jueves, 24 de septiembre de 2015

Con el mismo cuento 37 – Manuel Puig y Tununa Mercado

Las instrucciones para hacer algunos trabajos o tareas cotidianas han atraído  a muchos autores, interesados por mostrar su oficio al escribirlas. Es el caso de los dos textos de hoy, enlazados por el relato de tareas domésticas. El mérito de relacionarlos es de Susana Pettinati, quien los aportó para esta serie.

Undécima entrega, 1969, de Boquitas Pintadas de Manuel Puig (1932-1990)
Antieros, 1987, cuento de Canon de alcoba de Tununa Mercado


Manuel Puig, escritor argentino con fuertes raíces en el cine, creó una obra excepcional llevando el uso de la lengua de un extremo al otro, parodiando el habla popular y la cultura de masas en trabajos que resultaron inclasificables para el canon oficial.
Él mismo alentaba esa confusión llamando Folletín a Boquitas pintadas, novela de rigurosa escritura, de la que tomamos este fragmento de la Undécima entrega.
La que habla aquí –mejor sería decir piensa– es La Raba, la más humilde de las compañeras de escuela de la protagonista, sirvienta y madre soltera.

Mientras hace sus tareas las enumera mentalmente, va dejando fluir sus pensamientos que saltan de un tema a otro –incluso canta pedazos de alguna canción campera– a la vez que fantasea con casarse con el padre de su hijo, que en verdad la ha rechazado y al que más tarde mata a cuchilladas.
Si el lector se toma el trabajo de buscar en el texto el ritmo adecuado encontrará que tiene una cadencia totalmente acorde al léxico y el lenguaje que suponemos en una persona de su condición. La escritura capta en modo impecable su pensamiento arborescente y resulta increíblemente femenina.

Tununa Mercado, escritora argentina, vivió exiliada en México desde 1974 a 1986. De ese período es Antieros, que con otros cuentos integra Canon de alcoba, su segunda obra, publicada en 1988. Curiosamente estos textos “mexicanos” fueron rechazados allá por “no encuadrase en los géneros y formatos” habituales y se publicaron en la República Argentina, a su regreso, como cuentos eróticos. Este, como indica el título, de erótico no tiene mucho. Sí lo tienen algunos del libro entre los que sobresale el precioso último cuento: Punto final.

Antieros, escrito como un manual de instrucciones por una narradora impersonal, cambia al irrumpir en el listado el deseo de quien está haciendo las tareas de limpieza y las intercala con las de masturbarse, con el mismo grado de detalle.
El texto está cuidado de modo obsesivo y es inquietante. Pero resulta forzado y duro en su lectura, posiblemente por tantos verbos en infinitivo. Esto, paradójicamente ya que se lo presenta como literatura erótica femenina, lo hace muy masculino.


Acá van dos fragmentos de las obras, a título de muestra, para los que deseen leerlos

UNDÉCIMA ENTREGA (Fragmento)
“Se fue en silencio, sin un reproche,
Había en su alma tanta ansiedad…”
ALFREDO LE PERA

Junio de 1939
Los pañuelos blancos, todos los calzoncillos y las camisas blancas, de este lado. Esta camisa blanca no, porque es de seda, pero todas las otras de este lado, una enjabonada y a la palangana, un solo chorro de lavandina. Las sábanas blancas, no tengo ninguna, la enagua blanca, cuidado que es de seda: se hace pedazos si la meto en lavandina. Una camisa celeste, los pañuelos de color, las servilletas a cuadritos, en este fuentón, y primero de todo los calzoncillos y las camisetas de color, los pañuelos blancos y este corpiño ¿cómo me voy a aguantar hoy sin verlo a mi nene? que es por el bien de él, guacha fría que está el agua. Una enjabonada en la batea, mi tía lavando afuera en el rancho con el agua de la bomba y se muere de frío pero en este lavadero de la niña Mabel cerrando la puerta no entra el ventarrón ¡si mañana lo encuentro dormido yo me lo despierto al Panchito de mamá!... mañana a la tarde hago los mandados ¿y después el tren toda la noche hasta Vallejos? …
Con este broche una punta de la enagua tiendo con la otra punta, otro broche con la camisa blanca de seda que no me toque las servilletas a cuadritos y mañana ya están secas ¿hará frío en la esquina con el vestido nuevo? Pero la ropa tendida adentro del lavadero no se va a poner negra de tierra. ¿Cuál es tu nombre? le van a preguntar al Panchito, “yo me llamo Francisco Ramírez, y voy a estudiar de suboficial” cuando el padre sea viejo le va a dejar el trabajo de suboficial al hijo.


ANTIEROS (Fragmento)
Comenzar por los cuartos. Barrer cuidadosamente con una escoba mojada el tapete (un balde con agua debe acompañar ese tránsito desde la recámara del fondo y por las otras recámaras hasta el final del pasillo). Recoger la basura una primera vez al terminar la primera recámara y así sucesivamente con las otras. Regresar a la primera recámara, la del fondo, y quitar el polvo de los muebles con una franela húmeda pero no mojada. Sacudir las sábanas y cobijas y tender la cama. La colcha debe cubrir la almohada, bajo la cual se pone el pijama o el camisón del durmiente. Poner en orden las sillas y otros objetos que pudieran haber sido desplazados de su sitio la víspera (siempre hay una víspera cuya marca hay que subsanar). …
Doblar correctamente las toallas, combinando, entre las del baño y la de la cara, el color más afín. (Quien limpia no debe mirarse en el espejo.) Fregar el piso, verificar si falta papel, no dejar un solo pelo en ninguno de los artefactos del baño, ni siquiera en los peines y cepillos. … Llevar la mano derecha suavemente desde la pantorrilla hasta el muslo y acariciar, confirmando que esa piel puede perfectamente competir con la pana;… Echar el polvo detergente en un recipiente de plástico, el que se usa de costumbre y hacer una mezcla espumosa con agua caliente… Pensar una vez más, como todos los días, que es una lástima no poder usar guantes de hule, aceptando, por consiguiente, el deterioro que los detergentes producen en la piel…
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lunes, 21 de septiembre de 2015

El nombre es el mensaje

 
En los nombres de sus hijos mamá y papá cristalizan sus más recónditas ambiciones. Sus amores, caprichos, deseos y secretas o públicas adhesiones a las cosas más inesperadas; desde corrientes políticas y literarias hasta divertidos juegos con palabras.

Nombres como Franklin, Lenin, Stalin mostraron desde la infancia las simpatías ideológicas de los progenitores (y, quién sabe, algún problema para sus portadores).
A este grupo pertenece Wilson Ferreira Aldunate, político uruguayo, líder del Partido Nacional o “blanco” cuyo padre lo anotó como nacido en Nico Pérez a pesar de haber nacido en José Batlle y Ordóñez “para evitarle la ignominia de tener en su documento el nombre de un político colorado”. Th. Wodroow Wilson era el presidente de los EEUU al momento de su nacimiento en 1919.

Madres y padres con simpatías anarquistas usaban poner a sus hijos nombres tomados de los meses del calendario republicano francés: Floreal Ruiz –cantor de tangos–, Germinal Nogués  –periodista– y Floreal Mazía –traductor– forman parte de este grupo.
La familia Barbisán de La Playosa bautizó a sus dos hijos varones Arístides y Alceo: sin duda algún admirador de los antiguos griegos había entre ellos.
Y qué decir de mamá y papá Expósito que pusieron a sus varones: Homero, Virgilio y Ovidio. La poesía y las letras estaban primeras entre sus gustos y aspiraciones.


Los padres del poeta Arístides Gandolfi Herrero, más conocido por su seudónimo Álvaro Yunque, deben haber sido entusiastas y divertidos: tuvieron nueve hijos y a todos les pusieron nombres que empiezan con la letra “A”: Álvaro, Arístides, Ángel, Adrián, Angelina, Augusto, Ada, Alejandro y Alcides. Ellos mismos cumplían la regla: se llamaban Adán y Angelina.

Para terminar, transcribo algo sobre el tema que me mandó el amigo Santiago Bosco, autor del blog Los Divagues del Santi  http://divaguesdelsanti.blogspot.com.ar/
“También recuerdo a la familia Vilariño.
Las hermanas de Idea Vilariño (la poeta uruguaya)  tenían nombres muy significativos:
Idea, que debió haber sido filósofa y en cambio fue poeta.
Poema, que debió haber sido poeta y solamente fue un ser sufriente y depresivo, como Idea pero sin poesía...
Numen, que buscó siempre el numen de la música sin llegar a encontrarlo.
Alma, que vivió siempre torturada por su cuerpo.
Azul, el único que haciendo honor a su nombre subió tempranamente al cielo.”

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jueves, 17 de septiembre de 2015

Clubes - Partidos Políticos - Clubes


Los Partidos Políticos son organizaciones de ciudadanos que intermedian el acceso al ejercicio del Poder Público por parte de aquellos, con ajuste a sus propias reglas y a las del sistema organizativo de cada sociedad.
Se originaron a fines del siglo XVII, a medida que las monarquías iban cediendo su poder a una base cada vez más amplia, entre individuos que se agrupaban en clubes, ateneos y sociedades con intereses que iban desde lo deportivo y lo literario a las discusiones filosóficas, políticas y religiosas. En las reuniones de esos clubes estuvo el germen de muchos partidos. Vale recordar que el “derecho de reunión” no estaba permitido y era un privilegio cuya transformación en un verdadero derecho costó (y cuesta) muchas luchas.

En Francia, mientras leudaba la Revolución, funcionaban la Sociedad de los Treinta, el Club de Valois –con sede en el comedor de los monjes Jacobinos (Dominicos), de donde tomó su nombre el ala dura de Robespierre y Cía. –; el club de los cordeliers –que se reunía en un convento franciscano (el nombre cordeleros viene de la soga que usaban por cinto) con Marat, Dantón y sus sans-coulottes, entre otros–.
En Inglaterra, luego del intermedio republicano de Cromwell, los parlamentarios se dividieron en dos fracciones, los partidarios de Jacobo II –los tories (papistas) llamados así en forma despreciativa, aristócratas que veían bien que el católico Jacobo sucediera a su hermano y los whigs (cuatreros), no menos despreciativo, formados por comerciantes y la burguesía en ascenso–. De aquellos tories viene el actual partido conservador (todavía conservan el apelativo) y esos whigs se transformaron en los actuales laboristas previo paso por el liberalismo.

















En nuestro país, la República Argentina, aquellas tertulias liminares empezaron en la Jabonería de Vieytes, donde se reunía la Sociedad de los siete  –casi todos integrantes de la Primera Junta de la Revolución de Mayo–.
Las ideas de la Revolución Francesa ingresaron a través de aquellas cofradías, de las reuniones en el Café de Marco y de los estudiantes de Charcas. A tal punto era su influencia que a los morenistas se les decía jacobinos. Para 1812 se funda la Sociedad Patriótica  y años después la Asociación de Mayo.

El camino hasta la conformación de nuestros partidos políticos actuales ha sido bastante complejo y, en general, ha ido reflejando las divisiones de formación del país (unitarios/federales) y los intereses de las diferentes clases y mayorías que han ido disputando el poder.
El Partido Peronista, el mayoritario en la actualidad, es de creación relativamente reciente: fue fundado en 1947. La Unión Cívica Radical, el más importante en buena parte del siglo XX y hoy casi desaparecido, había sido fundado en 1891 y representó en sus orígenes los intereses de los inmigrantes y la clase media en ascenso. Una gran diversidad de pequeños partidos completa el espectro, casi todos a excepción del socialismo, con pocos años de vida.
















Vale señalar lo que parece ser una historia circular en la evolución de los Partidos Políticos: la conformación de nuevos partidos alrededor de liderazgos cuyo origen está en clubes deportivos.  Así en Italia, el presidente del club de fútbol Milan (ACM) fundó el partido Forza Italia; en Argentina, el presidente del club de fútbol Boca Juniors fundó el partido PRO –Propuesta Republicana– y podemos agregar los casos de deportistas que usan su carrera deportiva como trampolín para incursionar en política.
Más allá de la circularidad de estas historias parece haber allí un punto de debate interesante acerca de lo que un Partido Político significa y esta nueva forma de intermediación incorporando personas cuya popularidad e intereses tiene otros orígenes.
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martes, 8 de septiembre de 2015

Con el mismo cuento 36 - Iniciación sexual

Abelardo Castillo, Juan José Manauta, Mempo Giardinelli


Los cuentos de hoy abordan el tema de la iniciación sexual de los varones argentinos. Los dos primeros transcurren hacia 1950 cuando, generalmente, el debut  ocurría con prostitutas. Aunque no es posible fechar el tercer cuento podemos suponer que es posterior y esta primera vez resulta menos problemática que las anteriores.

La madre de Ernesto, (1961) de Abelardo Castillo (1935, San Pedro – Buenos Aires)
Ana la turca, (1980) , de Juan José Manauta (1929, Gualeguay – 2013)
La noche del tren, (1985), de Mempo Giardinelli (1947, Resistencia – Chaco)

Más allá de compartir el tema hay en los tres una coincidencia inquietante: el deslizamiento entre la figura de la madre y de la prostituta (de la tía en el cuento de Giardinelli) como objeto del deseo de los protagonistas. Pero dejemos tranquilos a Edipo y al psicoanálisis y pasemos a los aspectos literarios de los textos.
La escritura de La madre de Ernesto es igual a la idea que los protagonistas quieren concretar: turbadora, cruel y misteriosa. Mantiene un suspenso creciente que por momentos se parece a un policial, se pone ríspida, logra decir lo inconfesable y termina con un latigazo demoledor. Está entre sus primeros escritos –el autor tenía poco más de veinte años– y nos da una acabada muestra de maestría.

El realismo de Ana la turca parece ingenuo al principio pero no es más que una manera de atenuar la traumática experiencia convirtiéndola en algo tierno, en una ficción vista desde la madurez. El autor reconocía cierto aspecto autobiográfico en el personaje de esa mujer que aparece también en otro cuento suyo.
 

En la escritura de La noche del tren hay un deliberado grado de erotismo. En 1985, cuando la escribió, hacía poco que había regresado de su exilio en México y dirigía la edición argentina de Playboy donde fue publicada. Podríamos pensar este cuento como una derivación de su novela Luna caliente, un policial erótico que ganó el premio nacional mexicano de novela en 1983.

Los tres cuentos pueden ser clasificados como literatura del interior por oponer una geografía a lo que sería la otra, la ciudadana. Los tres autores se mueven muy bien en ambos registros.
Para terminar una consideración extra literaria, algo osada; más bien una hipótesis a discutir: la diferencia fundamental sobre la iniciación erótica o sexual de los dos primeros cuentos –fechados antes de 1960– y la del tercero –que imagino posterior a 1967– tiene su origen en la aparición de la píldora anticonceptiva y su formidable aporte a la liberación femenina.

 
La madre de Ernesto se puede leer acá:
http://www.barcelonareview.com/36/s_ac_2.htm
Ana la turca pertenece al libro Los degolladores, editorial Corregidor/Diario Popular, 1996. También está en: El llevador de almas y otros cuentos, antología de cuentos de J. J. Manauta, Editorial Atril y en sus Cuentos completos, Edición de la UNER, 2013
La noche del tren se puede leer acá:
http://elpais.com/diario/1985/08/16/opinion/492991205_850215.html
Y acá:
http://www.libroyliteratura.cenit.cult.cu/descargas/2005_Mempo.pdf
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jueves, 3 de septiembre de 2015

Con el mismo cuento 35 - Charlas con el diablo

Baudelaire, Papini, Arreola


La idea misma del diablo, y su representación, ha ido cambiando por completo  a lo largo del tiempo.  De ser la encarnación del mal ha devenido en la otra cara de dios, en un ángel caído o en un reflejo de la dualidad de los humanos.
Nadie lo imagina hoy manejado los fuegos del infierno y aplicando las torturas más atroces, en eso lo han reemplazado los Estados Unidos e Israel con el uso del napalm y las operaciones de exterminio. O los países más civilizados de Europa torpedeando embarcaciones de inmigrantes, la versión acuosa de las masacres del maligno y el castigo divino.

El diablo que nos trae la literatura a partir del siglo 19 es bonachón, comprensivo y buen conversador. Así lo reflejan los tres cuentos reunidos para esta ocasión.
Por añadidura los tres tienen en común la asociación de la culpa como un límite al infinito potencial del goce y del conocimiento humano.
Descuento que disfrutarán con la maestría de sus autores que se permiten jugar con todos los artificios de su arte: la ironía y sutileza del primero, el idioma más conveniente para las traducciones según el destino del libro de que se trate, para Papini y el cuento dentro del cuento que hay en cada cuento para Arreola.

El jugador generoso de Charles Baudelaire (1821-1867)
El demonio me dijo de Giovanni Papini  (1881-1956)
Un pacto con el diablo de Juan José Arreola (1918-2001)

El jugador generoso
https://es.wikisource.org/wiki/El_jugador_generoso
El demonio me dijo
https://docs.google.com/file/d/0B0SqFwrF2t6dYVFTX1VEOXkyM0U/edit
Un pacto con el diablo
http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/arreola/un_pacto_con_el_diablo.htm

Sólo en español hay más de mil cuentos con el diablo como protagonista de modo que, aunque la tentación de agregar algún otro es grande, voy a cortar aquí. ¡Vade retro satán! No quisiera que el diablo meta la cola, esto se alargue como por arte del diablo y los lectores huyan como del mismo diablo.
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jueves, 27 de agosto de 2015

Con el mismo cuento 34 - El pescador y su esposa

Pushkin, Grimm, Afanasiev

Los tres cuentos de hoy forman un trío singular. No se trata de cuentos similares o de variaciones sobre un mismo tema: son iguales. Al menos en español. Tanta es la coincidencia que es posible pensar que sea un tema de traducciones/traductores, dado que las versiones originales son rusas o eslavas.
Esto pasa con frecuencia en –como es el caso– la recopilación de antiguos cuentos populares de tradición oral. Los hermanos Grimm y Alexandr Afanasiev hacían esa tarea y Pushkin, al parecer, hizo su primera versión en verso, como parte de su trabajo de colección de canciones eslavas.

En Las mil y una noches hay uno de temática parecida: El pescador y el genio cuyo planteo es similar pero tiene una resolución bien distinta. Es que el tema del pez de oro es un mito común a muchas culturas, desde la china y la vietnamita hasta nuestros días.
Si tienen ganas de leerlos, más abajo están los enlaces a cada uno. Pertenecen a los mal llamados “Cuentos de Hadas” a los que mejor sería llamarlos “Cuentos de Hades*” como los bautizó una escritora argentina.

*Hades: el dios de los muertos entre los griegos, por extensión el mundo de los muertos. Plutón en la mitología romana.


El pescador y el pez dorado (1833) de Alexander Pushkin  (1799 –1837)
http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/rus/puchkin/el_pescador_y_el_pez_dorado.htm
El pez de oro de Alexandr Afanasiev (1826 – 1871)
http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/rus/afanasi/el_pez_de_oro.htm
El pescador y su mujer, según los hermanos Grimm (1785 – 1863 y 1786 – 1859)
http://elmaestrocuentacuentos.wikispaces.com/El+pescador+y+su+mujer
Acá otra versión de los Grimm
https://es.wikisource.org/wiki/El_pescador_y_su_mujer

Las ligeras variantes, en especial de los mensajes o moralejas incluidas, dan una clara idea del objetivo disciplinario del poder de turno o la época de las versiones.
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sábado, 15 de agosto de 2015

Con el mismo cuento 33 - Barba Azul - Perrault, Carter, Valenzuela

La historia de Barba Azul de Charles Perrault y sus reescrituras feministas por parte de Ángela Carter y Luisa Valenzuela son los relatos pareados de esta entrega. El mérito de haberlos reunido es de Amy Kaminsky.
Su trabajo está en este enlace donde, a los cuentos, ella agrega la película The Piano (1993, Nueva Zelandia, Dir. Jane Campion, con Harvey Keitel y Holly Hunter) a la que también considera una versión de aquella historia:

Perrault, Charles (1697) “Barba Azul”
Carter, Angela (1979) “La cámara sangrienta”, 2014, México D.F., Sexto piso
“The bloody chamber”, London, Penguin, 1981.
Valenzuela, L. (1993) "La llave", cuento del libro Simetrías, Buenos Aires, Sudamericana.

La historia de Barba Azul que recopiló Perrault y publicó entre sus “cuentos de hadas” es en realidad es un relato macabro en el que una mujer descubre que su rico marido oculta en una habitación del castillo los cadáveres de sus anteriores esposas.
No tiene elementos del relato fantástico y hay un consenso en que se trata de la historia real de un asesino serial que algunos autores han identificado como un noble bretón del siglo XV.  El tipo estimulaba la curiosidad de sus víctimas entregándoles la llave de aquella habitación con el pedido expreso de no usarla. La transgresión al pedido desencadenaba un nuevo crimen.
En este sentido, el cuento reitera un tópico muy atractivo de la literatura: la condena a las mujeres por desobedecer un mandato. Eva, la mujer de Lot, Pandora, Psiqué, entre otras, pueden dar cuenta de lo peligroso que resulta intentar el camino del conocimiento (hago un paréntesis para agregar que si bien esta condena se ensaña con las mujeres, el mito de Orfeo y el Fausto de Marlowe muestran que la cosa no es exclusiva contra las féminas.)
Resumiendo, como ya se habrán dado cuenta, un magnífico relato para leer a nuestros niños y niñas –especialmente antes de dormir– y mostrarles el hermoso sendero que les abre la buena literatura…
Para frutilla del postre, el cuento viene con dos moralejas. Una prueba palmaria de que en tren de perversiones Perrault y sus personajes van cabeza a cabeza.


La cámara sangrienta es una versión gótica y cruel del tema con una escritura que inquieta desde la primera página. Sin apartarse del original es una versión feminista donde la autora condensa el contenido latente y lo enlaza con los aspectos inmorales del matrimonio y el sexo que ubica en el poder patriarcal y la violencia que tiene asociada. Ubica al matrimonio como un lugar peligroso para la mujer y a su vez afirma, por oposición, el inmenso poder femenino y sus posibilidades liberadoras.

Algo similar hace Luisa Valenzuela en La llave. Su escritura es demasiado explícita para mi gusto pero merodear por esa extraña relación entre el poder, la amenaza y el deseo del otro que permite a la mujer encontrar su propio deseo es muy interesante. Un hallazgo es el hecho de que la protagonista es una voz de mujer que viene desde el 1600 y sigue resistiendo las estructuras opresivas de la familia y el matrimonio. Al final relaciona, igual que Carter, la violencia con lo masculino y los resabios patriarcales y propone el poder de la mujer y de lo maternal como una salida a la búsqueda de la propia identidad.

Barba Azul se puede leer aquí:
http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/fran/perrault/barba.htm
La cámara sangrienta se puede leer aquí:
http://sextopiso.mx/descargables/adelantos/camara.pdf
La llave se puede leer aquí:
http://resistir-no-es-soportar.blogspot.com.ar/2011/04/la-llave-por-luisa-valenzuela.html
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sábado, 23 de mayo de 2015

Con el mismo cuento 32 - Filloy y Lowry

 
Op Oloop, novela de Juan Filloy, publicada en 1934.
Bajo el volcán, novela de Malcolm Lowry, publicada en 1947.
Permítanme hacer una pequeña trampa: las de hoy son dos novelas en lugar de los habituales cuentos de esta serie. Pero es que ambas, además de compartir el tema central, tienen varias coincidencias muy llamativas en su estructura. Resulta muy interesante ver cómo ambos autores tejen su obra y van armando situaciones, y creando climas parecidos haciendo hablar a personajes distintos en lugares diferentes, dejando muestras de su arte a cada paso.

El tema en ambas es el enfrentamiento del hombre con el desamparo de su propia existencia. La sed de trascendencia de los protagonistas no se puede saciar. Ni siquiera el amor (el intento de amar) es capaz de salvarlos y la caída es inevitable.
Las dos se desarrollan y fueron escritas para la misma época, alrededor de 1934, caracterizada por una profunda depresión mundial, la pérdida de la confianza en que el progreso iba a salvar a la humanidad (de las guerras entre otras cosas) y la inminencia de la Segunda Guerra.
 

Op Oloop
Optimus Oloop es un finlandés, hombre metódico (su profesión es hacer estadísticas) y organizado. Luego de un exilio en Francia –donde está a cargo de un fichero en el que registra los caídos en batalla de algún Regimiento durante la Primera Guerra- recala en Buenos Aires. Lleva una vida racional, pautada y sibarítica en alguna medida; las rutinas de la gimnasia, la escritura y el buen pasar ocupan sus días. Hasta que se enamora y ese amor le provoca una sensación de desequilibrio que no puede controlar y lo sume en una crisis terminal. Incapaz de admitir y vivir sus emociones, entra en caída libre, en la locura y termina suicidándose.
 

Bajo el volcán
Geoffrey Firmin, cónsul inglés en Cuernavaca, cesante, vive sus últimos tiempos en un frenesí autodestructivo. Trata de paliar con la bebida la culpa, la soledad, la embriaguez del conocimiento de sus cosas, del rumbo del mundo y su lastimosa situación. Ivonne, su ex – mujer vuelve en un intento de rescate, pero ni el amor puede ya sacarlos del fracaso. Al borde del delirium tremens un policía municipal lo mata de varios disparos. Es el 1º de noviembre de 1938, la ciudad está celebrando el Día de los Muertos.

Las coincidencias:
·        Ambas se desarrollan en un día (¿influencia del Ulises de James Joyce que salió en 1922?). Bajo el Volcán, el 1 de noviembre de 1938, y Op Oloop el 22 de abril de 1934
·        Ni el amor de Franzizka y Optimus ni el de Ivonne y Geoffrey pueden salvarlos en su caída al abismo.
·        Los dos protagonistas mueren, Geoffrey asesinado a tiros por un “Jefe de Jardineros” y Optimus se suicida arrojándose por la ventana de su departamento.
·        Antes de morir ambos hacen una visita a un prostíbulo. Optimus pide que pongan en su epitafio: “Aquí yace Op Oloop. Para el que nada fue difícil excepto el amor. ¡Por eso amó tanto a las mujeres fáciles!
·        Ambas versionan o parodian obras clásicas: Bajo el volcán a La Divina comedia, y Op Oloop al Banquete de Platón o al Satiricón.
·        Incluso tienen semejanzas en sus oposiciones: Optimus es metódico y racionalista hasta la exasperación, por el contrario, Geoffrey es devoto de la cábala y el esoterismo. En ocasiones, esa situación se invierte, por ejemplo sus médicos son lo contrario.

Podría seguir pero dejaré aquí, no sin antes dejar constancia de que el análisis de ambas novelas lo he tomado de las clases o ensayos de Osvaldo Gallone (Bajo el Volcán) y Clarisa Pereyra (Op Oloop) http://www.unrc.edu.ar/publicar/borradores/Vol10-11/pdf/Entre%20el%20sentir%20y%20el%20pensar.pdf
La relación entre las dos novelas y sus coincidencias son mías. Resultan sorprendentes, tanto más que no hay posibilidad alguna de que Lowry haya leído la novela del riocuartense dado que su edición de 1934 fue muy pequeña y recién tuvo amplia difusión en 1967 con la de Paidós.
 

Para los remolones con la lectura hay una excelente versión cinematográfica de Bajo el Volcán, con Albert Finney y Jacqueline Bisset (insuperables) y dirección de John Houston.
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martes, 12 de mayo de 2015

Con el mismo cuento 31 - Buzzati, Kafka, Zenón de Elea

 
 
Los siete mensajeros, cuento de Dino Buzzati (1906-1972)
La partida, microcuento de Franz Kafka (1883-1924)
Aquiles y la tortuga, aporía de Zenón de Elea (siglo V aC – filósofo griego anterior a Sócrates)
 

Como siempre, esta sección reúne cuentos fuertemente relacionados en su temática y que muestran la evolución de las ideas, las influencias, las hondas raíces y las angustias que nos acompañan desde el fondo de los tiempos.
El fantástico (en su doble significado: excelente y quimérico, más allá de la realidad)  cuento de Buzzati puede leerse como el juego matemático incluido en Aquiles y la tortuga y a la vez como una versión existencialista del cuento de Kafka, de la lucha del deseo y la esperanza frente a la finitud y a la certeza de la imposibilidad de satisfacerlo.

 
La partida se puede leer aquí:
 
Zenón estudiaba las relaciones entre espacio, tiempo y movimiento a la vez que sobre las cosas “continuas”  y las “discontinuas o discretas”.  De ese modo planteaba problemas, conocidos como aporías, en los que los planteos teóricos contradecían  nuestra experiencia cotidiana. Entre muchas, una de las más famosas es:
Aquiles y la tortuga
Aquiles el de los pies ligeros, símbolo de la rapidez, tiene que alcanzar a la tortuga, símbolo de la lentitud. Aquiles corre diez veces más rápido que la tortuga y le otorga diez metros de ventaja. Aquiles corre esos diez metros, la tortuga corre uno; Aquiles corre ese metro, la tortuga corre un decímetro; Aquiles corre ese decímetro, la tortuga corre un centímetro; Aquiles corre ese centímetro, la tortuga un milímetro; Aquiles el milímetro, la tortuga una décima de milímetro, y así infinitamente, de modo que Aquiles puede correr para siempre sin alcanzarla. Tal es la paradoja inmortal. Como en el caso de la dicotomía, Aquiles tendrá que recorrer un número infinito de puntos para alcanzar a la tortuga, lo que resulta imposible.
Por supuesto que han sido refutadas, pero han dado origen a formas muy interesantes del pensamiento. Esta, por ejemplo, sirvió de origen al concepto de las series matemáticas y al de los intervalos infinitamente pequeños.
Los siete mensajeros se puede leer aquí. Es corto, tiene tres páginas.


Dino Buzatti, además de escritor era dibujante. Ilustraba algunos de sus libros con viñetas tipo historietas, como se ve en el encabezado.

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domingo, 15 de febrero de 2015

Un cuento de futbol - Zambayonny -


Este hermoso cuento sobre fútbol fue publicado en el Suplemento Ni a palos del diario Tiempo Argentino del 29 de enero de 2015. Lo reproduzco sin autorización del autor ni del editor, y lo retiraré si cualquiera de ellos lo pidiera. Lo pongo, simplemente, porque me parece de los mejores que he leído, en un campo donde han descollado Sasturain, Soriano, Sacheri entre otros.

El partido continuó
por Zambayonny

Hay partidos en los que un equipo se pone en ventaja y a partir de ese momento defiende la victoria metiendo a sus once jugadores dentro del área, renunciando a cualquier forma de ataque, con la orden estricta de hacer tiempo y reventarla.
Pese a que se supone que la mejor manera de cuidar un resultado es con la pelota en los pies y atacando periódicamente para evitar que el rival se adelante con todos sus hombres, el plan de colgarse del travesaño ha valido la pena en tantas ocasiones que muchos directores técnicos lo adoptan de inmediato sin importarles el tiempo que falte por jugar ni los insultos que puedan recibir por realizar cambios cada vez más defensivos.
Esta actitud pone muy nerviosos a los hinchas que descuentan que así no van a poder aguantar el resultado aunque van cambiando de opinión a medida que el reloj avanza y los rivales se nublan tirando miles de centros inofensivos o intentando infructuosamente gambetear a todos, presas de la incertidumbre que provoca sentir que uno está jugando contra un loco.
En algún momento esta estrategia (osada por cobarde) acaba confundiendo a la lógica y todos comienzan a sospechar que es imposible convertir un gol teniendo 11 futbolistas defendiendo dentro del área grande. Es entonces cuando el tiempo comienza a correr a favor de los que defienden.

Recuerdo un partido con estas características en que el árbitro no  permitió que el equipo en ventaja se defendiera con artilugios extras y decidió poner todo su empeño y profesionalismo en tratar de que el encuentro se siguiera jugando a pesar de todo.
Lo primero que hizo fue amonestar a los que perdían tiempo, esto lo llevó a expulsar enseguida a algunos incluyendo al arquero que aunque ya tenía amarilla prosiguió con esta actitud a sabiendas de que jamás le sacan otra a los guardametas en estos casos. El partido continuó. De inmediato los alcanza pelotas comenzaron a realizar su trabajo demasiado lento, así que también los expulsó a todos y desde ese momento cada vez que la redonda se iba del campo de juego él mismo saltaba los carteles para traerla de nuevo. El partido continuó. Cuando empezó a anochecer cortaron la luz como lo hacen habitualmente para enfriar, sin embargo el réferi llamó desde el celular a su cuñado que es electricista y lo hizo ir al estadio para que reconectara el servicio. El partido continuó. Visto y considerando que se iba a complicar mucho mantener la ventaja los hinchas se treparon al alambrado para detener el encuentro pero, lejos de eso, el árbitro se trepó del lado de adentro y les fue aflojando los dedos uno por uno para que se vayan cayendo desde las alturas pese a la asqueante cantidad de escupitajos que recibió en su rostro. El partido continuó. Minuto a minuto los jugadores que iban ganando fingían lesiones y se tiraban al suelo gritando de dolor aprovechando que el carrito con la camilla no entraba nunca, por lo tanto el juez los tomaba de los tobillos, los arrastraba hasta más allá de la línea de cal y no volvía a darles la orden de que reingresaran pese a las protestas de todo el mundo. El partido continuó. Instantes después, en lugar del típico perro que entra a la cancha para detener el juego, entró la mascota del club que era un hurón simpático, gordito y veloz, oportunamente aceitado para que sea imposible de agarrar. Al darse cuenta de esto el juez lo corrió hasta tenerlo más o menos cerca y le lanzó una patada voladora a la cabeza que mató al bicho. Entre abucheos sacó al cuerpo fuera del campo de juego. El partido continuó. Faltaba ya poco tiempo cuando desaparecieron absolutamente todos los balones, entonces el referí fue a buscar el cadáver del hurón, le arrancó la cabeza con los dientes y la arrojó a los pies de los futbolistas para que la usaran de pelota. El partido continuó.

Inmediatamente alguien le lanzó un certero piedrazo que le abrió el cuero cabelludo y pese a que se desmayó durante algunos segundos, se puso de pie, se sacó la camiseta, se la enroscó en la cabeza en forma de venda y siguió dirigiendo bañado en sangre. El partido continuó. Al llegar a los 90 adicionó 35 minutos. Lo querían matar. Entró la policía a pegarles a todos así que llamó a su abogado, les inició un sumario por mal desempeño del deber público y los echó a la fuerza. El partido continuó. En el tumulto le robaron las tarjetas entonces si señalaba al sol (que ya no estaba porque había anochecido) era amarilla y si señalaba la sangre que le chorreaba era roja. El partido continuó. También le sustrajeron el silbato por lo tanto en cada fallo pegaba un alarido finito y penetrante que pretendía imitar el sonido del pito. El partido continuó. Alguien trajo a su esposa y amenazaron con matarla, pero el árbitro aprovechó para pedirle el divorcio. El partido continuó. De inmediato la dirigencia abrió los grifos de riego y las tomas contra incendio inundando la cancha y ahogando a los jugadores, sin embargo el árbitro no detuvo el juego hasta que una hermosa sirena lo tomó del brazo y lo rescató para siempre.
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