jueves, 11 de marzo de 2010

Física y Literatura -3-

Tiro parabólico – Italo Calvino Tiempo cero

La parte 1 es un vistazo a un antiguo problema del movimiento de los cuerpos, al que empezó a dar solución Galileo y terminó de explicar Newton.
La nº 2 es una muestra de la creatividad narrativa del escritor italiano (y de su afición a la Física) aplicando excesivas e ineficaces dosis de racionalismo en la búsqueda de solución a sus problemas existenciales.
Ambas pueden leerse independientemente de la otra.


1
Cuando un pasajero en un tren tira una pelota hacia arriba la ve subir y bajar en forma recta y vertical. Lo mismo pasa cuando un avión lanza una bomba: si el piloto pudiera mirar hacia abajo la vería caer en forma vertical. Los que quedan sobre el andén o los que observan el avión desde la tierra la ven realizar una trayectoria curva.
Galileo fue el primero en demostrar que esas trayectorias son parábolas y que tanto el desplazamiento horizontal como el vertical pueden sumarse y tratarse como si fueran independientes.
De modo que a la suma de dos movimientos, uno horizontal (uniforme) y uno vertical (uniformemente acelerado por la gravedad) referido a un observador terrestre (es decir a un par de ejes fijos a la tierra, considerada –con restricciones- un sistema inercial, es decir no acelerado) le llamamos movimiento de un proyectil.
Está definido por completo por la ecuación de una parábola del tipo y=ax-bx² , donde a y b dependen de la velocidad inicial y del ángulo de tiro.

Acá la palabra “proyectil” es válida tanto para una banana que arroja un mono a otro, una pelota de fútbol en un tiro libre o una bala de cañón. Conociendo la velocidad inicial y el ángulo de tiro podemos determinar “más o menos exactamente” su trayectoria, su alcance, su altura. Como no escapará a ustedes estos estudios tuvieron sus aplicaciones militares, se usaron desde muy temprano en artillería para mejorar la precisión de los disparos de los cañones y las posiciones a ocupar para cubrir determinados blancos, como puentes, edificios, etc.
Gaspard-Gustave de Coriolis (1792-1843), Ingeniero y Matemático francés, mientras estudiaba turbinas hidráulicas identificó y halló la solución a “repetidas desviaciones hacia la derecha” que observaban los artilleros en sus disparos. Debido a la rotación de la tierra la gravedad no era la única aceleración presente, sino que había que agregar la aceleración centrífuga y “componer” las dos aceleraciones, con lo que se agregaba otra fuerza a las actuantes sobre el proyectil. Para un alcance de 10 km, a 45º de latitud y con un ángulo de tiro de 45º la desviación es de 66 m.

Esta fuerza de Coriolis, que cambia de dirección según estemos al norte o al sur del Ecuador, es la responsable del sentido de circulación de las corrientes marinas y de los vientos predominantes, tanto aquí en la Tierra, como en Júpiter o cualquier otro astro del universo.


También habría que considerar a la translación de la Tierra alrededor del Sol y la de todo el sistema solar en la galaxia, pero con la aceleración de Coriolis es suficiente para que el cálculo sea “casi, casi exacto”, al menos para los usos que necesitamos darle por estos pagos (que no son otros que clavar un tiro libre en el ángulo, en Sudáfrica, si se diera el caso).

2
Italo Calvino, como parte de su obra de Ciencia Ficción Las cosmicómicas, reunió en Tiempo Cero cuatro cuentos donde abruma al lector con una mirada excesivamente lógica, que no le proporciona salida alguna a su problema y de la que termina escapando reordenando inesperadamente las cosas. El primero de ellos, empieza dando vueltas acerca de las nociones básicas del tiro parabólico.


TIEMPO CERO
Traducción de Aurora Bernárdez

Tengo la impresión de que no es la primera vez que me encuentro en esta situación: con el arco apenas flojo en la mano izquierda tendida hacia adelante, la mano derecha contraída atrás, la flecha F suspendida en el aire a casi un tercio de su trayectoria y, un poco más allá, suspendido también en el aire y también a casi un tercio de su trayectoria, el león L en el acto de saltar sobre mí con las fauces abiertas y las garras extendidas. Dentro de un segundo sabré si la trayectoria de la flecha y la del león vendrán o no a coincidir en un punto X atravesado tanto por L como por F en el mismo segundo tx, es decir, si el león se desplomará en el aire con un rugido sofocado por el borbotón de sangre que le inundará la negra garganta atravesada por la flecha, o si caerá incólume sobre mí derribándome con un doble zarpazo que me desgarrará el tejido muscular de los hombros y del tórax, mientras su boca, cerrándose con un simple golpe de mandíbulas, me separará la cabeza del cuello a la altura de la primera vértebra.

Tan numerosos y complejos son los factores que condicionan el movimiento parabólico tanto de las flechas como de los felinos, que no me permiten por el momento juzgar cuál de sus eventualidades es más probable. Me encuentro pues en una de esas situaciones de incertidumbre y espera en las que no se sabe realmente qué pensar. Y el pensamiento que se me presenta es éste: me parece que no es la primera vez.

No quiero referirme aquí a otras experiencias mías de caza: el arquero, apenas cree que ha adquirido experiencia, está perdido; cada león que encontramos en nuestra breve vida es diferente de cualquier otro león; guay si nos detenemos a hacer confrontaciones, a deducir nuestros movimientos de normas y presuposiciones. Hablo de este león L y de esta flecha F que han llegado ahora a casi un tercio de sus respectivas trayectorias.

Y tampoco puedo ser incluido entre los que creen en la existencia de un león primero y absoluto, del cual todos los diversos leones particulares y aproximativos que nos saltan encima son sólo sombras o apariencias. En nuestra dura vida no hay lugar para nada que no sea concreto y captable por los sentidos.

Igualmente extraña me es la opinión del que dice que cada uno lleva en sí desde su nacimiento un recuerdo de león que amenaza en sus sueños, heredado de padre a hijo, y así cuando ve un león se dice enseguida: ¡vaya, el león! Podría explicar por qué y cómo he llegado a excluirlo, pero no me parece que sea éste el momento oportuno.
…


Calvino Italo, Tiempo cero, Ediciones Minotauro, Buenos Aires, 1971.


Tiempo cero se puede leer completo haciendo clic en este enlace:
http://ebooks.noctis.com.ar/archivos/Italo%20Calvino%20-%20Tiempo%20Cero.pdf

Más sobre Cinemática en:
http://www.lfp.uba.ar/Julio_Gratton/mecanica/03.Cinematica.pdf
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lunes, 8 de marzo de 2010

Humor - Semana Santa 1

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Gracia plena

Como se acercan los feriados de Semana Santa, arrimamos un poco de humor para ir preparando el espíritu para la ocasión.

1
Un cura santafesino había sido seriamente reprendido por su superior debido a la animosidad que tenía con los cordobeses, que ya pasaba de castaño oscuro. La situación se agravó aún más cuando le asignaron una parroquia ubicada en plena capital de la docta.
-Si aguantás y contenés tus impulsos como es debido, en tres meses te consigo un traslado, caso contrario… ¡Esta fue la última advertencia! –le resumió, duro, el Obispo.
En ese contexto, encaró el cura la celebración del oficio del Viernes Santo con la iglesia repleta de feligreses amenazantes, cansados de sus burlas. Todo andaba bien, y arrancó el hombre la homilía refiriéndose a la Última Cena, tema que venía muy a cuento en la ocasión.
–“Antes de que cante el gallo, uno de ustedes me habrá traicionado”, eso dijo Jesús a sus discípulos –comentó el sacerdote con tono grave, y prosiguió:- Al momento, se le aproximó Juan, y mientras lo abrazaba, le decía –"¡No, no puede ser!" Y también Mateo se acercó, lo abrazó y le dijo: "No, no y no". Lucas hizo lo propio, mientras lo abrazaba envuelto en llanto, y Simón y los otros lo seguían -el cura entusiasmaba y emocionaba a los fieles, y a su vez, él mismo, se iba posesionando, hasta que no pudo más y prosiguió:- En eso, se paró JUDAS, caminó hacia El Maestro, que estaba en la cabecera de la mesa, y lo tomó confianzudamente por los hombros, mientras le decía “Coóomo se te ooocurre que alguno de nooosotro te vamo a traicionaaaaá paaapaá!

2
Las últimas palabras de Jesús en la cruz fueron dirigidas a Barrabás y al otro ladrón: “¡Muchachos, si no se acercan un poco no van a salir en la estampita!”



El autor de la primer viñeta es Luis Dávila y fue publicada en El Faro de Vigo.
Los autores de la segunda son el humorista catalán Faro y el dibujante C. Da Col.
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miércoles, 3 de marzo de 2010

Yuyos folklóricos -1-

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A los yuyos...
Hay yuyos y yerbas para todo lo que haga falta, desde los aromáticos, pasando por los medicinales, hasta los milagrosos gualichos que se utilizan en asuntos del cariño y los afectos. Para la elección del más apropiado a cada uno se aconseja consultar en su herboristería de confianza.
A continuación van dos recomendaciones dignas de ser tenidas en cuenta, la primera es de un amigo con mucha experiencia en el arte de recoger “yuyitos y uvitas del campo”; la segunda es un gato cuyano, especial para foniatras, que recomienda una terapeútica especial para la tartamudez.

1
-¿Cuáles son los mejores yuyos pa’l amor?
-Los más altos y tupidos.
-¡…!

2
El buen remedio – Gato cuyano
(m:Carlos Montbrún Ocampo, l:Hernán Videla)

I
Pa’ ver si la palabra
me desenreda, ...bis
fui a ver a Ña Remedios,
la Curandera. ...bis

Me preparó unos yuyos,
me dio unos sellos,
me presentó a sus hijas
¡Qué buen remedio!

II
Y desde aquel entonces,
palabra santa, ...bis
me encuentro cada día
mejor del habla. ...bis

Y ahora no preciso
yuyos ni sellos,
si me curan las hijas
de Ña Remedios.

Juan Quintero ha grabado en 2008 una versión deliciosa, para una colección que auspició la Biblioteca Nacional y que se llama “Raras partituras 3”, que distribuye EPSA Music. Las 1 y 2 son de tango y piano, esta última incluye una obra de ¡Juan Bautista Alberdi!
También fue grabado por Los Trovadores en 1975, en un vinilo de la CBS.

Carlos Montbrún Ocampo (1895-1962), sanjuanino, músico y compositor identificado con el folklore cuyano y su difusión. Hernán Videla Flores, poeta cuyano que formó un exitoso dúo con Montbrún en las décadas del 30 y 40.

El dibujo es del humorista cordobés Hugo Catalán.
En cuanto consiga una versión del gatito, la agregaré, para que tengan el placer de escucharla.
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lunes, 1 de marzo de 2010

Humor - Créditos a largo plazo

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Fondo del Bicentenario

La Presidenta lo explicó con claridad. El uso de reservas para garantizar el pago de la deuda trae como consecuencia inmediata la baja de las tasas de interés que los usureros nacionales e internacionales cobrarían por “prestarnos” dinero. Todo el cipayaje local y los representantes de la banca están que trinan porque ven achicarse sus “coimisiones” por estas operaciones.

Las consecuencias para el mercado interno local serán las mismas: una baja en las tasas de interés y la extensión de los plazos de pago de los créditos. Esto además de ser dinamizador de la economía, trae aparejado un aumento de la satisfacción de los clientes. Resumiendo la idea-fuerza sería esta: alargamiento del plazo de pago = aumento de la satisfacción de ambas partes.

Si no hubiera quedado claro, esta viñeta de Douglas Wright, lo muestra en un modo muy pedagógico:



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jueves, 25 de febrero de 2010

Suma teológica

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Este vendedor ambulante ha resumido a la perfección la pregunta esencial. Traducción: Si dios está con nosotros, ¿quién está en contra?
Frutas heladas, coco, ananá, sandía. Bronceador natural


Han surgido muchas alternativas tratando de dar respuesta a la pregunta, sin dejar de lado los aspectos prácticos de la vida terrenal. Vean sino, esta foto tomada del blog http://elcuchillodelherrero.blogspot.com/ de Juan Pascualero.



Lo que ha motivado los reclamos de los que se sienten propietarios de los derechos de autor.


Pero, para el género humano, las consecuencias han sido, generalmente, las mismas





La foto 2 está tomada de www.elcuchillodelherrero.blogspot.com
Los autores de los dibujos son los humoristas españoles Leandro Barea (de Galicia), C. Da Col ( guión de Faro, de Catalunya) y José Luis Martín Zabala (uno de los fundadores de la revista humorística El Jueves, blanco habitual de la censura)
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miércoles, 24 de febrero de 2010

Hortensia - Inglés por radio

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La ilustración fue tapa de la Revista Hortensia y el autor es Alberto Cognini.

domingo, 21 de febrero de 2010

Elogio del matambre - Sube la CARNE

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Carnicería - Cortes recomendados

Es posible que este comentario sea poco oportuno y algo utilitario. Lo primero porque, en medio de un aumento de su precio, no es el mejor momento para hablar de carne; lo segundo, porque quiere servir de ayuda para la selección de los cortes más apropiados, al traer la palabra de verdaderos especialistas en el tema.
Opina hoy Esteban Echeverría -que está ligado a la industria de la carne desde la base, ya que fue el titular de El Matadero-, y recomienda enfáticamente su corte preferido: el matambre.

“…
Griten en buena hora cuanto quieran los taciturnos ingleses, roast-beef , plum pudding ; chillen los italianos, maccaroni , y váyanse quedando tan delgados como una I o la aguja de una torre gótica. Voceen los franceses omelette souflée , omelette au sucre , omelette au diable ; digan los españoles con sorna, chorizos , olla podrida , y más podrida y rancia que su ilustración secular. Griten en buena hora todos juntos, que nosotros, apretándonos los flancos soltaremos zumbando el palabrón, matambre , y taparemos de cabo a rabo su descomedida boca.
…
El matambre nace pegado a ambos costillares del ganado vacuno y al cuero que le sirve de vestimenta; así es que, hembras, machos y aun capones tienen sus sendos matambres, cuyas calidades comibles varían según la edad y el sexo del animal: macho por consiguiente es todo matambre cualquiera que sea su origen, y en los costados del toro, vaca o novillo adquiere jugo y robustez.
…
Llegamos a la quinta: la mesa tendida para almorzar nos esperaba. A poco rato cubriéronla de manjares y en medio de todos ellos descollaba un hermosísimo matambre.
…
Debe haberlos, y los hay, buenos y malos, grandes y chicos, flacos y gordos, duros y blandos; pero queda al arbitrio de cada cual escoger al que mejor apetece a su paladar, estómago o dentadura, dejando siempre a salvo el buen nombre de la especie matambruna, pues no es de recta ley que paguen justos por pecadores, ni que por una que otra indigestión que hayan causado los gordos, uno que otro sinsabor debido a los flacos, uno que otro aflojamiento de dientes ocasionado por los duros, se lance anatema sobre todos ellos.
…"

Apología del matambre, Esteban Echeverría, 2007, Biblioteca Nacional, Programa de difusión del autor clásico argentino.
Se puede leer completo aquí:
http://www.elhistoriador.com.ar/frases/rosas/matambre.php
Echeverría (1805-1851) escribió este “cuadro de costumbres” como un elogio a los sabores nacionales y como una humorada. Con “palabras, porque son ellas la moneda común y de ley con que llenamos los bolsillos de nuestra avara inteligencia.”



El matambre es el 9.
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Humor: "Aspirante"

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Negro con “aspiraciones”
-Negro convidáme un poco de vino, le pide un amigo a otro que pasa con un litro de “suelto”.
-Quisiera, pero no puedo...
-¿Por…?
-Lo compré a medias con el Juanchilo.
-¿Y...?
-El medio mío es el de abajo...
-Si es por eso, “no problem”... –dice el vago. Y sacando del bolsillo una pajita*, la mete hasta el fondo en la botella y le “aspira” un cuarto de un saque, ante la mirada atónita del Negro.

*pajita = sorbete


De yapa unos apodos cordobeses (le dicen... porque...)

Gaseosa Un poco está bien, pero demasiado, hincha.
Carbón Se prende en todos los asados.
Ácido Donde cae come.
Boleto de colectivo Se tira en cualquier lado.

Las ilustraciones son de Marcos Severi y Rocchia.
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jueves, 18 de febrero de 2010

Juceca - Por el tabaco y la yerba

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Por el tabaco y la yerba
Cuentos de Don Verídico por Julio César Castro (Juceca)

Climático Vitrolo supo ser confianzudo hasta demás. Un hombre, Climático, que usté un suponer lo invitaba a tomar asiento y él se le acostaba en el catre y pedía que le armaran el cigarro porque al estar horizontal -decía-, le caía el polvillo del tabaco en los ojos.
- Pa evitarle el polvillo al tabaco, lo mejor es la hoja de la morera en el paquete.
- Un hombre Climático, tan confianzudo, que si usté un suponer lo invitaba con un mate, él tomaba y se guardaba la bombilla en el bolsillo del chaleco.
Después le asomaba como si fuera una birome.
- Si la usa con los agujeritos para arriba, la bombilla le luce como micrófono y es la envidia en donde caiga.
- Un hombre, Climático, que si usté un suponer le presentaba a su señora mujer, esposa propia y documentada, él se la pedía prestada por un par de días con la palabra de honor de devolver en perfectas condiciones, y puesta en la puerta de su casa sin cargo.

Hasta que se casó con Peripecia Vistita, y a ella se le antojó tener ropero porque Climático carecía. Había sido siempre hombre de colgar en clavo, en la paré, y lo más parecido a ropero que había tenido era fiambrera de tejido fino para colgar a ventilar las alpargatas y evitar la mosca.
Como no era hombre de ropero, climático fue hasta el boliche El Resorte y allí después de aburrir con algunos comentarios sobre política, acaparó la atención con la cuestión del ropero. ¿Carece?, le preguntaron, y el hombre, avergonzado, pero con tono de disculpa dijo: -“Me dejé estar”. Fue la Duvija la que opinó que para dejarse estar conviene más el catre, porque el ropero es más para dejar la guitarra, un suponer, o para esconderse en casos de suma peligrosidá, dijo la Duvija.

Pero el que se le acercó fue el tape Olmedo, mamau por unanimidá, y lo miró a las vistas y fue y le dijo, le dice:
- Un hombre sin ropero, es como una discordancia sin fundamento.
Hubo un silencio que por lo largo fue como dos silencios. Al rostro de Climático se le apreció un aumento en el color de la vergüenza. Era la primera vez que le apreciaban algo, y en el fondo le gustó.
La cosa fue que después de destapar una damajuana de tinto se resolvió salir a buscar ropero, y fueron catorce en un carro y entraron a un rancho, sin golpear manos ni nada, y cargaron ropero y le llevaron ropero a Climático para que conformara el capricho de su mujer, que para eso están los amigos y los boliches, dijo alguien en un rincón.

Para la medianoche se lo pusieron en la pieza a la mujer dormida, y se volvieron a festejar al Resorte, y cuando Climático regresó, con el sol bajo pero allí, entró al rancho y vio salir a un vecino del ropero. Hubo que hacer mucho trámite, para convencer a Climático de que el vecino ya venía desde antes en el bendito ropero. Entre mate y prosa, el otro arregló para mantenerles el jardín y la huertita por el tabaco y la yerba. Resultó buena gente el hombre.


Julio César Castro, escritor, narrador, humorista, actor, dramaturgo nació en Montevideo en 1932 y falleció en 2003.
Juceca creó a "Don Verídico" en 1962, personaje humorístico con el que ganó fama en Uruguay y Argentina. Con su boliche "El Resorte" y sus inigualables personajes: El Tape Olmedo, la Duvija, Rosadito Verdoso y una maestría para el humor absurdo, abrió una senda por la que después transitaron otros admiradores, R. Fontanarrosa entre ellos.
En la TV acompañó a Luis Landriscina y su último trabajo para el cine lo tuvo como guionista y actor -al lado de Hugo Arana- en "El viaje hacia el mar", basada en un cuento de Juan José Morosoli, otro uruguayo para deleitarse.


El cuento lo tomé del blog http://www.mateleo.blogspot.com/ en su entrada del 18 de diciembre de 2008.



Observen el revuelo que se armó en la pulpería por causa de la Pulpera que vino a cubrir la fugaz ausencia por vacaciones...
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sábado, 13 de febrero de 2010

Buenos Aires - Barrio del Once, joyas arquitectónicas

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Ubicado entre las avenidas Callao, Córdoba, Rivadavia y Pueyrredón, más algunos apéndices, el Once* es un centro de comercios mayoristas de todo lo que se pueda imaginar (un concentrado de la esencia pura del comercio desde los fenicios, pasando por los marroquíes, hasta la irrupción de los tigres asiáticos) que corona en la Plaza de Miserere y su terminal de ferrocarril.
No es lo único que ofrece a los que quieran dar un paseo y descubrir tesoros escondidos: tiene hermosas joyas arquitectónicas, especialmente del art decó, que son una invitación a un recorrido por la evolución de los estilos y el diseño desde fines del siglo XIX hasta la mitad del XX.


Marcelo Cohen, en su texto citado en la entrada anterior hace alguna referencia al punto:
… mejunje edilicio –barata construcción desarrollista, de ocho pisos, mancillando perlas de racionalismo y fortalezas de estilo burgués parisino- …
Y refiriéndose a la arquitectura dice:
…a decenas de edificios setentistas se yuxtaponen buenas copias vernáculas del art nouveau, del decó y el racionalismo.

Vale la pena caminar mirando para arriba, sobre todo en días feriados para no verse molestado por una cantidad infinita de peatones.
Para facilitar las cosas, a continuación, va un listado de direcciones de construcciones y edificios que merecen, al menos, mirarlos con detenimiento.

· Perón 2622
Edificio de departamentos para vivienda. Arq. Roberto Tiphaine, 1930, estilo Art Decó.
Rematado en dos torres truncadas a partir del piso 12, parece girado 90º con relación al terreno que ocupa, dando la impresión de que la entrada principal estuviera a un costado.


· Perón 2505
Edificio de departamentos para vivienda, estilo Art Decó, mas pequeño que el anterior y con reminiscencias del Art Nouveau.

· Av. Pueyrredón entre Perón y Mitre
Estación Once de septiembre del FFCC Sarmiento
De estilo renacentista, año 1907, Arq. John Doler


· Av. Corrientes 3247
Mercado de Abasto (ahora Abasto Shopping Center)
Edificio industrial en 1934 remodelado como centro comercial en 1995. Ing. Delpini; Arqs. V. Sulsic, R. Bes.
Está en los límites del barrio del Once, edificio monumental y hermoso, es un imperdible. Además de reemplazar al viejo mercado donde cantaba Gardel, muestra influencias estéticas variadas como un emblema de la propia Argentina.


· Av. Rivadavia 2368
Edificio de 5 pisos para vivienda, estilo Art Decó (con reminiscencias de Luis XVI), 1930, muy bello.


· Hipólito Yrigoyen 2966
Edificio de viviendas. Año 1928, Arq. Virasoro. De estilo entre Art Nouveau y Decó, tiene la particularidad de tener un hermano “casi gemelo” al lado, en el nº 2946.

· Av. Corrientes 2550.
Edificio muy interesante, de comienzos del siglo XX. De estilo anti-académico, en realidad una mezcla algo pesada de varias corrientes. Hay que mirarlo haciendo abstracción de los dos locales que tiene en planta baja, que el pobre no merecía.


· La Rioja 545, Anchorena 326, Ayacucho 555
Viviendas individuales o edificios de poca altura para interesados especialmente en el tema.


Dejé para el final una aclaración de una información equivocada de la entrada anterior referida al edificio de la esquina noroeste de Corrientes y Pueyrredón. Según Inés Fernández Moreno, nieta de Baldomero, no fue ese el edificio en que se inspiró el poeta, sino en otro, hoy desaparecido, que estaba en la Av. Alem, frente al también hoy desaparecido Parque Japonés.

*Se llama así en homenaje al 11 de septiembre de 1861, aniversario de la batalla de Pavón, donde el interior, liderado por Urquiza, entregó definitivamente el control del país a la Provincia de Buenos Aires.


Más sobre el tema arquitectura en:
http://www.leedor.com/notas/1551---balvanera,_barrio_de_b.a.html
La Foto 1, de Perón 2622 y la del Mercado de Abasto pertenecen al libro Buenos Aires Art Decó y Racionalismo, Mimí Böhn, Editorial Xavier Verstraeten.
Las otras a: http://forum.skyscraperpage.com/showthread.php?t=155565&page=9
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miércoles, 10 de febrero de 2010

Marcelo Cohen - Barrio del Once, Buenos Aires

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Turismo Literario 2

Continuamos mezclando literatura y turismo. La propuesta de hoy es un paseo por el barrio porteño del Once y el guía elegido es Marcelo Cohen, escritor argentino que en un Encuentro Internacional de Pensamiento Urbano expuso un texto que me cautivó desde el título: Consolación por la baratija. En él muestra su lúcida y profunda mirada sobre el barrio de su infancia como podrán ver en estos fragmentos:

Ah, barrio del Once, sumidero de fuerzas indómitas y adormecidas, santuario de la manufactura irritada, el plagio industrial, la ganga y el regateo, ágora de exilios establecidos, nomadismo de la abulia, kermesse de las tradiciones desvaídas, pero tercas.
…
…entre un hervor de charlas y de bocinas, empezaba a alentar en mí un deseo de comprarme bastantes cosas que, sin embargo, me gustaba mantener al borde de la satisfacción. Hasta que vi un escaparate con lencería de dama, y en un rapto de valor alcé la vista, y descubrir que el local se llamaba
La bombachita me alcanzó para comprender que entre el recuerdo del Once de mi infancia, donde ese local se habría llamado Roitman hermanos, … había un rugido de tiempo histórico que me sobrepasaba, me vaciaba de mi, y de repente, desmenuzado en chispas de mercancía, fui únicamente ese barrio.
…
A fines de los ochenta, durante un viaje que hice cuando vivía en España, escuché disertar a un taxista que me llevó al Once sobre el cambio fatídico ocurrido en ese, dijo él, baluarte tradicional de la comunidad israelita. Cientos de negocios de bagatelas, e incluso los de confección, habían pasado a manos de detestables invasores coreanos. Esos roñosos sin ética empresarial, que fabricaban todo a precios irrisorios, explotando a sus compatriotas pobres, habían obligado a los honestos confeccionistas moishes a exiliarse en Lanús, dedicados al cuero y a la compraventa de oro. “Pero si usted se fija”, dijo el taxista, “va a ver que hay muchos negocios con las persianas bajas, y que adentro hay gente medio en tinieblas:
son los judíos que resisten.”
…
De Rivadavia a Córdoba y de Callao a Pueyrredón … el Once es noventa manzanas de mejunje edilicio –barata construcción desarrollista, de ocho pisos, mancillando perlas de racionalismo y fortalezas de estilo burgués parisino- con un promedio de ciento veinte bocas de venta por manzana, gran parte de ellas mayoristas. …iglesias, escuelas religiosas, gimnasios, un centenario colegio alemán, altares budistas, gran surtido de sinagogas; distribuidoras de cine; videotecas de ocasión y librerías de lance. Sirio-libaneses, judíos ashkenazys y sefarditas, armenios, turcos emerlíes, coreanos, chinos, peruanos, paraguayos, bolivianos y ahora brasileños disputándose la clientela, sin frenesí, entre la pasajera, constante multitud que derrama en la Plaza Miserere el ferrocarril del Oeste y se desplaza despacio en la deliciosa narcosis del consumo posible. El emporio de la imitación empeorada. Por acá deambulan los que nunca comprarán por Internet.
...
Once es una combinación de cantidades exorbitantes con una especificidad minuciosa … se puede comprar 17 metros de perlón antipiling imitación leopardo, cincuenta y siete modelos de gorros, cada uno posible con los colores de la bandera argentina, brasileña, finlandesa, etcétera; manteles individuales con forma de vaquita, uva, banana o niña pequinesa, sacapuntas extrasuave para lápiz de labios; … Ahí la industria se ha vuelto naturaleza: sólo obedece a la pulsión inacallable de replicarse.
…
El Once podría ser una obra de arte del desequilibrio. En este caso la mejor iniciativa política, me parece, es exigir que a nadie, por un rato prudencial, se le ocurra tocarlo.



Marcelo Cohen nació en Buenos Aires en 1951. Prolífico autor y traductor con una gran obra publicada entre las que se destacan El oído absoluto (1999), El país de la dama eléctrica (2005) y Donde yo no estaba (2006).
Consolación por la baratija pertenece al libro
Diagonal Sur, Marcelo Cohen y otros, Buenos Aires, 2007, Edhasa.
Los otros autores son Juan Villoro (México), Patricia Melo (Brasil), Alan Pauls (Argentina) y Pedro Lemebel (Chile).

El paseo por el Once está terminando. Si a esta altura estuvieran cansados con tantos negocios, baratijas e imitaciones, pueden terminar el recorrido por el barrio tomando el subte en la esquina de las avenidas Corrientes y Pueyrredón. Antes de meterse en las entrañas de la tierra miren el edificio más grande de las cuatro esquinas, el de color crema. Es el que inmortalizó el poeta Baldomero Fernández Moreno (1886-1950) en su poema “Setenta balcones y ninguna flor”. Todavía hoy, los administradores se ocupan de respetar esa tradición.

Setenta balcones hay en esta casa
Setenta balcones y ninguna flor.
¿A sus habitantes, Señor, qué les pasa?
¿Odian el perfume, odian el color?

La piedra desnuda de tristeza agobia,
¡Dan una tristeza los negros balcones!
¿No hay en esta casa una niña novia?
¿No hay algún poeta bobo de ilusiones?

¿Ninguno desea ver tras los cristales
una diminuta copia de jardín?
¿En la piedra blanca trepar los rosales,
en los hierros negros abrirse un jazmín?

Si no aman las plantas no amarán el ave,
no sabrán de música, de rimas, de amor.
Nunca se oirá un beso, jamás se oirá una clave...
¡Setenta balcones y ninguna flor!
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viernes, 5 de febrero de 2010

Elías Canetti - Marruecos

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Turismo literario 1
Viajar. Viajar para aprovechar las vacaciones, por simple curiosidad, para conocer otros lugares, otros pueblos y su idiosincrasia, para huir del clima sofocante. O planear un viaje, hasta que diversas circunstancias permitan su concreción. Si es esto lo que deseamos, una de las formas más a mano para concretar nuestras fantasías o para enriquecer nuestros futuros caminos son los relatos de viajes.
El viaje literario nos permite conocer lugares a través de los ojos de otro y nos agrega una posibilidad deliciosa: la elección del guía es toda nuestra.

El destino de hoy es: Marruecos
Y el guía: Elías Canetti *

En su libro Las voces de Marrakech, relata sus impresiones de la ciudad durante su viaje por Marruecos en 1954. Son quince relatos cortos, todos muy sagaces y curiosos.
En Los Suks, describe el mercado y se detiene especialmente en el comercio originario, en el arte del regateo y la asignación de “el precio”. Mis encuentros con camellos es desgarrador y dulce a la vez. Cuenteros y escribanos remite al origen de la literatura y muestra un significado sorprendente de cosas que, por ser tan cotidianas, olvidamos.

Los fragmentos que siguen pertenecen a Los Suks:
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No le estorba ni le cohíbe conocer exactamente su precio: lo guarda en secreto y nunca lo llegaremos a saber. Esto añade a la conducta del comerciante algo apasionadamente misterioso. Sólo él puede saber cuán cerca estamos de su secreto, y por ello ataja con ímpetu los golpes, de modo que la distancia protectora del precio jamás sea puesta en peligro. Para el comprador es motivo de orgullo no dejarse engañar, no consiste en una simple conversación, puesto que en todo momento tantea en la oscuridad. En los países que viven la moralidad del precio, allí donde dominan los precios más estables, comprar algo carece de todo arte. Cualquier tonto va y encuentra cuanto necesita; cualquier tonto que sepa contar puede evitar el engaño.
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Es de desear que el tira y afloja de la negociación dure una pequeña y generosa eternidad.
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Los suks se puede leer completo haciendo clic aquí:
http://www.escueladeescritura.com/espacio/4.1.5.htm
Mis encuentros con camellos, en este enlace:
http://www.patriciadamiano.blogspot.com/2009/10/elias-canetti-mis-encuentros-con.html

Si quisieran elegir otro guía para este país, está disponible Juan Goytisolo, con su libro Makbara.
Si tampoco este llenara sus expectativas, Royal Air Maroc y Air France, entre otras, los llevan a Casablanca y desde allí, en vuelos internos, a Rabat, Tetuán, Agadir y Marrakech, donde podrán ver los Suks sin intermediarios, sin olvidar visitar la medina y la plaza principal Djeema El Fna.
Y ya que pasamos por Casablanca, podemos hacerle una corta visita literaria acompañados, nada menos, que por Roberto Arlt en su espeluznante La cadena del ancla.

* Elias Canetti (1905-1994) nació en Rustschuk, Bulgaria, en el seno de una familia judía de origen sefardí. Su lengua materna fue el ladino, un dialecto del castellano. En 1911 su familia se trasladó a Manchester, Reino Unido. La muerte repentina de su padre en 1912 marcaría la trayectoria del escritor, que conservó hasta sus últimos días un miedo casi irracional a la muerte. Su madre, viuda y con tres hijos, decidió trasladarse a Viena, de manera que el alemán se convirtió en la lengua literaria de Canetti. En alemán escribió en 1936 la que sería su primera y única novela, Auto de fe. En 1981 recibió el premio Nobel de literatura. Entre sus obras, además de las citadas, destacan sus tres libros autobiográficos, La lengua salvada (1977), La antorcha al oído (1980) y El juego de ojos (1985).
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