sábado, 28 de marzo de 2009

3 Sangrías 3 (¡se va la primera!)

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1 -Sangría de letras

La sangría es el espacio que se deja luego de un punto y aparte, antes de comenzar con el otro párrafo. Se usa para asegurar su diferenciación con el punto común o punto y seguido.

“...sin él, en lo que se llama componer un texto, la interpretación se complica.
No es que no existiera el punto. No existía la sangría. Se ponía el punto y se seguía en la misma línea pero con la separación de un signo parecido a una P invertida, el calderón.
Después se reforzó la idea de un comienzo de otra unidad de sentido bajando una línea pero dejando el calderón al principio de la nueva línea, escrito a mano por el “rubricator”, llamado así porque usaba rubrum, tinta roja.
Al rubricator había que esperarlo con el texto listo para que agregara el signo rojo. Pero a veces se demoraba y había dificultades, hasta que alguien cayó en la cuenta de que si en vez de poner un signo se dejaba el lugar en blanco, el significado de distinción entre unidades de sentido no se perdía. Ese espacio en blanco se llama sangría en alusión a la tinta roja que usaba el rubricator. Por cierto, también solía la gente firmar en rojo, de donde viene lo de rúbrica. De ahí al punto y aparte hay un paso muy corto.”

.El calderón o corona es un símbolo musical que puesto sobre notas o silencios significa pausa o alargamiento de ambos.
.El rubricator era una especie de corrector de los copistas medievales y el que revisaba y aprobaba los trabajos a medida que se iban haciendo. (Por favor si algún lector puede comentar la existencia de este oficio al diario clarinete sus lectores se lo agradecerán y, en una de esas, nos salvamos de ver: “fulana hechó la cabeza para atrás” y uno se queda sin saber si hachó a alguien o si echó o inclinó la propia).
.En los procesadores de texto actuales es posible “ver” todavía esa P invertida citada en el texto -¶- con sólo hacer clic con el ratón sobre dicha figura en la barra de tareas. Indica “párrafo” o cada vez que se aprieta "retorno" o "enter".

El entrecomillado está tomado de:Angélica Gorodischer, A la tarde cuando llueve, Buenos Aires, EMECÉ Editores.

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viernes, 27 de marzo de 2009

La sirenita

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La Sirenita (humor)

El pescador estaba muy apesadumbrado como consecuencia de sus relaciones con una sirena, con la que se habían “enredado” casi casualmente.
Al cruzarse con un vecino se produjo el siguiente diálogo:
-Te veo un poco decaído, ¿es por la sirena esa?
-Así es, anoche la devolví definitivamente al mar. Lo nuestro ya no podrá ser.
-Justamente anoche los vi muy entusiasmados, ¿cómo te fue?
-Y..., mitad bien, mitad mal.


(Perdón, Hans Christian Andersen)


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martes, 24 de marzo de 2009

Recorto y pego

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1- Recorto y pego

Varios autores están de acuerdo en que “Recortar y pegar son experiencias fundamentales del papel, de las cuales lectura y escritura no son más que formas derivadas, transitorias y efímeras”.
El mismo Freud, en su Interpretación de los sueños, menciona de su infancia: “...recuerdo la felicidad infinita con la que arrancamos las hojas de ese libro, hoja por hoja, (como si se tratara de un alcaucil)...” y lo relaciona con su posterior afición a los libros.
En un comienzo recortamos imágenes o pedazos de diarios y revistas. Luego, con el pulso más fino, figuras, vestidos y dibujos para superponer y pegar. Más adelante, recortamos poesías, artículos periodísticos y empezamos a juntar nuestros trozos escogidos.
Muchos encuentran al hojear libros viejos, algún recorte guardado entre sus páginas.
En el recorte (o en el resaltado) de los textos están las partes que vamos tomando y de las que nos apropiamos para ir construyendo el edificio de nuestras realidades o fantasías. Atahualpa Yupanqui lo dice muy lindo: “...con las leñitas que voy quemando / se va entibiando mi corazón...”
Hay también en esa apropiación algo de desviación, de robo, de “pirateo”, incluso de deformación, para bien o para mal, de lo que los autores dicen. Una manera de reparar en parte el asunto consiste en citar las fuentes utilizadas.
De todos modos, como todo escritor es en esencia un fabulador, podemos ser indulgentes con nosotros mismos y no preocuparnos demasiado.
Lo importante, me parece, es que hay en el “recorto y pego” un gran trabajo intelectual que incluye: me reconozco, te reconozco, te leí con atención y sigo desparramando palabras, ideas y sentires.


2- Copio y pego (copy/paste o fwd)

Ahora que la información circula por la red y los bytes requieren de un procesador para aparecer ante nosotros, esta es la continuación natural del trabajo anterior. Dado que no hay tijeras para “cortar” el monitor de la computadora, esta función es tan valiosa como el recorte.
El “copio y pego” es el equivalente informático del viejo “recorto y pego” , pero con algunas diferencias.
La principal es que la modalidad se practica en dos variantes, el copio y pego intelecto-digital, y el copio y pego puramente digital.
Para el copio y pego intelecto-digital valen los mismos comentarios del párrafo anterior, ya que es un trabajo que incluye un proceso previo de selección y lectura.
El copio y pego puramente digital, por el contrario, es una actividad al voleo que consiste en desparramar y reproducir por donde se pueda, blogs, correos, etc., cualquier artículo o presentación de audio o video, que pase cerca, si es en colores mejor.
Por si no estuvo claro, me refiero a aquellos bienaventurados, que sin selección anterior de ningún tipo, nos reenvían o reproducen todo tipo de artículos (y presentaciones) ya existentes en la red. Lo peor es que no les cuesta nada hacerlo, porque requiere unos pocos impulsos de sus dedos, a los que sería mejor que los colocaran en otra parte. Usan muy poco de su tiempo para hacernos gastar mucho del nuestro.
Para ellos, mi más profundo deseo de que les caigan las siete plagas de Egipto y los alcancen la maldición y el castigo eternos.


3- Despego y pego

Nuestros hijos están utilizando una nueva variante del viejo recorto y pego: el despego y pego.
Ya no es necesario tomarse el trabajo de recortar, ahora les compramos unas hojitas o cuadernos con stickers. Nos salvamos de la molestia de enseñar el uso de la tijera y calmamos nuestra ansiedad “adelantando” etapas y pensando que tenemos un genio de dos años en la familia, que hace “esto que nosotros hacíamos a los cuatro o cinco”, sin ensuciarnos con restos de plasticola.
No adhiero al todo tiempo pasado fue mejor, pero estoy cansado de ver dibujitos de animé japonés pegados por todos lados. ¿No podrían recortar una vaca, una foto de las cataratas o aunque sea una del pibe de Huracán que hizo ese golazo ayer, para recordarnos que vivimos acá?. Eso no es nada, lo preocupante es el hecho de que junto con tanta comodidad, estemos siendo recortados por otros y que así vamos a terminar todos despegados.



El párrafo 1 tiene recortes honorablemente robados a:
Michelle Petit, Lecturas: del espacio íntimo al espacio público, 2000, México, Fondo de Cultura Económica.
Gracias a Diana Tarnofsky, que me la hizo conocer.

domingo, 22 de marzo de 2009

Peluquería y afines

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Peluquería y afines
En recuerdo de Antonio Taormina, Julio Hidalgo y Celedonio Risso, peluqueros "de los de antes".

El oficio de peluquero ha tenido desde siempre otros servicios “afines”. Además del corte de cabellos y la afeitada ha incluido desde teñidos y pedicuría hasta masajes, extracciones de dientes y sangrías, sin contar los anexos como ventas de loterías, levante de quinielas y botica.

A peluqueros y cirujanos los unía su destreza en el uso de la navaja, a tal punto que compartían una cofradía –los actuales sindicatos-, la Barbers Surgeons Company of London, allá por 1540 y hasta 1745.
En realidad, en las peluquerías se realizaron actos médicos, generalmente para pobres, hasta que el progreso y especialización de la Medicina separó ambos rubros definitivamente. En la actualidad, estas prácticas continúan en Asia y África, con servicios ambulantes, que incluyen cortes de pelo, arreglo de fracturas y extracciones dentales.

Ahora que las peluquerías se han transformado en “Salones de Belleza”, los figaros en coiffeurs, estilistas o esteticistas; parece imposible que una de las actividades principales que allí se realizaban hasta hace poco más de cien años fueran las sangrías (extracciones de sangre, supuestamente curativas). Como constancia de ese pasado quedan los carteles con que se identificaban. Anunciaban sus servicios colocando junto a la puerta de sus locales un cilindro con bandas blancas y rojas que representan las vendas y la sangre, respectivamente (hasta hace unas décadas era común ver este símbolo en las peluquerías de distintas partes del mundo).


Con datos tomados de:
*Ríos de sangre Por Raúl Alzogaray
Página12 Suplemento Futuro del 21 de Marzo de 2009
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/futuro/13-2107-2009-03-21.html
*Los límites de la Medicina, 1984, Editorial Andrés Bello.

De yapa una frase de Bernard Shaw: Si la medicina sigue progresando a este paso, en poco tiempo estaremos todos enfermos.
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jueves, 19 de marzo de 2009

La profesión de Dios

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La profesión de Dios
Dedicado al Arquitecto Adrián Latzke Blake

Estaba reunida la Convención Nacional de Colegios Profesionales discutiendo acerca de la profesión de Dios.
Tomó la palabra el representante de los Abogados para decir que, sin dudas, Dios debía ser uno de ellos, dado que lo primero que le entregó al hombre fueron “Las Tablas de la Ley”.
El representante de los Contadores argumentó que, dado que llevaba un detallado registro de los pecados y de las faltas cometidas para utilizar en el balance o juicio final, ellos suponían que era Contador.
Los Médicos, pensaban que era un colega , porque “esencialmente es un curador, de almas, pero curador al fin”.
Para mí, es Ingeniero Electrónico, dijo el representante de esa especialidad. Todo nuestro ser está comandado por el cerebro, que es como una gran computadora.
En ese momento habló el representante de Arquitectura, y cuando todos esperaban la obviedad de que Dios debería ser Arquitecto, que incluso lo llamamos el Gran Arquitecto, etc. etc.; sorprendió a todos postulando que para ellos Dios, indudablemente, era INGENIERO CIVIL. Dado que es conocida la animosidad entre las dos profesiones, se produjo un largo murmullo en la sala, y continuó: -¿A qué otro se le puede haber ocurrido poner una salida cloacal tan cerca de un área recreativa?



La viñeta es de Faro, humorista catalán.
No recuerdo al autor de la instalación de la foto.
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martes, 17 de marzo de 2009

Sin tiempo para leer

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La Lope de Vega

Enrique estaba abrumado. Los papeles y los libros lo iban tapando. Autores, novelas, cuentos y cualquier material vinculado a la literatura se multiplicaban como virus a su alrededor. No todo era desorden, rigurosos en sus estantes descansaban, junto a libros y revistas, montones de casetes, varios long-play y un álbum con “La moneda volvedora” en cuatro discos de 78 r.p.m., sobreviviente de varias mudanzas, que guardó para sus hijos, él, que ya va por las nietas.
Desde hace un tiempo nuevos espectros se han agregado a los invasores en forma de disquetes, memorias compactas, memorias en tarjetas, sobres con y sin sus discos compactos, libros grabados y sistemas de voz “sólidos”. Las nenas acabaron hace muy poco, con el carretel donde había grabado personalmente, Geloso de cinta abierta mediante, al propio Cortázar leyendo su obra. “No importa”, se dijo y como homenaje decretó que en adelante, ataría los suplementos literarios en pequeños paquetes, con esa misma cinta, o lo que quedaba de ella.

Lo que más lo angustiaba no era la pérdida de lo guardado ni el deterioro de los tesoros seleccionados en diferentes etapas a lo largo de su vida, se le hacía insoportable no poder leer todo lo que veía y perderse alguna obra nueva de real valía o descubrir a un gran autor en ciernes.
“No me alcanza el tiempo”, se decía. “No puedo leer todo y para colmo, gran parte de lo que leo es una porquería”.Pero no se animaba a tirar nada a la basura, ya sea al azar o por pura intuición, por la mera posibilidad de que fuera realmente una joya. “Eso sí que no me lo perdonaría”.

Una tarde fue a caminar por Corrientes para despejarse un poco pero eso no le trajo alivio. Por el contrario, empezó a recibir el castigo por su neurótica conducta, el pecho se le empezó a oprimir. Las librerías se le venían encima y ya se le estaba haciendo difícil caminar entre las mesas de saldos y las veredas indiferentes, cuando vio la novedad en la vidriera de un negocio de computación: Detectora Lope de Vega.
Los fabricantes aseguraban que clasificaba todo tipo de obra literaria, en cualquier soporte que fuera, en dos categorías: para leer o prescindible. El soft, aseguraban, contaba con asesoramiento de varios premios Nóbel y académicos notorios. Admitía obras en varios idiomas y las analizaba en pocos segundos. Averiguó el precio y prometió volver a buscarla en quince días, apenas cobrara.
Salió aliviado, un peso se le iba quitando de encima y su cara empezó a distenderse. Se premió con un café en La Paz y observó que toda la gente circulaba contenta. La luz parecía tener un tono rosado cuando decidió volver.
El que volvió a la casa era otro: miraba la pila angustiante y entrecerrando los ojos jugaba a achicarla y agrandarla. Dudaba, pero era indudable: esa sensación debía ser la felicidad.
A medida que los días pasaban y se acercaba el fin de mes, el bienestar aumentaba y aumentaba. Antes de dormirse fantaseaba con el uso de la máquina y se imaginaba muy resuelto, entregando pilas y pilas de libros, con gran determinación, a cartoneros sorprendidos.
Tanto se relajó, que le desapareció esa compulsión por leer. Diría que hasta dejó de hacerlo, salvo en algunos ratos escasos, con puro placer. Si algo no estaba bien escrito, a veces lo dejaba y en otras ocasiones le daba una segunda chance al autor o rescribía imaginariamente el pasaje, al estilo de alguno de sus admirados, y sonreía para sus adentros.

Verificó el saldo de la tarjeta y tomó el subte para el centro. Se sentía entre raro y ansioso durante el viaje. Por las dudas estuviera más barata en otro local, decidió dar una mirada previa a la compra. Los músculos del cuello se le empezaron a contraer. En el primer negocio que vio ofrecían no una sino tres máquinas similares: Detectora Proust, Detectora Stevenson y Detectora Pessoa. Aturdido continuó su camino para encontrarse con las Detectora Calvino, Detectora Miller, Detectora Chejov, Detectora Sófocles, Detectora Melville, Detectora Kafka. Sofocado se refugió en una galería donde hacían tatuajes, pero allí estaba lleno de negocios que vendían todo tipo de detectoras, la Kawabata, la Senghor, la Onetti, la Hikmet y la Rulfo. Incluso, hay una que han hecho unos muchachos argentinos, parece que anda bastante bien, le han puesto la Abelardo, le informaron.
Aferrado a su primera idea, continuó hasta dar con la Lope, pero la situación no podía ser más desconsoladora: ya había seis versiones y desde la Lope3.0 el nivel para descartar era programable por el usuario.

Volvió desesperado y abatido. Sentía que todo había vuelto a desmoronarse a su alrededor. Se sentó cabizbajo en una silla, los brazos y la mirada le llegaban hasta el suelo. La mujer lo escuchó decir: “¡La puta con el marketing!”


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Apodos de opositores

Cómo le dicen a:

Felipe Solá:
-Alpargata.
-¿Por qué?
-Le da lo mismo ponerse a la izquierda que a la derecha.

Julio Cobos:
-Mayonesa industrial.
-¿Por qué?
-No tiene huevos.

Mauricio Macri:
-Retrato de la abuela.
-¿Por qué?
-Está siempre en la cómoda.

-También le dicen “Conejo negro”, porque no hay mago que lo haga trabajar.

Apodos oficialistas

Cómo le dicen a:

Cristina Fernández de Kirchner:
-Álgebra.
-¿Por qué?
-Está llena de operaciones.

Guillermo Moreno:
-Lámpara de Aladino.
-¿Por qué?
-Tiene un genio terrible.

Hugo Moyano:
-Araña sin patas.
-¿Por qué?
-Nadie sabe cómo hizo la tela.
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domingo, 15 de marzo de 2009

Teatro off SIN VOZ

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Sin voz
Libro y Dirección: Gabriela Izcovich
Acúan: Julia Catalá, Gabriela Izcovich, Esteban Mihalik,Javier Niklison, Ezequiel Rodríguez
Vestuario: Pía Drugueri
Escenografía: Magalí Acha

ABASTO SOCIAL CLUB
Humahuaca 3649
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Teléfonos: 4862-7205
Web http://www.abastosocialclub.com.ar/
Entrada: $ 30,00 y $ 20,00 - Sábado - 21:00 hs


Es la historia de una mujer, directora de teatro, que quedó viuda de un escritor. Como forma de aliviar el dolor y la angustia decide adaptar los relatos de su marido y teatralizarlos.
Para eso convoca a sus amigos íntimos, que no son actores, y todos se embarcan en una especie de homenaje. La obra muestra el proceso de ensayo de ellos en el living de la casa, atravesados por los recuerdos y por la actuación.
En un ir y venir entre sus vidas y la ficción pasan todo el tiempo de la historia ficticia a mezclar sus asuntos personales, llevándonos a cada rato desde situaciones dramáticas a cómicas, de un nudo en la garganta a morirnos de risa.
Lo actuaciones son excelentes y muy parejas, por momentos es una lección de teatro, especialmente cuando los actores hacen de no actores y otros siguen “actuando”, y uno empieza a dudar, por lo exiguo de la diferencia.
Si bien la escena dentro de la escena no es una novedad, todo está muy bien resuelto y hasta el patio de atrás del teatro, con sus refucilos, parecía formar parte de los efectos especiales. (Salvo el olor de algún asado vecino que el viento filtró al abrir la puerta y que daba para improvisar algún comentario jocoso, pero no hubo caso, la comida la pidieron a un delivery, sin mencionar al asadito).

Resumiendo, ni lo duden, el sábado a la noche tienen una excelente posibilidad de pasarlo muy bien.
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sábado, 14 de marzo de 2009

De Einstein a Palermogólivu

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En febrero de 1923 Einstein visitó Barcelona invitado a un curso de intercambio de Altos Estudios dirigido por el Ingeniero Rafael de Campalans, que lo agasajó con una cena en su casa con numerosos invitados. Veamos algunas sugerencias del menú, totalmente redactado en latín:

-Homo platonicus secundum Diogenem cum jure Michelsoniense
-Malum parvum cum Doppler effectu
-Caffea sobraliensis cum spirituosibus liquoribus et vectoribus tabacalibus

Dos físicos catalanes, Emma Sallent y Antoni Roca, intrigados con el tema se ocuparon de descubrir en qué consistían los platos de aquel banquete. Primero tradujeron del latín y luego descifraron el enigma:
·Hombre platónico según Diógenes con salsa a la Michelson, resultó ser: Pollo.
Platón definió el hombre como un bípedo sin plumas. El filósofo cínico Diógenes, para burlarse, le envió un pollo desplumado. La salsa Michelson es en honor del físico alemán, que midió la velocidad de la luz y demostró que era constante, con lo que se desechó la existencia del “éter”. (En realidad lo hizo a medias con Morley, ver el experimento de Michelson y Morley)
·Manzanas pequeñas con efecto Doppler: Sidra. Un homenaje a Doppler, físico austríaco de principios del 1800, con muy importantes estudios sobre las ondas (de uso en los actuales ecógrafos).
·Café de Sobral, con licor espirituoso y tubo de tabaco. En síntesis, un café con licor (lo que los españoles llaman un carajillo) y cigarros.
El nombre Sobral, es por la localidad del Brasil donde la expedición británica observó el eclipse de sol de 1919 y verificó una de las predicciones de la Teoría de la Relatividad General de Einstein, el desvío de la luz por los objetos de masa grande.

“Toda la cena fue un homenaje al espíritu esencialmente jocoso del gran físico y también de sus anfitriones”, según apunta el Bioquímico Santiago Grisolía en un artículo para el diario ABC de España en el 2006.
Y pensar que algunos nos reímos de los enigmáticos menús de los comederos de Palermogólico*, donde “Nuestra ternera en su pan rallado y huevo, bañada en aceite bien caliente” viene a ser una milanesa de costo astronómico. Nos resulta divertido e ingenioso el menú de los catalanes mientras ridiculizamos a los telúricos “Gnocchi de papín andino con delicada salsa de carne en trozos pequeños guisada en su propio jugo” (ñoquis con estofado) mientras disfrutamos a Peter Capusotto y sus videos.
En nuestro “anacrónico populismo” no vemos el evidente aporte científico por parte de la “tilinguería de clase mierdia argentina” o de la sub-especie “aristocraticus crapulensis macristis”. ¡Un poco de indulgencia Compañeros, y si no, que caigan la ira de dios y la del obispo Baseotto sobre los dueños de conductas tan reprochables!



*Palermogólivu / Palermogólico deformación de Palermo-Hollywood, denominación para la gilada del antiguo barrio de Palermo / contracción de Palermo y Mongólico que alude a la supuesta discapacidad intelectual de la fauna que transita la zona.

De yapa una frase que se atribuye a Alberto Einstein: El universo es finito, la que es infinita es la estupidez humana.
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jueves, 12 de marzo de 2009

Graciela Bialet

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Graciela Bialet

Aproveché un viaje reciente a Córdoba para comprar algunos libros de autores a los que la “Aduana de Buenos Aires”* no deja difundir en la medida de sus valores literarios.
Y ahí me topé con SI TU SIGNO NO ES CÁNCER, de Graciela Bialet, Grupo Editorial Norma, Buenos Aires, 2004.
Aunque la novela entra en la categoría de Literatura Infantil y Juvenil, y ya me encuentro en un estado algo avanzado de mi larga pubertad, me resultó fresca y deliciosa. Atrapado desde la primera página, nunca se me hizo más corto el largo viaje en colectivo y me fui (fue) enredando en esa trama que parecía livianita, pero que se iba ahondando y cada tanto te traía de nuevo a la superficie, para tomar aire y matizar con poemas y citas seleccionadas de manera impecable.
Cuenta la historia de una adolescente, aficionada a los horóscopos y a la que se le declara...
Dudo un poco, pero sí, la novela habla de hablar, de hablar de lo que no se habla, de lo que no podemos o sabemos hablar y de los efectos del habla en el sentido de reconocernos, de afrontar la vida y encontrarnos.


Graciela Bialet es escritora y docente cordobesa. Está orgullosa de haber sido maestra de primaria. Es Licenciada en Educación y Comunicación Social y Magister en Promoción de la Lectura y la literatura infantil. Creó y dirigió durante 15 años el Programa Volver a Leer, el primero en su tipo dentro de una órbita oficial, la del Ministerio de Educación de Córdoba.


*Sin intención de revivir viejas antinomias. Entiendo que las “Aduanas interiores” están abolidas por la Constitución del 1853 y que el comercio se desarrolla sin trabas. Pero no me van a decir que en el Arte, la Cultura y la Literatura no están más vigentes que nunca. Por ejemplo, ¿porqué el Fondo Nacional de las Artes no puede tener su sede en Mendoza, Santa Rosa o Tucumán?
Sin dejar de reconocer los esfuerzos de Torcuato Di Tella y de José Nun, de los pocos, si no únicos, Secretarios de Cultura de la Nación que han dado un sesgo más federal a su labor.


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lunes, 9 de marzo de 2009

Payadas y Payadores

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El arte de la payada consiste en decir versos escritos o improvisados, acompañándose con la guitarra con unos acordes simples y a veces en un ritmo de milonga.
Puede ser un payador solitario, que glosa algún espectáculo, una doma o que simplemente canta sus versos; o una payada de contrapunto, en la que los contendores van respondiendo improvisada y alternativamente las preguntas que el otro le hace.
Entre los payadores más famosos de antaño, estaban José Betinotti (1878-1915) y Gabino Ezeiza (1858-1916), que tanto escribía sus versos, como los improvisaba.

Gabino, payador logarítmico.
En una ocasión, le pidieron una explicación acerca de los logaritmos, y esto cantó:

Señores, voy a explicar
la ciencia del logaritmo,
si acierto a cantar al ritmo
de mi modesto payar:
pongamos para empezar
dos progresiones enfrente,
por diferencia y cociente
correspondiendo entre sí.
Y ¡ahijuna!, saldrá de aquí
un sistema sorprendente.

Si digo cero, uno, dos
y tres, cuatro, cinco, seis
esta progresión veréis
como concuerda con los
términos de otra, un, dos,
cuatro, ocho y dieciséis…
Analogía tendréis
según Juan Neper dedujo,
explicándonos por lujo
lo que ahora observaréis…

Y siguió largando el rollo.

Otro payador famoso fue el mulato Silvino, al que para ponerlo en aprietos le pidieron que explicara qué era la metempsicosis y esto cantó:

Al que me mete en sicosis (¡rum!)
al que me mete en sicosis (¡rum!)
al que me mete en sicosis
le digo en estilo vario (¡rum, rum!)
le digo en estilo vario
le digo en estilo vario (¡rum, rum!)
al que me mete en sicosis
le digo en estilo vario,
¿por qué al mandar la pregunta
no me mandó el diccionario? (¡rum!)

Los payadores más famosos tenían seguidores fanáticos y la devoción por uno u otro creaba bandos irreconciliables. Así una vez, un payador de la “contra” se puso a cantar frente a un grupo de seguidores de Gabino Ezeiza y los fue provocando de a poco. Cuando el ambiente ya estaba muy caldeado finalizó su actuación con estos versos:

Canto mejor que Gabino...(¡rum!)
Canto mejor que Gabino...(¡rum!)
...
la situación estaba tensa y varios al borde de comenzar la agresión.
...
Canto mejor que Gabino,
porque Gabino no está...(¡rum, rum!)
¡Que si Gabino estuviera,
No canto ni la mitad! (¡rum, rum!)

Y tuvieron que volver a acomodarse el talero y aplaudirlo.


Versos tomados de:
http://www.alvaroyunque.com.ar/la_poesia_dialectal_portena_frameset.htm
John Neper (1550-1617) matemático escocés, creador de los logaritmos.
La última coplita, tomada del relato de uno de los que la escuchó.
La pintura es de Pablo Díaz.
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