue sus pavos con anticipación a la Granja Castorina: son los más grandes y tiernos”.
La Dueña-de-Casa consideró un deber tomar en cuenta la advertencia. Llamó por teléfono a un número siempre ocupado: la ciudad entera poseída por el espíritu de la previsión, o simplemente por la angurria navideña, encargaba pavos. Después de varias tentativas logró inscribirse.
El pavo llegó a su debido tiempo, ni grande ni chico, ni gordo ni flaco, especialmente silencioso y sin el aire ofendido que tienen los pavos vivos. Llegó con la factura que certificaba sus kilos y los tasaba en medio millón de cruzeiros. La Dueña-de-Casa respiró: hay pavos que fallan causando aflicciones y vergüenzas inconmensurables. Dio una propina al repartidor y sin perder un segundo llevó a la heladera al objeto de sus desvelos.
Ahí apareció la eximia Cesarina, de Campo Grande, convocada debido a su pericia en lidiar con vivientes de pluma y cresta. Le echó a la pieza una mirada experta e inició los preparativos.
La Dueña-de-Casa, sin menospreciar la sabiduría, basada en experiencias, de Cesarina, le sugirió que para los pormenores siguiera la receta que Mario de Andrade había copiado de una francesa que publicó en sus Cuentos nuevos: el pavo debe tener dos farofas*, una espesa con los menudos, y una seca, doradita, con bastante manteca; el buche se rellenará con la farofa espesa, ciruelas secas, nueces y una copa de jerez. Así lo hizo.
El empeño de la Dueña-de-Casa en presentar un pavo bien preparado, se debía a que esa noche comería con ellos el argentino, muy versado en aves, a quien tenía que retribuir el envío de un pavo inmenso que incrustado en hielo seco atravesó triunfante el cielo de tres países y durante un mes alimentó a la familia y a los convidados. El de ahora era un ave cualquiera, pero el toque literario de la receta le otorgaba el quid deseado.
Llegada la cena, las dos parejas se aprontaban para la masticación ritual y el trinchante iba a funcionar cuando por hábito, una nariz se aproximó a la superficie de oro; se detuvo, perpleja: el olor no correspondía a la apariencia; era peculiar e inoportuno. Solicitada su opinión, el argentino sentenció:
-Podrido.
Estaba. El fenómeno se hacía manifiesto en la región posterior. Las partes nobles, aún inmunes, exhalaban buen olor pero adentro cundía una lucha sorda, semejante a esas conmociones nacionales intestinas que nadie percibe pero que el gobierno denuncia.
La fuente fue rechazada con temor como si de ella pudiera desprenderse un gusano para desearles Feliz Navidad. Hubo que reanimar a Cesarina eximiéndola de culpa: ya lo ha dicho por televisión el doctor Arruda, médico de la Municipalidad, por lo menos cinco mil pavos podridos son vendidos para las cenas de Navidad. Nadie advierte la avería sino después que el ave sale del horno. Sucede.
Se comió lo demás, con buen humor: a situaciones heroicas, remedios heroicos. Se contó la historia de nuestro Jacinto de Torres: al ir a servir, el mucamo se resbala y, ¡plaf! El pavo en el piso. La anfitriona, imperturbable, ordena: “Joaquín, llévese ese pavo y traiga OTRO”. Ahora no se podía hacer lo mismo y había que tirarlo.
Aquí comienza otra historia. La mucama informa que no hay dónde tirar el pavo. Los camiones recolectores de basura no aparecían por ahí desde hacía tres días; los depósitos llenos; el calor nocturno iba en aumento…
El Dueño-de-Casa deliberó con el argentino y decidieron sacar con urgencia la basura. La envolvieron en hojas de diario y muy dignos penetraron en la noche con dos paquetes: el brasileño con el de la carne, el otro con el de la farofa.
Anduvieron en busca de un terreno baldío, pero no lo había o estaba ocupado por parejitas sin hogar. Se miraron:
-¡El mar!
El mar se extendía frente a ellos, purificador, cómplice. Frente a Cosme y Damián, antes que éstos cumpliendo su deber de policías los interpelasen, fueron murmurando: “Comida para los pobres”. En la playa, los columpios y los toboganes estaban llenos de muchachas que salían de la Misa del Gallo. Se sentaron en un banco y consideraron, fríamente la situación.
-Si arrojamos el pavo, creerán que es un feto o una macumba, la gente se junta, nos llevan presos.
-¿Y entonces, che?
Disimuladamente se agacharon, dejaron los paquetes debajo del banco, y se alejaron despacito. Las radios vociferaban: “Noche de Paz”.

*Farofa. Comida típica brasileña cuya base es harina de mandioca, saltada en manteca.


El pavo pertenece al libro Habla el almendro, de 1975, y la traducción es de María Rosa Oliver. El que quiera animarse con la versión original, la encuentra aquí:
http://www.letras.ufmg.br/profs/sergioalcides/dados/arquivos/Drumamend.pdf
El cuento de Mario de Andrade, en español, está acá:
http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/por/andrade/el_pavo_de_navidad.htm
La viñeta es del dibujante peruano Molina.
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miércoles, 26 de diciembre de 2012

Nombres de barcos -6-

Estos barcos tienen en común el haber participado en viajes de exploración que fueron hitos en el largo camino de los descubrimientos.
Atrevida
La corbeta con que el Capitán Alejandro Malaspina zarpó en 1789 del puerto de Cádiz al frente de una expedición para dar la vuelta al mundo haciendo investigaciones de todo tipo. Fue la mayor aventura científica de la historia de España. Iba al frente de una tripulación insólita, una especie de “corte de los milagros”, compuesta desde científicos de primera línea hasta buscavidas de la última. Lo acompañaba otra corbeta gemela, llamada Descubierta.

El mismo nombre tiene una goleta (Schooner) brasileña -"A mais elegante jóia da Guanabara"- que nació en 1923 en el astillero de los talentosos hermanos John y Nathaniel Herresoff: Herreshoff Co. en Bristol, Rhode Island, Estados Unidos. Originalmente la bautizaron Wildfire pero cambió su nombre, cuando la adquirió y trajo a Brasil, Jorge B. de Matos allá por 1950.
Esta belleza tiene 33m de eslora, más de 6 de manga y pesa 82 toneladas.  En el 2004 fue reciclada a nuevo en Santos y por estos días, fines del 2012, ha venido a Buenos Aires para que le instalen nuevos mástiles y dejar deslumbrados con su elegancia a los que tienen la suerte de mirarla.


Nimrod
Nombre del barco con la que el explorador irlandés Ernest Shackleton realizó su viaje a la Antártida de 1907, con el objetivo de alcanzar ambos Polos Sur, el Polo Sur magnético y el Polo Sur geográfico.
Un grupo de cuatro exploradores, con Shackleton a la cabeza, llegó en medio de grandes dificultades, a 97 millas del objetivo y tuvo que retornar sin alcanzarlo. Lo lograría años después el noruego Roald Amundsen.
El nombre, viene del hebreo antigüo y significa “Seré Rebelde” o “Cazador poderoso”.
Nimrod fue el primer rey posterior al diluvio en los pagos de Babilonia (su nombre aparece en el cap. 10 del Génesis). Fue el fundador de Babel. Parece que se fue convirtiendo en poderoso, déspota, estadista y desafió el poder del mismo Dios quien, muy ofuscado con él, le armó el zafarrancho ese de la mezcla de lenguas que provocó su fracaso.
En resumen, quizá fue uno de los primeros líderes que registra la historia humana, con todas nuestras grandezas y nuestras miserias.


Endurance
Así se llamaba el otro fantástico barco con el que el mismo Ernest Shackleton realizó su viaje de exploración antártica de 1914 a 1917 y que naufragó, atrapado entre los hielos, en octubre de 1915.
El nombre significa fortaleza, resistencia, aguante, duración y... supervivencia.
Justamente eso es lo que lograron los 28 miembros de la expedición, que consiguieron retornar salvos luego de 3 años, de haber derivado cientos de kilómetros sobre una placa de hielo y que Sir Enest con otros 5 compañeros hiciera 800 millas a vela, entre isla Elefante y las Georgias del Sur, en una ballenera sin cabina, en busca de un barco de rescate.
Sobre esta epopeya hay un libro extraordinario, de Caroline Alexander, que incluye el registro fotográfico que realizó Frank Hurley, miembro de la expedición: Atrapados en el hielo.

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sábado, 22 de diciembre de 2012

Los que más me gustaron


Desde los suplementos literarios un montón de gente da “su lista” de lo mejor que ha leído en el año. Yo también voy a poner la mía aquí. ¿Qué quién me creo para hacerlo? Nadie.
Mi problema de identidad se va agravando con la lectura. Pero las lectoras amigas de este blog  (y ellos también) son tan benevolentes que me permití la licencia.
Ustedes disculparán que vengo algo atrasado -como verán por las fechas de los elegidos-, pero esto nos pone a salvo de maniobras de marketing y de promociones.
Quienquiera agregar los suyos puede hacerlo en los comentarios. Serán bienvenidos.
 

Un pequeño café, 1970, MARCO DENEVI, Ediciones Corregidor, 4ª edición, 1973, Buenos Aires, 136 pág.

Una soledad demasiado ruidosa, 1971,  BOHUMIL HRABAL, Galaxia Gutemberg, 2012, Barcelona, 159 pág.

La rebelión, 1924, JOSEPH ROTH, Editorial Sudamericana, 1ª edición, 1984, Buenos Aires, 153 pág.

El corazón es un cazador solitario, 1940, CARSON Mc CULLERS, Editorial Seix-Barral, Barcelona, 380 pág

Al acecho, 1995, ISIDORO BLAISTEN, Emecé, 1ª edición, 1995, Buenos Aires, y edición para el diario La Nación, 2002, Buenos Aires, 141 pág.
http://es.scribd.com/doc/32258544/Isidoro-Blaisten-Al-Acecho
No encuentro Un pequeño café en la red, de modo que tendrán que buscarlo ustedes o comprarlo en alguna librería de usados. Como alternativa pueden echarle un vistazo a Rosaura a las diez o a Ceremonia secreta, que sí están.
Tampoco pude encontrar el de Joseph Roth, pero en este enlace hay una biografía suya que es apasionante:
http://www.elboomeran.com/upload/ficheros/obras/extracto_santo_bebedor.pdf

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miércoles, 19 de diciembre de 2012

Faros


Los faros fueron los primeros elementos creados por el hombre como ayuda para la navegación. En la antigüedad el comercio florecía en el mediterráneo y los barcos hacían viajes cada vez más largos, que duraban varios días con sus noches.
Las navegaciones eran, principalmente, a vista de costa, con cartas rudimentarias, en base a derroteros pasados de boca en boca, por lo que la pericia de los capitanes era fundamental y los más diestros alcanzaban fama y un lugar prominente en la sociedad. Taran el Cretense, por ejemplo, siendo de Alejandría, dominaba la zona de la isla de Creta.


Ptolomeo II de Egipto terminó de construir, en el 280 AC, una torre de mármol de 130 metros de altura para que sirviera de guía a la entrada al puerto de Alejandría y en la que se mantenía un fuego encendido para su utilización durante la noche. Esta torre se convirtió en el primer faro que se conoce, el famoso Faro de Alejandría, una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo.
El nombre genérico faro viene, justamente, de la isla de Pharos que está frente a Alejandría y se une a ella por una escollera que planificó Alejandro Magno al fundarla, en el 330 AC.
Le siguieron otros:
·         El de Chipiona, Cádiz, España, en 139 AC, que señala la entrada del Guadalquivir.
·         El de la “Torre de Hércules” en La Coruña, España, construido en los tiempos del emperador Trajano y que todavía se encuentra en funcionamiento.
·         Pocos años antes del 1300, Jaime II ordenó la construcción del “Turus Faraone”, actual faro de Porto Pi (Palma de Mallorca, España).

Desde el fuego de los primeros a las estaciones automáticas actuales hubo grandes progresos en el modo de emitir y concentrar la luz de los faros, lo que no ha cambiado es la fascinación que producen y de la que hay numerosas muestras en todas las artes, en especial en la pintura y la literatura.
El faro del fin del mundo (1905), novela de Julio Verne, se desarrolla en el Faro de San Juan del Salvamento que se construyó en 1884 en la Isla de los Estados (Provincia de Ushuaia e Islas del Atlántico Sur, República Argentina).
Ya no es el más austral de todos los mares pero la novela lo inmortalizó como el del fin del mundo. Ha sido reconstruido recientemente, después de haber estado inactivo desde 1899.
Una réplica del mismo y uno de los dos únicos originales de la novela de Verne se pueden ver en el Museo Marítimo de Ushuaia.


Uno de los faros más intrigantes es el que remata la cúpula del Palacio Barolo, ubicado en la Avda. de Mayo 1370, en pleno centro de la ciudad de Buenos Aires. El edificio, una joya arquitectónica, cuyo propietario, el industrial textil Luis Barolo encargó al arquitecto Mario Palanti, empezó a construirse en 1919, inaugurándose en 1923. Su diseño es un homenaje a Dante Alighieri y la Divina Comedia. Al parecer estuvo pensado para guardar en él las cenizas del escritor, lo que explicaría las tres partes en las que está dividido (Infierno, Paraíso y Purgatorio) y el hecho de que el faro no emita señales luminosas (ya que las almas se arreglan con su propia luz).
 

Las historias de los faros han llenado páginas memorables con misterio y aventuras; arrancado lágrimas con actos de heroísmo de los fareros evitando naufragios en noches de tormenta y desatado las fantasías de muchas almas solitarias deseosas de huir del mundanal ruido.
Personalmente, sobre el punto, prefiero las viñetas humorísticas o algunos temas musicales, como Cada loco con su tema, de J.M. Serrat, que dice:
Prefiero los caminos a las fronteras
y una mariposa al Rockefeller Center
y el farero de Capdepera
al Vigía de Occidente.

Cualquiera que sea nuestra relación con los faros, ojalá alumbren por mucho tiempo y señalen los mejores caminos que cada quien desee recorrer.
La primera parte de esta entrada es una adaptación de un artículo titulado “Pharos”, de1987, cuyo autor es el Lic. Carlos Pedro Vairo, actual director del Museo Marítimo de Ushuaia, a quien agradezco desde acá mismo.
Un artículo completo sobre El faro del fin del mundo se puede ver en este enlace:
http://www.jverne.net/analiterarios/farofinmundo.htm
Sobre el faro de la Punta de Capdepera, Mallorca, España, hay información en esta página:
http://vtebfaros.blogspot.com.ar/2009/12/faro-de-capdepera.html
El Palacio Barolo tiene su propia página:
http://www.pbarolo.com.ar/

Las fotos y dibujos corresponden a los faros de: Colonia (R.O. del Uruguay), Alejandría, Palacio Barolo y Capdepera. La viñeta es de Roberto Fontanarrosa.
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sábado, 15 de diciembre de 2012

Henry Cavendish - El colmo de un curioso


¿Cuánto pesa la Tierra? 
Esta y otras preguntas por el estilo daban vueltas por la cabeza de muchos científicos en la segunda mitad del siglo XVIII pero fue Henry Cavendish (1731-1810) el que, con su rigor y su personalidad obsesiva, halló la respuesta.
Heredero de una de las fortunas más grandes de Inglaterra, misántropo (permaneció soltero toda su vida), tímido y retraído al extremo de evitar el contacto humano –parece que en realidad padecía lo que hoy es considerado un tipo de autismo– puso todo su interés y su dedicación en la ciencia.

Cavendish abonaba a la teoría del flogisto que estaba en boga en su época, pero sus trabajos (juntos con los de Priestley, Scheele y otros) fueron fundamentales para su demolición, por parte de Lavoisier, y dieron origen a la Química moderna y a la Termodinámica.
Trabajando con “gases artificiales” (que aislaban en el laboratorio y en las fábricas de cerveza y después supimos que se trataba de oxígeno, hidrógeno y anhídrido carbónico)  produjo ¡agua!
Mezcló “aire desflogisticado” (O) de Priestley con “aire inflamable” de Boyle (H) y al aplicar una descarga eléctrica se hizo una explosión con el resultado de que las paredes de la esfera de vidrio se llenaron de gotitas de agua. Meticuloso como era, fue cambiando las proporciones de cada uno de ellos hasta demostrar que hacían falta dos partes de H por una de O para que no quedaran gases residuales y que el peso de los gases que ponía era el mismo que el del agua obtenida.
Así mató dos pájaros de un tiro: encontró la composición del agua y descubrió el principio de conservación de la masa; pero esto último pasó inadvertido hasta que Lavoisier lo formuló con más rigor.

Para hallar el peso de la Tierra, perfeccionó un aparato con el que John Michell había estado experimentando sin éxito hasta su muerte. Al ingenio de su antecesor agregó el suyo propio, más su tenacidad, detallismo y precisión sin los que hubiera sido imposible obtener resultados observables.
Lo que hizo fue medir, con una balanza de torsión, la fuerza de atracción que sobre unas esferas de 0,75 Kg de peso ejercían otras, de 158 Kg , cuando se las acercaba. Teniendo en cuenta la ley de Newton de la Gravitación Universal, con esas mediciones (comparando las fuerzas de torsión y de peso) la única incógnita que le quedaba por deducir era la masa de la Tierra.

Para 1798 publicó el resultado dejando constancia de que el aparato y la idea principal eran de Michell: 1788 x (10) ⃰18 toneladas, es decir 1788 trillones de toneladas lo que equivale a una densidad media de 5,45 g/cm3. Cien años más tarde, las mediciones más precisas arrojaron un valor de 5,52 apenas 1,3% superior.
Ustedes se preguntarán para qué diablos servía eso. La respuesta es: para muchas cosas, por ejemplo para calcular las órbitas de otros planetas con precisión o, al revés, si se tiene la órbita bien estudiada calcular la densidad de astros lejanos (sin tener que traerlos hasta la farmacia de la esquina para pesarlos, lo que sería más complicado).
En 1874 la Universidad de Cambridge llamó con su nombre al Departamento de Física y su primer director, James Clerk Maxwell (el de la teoría del campo electromagnético), recopiló manuscritos inéditos y encontró que había descubierto otras leyes fundamentales antes que sus autores. Merecido reconocimiento fue poner su nombre al Laboratorio Cavendish que, dicho sea de paso, ha tenido entre sus investigadores a 28 premios Nobel.
Entre ellos a Crick y a Watson que ganaron el Nobel de Medicina de 1962 por el hallazgo de la doble hélice del ADN, en base a trabajos de cristalografía de rayos X desarrollados en el King’s College por Rosalind Franklin a la que no mencionaron en absoluto.
Podemos decir que algunos de sus continuadores le hacen más honor que otros al espíritu y a la obra del desinteresado Henry Cavendish.


Bibliografía:
-¿Cómo ves?, Año 11, Nº129, Agosto 2009 – Revista de Divulgación de la Universidad Autónoma de México - Henry Cavendish: la mente genial de un hombre extraño por Gertrudis Uruchurtu.
-Diez teorías que conmovieron al mundo, Ediciones Capital Intelectual, Leonardo Moledo y Esteban Magnani, Buenos Aires, 2006
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jueves, 13 de diciembre de 2012

Microrrelato


Confundiendo los roles

–Primero una limpieza a fondo y después un buen rociado con insecticida. No quiero ver una cucaracha más en esta casa.
–Preferiría no hacerlo, –le contestó Ramona Samsa a su patrona.
–Me parece que usted está mezclando las cosas, querida –dijo la Sra. Bartleby.

Fernando Terreno


La gente de Cuentosymás, página dedicada a textos cortos, ha tenido la amabilidad de publicar este microrrelato. Acá dejo el enlace porque hay muchos más junto a un montón de cosas muy interesantes.

El autor de la ilustración de los microscopios es Luca Mendieta.
Desconozco al autor de "lupa".
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lunes, 10 de diciembre de 2012

Cuentos marineros - Humor

1 El té del Capitán
El Capitán de un barco inglés se reunía, todos los martes, con sus amigos a tomar el té en la camareta de su barco.
En cierta ocasión el puntualísimo caballero no apareció y los amigos oscilaban entre la contrariedad y el enojo, hasta que se presentó su ayudante y, con flema británica, les dió la siguiente explicación:
- Señores, el Capitán Wrighty les pide disculpas por la demora y me pide que les comente el motivo de su ausencia. Hoy ha encontrado, casualmente, a su vieja y querida amiga Lulú de París a quien hace mucho tiempo que no veía y arregló una cita con ella.
Ante la incredulidad de los amigos prosigue:
-Les ruega que comiencen sin él y me pide que les diga que, si puede, estará de regreso en una hora y media. Y que, si no puede en diez minutos estará con ustedes.
Muchas gracias.
 
2 Sirena
-Ayer te vi con una sirena espectacular. ¿Cómo te fue?
-Y… mitad bien, mitad mal.


3 Niebla
En el medio de la niebla se oye claramente el ruido de un motor grande. Los marineros, muy atentos y en tensión, hablan haciendo bocina con las manos.
-Estamos navegando aguas abajooo…
-Nosotros tambiénnn…
No se ve nada a pesar del esfuerzo y el run run del motor parece aumentar.
-Llevamos pescado congelado…
-Nosotros tambiénnn…
-Vamos a seis nudooosss…
-Nosotros tambiénnn y volvemos a La Coruñaaaa…
Entonces se oye por los parlantes, estentórea, la voz del Capitán:
-¡A ver si se callan esos gallegos de proa… y los de popa también!


4 Tareas de mitad de travesía
El barco hace la travesía de Gibraltar a Tánger y el Capitán (un circunspecto David Niven) ordena que le informen, con precisión, cuando estén en la mitad exacta (recalca, exacta) del viaje. Está recostado en su camarote cuando recibe el aviso por el intercomunicador:
-Señor, acabamos de atravesar la latitud 36º norte, con rumbo sur, sin novedad.
-Gracias, -responde el Capitán y se incorpora.
Toma el retrato de su esposa, una inglesa rubia y flemática y le dedica una larga y tierna mirada. Lo da vuelta y vuelve a colgar. Ahora, desde el mismo portarretratos, le sonríe una deliciosa morocha africana a la que mira con ojos pícaros.
Capitán Paradise, película inglesa de 1953.


Desconozco los autores de las dos primeras viñetas.
En la de los náufragos ell texto dice: "Hola Craig, lamento tener que preguntarte pero, ¿sos vos el que está colgado de mi wi-fi?"
El autor de la viñeta de las sirenas es: George Trosley, dibujante norteamericano, habitual colaborador de Hustler.
La viñeta de abajo es de Michael  Malzone.
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