lunes, 24 de octubre de 2011

Echando más leña al fuego

No puedo resistir la tentación de compartir algunos versos satíricos más.
El autor del Nº 1 posiblemente sea el benemérito J.L.Borges, es una diatriba sobre Horacio Quiroga a quien el vate nacional no le tenía simpatía alguna. El Nº 2, firmado Martín Fierro, también puede haber sido obra suya.
Los Nºs 3 y 4, atribuidos a Alejandro Nores Martínez, son algo más subidos de tono y los temas que abordan no son muy literarios que digamos.
El Nº 5 pone un poco de ingenuidad frente al exabrupto anterior y el Nº6 es, una devolución de atenciones: le pega a Lugones, al que JLB rendía culto.

1
A Horacio Quiroga
Escribió cuentos dramáticos
sumamente dolorosos
como los quistes hepáticos.
Hizo hablar leones y osos
caimanes y jabalíes.

La selva puso a sus pies
hasta que un autor inglés
(Kipling) le puso al revés
los puntos sobre las ies.


2
A la manera de José Hernández
Nadie se apure en las rimas.
¿Para qué se ha de apurar?
Si usté no sabe payar
siga mis indicaciones:
cada Roxlo a su Lugones
es el modo de plagiar.

Martín Fierro (¿JLB?)

3
Eduardo San Román
San Román, el oso aquel,
más pinchador que jeringa,
se casó con una gringa
que puede ser hija de él.
Si tiene hilo el carretel
lo sabe sólo el colchón,
porque cojudo o capón,
lo mismo que pingo viejo,
no le queda en el pellejo
más que el pedo y el envión.


4
A una señora
Señora Posse de Paz:
Si usted no cuida de atrás
el culo de su hija Marta,
se lo digo sin cumplido:
Puede que alguien se lo parta
si ya no se lo han partido.


5
Si Tor, el que es editor,
llega una hija a tener,
no podrá llamarla Ester,
porque sería Ester Tor.

Luis García

6
Fue Don Leopoldo Lugones
un escritor de cartel
que transformaba el papel
en enormes papelones.

Murió no se sabe cómo.
Esta hipótesis propuse:
“Fue aplastado bajo el lomo
de un diccionario Larrousse”

El Vizconde (¿de Lascano Tegui?)


1, 2, 5 y 6 Revista Martín Fierro
3 y 4 Ovillejos, Recopilados por Federico Racca, Babel Editorial, 2011, Córdoba.

Horacio Quiroga, retrato de Palomar, 1929.
"Joven virgen sodomizada por su propia castidad", Salvador Dalí.
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viernes, 21 de octubre de 2011

Epitafios y Ovillejos - F. Racca

El escritor cordobés Federico Racca ha tenido la feliz idea de recopilar, y la Editorial Babel de publicar, Ovillejos. Un rescate de esa poesía satírica y humorística en la mejor tradición del filoso humor mediterráneo. Como ellos han pecado de pensamiento, palabra y obra al acometer esa tarea, La Pulpera espera que este robo descarado sea considerado pecado venial y, para disimular, le agrega otras “cositas” afanadas a la revista Martín Fierro.

A caballo entre la literatura y la política hubo grandes disputas entre nuestros escritores y sus grupos (Boedo y Florida por ejemplo), nucleados alrededor de diarios y revistas.
Entre las armas usadas para la contienda se destacan los EPITAFIOS y los OVILLEJOS.
Las dos son formas poéticas, en las que se satirizaba al adversario haciéndolo objeto de burlas o destacando sus defectos. En el primer tipo se destacó la revista Martín Fierro (1927) y el segundo tuvo su mayor difusión en el diario Los Principios de la ciudad de Córdoba (1960).
Más allá de algunos enojos y trompadas circunstanciales, en general la sangre no llegaba al río y, a veces, daban lugar a réplicas muy divertidas. En los afectados se mezclaban los magullones a la honra y a la autoestima con el orgullo y la notoriedad que el asunto generaba.

Vayan estos como muestra:
1
Aquí yace bien sepulto,
Capdevila en este osario.
Fue niño, joven y adulto,
pero nunca necesario.
Sus restos deben quemarse
para evitar desaciertos:
murió para presentarse
en un concurso de muertos.
R.M. (¿Ricardo Molinari?)

2
Debajo de este ciprés
purga Roberto Mariani
su esfuerzo por castellani
zar su estilo genovés.
H.C.(¿Héctor Castillo?)

3
Yunque, el de frente estrecha,
que en “Claridad” editaron,
murió por fin. Lo enterraron
“En el fondo a la derecha”.
H.C.

4
Bajo esta losa pesada,
libre de malos momentos,
tiene Gálvez su morada.
Sus versos no fueron nada,
sus novelas fueron cuentos.

El hijo de Héctor Castillo

5
Ovillejo y medio
Este negro es un batracio
HORACIO
a todo queso se pega
REGA
y en “Crítica” hiel cocina
MOLINA
Si acaso, como pollino
con sonsonete marica
rebuzna cuando le pica,
más bien descubre al zorrino:
cuando en prosa o verso orina.
HORACIO REGA MOLINA
Minerva(¿?)

6
Arturo Frondizi
Yo soy Arturo Primero
radical oportunista
demagogo y ensayista
de las masas heredero.
Mas no soy filibustero
sino caballero andante
que sobre mi Rocinante
voy cabalgando triunfal
porque he quedado al final
con una herencia vacante.



7
Guto Garzón (epitafio)
En este resumidero
descansa Guto Garzón:
de paso empeñó el cajón
y clavó al sepulturero.

8
Me has devuelto el libro aquel
MANUEL
con unas disculpas tales
GONZÁLEZ
que no “arreglan” y hacen barro
PIZARRO
Tu bonita carta agarro
y en público como a solas,
me la paso por las bolas…
MANUEL GONZÁLEZ PIZARRO


1 a 5 se publicaron en la Revista Martín Fierro.
6 a 8 tomados de:
Federico RACCA, compilador, Ovillejos, 2011, Babel Editorial, Córdoba – Rep. Argentina

Las ilustraciones son:
Tapa de Martin Fierro con Lugones por Fava.
Frondizi por REP , Miguel Repiso.
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domingo, 16 de octubre de 2011

Para qué sirve un poeta - Humor

Isidoro Blaisten

Los fragmentos que siguen son del exquisito poeta y cuentista entrerriano Isidoro Blaisten (1933-2004). Puede parecer una herejía que estos recortes se agrupen en una sección humorística, tanto más siendo parte de Para qué sirve un poeta donde puso todo su amor por la poesía, pero La Pulpera cree que estaría completamente de acuerdo. No puedo pensar otra cosa de un escritor que hacía cuentos que pudieran “gustarle tanto a Barthes como a los muchachos del café de la esquina.”

Un millón de sandías
Pero además de concitar la magia, además de emitir “trinos feroces”, el poeta detenta la propiedad de soñar.
Resulta que dos negros estaban dormitando en las laderas del Mississipi.
Uno de los dos se desperezó, bostezó, suspiró y dijo:
-Cómo me gustaría tener un millón de sandías.
El otro negro preguntó:
-Rostus, si tuvieras un millón de sandías, ¿me darías la mitad?
-¡No!
-¿No? ¿No me darías un cuarto?
-No, no te daría un cuarto.
-Rostus, si tuvieras un millón de sandías, ¿no me darías diez sandías?
-No.
-¿No me darías ni siquiera una sandía? ¿A mí, que soy tu amigo?
-Mira, Sam, si tuviera un millón de sandías, no te daría una sola raja, una sola tajada de sandía.
-Pero, ¿por qué, Rostus?
-Porque eres demasiado perezoso para soñar por ti mismo.

Sexo y sufrimiento
Por más pobre que sea un poeta, siempre va a tener un millón de sandías. Veamos. Hace treinta años corrían los años cincuenta. El deseo sexual atenaceaba a los jóvenes. No se podían tener relaciones sexuales antes del matrimonio. En Córdoba, un muchacho invita a una chica al cine. La invita a ver La princesa que quería vivir. La oscuridad del cine es proclive a las caricias. El joven empieza un manoseo procaz, feliz, contumaz. Aprovecha el momento en que Audrey Hepburn mete la mano en la boca abierta de la cara de granito. La cuestión es que en el momento de máximo suspenso en medio del cine, con la pantalla en silencio, se oye un cachetazo. En el momento en que Gregory Peck aparece detrás de la fuente y la pantalla se ilumina, todo el cine se da vuelta. La luz de plata ilumina a la pareja. Entonces el joven se levanta indignado, se arregla la corbata y dice:
-¡Pa que aprendas!
Y busca la salida caminando despaciosamente sobre la alfombra.

De políticos y pedicuros
El poeta es un ser con íntima humildad.
No conozco ningún político, ningún crítico, ningún pedicuro que pueda escribir esto:
No soy nada.
Nunca seré nada.
No puedo querer ser nada.
Aparte de eso, tengo para mí todos los sueños del mundo.

Esto lo escribió Fernando Pessoa. También escribió un verso que dice: Sentir es estar distraído. Ahora bien, si el poeta es el sentidor por excelencia, ¿quiere decir que cualquier distraído que anda sintiendo por ahí es un poeta? No. Porque otro poeta que se llamaba Vladimir Maiacovski dijo que un poeta es cualquier hombre, pero cualquier hombre no es un poeta.


Isidoro Blaisten, Anticonferencias, Emecé, 1983.
Isidoro Blaisten, Antología personal, Ediciones Desde la Gente, 1997.
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jueves, 13 de octubre de 2011

Histeria masculina y femenina

Esta zamba, de cuyo de cuyo autor no sé más que el nombre, es un muestrario de histeria masculina. Lo peor del caso es que la interpretaron varios grandes del folklore argentino: Atahualpa Yupanqui, Ariel Ramírez y Jaime Torres, entre otros. Como siempre me ha gustado, me caben las generales de la ley.

NO QUIERO QUE TE VAYAS
Zamba de Agustín Amaya

No quiero que te vayas,
ni que te quedes,
ni que te vái con otro, vidita,
ni que me olvides. (bis)

Si las ingratitudes
fueran de aceite,
yo viviría manchado, vidita,
continuamente. (bis)

ESTRIBILLO
Vidita de mi vida,
por qué sois así,
tan alegre con otro, vidita,
triste para mi. (bis)

Cuatro nombres con erre
tiene mi amada,
Rosalía y Rosenda, vidita,
Rosa y Rosaura. (bis)

Vidita de mi vida,
tu amor me mata,
tu amor me pone preso, vidita,
tu amor me saca. (bis)

ESTRIBILLO
Vidita de mi .......


De la histeria femenina se ocupa la cordobesa, residente en México, Liliana Felipe en esta canción de su autoría. Lo hace de un modo directo, sin vueltas, menos histérico, podríamos decir. Ella misma la interpreta en este enlace:
http://www.youtube.com/watch?v=MobDqnh86RY

LAS HISTÉRICAS - Liliana Felipe

Las histéricas somos lo máximo...
las histéricas somos lo máximo...
extraviadas, voyeristas, seductoras compulsivas,
finas divas arrojadas al diván de Freud.. y de Lacan.

¡Ay, Segismundo, cuanta vanidad!
Infantiloide malsano, el orgasmo clitoriano.
¡Ay, Segismundo, cuanta vaginalidad!
El orgasmo clitoriano, se te escapa de la mano.

¡Ay, Segismundo! De tan macho, ya no encajas.
No me digas que el placer es pura paja.

Por lo demás, correspondo a tus teorías:
estoy llena de manías, sueños, fobias y obsesiones;
sólo tu envidia del pene y el diván de tus eunucos
administra mis pulsiones compulsivas.

¡Cómo me duele este mundo, Segismundo!
La parálisis, la envidia, la neurosis nos gobierna...
¡Cómo me duelen los pobres, cómo jode la miseria!
Ora sí que lo de menos es la histeria.

Las histéricas somos lo máximo...
las histéricas somos lo máximo...
solidarias, fabulosas, planetarias, amorosas,
superegos moderados, cunnilingus para todas a placer.

¡Ay, Segismundo, cuanta vanidad!
Infantiloide malsano, el orgasmo clitoriano.
¡Ay, Segismundo, cuánta vaginalidad!
El orgasmo clitoriano, se te escapa de la mano.

¡Ay, Segismundo! De tan macho, ya no sé
si poner punto final o...ponerle “punto G”.


No quiero que te vayas por Los de Orán
http://www.youtube.com/watch?v=CcsTdnGeIIo
En la foto Liliana Felipe y Jesusa Rodriguez.
Tapa, 1991, Ediciones El Hábito.

jueves, 6 de octubre de 2011

Con el mismo cuento 6

Katherine Mansfield y Charles Perrault

Continuando la serie del título, La Pulpera trae hoy el caso de una autora que reescribe una obra clásica.
Katherine Mansfield (1888-1923) escribió en 1915 La joven institutriz o La pequeña institutriz, cuento que incluyó en su libro Felicidad y otros cuentos. Una joven emprende un viaje llena de recomendaciones acerca de la conducta que debe observar durante el mismo. En el camino conoce a un señor al que toma como un abuelo que la protege y la acompaña en un paseo. Este paseo, con mucho de rito iniciático, termina abruptamente cuando…



La pequeña institutriz es, o al menos puede leerse como, una versión –mucho más rica – de Caperucita Roja. Los dos cuentos tienen entrelazados varios temas, como ocurre con toda buena literatura, pero hay dos que sobresalen: el despertar sexual adolescente y el tema del “hombre maduro enamorado de una mujer joven”. Este último, un núcleo argumental muy frecuentado, será el eje de un próximo artículo de esta serie.
Sin la perversidad del cuento de Perrault (un análisis de los nefastos cuentos infantiles se puede ver en Psicoanálisis de los cuentos de hadas de Bruno Bethlehem), el de K. Mansfield agrega al tema la mirada femenina y su escritura inquietante.

Caperucita Roja fue escrito originalmente en 1697, hace más de 300 años, por el francés Charles Perrault (1628-1703) y está incluido en su volumen: Cuentos de Antaño.
El auténtico final de este cuento es trágico, el Lobo se come a la abuelita y a Caperucita Roja sin que nadie pueda rescatarlas. El último párrafo dice:
“– ¡Abuelita, qué dientes más grandes tienes!
–Son para comerte.
Y diciendo estas palabras, el malvado del lobo se arrojó sobre Caperucita y se la comió. Fin”.

A continuación, el propio Perrault escribió una “moraleja”:
“Vemos aquí que los adolescentes y más las jovencitas elegantes, bien hechas y bonitas, hacen mal en oír a ciertas gentes, y que no hay que extrañarse de la broma de que a tantas el lobo se las coma. Digo el lobo, porque estos animales no todos son iguales: los hay con un carácter excelente y humor afable, dulce y complaciente, que sin ruido, sin hiel ni irritación persiguen a las jóvenes doncellas, llegando detrás de ellas a la casa y hasta la habitación. ¿Quién ignora que lobos tan melosos son los más peligrosos?”.

Resulta más que evidente que Perrault castigaba allí a Caperucita (la víctima) por hablar con desconocidos, daba lecciones de moral y dejaba claro el carácter sexual de las intenciones de los “lobos”.
En 1812, los Hermanos Grimm, con la intención de mitigar la crueldad del original, escribieron otra versión del cuento con un final más edulcorado (¿?): un leñador llega justo a tiempo, mata al lobo y ¡rescata a Caperucita junto con su abuelita, abriéndole el vientre!
A mí me gusta más una versión humorística de Caperucita Roja que también incluye una pequeña modificación del final: Caperucita no es devorada por el lobo luego de acostarse con él, sino que vuelve, muy tranquila y contenta, a su casa. En el camino se encuentra con unas amigas que la llaman “Caperucita… Caperucita…”, a lo que ella responde muy entusiamada: “Desde hoy llámenme Sra. de Feroz.”


No encontré en la red a “La joven institutriz” en español. Aquí se pueden leer otros cuentos de KM.
http://www.akerudigital.com/descargar/cuentos-katherine-mansfield.pdf
Acá también, con la misma salvedad:
http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/ing/mansfi/km.htm
Aquí se puede leer “La joven…” en inglés. También lo pueden traducir.
http://digital.library.upenn.edu/women/mansfield/bliss/bliss.html#governess

Si algún lector tiene la oportunidad de cotejar ambos cuentos, agradeceré mucho su opinión al respecto.

Los autores de las viñetas son Kukuxumusu (arriba) y Chamartín (tal como salió en Hortensia hace añares, abajo).

domingo, 2 de octubre de 2011

Goles Tejidos

Fútbol - Tejidos - Literatura
Creo que hay algún vínculo entre el fútbol y el tejido, si los vemos como artesanías. Trataré de explicarme, de conservar la ilación, de no irme por las ramas; no quiero perder el hilo ni que se me escape algún punto de esa relación íntima que, sospecho, viene desde lejos pero sigue vigente.

Se muestra con claridad en esta expresión de admiración de los tiempos en que las pelotas de fútbol eran de gajos cosidos con tiento: la descose. Por ejemplo: El negro Juárez la descose, la bajó a lo Garrincha y la puso en un ángulo.
Y en el diario del lunes pasado, cuando decía: Messi robó el balón en el centro del campo y enhebró una jugada personal maravillosa que terminó en el segundo gol.
Ni qué decir de esa ocasión en que Maradona manejó los hilos del equipo que, poco a poco, fue tejiendo jugadas más precisas hasta asestar un contundente golpe al arco enemigo.

Las palabras texto y tejer vienen de la misma raíz. Ya que estamos, podríamos agregar la palabra fútbol, ponerlas a todas en la misma bolsa –una bolsa de red- y ver la trama, la urdimbre, y el entrelazado de los hilos del fútbol con los de la literatura.

“Cuando se levantó, seguro de que había desviado el tiro, encontró la pelota al fondo de la red.”
(Moacir Barbosa, cuento de Eduardo Galeano)

Le canto al gol.
Redondamente puesto
en el arco violado con un
temblor eléctrico.
Al gol tejido, urdido o reventado
como un amanecer contra la
tarde.
(Canto al gol, poema de Héctor Negro)

Puede que lo dicho hasta acá no sea muy convincente, pero los apodos de estos jugadores no dejan lugar a dudas sobre la ligazón fútbol-tejido:
A Vicente Zito, jugador de Racing y Quilmes en los años 30, y a Carlos Pol, de All Boys en los 40 los apodaron “la bordadora” por la habilidad para esquivar defensores.
Talleres de Córdoba, allá por 1960, tenía un delantero muy habilidoso: Miguel Antonio @ La Wanora Romero. La Wanora era una máquina de tejer hogareña que se fabricaba en Córdoba por ese entonces y tenía una gran popularidad. Se decía que “le tirabas un ovillo y te sacaba una bufanda”. Venía en dos modelos, la Piccola y la Maglia. Parece que La Wanora Romero los tenía a los dos, juntos, adentro.

Los noto algo escépticos acerca de la relación postulada. Es muy posible que tengan razón, podría estar algo traída de los pelos… Hablando de pelos, lo que es indudable es la relación entre el fútbol y La Peluquería... ¿Vieron el golazo de tijera que hizo Lisandro López de Arsenal de Sarandí el domingo pasado?



Tiros libres, El fútbol en cuentos, poemas y crónicas, Ed. Del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, Buenos Aires.
El fútbol a sol y a sombra, Eduardo Galeano, Siglo XXI Editores, 1996
La Wanora Romero, nota de Daniel Salzano. (nosotroscordobeses.com.ar)

La primera ilustración es de Hugo Catalán, de la de abajo les debo el autor.
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martes, 27 de septiembre de 2011

Frases de película -11-

Río Místico y El Gatopardo

Jimmy Markum (Sean Penn): Gracias por capturar a los asesinos de Katie. Ojalá hubieras sido un poco más rápido. Jimmy a Sean Devine (Kevin Bacon). En ese momento Sean descubre que el mismo Jimmy mató a Dave (Tim Robbims).

Río Místico (Mystic River), EEUU, 2003, Clint Eastwood, 137 min.
Los tres protagonistas fueron amigos en la infancia y la adolescencia. La vida los llevó por diferentes caminos y los reúne nuevamente el homicidio de la hija de uno de ellos. Bajo la apariencia de un policial clásico, y negro a la vez, se permite reflexionar sobre la violencia, las marcas del pasado, los prejuicios y sobre el origen del sistema legal norteamericano, nacido de la monarquía inglesa y de las ideas de Hobbes y de Loocke.
Hacia el final, se entretejen la aplicación de la venganza y la del sistema policial (jurídico) en un final abierto donde las instituciones muestran tanta ambigüedad como las personas en sus procedimientos.
Las memorables actuaciones fueron premiadas con sendos Oscar al mejor actor (Sean Penn/Jimmy Markum) y mejor actor de reparto (Tim Robbins/Dave Boyle).



Príncipe Fabricio di Salina (Burt Lancaster) —Estás loco, hijo mío. ¡Ir a mezclarte con esa gente! Son todos unos hampones y unos tramposos. Un Falconeri debe estar a nuestro lado, por el rey.
Tancredi Falconeri (Alain Delon) —Por el rey, es verdad, pero ¿por qué rey? Si allí no estamos también nosotros, ésos te endilgan la república. Si queremos que todo siga como está, es preciso que todo cambie. ¿Me explico?

El Gatopardo (Il Gattopardo), Italia-Francia, 1963, Luchino Visconti, 187 min.

Esta es la frase más conocida de la película. Ha dado origen a una expresión: el gatopardismo, con la que se denomina la conducta del que se adapta o cede una parte en una negociación para tratar de mantener su poder o posición. Curiosamente, no la dice el Príncipe, apodado El Gatopardo, sino su sobrino Tancredi.
El guión, muy respetuoso del libro, tiene otros momentos muy jugosos para los interesados en Ciencias Políticas:

Chevalley (Leslie French): La intención del Gobierno de Turín
es proceder al nombramiento de senadores del reino en la persona de algunos ilustres sicilianos. Se ha pensado en su nombre… Entonces, príncipe, ¿por qué no acepta?

Príncipe Fabricio di Salina (Burt Lancaster): Como usted no ha podido dejar de darse cuenta, no tengo ilusiones, y ¿qué haría el Senado de mí, de un legislador inexperto que carece de la facultad de engañarse a sí mismo, este requisito esencial en quien quiere guiar a los demás?

Chevaley es un remedo del gran artífice de la reunificación política italiana: el Conde Cavour, incluso en la película está caracterizado con un parecido notable. A los esfuerzos de incorporarlo como aliado político, el príncipe responde con su irónica y terrible honestidad. Completan el elenco, Paolo Stoppa, Claudia Cardinale, Rina Morelli y Lucilla Moriacchi. Estas últimas, como la esposa y la hija del príncipe. Las actuaciones son muy buenas, la de Burt Lancaster, superlativa.

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jueves, 22 de septiembre de 2011

Boccaccio, Verdaguer y el Negro Álvarez

Giovanni Bocaccio, Juan Verdaguer y el Negro Álvarez.

He escuchado este cuento, con ligeras variantes, a dos grandes humoristas: Juan Verdaguer y el Negro Álvarez. Cada uno con su estilo, con gracia insuperable, convierten esta historia en una joya del relato. Pongan un poco de benevolencia y traten de imaginarlo dicho por ellos.

A los pocos días de su llegada a Nueva York, el hombre toma un taxi hacia la dirección que lleva anotada en un papelito, baja, verifica el número y toca timbre. Lo atiende una señora mayor, muy elegante salvo por el excesivo maquillaje.
-Quisiera ver a Fátima, -le dice.
-Muy buen gusto, -responde ella. –Es la más hermosa de nuestras pupilas… y la más cara, por supuesto: 1000 dólares.
El tipo, incrédulo, hace un gesto de sorpresa.
-No hay problemas, -dice y la señora, de inmediato, la manda a llamar-.
Viene una morocha impresionante y sin decir agua va, lo toma de la mano, lo lleva a su camerino y empieza a desnudarse. Hacen el amor y una vez terminada la cosa el hombre le entrega los 1000 dólares y se despide:
-Gracias y hasta mañana.
-Hasta mañana, -le dice Fátima, muy amorosa.
La visita se repite los dos días siguientes. El tercer día ella se adelanta al despedirlo y le dice:
-¡Hasta mañana!
-No voy a poder venir mañana. Regreso a Siria.
-¿A Siria? –dice ella sorprendida. -¡Qué casualidad, yo también soy de allá! Mi familia vive en Antakya.
-Ya lo sé, -dice el tipo. –Les conté que venía a Nueva York y me pidieron que te trajera 3000 dólares…

Ahora, si yo les dijera que el cuento es de 1531, el autor es Giovanni Boccaccio y está en el Decamerón, jugaría plata a que ustedes no me creerían. En ese libro hay cien cuentos, agrupados por su temática, que a razón de diez por cada día van contando los distintos participantes. Los hay de amores correspondidos, contrariados, de curas, de monjas, de hombres burlados, de ingeniosos. Este corresponde al octavo día cuyo tema central era: burlas de hombres a mujeres y viceversa.
La versión de los humoristas es mucho más ágil y moderna. La prosa de Boccaccio resulta algo antigua y demasiado floreada para nuestros gustos actuales pero, si se tiene un poco de paciencia, los cuentos son muy divertidos. Es muy posible que durante la lectura encuentren más de uno, cuya versión actualizada circula como novedad.
Se puede leer completo acá:
http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/ita/bocca/deca08.htm

En una entrada anterior de La Pulpera citamos una situación similar con un cuento de Jorge Corona:
http://lapulpera.blogspot.com/2008/07/jorge-corona-y-el-arcipreste-de-hita.html
Acá tenemos otra ocasión de dejar los prejuicios de lado y saludar en Juan Verdaguer y en el Negro Álvarez –ambos personas de amplia cultura- una de las formas de divulgar a los clásicos.

Juan Verdaguer
Chiste del loro:
http://www.youtube.com/watch?v=L18ZIf4GBeg&NR=1

Negro Álvarez: Gaucho en el boliche
http://todochistes.tv/videos-ext/2626195726-el-negro-alvarez-chistes-gaucho-en-el-boliche-mp4



OCTAVA JORNADA
NOVELA PRIMERA

Gulfardo toma dineros prestados de Guasparruolo, y concertándose con la mujer de éste para acostarse con ella a cambio de ellos, se los da; y luego, en presencia de él, dice que se los dio a ella, y ella dice que es verdad.
...
Había en Milán un tudesco a sueldo cuyo nombre fue Gulfardo, arrogante en su persona y muy leal a aquellos a cuyo servicio se ponía, lo que raras veces suele suceder a los tudescos; y porque era, en los préstamos de dinero que se le hacían, lealísimo pagador, muchos mercaderes habría encontrado que por pequeño rendimiento cualquier cantidad de dinero le habrían prestado. Puso éste, viviendo en Milán, su amor en una señora muy hermosa llamada doña Ambruogia, mujer de un rico mercader que tenía por nombre Guasparruolo Cagastraccio, el cual era asaz conocido suyo y amigo; y amándola muy discretamente, sin apercibirse el marido ni otros, le pidió un día hablar con ella, rogándole que le pluguiera ser cortés con su amor, y que él estaba por su parte presto a hacer lo que ella le ordenase. La señora, luego de muchos discursos, vino a la conclusión de que estaba presta a hacer lo que a Gulfardo pluguiera si de ello se siguiesen dos cosas: una que esto no fuese manifestado por él a nadie; la otra que, como fuese que ella tuviera para alguna hacienda suya necesidad de doscientos florines de oro, quería que él, que era rico, se los diese, y después, siempre estaría a su servicio.
...
Y echándolos sobre una mesa y encontrando que eran doscientos, muy contenta los volvió a guardar; y se volvió a Gulfardo, y llevándolo a su alcoba, no solamente aquella vez, sino otras muchas, antes de que su marido volviese de Génova, con su persona le satisfizo. Vuelto Guasparruolo de Génova, enseguida Gulfardo habiéndole hecho espiar para asegurarse de que estaba con su mujer, se fue a verlo y, en la presencia de ella, le dijo:
-Guasparruolo, los dineros que el otro día me prestaste, no los necesité, porque no pude hacer el trato para el que los tomé; y por ello se los traje aquí enseguida a tu mujer y se los di, y por ello cancelarás mi cuenta.
Guasparruolo, vuelto a su mujer, le preguntó si los había recibido. Ella, que allí veía al testigo, no lo pudo negar, sino que dijo:
-Cierto que los recibí, y no me había acordado todavía de decírtelo. Dijo entonces Guasparruolo:
-Gulfardo, estoy contento; idos con Dios, que yo arreglaré bien vuestra cuenta. Ido Gulfardo, y la mujer quedando burlada, le dio al marido el deshonesto precio de su maldad; y así el sagaz amante gozó sin costo de su avara señora.
FIN


El autor de los grabados es C. Perelló

jueves, 15 de septiembre de 2011

Cuentos camperos - Humor

Toro campeón
En los pagos de Zorro Alto, el toro de don Orestes Fraire tenía fama bien ganada. El animal “atendía”, desde hacía años, a todo el plantel de la estancia “El chamico” y a los de los vecinos. Si uno miraba con detenimiento, todos los vacunos de la zona parecían iguales. Vaca que se alzaba se la traían a “Incisivo” y al toque salía preñada. “No perdona pelo ni marca” decían sus admiradores, exagerando un poco.
Su fama se extendió tanto que llegó a oídos del director del INTA, el Instituto Nacional de Técnicas Agroganaderas de Villa Ana, quien propuso a don Orestes comprarle el animal; a lo que este se negó rotundamente. Más que convencerlo, lo forzó a que les vendiera el toro con el pretexto de que así se iban a ampliar los servicios (del toro y del Instituto) a la mayor cantidad posible de interesados (en realidad, interesadas).
La sorpresa de los técnicos fue mayúscula: no bien llegado al pesebre del laboratorio, “Incisivo” pareció haber perdido todo interés en el asunto. Él, que antes era una luz, ahora no daba pie con bola, tanto que antes de dos meses cancelaron la operación y lo devolvieron.
De nuevo en la estancia, volvió a lo suyo, con el ímpetu de siempre, cumpliendo con todo el trabajo que se le presentaba. El director del INTA se mostró muy extrañado por la conducta del animal, pero don Orestes le explicó el asunto con toda claridad:
-¿Sabe lo que pasa, Licenciado? Cuando trabaja para el estado no se calienta.


Vaca campeona
Ni siquiera el mejor ordeñador de la zona, que fue el último de los cuatro que probaron, pudo sacarle más de litro o litro y medio, y eso después de mucho trabajo.
-No hay caso, esta vaca no sirve, -sentenció y se retiró con la cabeza baja.
El dueño de la estancia estaba al borde de la desesperación. Había pagado una fortuna por Magnolia, la Gran Campeona Raza Holando-Argentina, que prometía ríos de leche y, de repente, se encontraba ante la situación más inesperada. Tanto la peonada como las visitas, que habían ido a admirarla, se mantenían en tensión, silenciosos; hasta que el Rufino se animó y dijo:
-Yo quisiera probar, si ninguno se ofende, patrón…
Nadie pagaba dos pesos por el peoncito ni por sus habilidades pero, perdido por perdido, el hombre accedió.
Lo primero que hizo fue pedir que se alejaran todos. Cuando estuvo solo empezó a darle vueltas alrededor hasta que se paró a su lado. Le puso la mano en el lomo, de lejos parecía que estuvieran conversando. Después agarró el balde, se sentó sobre el banquito que tenía atado a la cintura y empezó la tarea. La leche comenzó a salir como un diluvio y se oyeron unos gritos jubilosos.
-¡Sssshhhhhh! Alcáncenme otro balde, -pidió el Rufino señalando con modestia la espuma que desbordaba entre sus piernas.
Cuando casi completó el segundo balde, se paró, le desató la manea, le dio unas palmaditas en el anca, le sobó el cuello en despedida y rumbeó para el lado del patrón.
-Buena compra, Patrón. No hay una vaca como la Magnolia en 100 leguas a la redonda.
Más tarde confió a un par de amigos la clave de su éxito:
-Todos le anduvieron tocando las tetas, pero ninguno fue capaz de decirle bonita.



La foto se titula: culos y tetas
La ilustración es de Hugo Catalán
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sábado, 10 de septiembre de 2011

Física y Literatura -4-

La Relatividad – Los Limericks

Einstein propuso en 1905 una corrección al principio de relatividad de Galileo de modo que pudiera abarcar tanto a las leyes de la electricidad, como a las de la mecánica clásica. Esta teoría se conoce como de la Relatividad Especial o restringida, para diferenciarla de la de la Relatividad General que presentó en 1911 y que incluía la solución al problema de las fuerzas gravitatorias.

El fantástico experimento de Michelson y Morley había demostrado que la velocidad de la luz es independiente de la fuente que la emite y tirado a la basura la existencia del “eter”, medio físico carente de masa en la que aquella se “transladaba”. Sus resultados cuestionaban la adición de velocidades de Galileo (si camino en un tren hacia delante, un observador desde afuera me ve ir más rápido que el tren). Esto, que parece tan natural, no es lo que se observa en la realidad cuando la que camina es “la luz” y el tren es el “éter”.

La relatividad especial postula que ningún objeto puede superar la velocidad de la luz y, en consecuencia, que hay que hacer unas “pequeñas” correcciones al espacio, al tiempo y a la masa (de Galileo) a medida que la velocidad del objeto en cuestión se acerque a c=300.000 km/s.
Esos “ajustes”, uno de los resultados matemáticos de este postulado, se expresan mediante la transformación de Lorentz, donde al espacio hay que dividirlo por √¯(1-v²/c²) ¯.
No importa la fórmula, el resultado es que los objetos que se mueven a velocidades cercanas a la de la luz parecen contraerse para el observador quieto. Y lo mismo sucede con el tiempo para el observador que se mueve muy rápido.
Estos versos en inglés resumen todo lo anterior de manera poética y divertida:

There was a young fellow named Fisk
whose fencing was exceedingly brisk.
So fast his action,
the Lorentz contraction
reduced his rapier to a disk.

There was a young lady named Bright,
who could travel much faster than light.
She departed one day,
in an Einsteinian way,
and came back on the previous night
.

Hubo un joven llamado Fisk,
que fue un excelente esgrimista.
Tan rápido en la acción
que la contracción de Lorentz
acortaba su florete hasta el mango.

Hubo una joven llamada Refucilo
que podía viajar más rápido que la luz.
Salió de viaje un día
en un modo einsteniano
y volvió la noche anterior.

Acertados o no los Limericks, son muy utilizados en lengua inglesa para usos humorísticos. Normalmente consisten en 5 versos con la siguiente rima: A-A-B-B-A. Su difusión y gran popularidad se debe a que tienen humor, musicalidad, ritmo y abarcan temas populares de todo tipo, desde los obscenos hasta los postulados de la Física, como hemos visto.
Hay una serie de Limericks muy difundida cuyo primer verso comienza: There once was a man from Nantucket y continúa con una interminable serie de argumentos. Tan famoso resultó que Woody Allen lo usó en Lily, la tigresa (película de 1961) y Steven Soderbergh en Solaris (2002).

Acá van dos ejemplos de los que lamentablemente (o por suerte) no contamos con la traducción.

There once was a man from Nantucket
Whose dick was so long he could suck it.
And he said with a grin
As he wiped off his chin,
"If my ear were a cunt, I would fuck it."

There was a Young Lady whose chin,
Resembled the point of a pin;
So she had it made sharp,
And purchased a harp,
And played several tunes with her chin.



La primera parte de esta entrada está tomada de
JAY OREAR, Física Fundamental, Editorial Limusa-Willey
El penúltimo limerick esta tomado de:
http://en.wikipedia.org/wiki/There_once_was_a_man_from_Nantucket
El último pertenece a quien popularizó los limericks, Edward Lear (1812–1888), autor de A Book of Nonsense (El libro de los disparates) y la tomé de este site:
http://www.culturaimpopular.com/etiquetas/edward-gorey
La primera viñeta es de Kappel y la segunda la tomé del blog:
http://es.xkcd.com/site_media/strips/sympathy.png
Como pueden ver todo es afanado, a mucha honra y que disculpe la familia. Ojito con criticar, que el trabajo de meter todo en la misma bolsa es mío.
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lunes, 5 de septiembre de 2011

Griego básico - Humor

Griego al alcance de la mano (todo por 2$)

La traducción del español al griego de algunas palabras provoca un abanico de sensaciones que van de la sorpresa al humor. En realidad dejan constancia de que algunas de nuestras raíces llegan hasta allá.

Las siguientes pueden servirle en caso de necesidad de tomar algo o de ir al baño:
¿Donde está… / Pu ine?
El centro? / I kentro?
El mercado? / I agorá?
El baño? / I tualeta?
La carta (o menú)? / I catálogo
Adición, la cuenta / logaritmó (logariasmó)

Si se trata de medio de transporte, ahí se va a sentir como en casa.
Taxi / Taxi
Subte, Metro / Metró
La estación? / I stasi?
Y si no encuentra la salida, haga lo mismo que Moisés en Egipto:
Salida / Exodos

Hay que tener especial cuidado con estas dos:
Farmacia / Farmakeio / ΘΑΡΜΑΚΕΙΟ
Veneno / Farmakiii

No deja de ser una metáfora muy acertada que piedra sea calculus; mundo, kosmos y transporte, metáfora.
Hay otras equivalencias entre el español y el “griego-cordobés”, pero el Congreso de Lingüistas Comechingones todavía no las ha reconocido oficialmente:
Adulterio: atrápalos encópulas.
Caricatura: garábatos.


Gracias / Efgaristó

El autor de la viñeta es el humorista español El Roto.
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jueves, 1 de septiembre de 2011

Con el mismo cuento 5

Crane - Hemingway – Borges

Adiós muchachos. Ya me voy y me resigno...
Contra el destino nadie la talla...
Adiós muchachos, 1927, tango de Vedani y Sanders

El tema en común de los cuentos que he elegido hoy es el destino y la muerte como algo inexorable. Como siempre en esta serie, el tópico viene desde la más remonta antigüedad. Las primeras versiones escritas que conocemos son árabes y pertenecen a la tradición musulmana sufí del siglo IX. Tiene numerosas variantes y títulos: “El jardinero y la muerte”, “La muerte en Samarcanda”, “El jardinero de Ispahan” y “Cita en Samarra” entre otros. Jean Cocteau lo volvió a poner de moda en 1923, cuando lo incluyó en su novela La gran separación.

Los tres cuentos giran alrededor del mismo núcleo central: el destino, que se presenta siempre con la llegada de “extraños” que desencadenan la tragedia. El hotel azul es un poco más extenso, Los asesinos y El sur son bastante cortos. Descuento que se sorprenderán al cotejarlos por la presencia de otros elementos en común. Nuestro benemérito JLB, que cada tanto nombraba a sus “precursores”, se cuidó muy bien de citarlos, en especial a Crane. Es que el viejo era como el tero, ponía los huevos (los garfios) en un lado y gritaba en otro, lo que no quita que El sur sea extraordinario, quizá el mejor de sus cuentos.

1 El hotel azul (1898) de Stephen Crane
Se lo puede descargar desde aquí:
http://planetalibro.net/ebooks/eam/ebook_view.php?ebooks_books_id=5728

2 Los asesinos (1927) de Ernst Hemingway
Se puede leer en cualquiera de estos enlaces, pero el primero tiene una mejor traducción:
http://www.lafamilia.info/Libros/virtuales/Ernest%20Hemingway%20-%20Los%20asesinos.pdf
http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/ing/hemin/asesinos.htm

3 El sur (1944) de Jorge Luis Borges
http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/borges/sur.htm

Aquí les dejo una versión de aquel antiguo, con el que empezó toda la serie, en una versión resumida de Gabriel García Márquez.

4 Cita en Samarra
El criado llega aterrorizado a casa de su amo.
-Señor -dice- he visto a la Muerte en el mercado y me ha hecho una señal de amenaza.
El amo le da un caballo y dinero, y le dice:
-Huye a Samarra.
El criado huye.
Esa tarde, temprano, el señor se encuentra a la Muerte en el mercado.
-Esta mañana le hiciste a mi criado una señal de amenaza -dice.
-No era de amenaza -responde la Muerte- sino de sorpresa. Porque lo veía ahí, tan lejos de Samarra, y esta misma tarde tengo que recogerlo allá.

Y en la de Jean Cocteau.

5 El jardinero de Ispaham
Un joven jardinero persa dice a su príncipe:
-¡Sálvame! Encontré a la Muerte esta mañana: me hizo un gesto de amenaza. Esta noche, por milagro, quisiera estar en Ispahan.
El bondadoso príncipe le presta sus caballos. Por la tarde, el príncipe encuentra a la Muerte y le pregunta:
-Esta mañana, ¿por qué le hiciste a nuestro jardinero un gesto de amenaza?
-No fue un gesto de amenaza -le responde- sino un gesto de sorpresa. Pues lo veía lejos de Ispahan esta mañana y debo tomarlo esta noche en Ispahán.


La relación entre los cuentos de Crane y de Borges se la escuché a Osvaldo Gallone. Si les parece acertada pueden dejar sus aplausos acá; si estuvieran en desacuerdo, por favor, enviar las quejas y reparos directamente a él.

El autor de la ilustración es Quino (Joaquín S. Lavado)
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