martes, 26 de noviembre de 2013

Sexo y salud - Humor


1  Condones
Los condones no garantizan sexo seguro. 
Mi amigo tenía puesto uno cuando lo mató el marido de su amante.

2  Más verdades
Cuando una dama está encinta las amigas le tocan la barriga y le dicen: ¡Felicidades!
Pero ninguna de ellas va y le toca el pene al marido para decirle: ¡Buen trabajo!
Conclusión: el trabajo duro nunca es reconocido.

3  Hipocondríaco
El hipocondríaco va al médico y le pregunta:
-Doctor, mi esposa me traicionó hace una semana y aún no me han salido los cuernos… ¿Será falta de calcio?
 
Recopilados de Kiko G. y Alejandro T. (No indico cuáles, para evitarles represalias.)
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viernes, 22 de noviembre de 2013

Con el mismo cuento 16 - Cuentos de boxeo

A las piñas: boxeadores en la lona

Jack London, Abelardo Castillo y Roberto Fontanarrosa

Los perdedores vencen por nocaut en los combates literarios. El fracaso y la fugacidad de la gloria atraen a los escritores de relatos sobre el boxeo, posiblemente, porque apuestan sobre seguro: ¿qué otro destino espera a los héroes sino la inexorable tragedia del final?
Los tres cuentos de boxeo reunidos acá tienen un tema común: un viejo boxeador enfrenta a una joven promesa.

·         Un buen bistec (A piece of steak), 1909, de Jack London.
·         Negro Ortega, 1966, de Abelardo Castillo.
·         Regreso al cuadrilátero, 1990, de Roberto Fontanarrosa.

 Tom King, en el ocaso de su carrera necesita imperiosamente llevar unos pesos a su familia para lo que debe ganar una pelea concertada con el joven Sandel. La descripción del combate es memorable y muestra el conocimiento que Jack London tenía de la materia. La tensión entre juventud y experiencia, entre vitalidad y economía domina el relato. Usando su astucia King logra incluso voltearlo en varias ocasiones, pero la sensación de que el combate es inútil, porque en última instancia es una pelea contra lo inevitable, empieza a rondar. Claro que un triunfo podría dar sentido a toda una…

Abelardo Castillo mezcla varias voces en su cuento: un boxeador retirado que recita pasajes bíblicos, un relator de radio que va comentado el combate y los pensamientos del propio Ortega, un veterano al  que le han propuesto una pelea arreglada con un joven púgil en ascenso. Durante la pelea Ortega decide hacer caso omiso al acuerdo y…
El cuento es excelente aunque se notan demasiado la influencia del relato anterior de Jack London y el lenguaje de “Torito”, 1954,  –otro cuento de temática similar– de Julio Cortázar.
Ya que estamos con “Torito” estoy tentado a decir que “Negro Ortega” lo vence con amplitud, al menos en mi opinión. Es notable la diferencia de verosimilitud que produce la lectura de los dos cuentos. Se ve enseguida que uno de los autores sabe de lo que habla y el otro toca de oídas.

Finalmente, la pelea entre el retirado Félix Durán Iguri y el joven Inolfo Carpincho Soroeta debió suspenderse. El Negro Fontanarrosa, fiel a su boxeo de siempre con las letras, lleva el relato al absurdo y lo termina como parodia en un registro humorístico delirante. Mezcla temas de actualidad con frases hechas, referencias a sucesos verdaderos y de los otros y termina produciendo un sainete muy divertido, si el lector presta su complicidad. Es que su humor requiere más que nunca compartir ciertos conocimientos y códigos que son difíciles (por no decir imposibles) de traducir.
De todos modos, la idea de tensar las relaciones y cuestiones en juego entre los protagonistas al extremo de llevarlos a cambiar los roles es una maravilla, no hay pelea ni nocaut pero hay un enfrentamiento con el fondo de las cosas muy interesante.

 
Un buen bistec
http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/ing/london/un_buen_bistec.htm
Negro Ortega
http://lolabits.es/kikerto/Literatura+variada/C/Castillo*2c+Abelardo+-+Cuentos+Completos,1942547.doc
Regreso al cuadrilátero
http://es.scribd.com/doc/41241630/Regreso-al-cuadrilatero
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martes, 19 de noviembre de 2013

Manuel Scorza - Redoble por Rancas (2)

Una mirada a Redoble por Rancas, de Manuel Scorza (última parte)
Por Fernando Terreno

Continuación...
Sus 34 capítulos no están ordenados cronológicamente. En los pares se cuenta la lucha de los ranqueños contra la Cerro Co., y en los impares la de los yanahuanquinos contra los grandes hacendados y su sistema feudal, el gamonalismo; dos luchas que son una misma lucha. El relato va y viene, a veces sobre los mismos puntos, lo que obliga al lector a un esfuerzo organizativo o a entregarse al ritmo que propone el autor.
Un par de escenas abren y cierran la novela dándole una perfecta circularidad: en el capítulo 2, Fortunato corre para avisar que viene la Guardia de Asalto a reprimir, y en el 32, se consuma la masacre.
En el capítulo 4 Bolívar pronuncia en Rancas su célebre arenga a las tropas antes de la batalla de Junín que, en 1824, significó el fin del imperio español y, hacia el final, el comandante a cargo de la represión de 1962, detiene su Jeep, mira hacia la llanura y delira con que es Bolívar, antes de ordenar el ataque a los campesinos.

El capítulo inicial es una muestra de la maestría de Scorza y puede considerarse una pieza separable de la novela. Una moneda perdida exacerba en los lugareños el miedo, la rebeldía y la sumisión, mientras que, en oposición, el poder, cuya encarnación más brutal y despótica es el juez Montenegro, se metaforiza en “el traje negro”. Para construir al personaje, lo asocia a un objeto, una forma de mostrarlo como una función en la milenaria disputa contra la injusticia.
En el cierre, un incierto relator vuelve a contar la fundacional victoria de Bolívar en Junín -fin de la colonización española y origen de la República del Perú-, en el mismo momento en que la masacre del ejército peruano consolida la victoria de los intereses del imperio norteamericano, inaugurando un nuevo período colonial. Mientras tanto, a medida que sus cadáveres llegan al cementerio, los muertos hablan entre sí y van reconstruyendo la historia de la masacre de Rancas, en un pasaje que recuerda a Juan Rulfo y su Pedro Páramo.
 

Su lectura, a más de cuarenta años de publicada, produce un verdadero deleite y permite miradas mucho más libres que cuando estaba aprisionada por la cercanía de lo contado. Si, a pesar de un anclaje tan fuerte con la realidad, ha superado la fiera venganza del tiempo es porque la fineza con que está narrada, el equilibrio entre épica y poesía, entre fantasía y realidad, entre humillación y nobleza la convierten en una obra maestra.
Más allá de la crónica de la realidad peruana, del intento de agitar conciencias o de ser la voz de los sin voz, la novela se impone y perdura por la música que emana del texto, por la cadencia de las palabras y por el acierto de mostrar desde las cosas sublimes hasta las brutales con una belleza formal que deslumbra. Scorza une, con rigor sin concesiones, realismo y fantasía poética. Pura literatura, nomás.
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jueves, 14 de noviembre de 2013

Manuel Scorza - Redoble por Rancas (1)

Una mirada a Redoble por Rancas, de Manuel Scorza (1ª parte)
Por Fernando Terreno

En 1970 Manuel Scorza publicó la novela Redoble por Rancas donde narra la lucha que llevaron adelante los campesinos de los Andes peruanos, entre 1950 y 1962, para recuperar sus tierras usurpadas por los grandes hacendados y la minera norteamericana Cerro Pasco Copper Corporation.

Años después, la prensa peruana difundió estas noticias:
·        Lima, 28 de julio de 1971. El presidente de la República del Perú, Gral. Juan Velazco Alvarado anunció el indulto y liberación de Héctor Chacón, de 57 años, condenado a 16 años de prisión, de los que lleva cumplidos once. La libertad se le otorga en coincidencia con el sesquicentenario de la Independencia, por considerarlo un “símbolo del sufrimiento de los comuneros del Perú”.
 
 
·         Rancas, 1975. El Gral. Francisco Morales Bermúdez, sucesor de Velazco Alvarado, acompañado por todo su Gabinete de Ministros, proclamó desde esta localidad la continuación del proceso de Reforma Agraria.
·         Yanahuanca, Junio de 1983. Alcira Benavides fue secuestrada en su hacienda por el grupo Sendero Luminoso y luego asesinada en la plaza pública.

Lo que convierte en extraordinarias a lo que serían tres informaciones comunes o habituales de los diarios es que sus protagonistas son los mismos que los de la novela. Tanto o más llamativo porque, esta vez, la ficción antecede a la realidad. La única diferencia es que en la novela Alcira Benavídes se llama Pepita Montenegro. El mismo autor advierte desde el prólogo: “Los protagonistas, los crímenes, la traición y la grandeza, casi tienen aquí sus nombres verdaderos”.
Redoble por Rancas forma parte de una serie de cinco novelas escritas entre 1970 y 1979. El quinteto, al que llamó La guerra silenciosa, se completa con Historia de Garabombo, el invisible, El jinete insomne, Cantar de Agapito Robles y La tumba del relámpago.

Cuando se publicó, en 1970, produjo un sacudón en las letras y la vida política peruana. Admitía una lectura política por la proximidad de los hechos denunciados y los sueños revolucionarios que se imponían en sus lectores. También podía ser considerada como un cierre o culminación de las novelas indigenistas. Otros la veían como una suerte de combinación de las nuevas formas narrativas de la novela latinoamericana, una mezcla de realismo mágico con Rayuela y una base de compromiso político.
Puede que haya algo de cada cosa, pero el estilo y las formas son absolutamente clásicas y recuerdan el tono épico de Cervantes, incluyendo un resumen como encabezamiento de cada capítulo, al igual que en el Quijote. La utilización de elementos mágicos y míticos está al servicio de la dimensión de los personajes y de dar un tono poético a las gestas, pero siempre con una correspondencia con la realidad o, a lo sumo, para lograr un tono paródico o grotesco que destaque alguna característica o situación. En este sentido está más cerca de Cervantes y de lo real maravilloso de Alejo Carpentier que de las fantasías estrafalarias y sobrenaturales del realismo mágico.
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martes, 12 de noviembre de 2013

Lo de siempre: Sexo - Humor



1  Condones engañosos
Es mentira que con los condones se tiene sexo seguro.
He comprado tres cajas en las últimas dos semanas y todavía no he podido concretar siquiera una vez.

2  Verdades
Los amantes se ayudan al desvestirse, antes de tener sexo. Sin embargo, después de consumado, cada uno se viste por su cuenta.
Conclusión: En la vida real nadie te ayuda después de haberte cogido.

3  Diferencias
-¿Cuál es la diferencia entre la esposa y la amante?
- 30 kilos.
-¿Cuál es la diferencia entre el esposo y el amante?
- 30 minutos.

Los cuentos son recopilaciones de K.G. y A.T. (No pongo cuáles, para evitarles represalias.)
La ilustración es de Erlich.
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jueves, 7 de noviembre de 2013

Con el mismo cuento 15 – Más covers de La Odisea

Denevi, Monterroso y Moravia
 Los cuentos seleccionados hoy también invierten la historia que nos contó Homero y dan otras versiones, tan poco fidedignas como la original.

Epílogo de Las Ilíadas (1966)
            Desde el alcázar del palacio lo vio llegar a Itaca de regreso de la guerra de Troya. Habían pasado treinta años desde su partida. Estaba irreconocible, pero ella lo reconoció.
-Tú -le dice a una muchacha-, siéntate en mi silla e hila en mi rueca. Y ustedes -añade dirigiéndose a los jóvenes-, finjan ser los pretendientes. Y cuando él cruce el lapídeo umbral y blandiendo sus armas quiera castigarlos, simulen caer al suelo entre gritos de dolor o escapen como del propio Ayax.
Y la provecta Penélope de cabellos blancos, oculta detrás de una columna, sonreía con desdentada sonrisa y se restregaba las manos sarmentosas.
Marco Denevi (Falsificaciones)

La tela de Penélope o quién engaña a quién (1969)
Hace muchos años vivía en Grecia un hombre llamado Ulises (quien a pesar de ser bastante sabio era muy astuto), casado con Penélope, mujer bella y singularmente dotada cuyo único defecto era su desmedida afición a tejer, costumbre gracias a la cual pudo pasar sola largas temporadas.
Dice la leyenda que en cada ocasión en que Ulises con su astucia observaba que a pesar de sus prohibiciones ella se disponía una vez más a iniciar uno de sus interminables tejidos, se le podía ver por las noches preparando a hurtadillas sus botas y una buena barca, hasta que sin decirle nada se iba a recorrer el mundo y a buscarse a sí mismo.
De esta manera ella conseguía mantenerlo alejado mientras coqueteaba con sus pretendientes, haciéndoles creer que tejía mientras Ulises viajaba y no que Ulises viajaba mientras ella tejía, como pudo haber imaginado Homero, que, como se sabe, a veces dormía y no se daba cuenta de nada.
Augusto Monterroso (La oveja negra y demás fábulas)


Como nobleza obliga, digamos que desde sus primeros lectores, la obra de Homero fue siendo reinterpretada y varios escritores han dejado constancia del asunto, entre ellos Alberto Moravia, en su novela El desprecio, de 1954, donde dice:

-En realidad, Ulises es un hombre que teme volver junto a su mujer… Su espíritu aventurero, tan famoso, en realidad es sólo un deseo inconsciente de enlentecer el viaje… Y los que se oponen al retorno de Ulises no son ya sólo Escila y Caribdis, Calipso y los feacios, Polifemo, Circe y los dioses. No; es el propio subconsciente de Ulises el que poco a poco va ofreciendo al propio Ulises buenos pretextos para estar aquí un año, allí dos, etcétera. (pág. 142 – Ed. Plaza y Janés)
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domingo, 3 de noviembre de 2013

Con el mismo cuento 14 - Covers de la Odisea


Julio Torri, Marco Denevi y Franz Kafka
Hoy traigo dos cuentos cortos inspirados en un canto de la Odisea. Si bien el parecido es notable, hay que tener en cuenta que la micro ficción se presta a estas similitudes a causa de su limitada extensión.

 

A Circe (1917)
           ¡Circe, diosa venerable! He seguido puntualmente tus avisos. Mas no me hice amarrar al mástil cuando divisamos la isla de las sirenas, porque iba resuelto a perderme. En medio del mar silencioso estaba la pradera fatal. Parecía un cargamento de violetas errante por las aguas.
           ¡Circe, noble diosa de los hermosos cabellos! Mi destino es cruel. Como iba resuelto a perderme, las sirenas no cantaron para mí.
Julio Torri

 


Silencio de sirenas (1966)
Cuando las Sirenas vieron pasar el barco de Ulises y advirtieron que aquellos hombres se habían tapado las orejas para no oírlas cantar (¡a ellas, las mujeres más hermosas y seductoras!) sonrieron desdeñosamente y se dijeron: ¿Qué clase de hombres son éstos que se resisten voluntariamente a las Sirenas? Permanecieron, pues, calladas, y los dejaron ir en medio de un silencio que era el peor de los insultos.
Marco Denevi (Falsificaciones)

 
 

Otro autor que dijo que las sirenas pudieron no haber cantado es un tal Franz Kafka:
El silencio de las sirenas (1917)
             Para protegerse del canto de las sirenas, Ulises tapó sus oídos con cera y se hizo encadenar al mástil de la nave.
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             Sin embargo, las sirenas poseen un arma mucho más terrible que el canto: su silencio. No sucedió en realidad, pero es probable que alguien se hubiera salvado alguna vez de sus cantos, aunque nunca de su silencio. Ningún sentimiento terreno puede equipararse a la vanidad de haberlas vencido mediante las propias fuerzas.
          En efecto, las terribles y seductoras no cantaron cuando pasó Ulises: tal vez porque creyeron que a aquel enemigo sólo podía herirlo el silencio, tal vez porque el espectáculo de la felicidad en el rostro de Ulises, quien sólo pensaba en ceras y cadenas, les hizo olvidar toda canción.
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La ilustración de arriba es de Mark Parisi. Desconozco al autor de la de abajo.
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jueves, 31 de octubre de 2013

Guiones y guionistas -1-


Un listado de oficios importantes y poco reconocidos sería un amplio catálogo de lamentos y de heridas absurdas pero, sin duda alguna, el de guionista de cine o televisión estaría entre los más notorios. Y con razón, puesto que su trabajo es esencial y por poco no figuran siquiera en los créditos de películas y series a las que han contribuido decisivamente a convertir en obras maestras.
Hoy veremos lo que dice al respecto Alberto Moravia, que dedica un par de capítulos enteros de su novela El desprecio a reflexionar sobre el escritor puesto a guionista.

Quiero decir algo sobre el oficio de guionista, si no por otra cosa, por lo menos para que se entienda bien el sentimiento que experimentaba en aquel tiempo. Como es sabido el guionista es aquel que escribe –casi siempre en colaboración con otro guionista y con el director– el guión, o sea, el cañamazo del cual se extraerá luego la película. En el guión, uno por uno, según los desarrollos de la acción, se indican minuciosamente los gestos y las palabras de los actores y los distintos movimientos del tomavistas. El guión es pues, al mismo tiempo, drama, mímica, técnica cinematográfica, puesta en escena y dirección. Ahora bien, aunque la parte del guionista en la película sea de primordial importancia y venga inmediatamente después de la del director, por razones inherentes al desarrollo seguido hasta ahora por el arte del cine, queda siempre irremediablemente subordinada y oscura. En efecto, si juzgamos las artes desde el punto de la expresión directa –y no se ve en realidad de qué otra forma podrían juzgarse–, el guionista es un artista que, aun dando a la película lo mejor de sí, no tiene ni siquiera el consuelo de saber que se ha expresado a sí mismo. …
Por lo tanto,  el guionista es el hombre que permanece siempre en la sombra; que da lo mejor de sí mismo para el éxito de los demás, no verá jamás su nombre en los carteles publicitarios, en los que por el contrario, están indicados los del director, actores, productor. …
Pero jamás podrá decir: “Esta película la he hecho yo…, en esta película me he expresado…, esta película soy yo” …
            Por el contrario, el guionista debe contentarse con trabajar por el dinero que recibe, el cual quiera o no, acaba por convertirse en el verdadero y único objeto de su trabajo. …
            Ahora bien, trabajar juntos en un guión no es como hacerlo, por ejemplo, en una oficina o en una fábrica, donde cada uno tiene su trabajo que hacer, independientemente del de su vecino… Trabajar juntos en un guión quiere decir vivir juntos, de la mañana a la noche, desposando y fundiendo la propia inteligencia, la propia sensibilidad y el propio ánimo con los de los otros colaboradores.    Crear… una ficticia y artificiosa intimidad, que tiene como único objeto la hechura de la película y, en última instancia, como ya he dicho, el dinero.  … lo que se asemeja notablemente a una especie de estupro del ingenio…
           Naturalmente, puede ocurrir también que la película sea de calidad superior; que el director y sus colaboradores estén ya previamente unidos por una mutua estima y amistad y que, en suma, el trabajo se desarrolle en condiciones ideales… Pero estas coincidencias son tan raras, como raras son las buenas películas.

ALBERTO MORAVIA, El desprecio, 1954, Editorial Plaza y Janés, 1983. Cap. V
Fue llevada al cine son el mismo nombre (1963) con dirección de Jean Luc Goddard y guión del propio Moravia y Goddard (en la ocasión ambos se pelearon con los productores, Carlo Ponti y Joseph Levine.) En estos días se cumplen 50 años de su estreno.

La ilustración corresponde al concurso de guiones Ibértigo 2013 (Canarias)
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sábado, 26 de octubre de 2013

La influencia (3) - Pratolini y Goloboff

Clases de literatura por $200 

Veamos estos párrafos de Vasco Pratolini y Mario Goloboff.


Cuando mamá murió tenías veinticinco días; estabas ya lejos de ella, en la colina. Los campesinos que te cuidaban te daban leche de una vaca manchada; incluso yo la probé una vez que fuimos a buscarte con la abuela.

Un día no te encontramos en casa de tu nodriza. Te habían llevado a visitar a los señores de Villa Rossa que, atraídos por tu belleza, se habían mostrado interesados en tu suerte. Esperamos inútilmente tu retorno. La campesina dijo:
“¡Si se encariñan con él, sería su fortuna, pobre criatura!”

 Al despedirnos nos ofrecía cortezas de pan con manteca y mermelada. Mermelada de naranja
….
El barón era un rico señor inglés, un sir, que había envejecido recorriendo el mundo por deporte, hasta que había encontrado en las colinas de Florencia su residencia ideal. Tu protector era su mayordomo; lo servía desde hacía cuarenta años.
…él sabía demostrarle…al jardinero la razón por la que había fracasado un injerto…
Vasco Pratolini, Crónica de mi familia, 1947, Ediciones Fausto, Cap.1,2,3.



 
Cuando murió mi mamá (yo solamente tenía unos meses entonces), mis dos hermanos mayores fueron tomados por un señor al que en el pueblo llamaban el Conde Champolión, y a mí me dejaron a cargo del tío Negro. Él era el que salía buscarme leche de pecho al barrio del ciclón, ubicándome junto a una ventana abierta para que no me ahogara con los llantos. Allí me veían muchas veces mis hermanos cuando pasaban de la mano de Victoria yendo a la escuela o a hacer compras.

La casa del Conde era enorme. Más allá del portal y de la pileta, tenía un inmenso jardín lleno de flores rojas y amarillas, y el Conde, en persona, las regaba y mataba uno a uno los bichitos que subían por el limonero.

El Conde tomaba su desayuno en el jardín. …
Disponía de muchas mermeladas; mis hermanos…
Mario Goloboff, Criador de palomas, 1984, Ediciones Colihue, Cap. 4.




Deliberada o inconsciente, la influencia acosa a los creadores. El tema de los hermanos huérfanos que son “ubicados” en familias de condición social diferente y las consecuencias que eso trae a sus vidas está presente en estas dos novelas.
Ambas atravesadas por el dolor, las pérdidas y lo que estas dejan en los protagonistas; la primera, al cabo de la guerra (la 2ª Guerra Mundial) y la segunda, luego del exilio forzoso (a causa del dictadura cívico-militar-eclesiástica de 1976 en la Argentina.) Las dos son una muy interesante búsqueda de consolación, expiación y de exorcizar esos fantasmas.
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martes, 22 de octubre de 2013

La influencia (2) - Clases de literatura por $200

Hesse y Proust


Veamos estos párrafos de Hermann Hesse y de Marcel Proust.

Me satisfizo que mi padre me reprendiera al entrar…

Acostado ya, cuando la tibia seguridad del hogar comenzaba a envolverme cariñosamente, mi corazón retornó a su angustia, errando temeroso en torno a lo pasado. Mi madre había venido, como siempre, a darme las buenas noches; sus pasos resonaban todavía en mi cuarto y el resplandor de la vela se filtraba aún por la rendija de la puerta. “Va a volver –pensé-. Se ha dado cuenta de que me pasa algo y va a volver.”

Por la mañana, cundo mi madre acudió presurosa diciendo que ya era tarde y preguntando por qué no me había levantado aún, me encontró mala cara, y, al preguntarme si me sentía enfermo, vomité.
Hermann Hesse, Demian, 1919, Cap. 1, pág. 32


Al subir a acostarme, mi único consuelo era que mamá habría de venir a darme un beso cuando ya estuviera yo en la cama. Pero duraba tan poco… Pág.24
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Aquella noche la pasó mamá en mi cuarto; en el mismo momento en que acababa de cometer una falta tan grande que ya esperaba que me echaran de casa, mis padres me concedían mucho más de lo que hubiera logrado de ellos como recompensa por una buena acción.
…el comportamiento de mi padre conmigo conservaba algo de aquel carácter de cosa arbitraria e inmerecida…
Mamá se quedó aquella noche en mi cuarto, y como para no aguar con remordimiento alguno… mi mano en la suya y dejándome llorar sin reñirme,… Pág.53
Marcel Proust, En busca del tiempo perdido, 1913/1919, Tomo 1: Por el camino de Swann, Alianza


Lo mismo que en la entrada del 7 de octubre de 2013, es evidente que alguno de los dos (o ambos) autores ha leído al otro o, al menos, que el mismo tema inquietaba a los dos. Los párrafos los muestran como unos perfectos “mamonchos”, al mismo tiempo que como los grandes escritores que fueron.
Otro ejemplo de “la influencia”. Lo cual me recuerda una anécdota atribuida a G. G. Márquez; durante una entrevista le preguntaron por los autores que habían influido en su obra y él contestó: “Todos los que he leído hasta anoche.”

Dave Mc Caig es el autor de la ilustración de Hesse y la de Proust es del suplemento Radar Libros, del diario Página12.
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viernes, 18 de octubre de 2013

El monedero falso – Problema de ingenio



No se trata de un resumen de la novela Los monederos falsos de André Gide sino de un clásico problema de ingenio.
Hay 10 monederos con 10 monedas cada uno. Las monedas de 9 de esos monederos pesan 10 gramos cada una pero las del restante pesan 9 gr.
De modo que tenemos nueve monederos con monedas que pesan 100 gramos y uno que pesa 90 gr.
En el planteo habitual, se pide hallar el monedero falso realizando una sola pesada.
Puede utilizarse cualquier tipo de balanza, pero se lo debe identificar en una sola pesada.
Los lectores pueden pensar variantes posibles y, en caso de ser necesario, buscar las soluciones que aparecen en internet. Una de ellas, del diario Página12, donde Adrián Paenza lo publicó con una ligera variante y con la respuesta incluida.


Ahora bien, hay maneras de resolverlo sin efectuar siquiera una sola pesada. El que quiera poner sus neuronas a tratar de encontrar algún modo, puede hacerlo y, en caso de hallar algún camino posible, le agradeceré que lo ponga en los comentarios. De cualquier modo, pasados unos días y en el mismo lugar pondré la solución que se me ocurrió.

Gracias a Piero que me planteó por primera vez el problema.
Gracias a todos por la paciencia.
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martes, 15 de octubre de 2013

Con el mismo cuento 13 - La niña obediente


En la literatura infantil es muy frecuente el caso de cuentos que son diferentes versiones del mismo núcleo temático. En este caso se trata de tres cuentos protagonizados por una niña ejemplar (para los adultos), obediente, perfecta, virtuosa y disciplinada.
A los seleccionados hoy los he tomado de un trabajo de la Lic. Ana Sofía Ramírez Heatley, de modo que el mérito es de ella. Se trata de un análisis literario de sus semejanzas y diferencias que se puede leer aquí: http://revistes.uab.cat/jtl3/article/view/98.

Las obras son
·         El cuentista, de Héctor Hugh Munro @ Saki
·         Cuento de la niña condecorada, de Jorge Ibargüengoitía
·         Hipersúper Jezabel, de Tony Ross

En el cuento de Saki tres chicos viajan en tren con una tía y se aburren con las respuestas edulcoradas que da a sus preguntas. Un pasajero la critica y ella le sugiere que se ocupe él de entretenerlos. El tipo retoma el relato de la señora y lo pone patas para arriba mostrando lo absurdo de las ficciones moralizantes.

La niña de Ibargüengoitía es una alumna ideal para sus maestras y antipática para sus compañeros a los que vive señalando y acusando. Colmada de premios y buenas notas, fracasa totalmente cuando tiene que enfrentar situaciones para las que no está preparada. La “buena educación” no le sirve para afrontar el mundo real, del que ha sido buenamente aislada.

En el cuento, Tony Ross se apoya más en las ilustraciones que en el texto porque está dirigido a niños más pequeños. Hace hincapié en el contraste caos/orden, limpieza/desorden. Pero la niña perfecta se va llenando de imperfecciones, de vanidad y se hace insoportable. Finalmente la devora un cocodrilo que se escapa de un zoológico. Esto ironiza sobre la perversidad de los cuentos para niños y termina de forma humorística para mitigar la tensión del final.
FIN
 
El cuentista, de Saki, acá:
http://planlectura.educ.ar/pdf/literarios/el_cuentista.pdf
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