jueves, 15 de noviembre de 2012

Quinientas


La Pulpera ha superado las quinientas entradas, con esta son quinientas cinco.
Si me preguntan cómo ocurrió, tendré que responder que “fue sin querer queriendo…”, como dice El chavo del 8; lo que no quita ni un gramo del orgullo que provoca superar esa cifra.
Nada dice eso acerca de calidad de los textos, que en muchos casos deja bastante que desear pero, con seguridad, unos cuantos son rescatables y un puñado de ellos han resultado especialmente divertidos a varias personas  -además de mi Tía Norma P. y otros lectores amigos-.

Solo para dar una idea de lo que el número significa me voy a permitir hacer algunas referencias, lo que no implica ni por asomo ubicarse en esas alturas. Se trata de poner un poco de humor en la mirada y, ya que nos vamos a comparar, hacerlo con algunos grandes títulos. Veamos estos ejemplos:

Las ciento y una, de D. F. Sarmiento.
El tipo las llamó así, pero en realidad son cinco cartas en respuesta a Las cartas quillotanas de J. B. Alberdi. Con esto queda demostrado lo farolero que era el cuyano ese y lo lejos que estaba de llegar a las quinientas.

Las mil y una noches, los cuentos de Scherezade y de muchos otros autores, apenas superan las trescientas historias; por otra parte más que suficientes para salvar la cabeza de la buenamoza, porque el Rey Schariar antes de que le contara la número cincuenta ya estaba enamorado hasta las verijas.

Setenta veces siete, de Dalmiro Sáenz o del Evangelio según San Mateo (18, 21, 22); que si los números no me fallan da 490, lo que no es poco pero queda por debajo de la marca de La Pulpera.

Pero por aquello de que “siempre encuentra aquel que teje, otro mejor tejedor”, nobleza obliga a mencionar aquí a un libro (y a su autora) que ha superado todo lo imaginable: El libro de Doña Petrona de Petrona Carrizo de Gandulfo.
Con más de 100 ediciones, de tres millones de ejemplares vendidos desde 1930 a la fecha (solo superados en nuestro país por el Martín Fierro) y de 3000 recetas, la señora vuelve a poner las cosas en su lugar y a sacudir los egos con un baño de realismo. ¡Grande Doña Petrona! La Pulpera no pretende alcanzarla pero tratará de perseverar.

Gracias a todos, a los lectores ocasionales y a los seguidores de siempre. Están invitados al festejo, pidan lo que deseen, hoy hay canilla libre.


En las ilustraciones, tres históricas "quinientas": una Topolino de 1936, luego una del 58 -viejita pero todavía esplendorosa- y la nueva, decorada por Gucci.
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martes, 13 de noviembre de 2012

Novelas leídas en las novelas


En Los martes, orquídeas (película argentina de 1941, dirección de Francisco Mugica y libro de Sixto Pondal Ríos y Carlos Olivari), Mirta Legrand, la protagonista femenina, lee María de Jorge Isaacs. Se trata de una novela sentimental donde la pareja vive un amor apasionado pero “puro” del que ella sale virgen y en el que el desenlace inevitable es la separación y la muerte.
A su vez María y Efraín, sus protagonistas, también leen (dentro de la propia) otra novela precursora del romanticismo: Atala de Francois de Chateaubriand.
No se preocupen, acá nomás termina la cadena; los protagonistas de ésta, el indio Chactas de la tribu Natchez de Louisiana y la india Atala, no leen ninguna otra novela, ni siquiera sé si saben leer.
Eso sí, también viven un amor frustrado (por la condición de cristiana conversa de ésta y de una promesa de su madre a la virgen) que desemboca en el suicidio y otras calamidades.

Las novelas en las que se leen novelas son tan viejas como la novela misma. Del mismo modo en que Pomelo, el personaje de Diego Capusotto “tiene la cabeza quemada por el rock”, Don Quijote (a causa de la lectura de tantas novelas de caballería) y Madame Bovary (atragantada con las suyas) están al borde del delirio y completamente "piantados" a los ojos de los demás.
Cervantes (el mejor publicitario de todos los tiempos) lleva el tema al paroxismo: en la segunda parte de las aventuras de Don Quijote los personajes leen la primera parte de Don Quijote (es decir, se leen).

¿Quién sabe a qué preguntas buscan encontrar respuesta en la lectura los personajes y sus autores?
La verdad es que el tema no siempre los lleva por buen camino. Miren sino a Natasha Filipovna de El idiota de Dostoievsky. ¡Cómo no iba terminar así la pobre si luego de… encuentran entre sus cosas que había estaba leyendo Madame Bovary! Alguien debió avisarle, no se puede ser tan…
O el tipo ese del cuento de Cortázar (creo que se llama Continuidad en los parques)…

Lo que pasa es que el asunto nos intriga y quisiéramos poder leer por sobre el hombro de los mismos personajes, para poder imaginar qué les está pasando por la cabeza.
Pero, en algunos casos, no sabemos siquiera lo que están leyendo. En Ana Karenina, por ejemplo, tanto ella como el autor han querido dejarnos con las ganas. Por mí, si no lo quieren mostrar, que se lo guarden. Pero que después no se digan amigos de sus lectores.


Bibliografía:
María de Jorge Isaacs – Ediciones Colihue, 2008 con notas de la Prof. Silvia Calero.
El dibujo es de Forges.
La pintura es de F. Leger y se llama "Mujer leyendo".
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viernes, 9 de noviembre de 2012

Sombreros panamá, sombreros ECUADOR

Uno de los productos emblemáticos del Ecuador es el sombrero de paja toquilla. Es un sombrero fresco, liviano, flexible y, a pesar de ser ecuatoriano, se lo conoce como “panamá”.
El origen de la confusión en el nombre llega al siglo XIX cuando unos empresarios españoles los descubrieron y empezaron a exportarlos a todo el mundo vía Panamá. Por si esto no alcanzara, se sumó otro ingrediente: los obreros que construyeron el canal de Panamá los utilizaron a destajo durante la construcción, lo que quedó inmortalizado en las fotos y cristalizado en el nombre de los sombreros.

Los sombreros de paja toquilla están hechos a partir de las fibras de las hojas de la palma Carludovica palmata, que crece en las regiones húmedas costeñas del Ecuador, sobre todo en Montecristi y Jipijapa.
El proceso de preparación es largo y complejo: se separan las fibras con la mano, se hierven y secan al aire. También se las puede blanquear en aguas sulfurosas y otros productos. Recién después de varios procedimientos están en condiciones de ser entrelazadas y tejidas.
El entrelazado es muy arduo. Los mejores tejedores trabajan sólo de noche y por la mañana temprano, para evitar el sudor de sus propias manos. Hay varios tipos de tejidos, desde los más sueltos a los más finos y apretados.

Una parte de la paja se teje en la costa, pero la mayor se compra y teje en la zona de Cuenca por parte de firmas con larga tradición en el oficio. Una de estas, quizá la más importante, es la de la familia de Homero Ortega, que compra los sombreros que cumplen cierto nivel de calidad, teje los propios y le da las terminaciones y ribeteados. Todo el proceso de elaboración se hace a la vista de quien quiera visitarlos y mantienen un museo precioso. Actualmente el establecimiento es dirigido por sus herederos y se incorporaron otros productos como la línea de sombreros y tocados para mujeres, diseñados con el exquisito buen gusto y la elegancia de Alicia Ortega.

El precio de los modelos estándar empieza en los 15 U$S pero los finos alcanzan los 300 y los superfinos van más allá de los 700. ¿Qué distingue uno de otro? Es más difícil relatarlo que percibir las diferencias. Baste decir que los superfinos pueden retener al agua dentro de ellos, son muy livianos y tan flexibles que se los puede enrollar y pasar por un anillo, luego de lo cual volverán a tomar su forma original. Si todo eso no alcanza y sigue usted pensando que el precio es un poco alto, repare en que no se trata de una paja cualquiera: su nombre científico lleva nombre de reyes.

                                                                                                                  
Bibliografía:
Guía Lonely Planet: Ecuador
http://www.homeroortega.com/museo.php
http://ecuadorcostaaventura.com/manabi/pile.html
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martes, 6 de noviembre de 2012

Más chistes judíos - Humor


1 Estacionamiento
Rebeca, después de estacionar el coche, le pregunta a su marido:
-Yankele, ¿quedé muy separada de la acera?
Y el marido le contesta:
-¿De cuál de las dos?

2 Libertad de cultos
Cuatro amigos estaban en plena ronda de mate. Uno católico, otro protestante, el tercero, mahometano y el cuarto, judío.
El católico dice:
-Tengo una gran fortuna... compraré el Citibank y lo donaré a mi iglesia.
El protestante, a su vez, dice:
-Soy rico, compraré la General Motors y haré lo mismo con la mía.
Enseguida, el mahometano dice:
-Soy un magnate, compraré Microsoft y la consagraré al Profeta.
Los tres miran al mismo tiempo, expectantes, al judío.
Abraham, muy tranquilo, da una larga chupada al mate, acomoda la bombilla, los mira y dice:
-¡No vendo!

3 Militarismo
El oficial le pregunta al recluta Isaac Katzenstein:
-¿Por qué debe el soldado sacrificar su vida por la Patria?
-¡Tiene mucha razón, teniente! ¿Por qué?

4 Terapia intensiva
El viejo Motl estaba agonizando, su larga vida llegaba al final.
El médico de guardia observaba como el anciano se dirigía a sus hijos, que lo acompañaban parados al lado de la cama.
-¿Dafna, estás ahí? Para ti hijita, las casas del barrio más residencial de la ciudad, te lo mereces porque siempre has sido una buena hija.
Móishele, querido hijo mayor... A tí te dejo los edificios del centro, gracias a tu esfuerzo, he podido crecer económicamente y viajar tres veces a Israel.
Iósele, ¿está Iósele aquí? Para tí ínguele (chiquito) las casitas del barrio obrero.
¡Cuántas propiedades que tiene don Marcos! -dice el médico.
-No, -responden los tres hijos- tenemos un reparto de soda a domicilio.

5 Primer día de escuela
Rebeca lleva a su hijo al colectivo escolar para su primer día de primaria.
-Pórtate bien, mi búbale -le dice. -¡Ten cuidado y piensa en tu mami, tátele! (papito).
Ven directo a casa en el bus, shein ínguele (lindo nenito). ¡Mami te quiere mucho, mi kétsele! (gatito).
Al final del día, llega el bus y ella corre a abrazar a su tesorito.
-Y ¿qué aprendió mi púpele en su primer día de clase?
-Que me llamo David.
 

El 2 me lo envió Alejandro T.
El 3 está tomado de Theodor Reik, Psicoanálisis del humor judío, que incluye además este comentario al mismo: La respuesta del soldado judío es una pregunta retórica. La plantea como sí el oficial hubiese expresado la misma duda que tiene el recluta. La patria o el país natal es para éste una abstracción mítica y casi una noción absurda. Hay una relación directa entre este chiste y el poema de Heine que contiene el verso: "Lebenblei wie das Sterben für das Vaterland issüss" ("Sobrevivir es tan dulce como morir por la patria").
Los demás han sido tomados de lugares que ya ni recuerdo, de modo que pido piedad a los cristianos, benevolencia a los judíos, paz a los mahometanos y sabiduría a los budistas, en caso de que sus autores pertenezcan  a alguna de esas confesiones. Si fueran ateos o agnósticos, ya que ellos no podrán consolarse con la esperanza de una justicia final, las disculpas son explícitas y las hago aquí.
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miércoles, 17 de octubre de 2012

Nombres de barcos -3-

Seguimos la serie con los nombres y las historias de algunos barcos.


 
Pampero
Entre tantos barcos con este nombre quiero recordar al hermoso clase Dragón con el que la tripulación comandada por Jorge Salas Chávez consiguió un diploma olímpico para nuestro país en los juegos de Melbourne de 1959.


El mismo nombre tiene también una clase de pequeños veleros, de 3,75 m de eslora y 145 Kg de peso, con amplia difusión en la Argentina. El que esto escribe compartió uno hace años, con Jorge Latzke: el Tehuelche, que todavía navega por las aguas del sur argentino y con el que nos cansamos de salir últimos en innumerables regatas (nos dieron en un par de ocasiones las llaves del golfo Nuevo, para que lo cerráramos a nuestro arribo…).


Se llama pampero a un fuerte viento del sudoeste, que durante el verano es capaz de llegar con inusitada rapidez y soplar con extraordinaria violencia. Generalmente acompañado con lluvias, si no lo está, se lo llama pampero seco.
Citado en casi toda la literatura gauchesca, me permito recordarlo en una obra  de Rafael Obligado (Argentina-1851/1920)

Al Pampero
Hijo audaz de la llanura
Y guardián de nuestro cielo,
Que arrebatas en tu vuelo
Cuanto empaña su hermosura:
¡Ven y vierte tu frescura
De mi patria en el ambiente!
¡Ven y enérgico y valiente,
Bate el polvo en mi camino,
Que hasta soy más argentino
Cuando azotas en mi frente!

Alfard
Así se llamaba el yate ganador de la primera Regata Buenos Aires – Río de Janeiro, corrida en 1947.
En árabe, significa: la solitaria o el solitario.
Es una estrella de 2ª magnitud (1,98), perteneciente a la constelación de la Hidra. La Hidra, era la serpiente mitológica que fue vencida por Hércules en uno de los doce trabajos. Tenía siete cabezas y Hércules se las fue cortando una a una.

 
Sirio
Así se llamó uno de los barcos del gran Vito Dumas, diseño de otro grande: Manuel Campos.
El nombre significa: el que adora el sol.
Es la estrella más brillante, famosa y admirada de todo el firmamento. Es una doble y pertenece a la constelación del Can Mayor.
Su magnitud es -1,46 (le siguen Canopus, -0,72 y  a-Centauro; también llamada Rigel Centaurus, -0,27).
Una perlita: por ella llamamos “canícula” al verano o a los días de mucho calor.
En efecto, los egipcios recién la veían cuando se aproximaba el verano, dado que es una estrella del hemisferio sur celeste. Cuando la veían, tenían la certeza que se venía el verano, y como pertenecía al “Can”, venía la “canícula”.

Baccareca
Un lindo Magic 33 que ahora amarra en La Plata. Es un anagrama formado con los nombres de los barcos anteriores de sus primeros dueños: Baccarat y Careca.
Baccarat, lugar de Francia, célebre por la calidad de los cristales que se manufacturan allí, tanto que ha pasado a ser sinónimo de cristalería muy fina.
Veamos por ejemplo este tango, “Por la vuelta”, de Cadícamo y Tinelli, de 1938:
...
los dos brindamos por la vuelta,
tu boca roja y oferente
bebió en el fino bacarat...

Y Careca, es el sobrenombre que se da en Brasil a los calvos o pelados. (Probablemente por cierta característica fisonómica de su propietario, un conspicuo hincha de Boca Juniors.)

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domingo, 14 de octubre de 2012

Fernando Pessoa y Carlos Fuentes

Heterónimos, ortónimos y homónimos


Fernando Pessoa (1888-1935), el gran escritor portugués, empezó a publicar a través de sus heterónimos (Álvaro de Campos, Ricardo Reis, Alberto Caeiro y Bernardo Soares entre los más conocidos). Los heterónimos son algo más que simples seudónimos, son autores casi reales, incluso les creó una biografía propia, un otro que escribía a través de Pessoa. La obra que firmó y escribió como él mismo, como su ortónimo, estaba muy influenciada por doctrinas religiosas, la teosofía, por el esoterismo y las sociedades secretas.


En oposición a esto, varias obras del gran escritor mexicano Carlos Fuentes (1928-2012) parecen (a mi modesto entender) haber sido escritas por diferentes escritores, todos homónimos suyos. Están firmadas por él mismo, pero hay varios Carlos Fuentes, cada uno con su propio modo de escribir; a punto tal que es difícil reconocerlo (o hallar un estilo propio) aún en obras escritas el mismo año.
Parece imposible que el autor de La muerte de Artemio Cruz (1962) (donde aparece el que creemos reconocer como auténtico) sea el mismo que escribió Aura, también de 1962. Si diéramos a leer esta última -a quien no la conoce-, diciendo que  el autor es Marco Denevi, tengo la certeza que más de la mitad de la cátedra se comería el sapo.
Lo mismo es válido para su novela Cumpleaños (1969). Si dijéramos que su autor es Jorge Luis Borges, causaría más extrañeza por el hecho sabido de que Borges no escribió novelas que por las diferencias de temática y estilo entre uno y otro.

En este sentido, en algunas de sus obras Fuentes se parece a Zelig, el personaje de la película de Woody Allen, que adopta la personalidad de su admirado con una rapidez pasmosa.
No hay menoscabo alguno en estos comentarios, por el contrario, hay un reconocimiento a su extraordinaria versatilidad que le permitía pasar de un registro a otro, de un guión cinematográfico a un cuento, de una obra de teatro a una novela. Es como si Fuentes se pusiera frente a cada nueva obra diferentes máscaras. No es casual que su primera obra se llamara Los días enmascarados (1954).

Enmascarado o no, voluntaria o involuntariamente uno de sus temas preferidos era el de la identidad y le gustaba jugar y regodearse en él. Precisamente en Una familia lejana (1980), dos de los personajes principales, Hugo y Víctor Heredia (padre e hijo) practican un juego: al llegar a cualquier ciudad buscan en la guía telefónica sus nombres. Gana el primero que encuentra un homónimo. Y toda la novela se sostiene en las coincidencias que el azar, los sueños y la historia funden en la búsqueda de la propia identidad.
Un punto culminante de la relación de Fuentes y su ocasional homónimo está en Los años con Laura Díaz (1999) y en Los 68 (2005): ambas obras comparten unas 20 páginas, palabra por palabra. ¿Será que alguno no le avisó al otro? ¿O el editor apuraba y manoteó lo primero que encontró?



Fuentes frente a su caricatura en el mural que Rep (Miguel Repiso) hizo en Casa América en Barcelona.
Varios Pessoa por el dibujante paulista Baptistao.

Aquí pueden leer Tabaquería, poema de Álvaro de Campos.
http://gustavo-campos.blogspot.com.ar/2010/11/tabaqueria-fernando-pessoa.html
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jueves, 11 de octubre de 2012

Cuentos para Químicos, Físicos y otros indeseables - Humor


Para la mayoría de la gente una solución es una respuesta a un problema.
Para los químicos no es más que agua sucia.

Cómo se hace una solución molar:
Se echa un diente en un vaso de agua.

¿Por qué los osos blancos se disuelven en agua?
Porque son polares.

¿Sabés por  qué no formás parte de la solución?
Porque sos muy precipitado.

¿Qué sonido hace un electrón al eructar?
¡Bohr!

¿Qué ruido hace un fotón al caer?
¡Planck!

Va un átomo caminado por la calle con cara de preocupación. Otro átomo, conocido suyo, lo ve y le pregunta:
-Qué tal amigo, ¿Qué pasa que andás tan contrariado?
-Es que perdí un electrón…
-¿Estás seguro?
-Sí, estoy completamente positivo.
 
Para terminar:
El verdadero número Л
Contrariando a lo que todo el mundo cree saber, el número Л no es la relación entre la circunferencia y el diámetro sino entre el valor real que usted tuvo que pagar y lo que el arquitecto le presupuestó por esa “pequeña reforma del baño y la cocina”…
 


 
Con aportes de Marteína, Luján Latzke, Kiko Garrido y vaya uno a saber quién más.
Las ilustraciones, un canario matemático y un auto para matemáticos (el Mazda 3,141589...) las tomé de http://www.geek.com.mx/tag/matematicas/
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domingo, 7 de octubre de 2012

Marcianos


El responsable de que siempre que pensemos en seres extraterrestres sean “marcianos” es Herbert George Wells, que en 1898 publicó la novela La guerra de los mundos (The war of the worlds). Por primera vez, en la literatura, la Tierra recibe un cohete o artefacto, enviado desde Marte, del que bajan unos seres muy industriosos, similares a grandes pulpos, que llevan atrás una especie de bolsa metálica donde colocan a los humanos que capturan.
No se preocupen, los invasores mueren todos víctimas de enfermedades, transmitidas por nuestras bacterias más comunes, contra las que no tienen inmunidad.

Esta es la novela de la que Orson Welles hizo, en 1938, su famosa adaptación radiofónica, cambió el lugar de desembarco –Nueva Jersey por Londres– y desató el pánico al leer, con voz de noticia urgente, la “invasión alienígena de la Tierra”. La ingenuidad del público, que aún no conocía los manejos de la información, el totalitarismo comunicacional norteamericano ni las mentiras del grupo Clarinete contribuyó al éxito de Welles, que debió salir a pedir disculpas públicas.
La misma broma se repitió 11 años después, en 1949, en una transmisión de un radioteatro en Ecuador, con graves consecuencias: primero cundió el pánico, pero cuando los oyentes cayeron en la cuenta del engaño se sintieron burlados, rodearon el edificio de Radio Quito y le prendieron fuego.

El astrónomo italiano Cassini había medido, hacia 1670, la duración del día y las estaciones del año en Marte.  Su colega Schiapparelli, en 1877, observó  unos canales que podían indicar antiguos cursos de agua. El inglés Percival Lowell (que al parecer tomaba demasiada ginebra) sugirió poco después que esos canales podían ser un sistema de irrigación creado por seres inteligentes.  A este ambiente se sumó la novela de Wells y de allí la necesidad de ir a ver que pasaba en la casa de nuestros vecinos se hizo irresistible. La ola se propagó por décadas y llegó impregnar todas las disciplinas.
“Marcianita… blanca o negra  quiero una chica de Marte que sea sincera…” cantaba en 1960 Billy Cafaro al tope de todos los rankings.

Desde fines de agosto de 2012 un artefacto robot, el Curiosity, enviado por la NASA está explorando con éxito la superficie de Marte, luego de viajar 600 millones de kilómetros en 200 días, donde “amartizó” luego de una compleja maniobra.
Por muy importante  que sea la misión, la noticia ha sido presentada de modo que el público piense que es un logro único. Sin embargo –y sin que esto signifique desmedro alguno– ya ha habido misiones anteriores exitosas y de la misma agencia espacial norteamericana, la NASA.
Como todas las grandes empresas, la exploración de Marte es fruto de una suma interminable de trabajos que viene desde hace siglos y continúa. No se entiende por qué se quiere presentar  la muy importante misión Curiosity  como si fuera única y pionera.
¿Tendrá algo que ver con el tratamiento de la noticia la proximidad de las elecciones de noviembre en EEUU?


La exploración de Marte con naves comenzó en 1963 con la Marsnik I, primera misión soviética exitosa. La sonda pasó a 190.000 km y siguió viaje. La Mars 2 de 1971 fue la primera en orbitarlo. La Mars 3 puso el primer artefacto en el suelo de Marte, pero transmitió sólo durante 20 segundos.
Las sondas norteamericanas Mariner 4, 6 y 7 pasaron cerca del planeta y transmitieron los primeros datos en 1965 y 1969.  En 1971 la Mariner 9, poco después de la misión soviética, pudo orbitar alrededor del planeta rojo y detectó vapor de agua en su atmósfera. Después las naves Vikings llegaron a relevar el 95 % de la superficie del planeta.
Una serie de fracasos posteriores demoraron 20 años la continuidad de las experiencias.
En el 2003 la Agencia Espacial Europea puso la Mars Express con un módulo de aterrizaje, el Beagle 2 y la NASA bajó 2 vehículos todo terreno: Spirit y Opportunity.
El primer vehículo en el suelo de Marte, el Mars Pathfinder lo colocó la NASA en 1998 y operó durante varias semanas.


Habiendo empezado este artículo con una invasión literaria de la Tierra, podemos cerrarlo con una mención a las Crónicas marcianas de Ray Bradbury, relatos de 1950 enmarcados en una devolución de atenciones: la colonización de Marte por parte de los humanos que provoca la caída y extinción de la civilización marciana.
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miércoles, 3 de octubre de 2012

El mar no lo sabe


Veníamos haciendo apuestas sobre el momento en que nos alcanzaría el pampero cuyo cigarro, a proa, se agrandaba cada vez más. El barco navegaba tranquilo, con rumbo oeste, a unas 8 millas de Juan Lacaze (ROU). Serían más o menos las tres de una tarde de fines de febrero del 2005. Por babor, desde hacía rato, se acercaba un velero “grande” al que mirábamos con cierta envidia.
Empezamos a tomar las precauciones del caso: achicamos dos rizos en la mayor y colocamos un tormentín en proa. El otro bajó toda su mayor y dejó sólo un tormentín. Eso nos hizo dudar acerca de nuestra decisión, si “ellos” con un bicho tan grande achicaban tanto, ¿no estaríamos subestimando la fuerza de lo que se venía?

La respuesta llegó en minutos, se largó el viento, el Rebelde lo aguantaba lo más bien y no sólo eso, con los dos barcos a la par empezamos a sacarle una pequeña ventaja al grandote.  Como la cosa se puso incómoda, decidimos entrar a buscar refugio en el Puerto de Sauce y lo mismo decidieron nuestros vecinos.
Después de amarrar nos arrimamos al otro barco: resultó ser el Cambá II, un Match 42, velero oceánico, diseño de Germán Frers (h) que se cansó de ganar regatas. Capitaneado por Jorge Fernández Viña acababa de salir segundo del Fortuna III en la XXI Regata Oceánica Internacional Buenos Aires – Río de Janeiro y estaba en el viaje de regreso a su casa. Nos felicitamos de la decisión de entrar a puerto en busca de abrigo y ahí nos mostraron las heridas que se le habían hecho en aquella lucha: las landas de babor se habían dañado en una tormenta y ellos improvisaron una sujeción abulonando un par de chapas al casco. Esa era la razón por la que achicaron tanto el paño, lo único que les interesaba era llegar a su amarra en San Pedro para hacer la reparación adecuada.

Le hice notar al patrón que, a mi poco entender, esa jarcia estaba dimensionada con lo justo, que nuestro barco, con la mitad del tamaño, era más robusto y los obenques tenían casi igual sección que la del suyo. Entonces me contó esta anécdota:
Cuando Germán Frers (h) lo estaba diseñando, el padre –también él diseñador, ya retirado- le hizo notar que “algunas cosas eran demasiado livianas, finitas o esbeltas para aguantar temporales fuertes”. Germán (h) le contestó que el barco “debía ser liviano porque tenía que ganar regatas”, a lo que Germán (p) respondió: “Estoy de acuerdo, el problema de eso es que el mar no lo sabe”.

sábado, 29 de septiembre de 2012

Nombres de barcos -2-

Continuamos la serie de los nombres y las historias de algunos barcos.


Beagle
Barco y nombre famosos. El H.M.S. Beagle (Her Majesty’s  Ship Beagle), bergantín de 3 palos, que al comando del Capitán Robert Fitzroy llevó a Charles Darwin en su famoso viaje alrededor del mundo (1831-1836).
El nombre hace referencia a una raza de perros cazadores. Es una raza muy antigua y hay datos concretos de que los romanos llevaron a Inglaterra unos perros cazadores de conejos, de los que descienden los actuales beagles.
Y, por supuesto, también en homenaje a esta nave, se llama Canal Beagle al estrecho que limita Argentina y Chile, al sur de la Isla Grande de Tierra del Fuego y al norte de la Isla Navarino.


Iopne
Así bautizó su constructor, Fernando Corcho Daroqui, a un hermoso catamarán que se botó en el Club Náutico Atlántico Sur de Puerto Madryn.
Sucede que el dibujo y construcción de la nave lo hacía pasar horas frente a la computadora con el consiguiente y repetido reclamo de la esposa para que interrumpiera las labores y fuera a cenar.
En una ocasión, en que el reclamo de asistencia a la mesa se hizo perentorio, hubo que “salvar” (save file) todo velozmente y esas fueron las palabras con que el manotazo de Cristina “registró” el archivo y de ese modo nació el extraño nombre con que posteriormente se bautizó al barco.
Su propietario actual, un orgulloso charrúa, lo navega por la Banda Oriental.


Hoplias
La casa rodoflotante de Juan Pascualero, que pueden ver aquí navegando gallarda en el río Santa Lucía: http://www.youtube.com/watch?feature=endscreen&v=6WCTtGFTkyE&NR=1
Él mismo nos ha dicho lo que significa: Hoplias malabaricus es el nombre científico de la tararira. Un pez muy peleador y codiciado por estos pagos. Hay otras acepciones de la palabra tararira pero, siendo Juan un hombre discreto como es, serán dejadas de lado en esta ocasión.


Calipso
Entre todos los Calipso se destaca el que usó el francés Jacques Cousteau como buque de investigación oceanográfica y que veíamos por tevé en la famosa serie El mundo del silencio.
El Calipso, botado en 1942 como dragaminas, se hundió en Singapur a principios de 1996. Reflotado, lo llevaron a Francia donde quedó varado en disputas legales y económicas. Anteriormente, visitó varias veces el puerto de Ushuaia donde el capitán y sus oficiales eran asiduos comensales de Tante Elvira. Allí  investigaban a fondo la centolla de la casa con vino blanco argentino.
Tanta difusión tuvieron sus actividades que dos composiciones musicales y una isla mexicana, en el mar de Cortez, llevan su nombre.
Viene de la mitología griega y de La Odisea. Refiere a la ninfa Calipso que albergó en su isla a Ulises, durante 10 felices años, en su regreso desde Troya. Hasta que Zeus, por sugerencia de su hija Atenea, decide que el tipo debe volver a Itaca. Calipso cantaba, hilaba, tejía, hacía el amor con Ulises, pero siempre hay algún superior miserable con ganas de asignarle algún nuevo destino o tarea a su subordinado.
Y entonces Penélope que, a su vez, lo estaba pasando bárbaro en Atenas...
Pero eso ya es otra historia. Mejor dejemos acá para no andar botoneando.
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