martes, 28 de febrero de 2012

Botas y botines 2


2 Botas
Tan difundida está la expresión "Morir con las botas puestas" que da título a varios libros, una película y hasta un rock de la banda heavy Iron Maiden.
Morir con las botas puestas (to die on one’s boots) significa en un sentido morir en pleno trabajo, haciendo lo que se desea y en pleno uso de la voluntad.
En el otro, es imposible soslayar su origen militar; que se remonta hasta la Grecia antigua, y antes aún, donde dejaba claro a los guerreros que el honor y la gloria estaban asociados a la victoria o a la muerte (la bella muerte) en el campo de batalla, en medio de la lucha y con las ropas puestas.

El éxito que tuvo la película Murieron con las botas puestas (They died with their boots on), de 1941, con Errol Flynn y Olivia de Havilland, contribuyó a la instalación definitiva del latiguillo por todo el mundo. Narra la vida del Gral. Custer hasta su muerte, en la campaña de exterminio de los indios que se ejecutó a continuación de la Guerra de Secesión en los Estados Unidos de Norteamérica.

Algo parecido dice Macbeth, un par de párrafos después de su famoso: …(la vida) es una historia contada por un necio, llena de ruido y de furia, que nada significa., ante la inminencia de la batalla final: Moriremos, al menos, vestidos de armadura.
W.Shakespeare, Macbeth, Acto V, Escena 5.

También usamos, por estos pagos sudamericanos, Ponerse las botas en el sentido de tener suerte, de “pasar al frente”, de enriquecerse o hacerse cargo de una situación de ascenso social.
Cuando Mitre venció (¿?) en la Batalla de Pavón a Urquiza le hicieron esta copla gauchesca:

Sacáte la bota ‘e potro,
ponéte la de charol,
que si perdiste en Cepeda
la ganaste en Pavón.

Las botas de potro son de cuero crudo, sin costuras, hechas con el cuero de la pata de un caballo. Las usaban los gauchos dado que son buenas para montar aunque malas para caminar y proteger debidamente al pié en otras tareas. Por esta razón y ya que aparecieron por aquí Mitre y Urquiza, viene a cuento traer otro libro con un título sobre el tema, una novela histórica cuya trama se sitúa en el Sitio de Paysandú de fines de 1864:
No robarás las botas de los muertos, de Mario Delgado Aparaín, Alfaguara, 2002.

Era habitual por parte de los combatientes apropiarse del equipo de los muertos y de los prisioneros, sobre todo en épocas donde lo único que abundaba eran las carencias.
En esa época se usaban los tamangos, calzado rústico de cuero y las botas eran para la oficialidad o los ricachones.
José Hernández los nombra acá, en el Martín Fierro, (1ª parte, en la pelea con el Moreno)

Lo conocí retobao,
me acerqué y le dije presto:
”Por…rudo que un hombre sea
nunca se enoja por esto.”

Corcovió el de los tamangos
y creyéndose muy fijo:
”Más porrudo serás vos,
gaucho rotoso”,me dijo.

Y ya se me vino al humo
como a buscarme la hebra,
y un golpe le acomodé
con el porrón de ginebra.

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domingo, 26 de febrero de 2012

Botas y botines 1

1 Botines
Dos expresiones populares hacen referencia directa a los botines de fútbol: Colgar los botines y atar los botines.
La primera se usa con el sentido de “retirarse de una actividad”, de jubilarse, de renunciar y dejar de hacer algo. Trae de inmediato la imagen de un par de botines de fútbol -cuyos largos cordones permiten atarlos entre sí- ,colgando de un clavo, dando a entender que su dueño ha dejado de usarlos.
La segunda se usa para clasificar o establecer una jerarquía entre personas de un mismo oficio o profesión, para separar al novato y al principiante del habilidoso, del experimentado.
En Brasil se usa una forma similar: Pendurar as chuteiras, con el mismo significado.
Chuteiras –botines– viene del inglés shoot: patada (en Córdoba se usa chutear –patear–, con el mismo origen) y Pendurar es una deformación antigua del castellano pender (“Tengo el ancla a la pendura” se dice cuando está colgando de la cadena del barco).



"Lo peor del fútbol es tener que dejarlo, elegir el momento de colgar los botines. Esto lo sabe cualquier jugador de fútbol profesional", dijo con justeza Roberto Perfumo.

Pelé, que voltou a jogar, embora já tivesse pendurado as chuteiras, decía un diario cuando el astro se puso la camiseta del Cosmos, en 1975, después de haberse retirado el año anterior. En 1977, a los 36 años los colgó definitivamente.

Calderón se seca las lágrimas con la camiseta número 9 y le sonríe a Zozaya. -Gracias Alberto, si me lo dice Ud. que vive en la historia del club se lo creo. Igual me pone un poco triste dejar de jugar. -Tranquilo, tranquilo, a todos nos pasó lo mismo cuando colgamos los botines –dice Zozaya.
Iván Sadovsky, “Cuando sea grande…” (Para José Luis Calderón)


Porque, le aseguro, de los que han estado jugando en primera ninguno, ninguno, le ata los botines a Palito Salvatierra. Una prestancia, una calidá, una elegancia, jugador de cabeza levantada, sereno, era... mire... un arcángel ese hombre en el área, para colmo rubio, alto, delgado. Y jugador técnico en partidos que no son para ser muy técnico que digamos, en partidos chivos, en clásicos de barrio…
Roberto Fontanarrosa, ”Lo que se dice jugador al fulbo”, cuento.


La viñeta de arriba es de Hugo Catalán, la de abajo de R. Fontanarrosa.
Las fotos son de un par de botines y de un par de zapatos de baile flamencos, que también se cuelgan y tomé del blog:
http://miespacioflamenco.blogspot.com/
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jueves, 23 de febrero de 2012

El beso de la mujer araña – Temas musicales


Cuatro entradas de fines de 2010 fueron dedicadas al tema: Novelas con títulos de temas musicales.
http://lapulpera.blogspot.com/2010/11/la-novela-musical.html
Uno de esos títulos era Boquitas pintadas de Manuel Puig, autor que utilizaba a menudo letras populares, en especial boleros, en sus obras.
En El beso de la mujer araña, de 1976, Molina los va mechando en los diálogos y en las películas que le cuenta a Valentín Arregui, con quien comparte celda en la prisión.
Como en algunos programas de radio (o al final de las películas) podríamos decir “En el transcurso de esta novela se ejecutaron los siguientes temas musicales”:

Capítulo 7 (Pág. 119, 122, 127)
Mi carta – bolero de Mario Clavel
Capítulo 12 (Pág. 198 y 201)
Flores negras – bolero de Sergio de Karlo
Amor del bueno – bolero de José Alfredo Jiménez
Capítulo 13 (Pág. 206, 208, 209)
Ausencia – bolero de Francisco Céspedes
¿? Estoy enamorado - bolero de Zorrilla Martínez y Ruiz Armengol, según colaboración de Ignacio Méndez
Noche de ronda – bolero de Agustín Lara
Capítulo 14 (Pág. 223, 224)
Me acuerdo de ti – bolero de Gonzalo Curiel

Si alguien conoce el nombre del bolero de la página 208 se agradecerá la ayuda para develar la incógnita. Las páginas refieren a la edición Planeta/Booket, 2005. Si tuvieran otra, es el que dice: “…estás en mí, …estoy en ti, …por qué llorar, …por qué sufrir… Callar mi dicha quisiera, …que el mundo no lo supiera, …”

El Tenampa, salón de baile donde cantaron José Alfredo Jiménez y Chavela Vargas, en una foto de Eloy Valtierra. En el cuadro al fondo de la foto, Pedro Infante y Jorge Negrete.
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domingo, 19 de febrero de 2012

Embarazo jurídico

Embarazo, duración

La duración del embarazo ha sido fuente de controversias desde el fondo de los tiempos y a resolverlo se han dedicado muchos esfuerzos. En principio tendemos a pensar que los principales interesados en el tema deben ser los médicos, los biólogos, la gente de a pie, los viajeros en general (los marinos en particular) y los propios involucrados: la futura madre y su compañero; pero hay una pléyade de otros involucrados, que van desde modistos y costureras hasta abogados y jurisconsultos pasando por obispos y jerarcas de la iglesia, que son los que han dedicado los mayores desvelos al tema.

Las razones para tratar de conocer con precisión dicho lapso se pueden condensar principalmente en dos grupos: las relacionadas a la paternidad y a la herencia. Pero no son las únicas, en el caso de las modistas, por ejemplo, se trata de permitirles programar y priorizar la confección de los ajuares y otros trabajos* y algo similar sucede con la gente de los servicios de obstetricia.
Si ustedes se están preguntando qué tendrá que ver la iglesia -y acá pongan la del signo que quieran- en este tema: vale la pena recordar que hasta no hace mucho tiempo esas asociaciones tenían el manejo de los registros civiles, cuestión que les permitió apropiarse de cuantiosas herencias mediante la simple manipulación de fechas y la consiguiente aparición y desaparición de legítimos herederos.

A esta altura de la civilización parece que la solución fuera un asunto simple, una cuestión de consultar a un par de médicos, a otro de biólogos y a otra cosa. Sin embargo es increíblemente complejo y a medida que avanzan nuestros conocimientos se hace más difícil aún tratar de simplificarlo.
Cuando en 1869 se encargó a Dalmacio Vélez Sarsfield la redacción del Código Civil de la República Argentina, el hombre consultó a los expertos y los códigos de otros países y redactó el:
Artículo 77 (Libro Primero)
El máximo de tiempo del embarazo se presume que es de trescientos días y el mínimo de ciento ochenta días, excluyendo el día del nacimiento. Esta presunción NO admite prueba en contrario.

Podrá parecerles una nimiedad, pero hay todo un edificio jurídico construido a partir de este ladrillo. Supongamos que un señor se ha ido a Europa de viaje dejando a su esposa por estos lares y regresa al cabo de, digamos, 305 días. Roberto vuelve cargado de regalos y sorpresas, recibiendo a su vez la sorpresiva noticia de que su esposa ha sido mamá de un hermoso bebé. Jurídicamente, está en su derecho el desconocer la paternidad de la criatura, el NO taxativo de Don Dalmacio dejaba la resolución en sus manos.
Imaginen ahora situaciones mucho más complejas, más todas las que pueden surgir de la utilización de métodos de fertilidad asistida y verán que se viene la noche y no lo arreglamos ni con dos pavas de mate.

Jurisconsultos y abogados se abocaron de lleno a la cuestión que, con el paso del tiempo y los adelantos científicos, había quedado, aparentemente, obsoleta. Así fue como dieron una nueva redacción al artículo 77, en 1985, quedando ahora de esta manera:
Artículo 77. Modificado por: Ley 23.264 Art.1 (B.O. 23-10-85). Sustituído.
El máximo de tiempo del embarazo se presume que es de trescientos días y el mínimo de ciento ochenta días, excluyendo el día del nacimiento. Esta presunción admite prueba en contrario.

Imagino que les habrá costado trabajo encontrar la diferencia que llevó más de 100 años elucubrar a nuestros insignes amigos juristas. Confieso sinceramente que no sé cómo etiquetar esta entrada, sin en divulgación o en humor, pero después no anden diciendo por allí que las leyes atrasan y no resuelven las cosas.


*Sobre el conocimiento por parte de las modistas del período de gestación hay una hermosa y divertida referencia en:
Nada del amor me produce envidia, hermoso melodrama musical (con una gran actuación de María Merlino) que se puede ver en el teatro La Carpintería, Jean Jaures 858, 4961-5092, los domingos a las 20 hs.


La ilustración de arriba es de Pirillo & Fritz
La siguiente la tomé del blog: http://www.faggella.com.ar/humorgrafico16.htm
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lunes, 13 de febrero de 2012

Dulce - Amargo

El sabor amargo es, en principio, desagradable para nosotros los humanos. ¿Qué sentido biológico hay detrás de esta inmemorial aversión? Uno muy sencillo: muchas sustancias amargas son tóxicas o venenosas para la especie, algunos alcaloides, la estricnina (ingrediente en la nuez vómica), la solanina (de las papas verdes y crudas), el cianuro ( de las almendras amargas), etc.
Sólo después de estar seguro de que un alimento o bebida amarga es inocuo, y luego de un período de acostumbramiento, somos capaces de disfrutar estos sabores. El mate amargo, la cerveza y el café son una muestra en este sentido y la atracción está muy relacionada con su acción estimulante.

Por el contrario, la predilección por lo dulce es innata y la compartimos con todos los mamíferos. El gusto por el azúcar está preprogramado y por eso nuestra sociedad usa exitosamente el azúcar para sus rituales. Con el azúcar se premia la obediencia, se secan las lágrimas y se tranquiliza a los llorones. El azúcar tranquiliza y levanta el ánimo, genera cierta dependencia porque interviene en el metabolismo de una sustancia en el cerebro: la serotonina. La serotonina es un “mensajero” del cerebro que nos transmite bienestar. El azúcar activa la producción de insulina y esta se encarga de que se forme serotonina en el cerebro.

Mientras la ciencia desmenuza y analiza, la sabiduría se goza y complace con el sabor de las cosas. Saber, desciende del indoeuropeo sap, (sapere, en latín) que significa tener sabor, tener gusto, discernir.
Puede parecer gracioso, pero en las lenguas latinas el saber y la sabiduría están asociados al gusto y en las anglo-germánicas a la vista. Wise, sabio en inglés, deriva de weid y de video, asociados al acto de ver. Las lenguas latinas dejan constancia de nuestra preferencia por la experiencia concreta (el gusto) y las sajonas por la abstracción intelectual (la vista).

La asociación de lo dulce al placer y lo amargo a la mortificación quedan claras en muchas obras de nuestro folclore, acá van algunas para ponerle un poco de música a tanta cháchara.


La sachapera
Letra y música de Raúl Carnota

Dulce fruto de mis pagos
criollita sanagastera
boquita de arrope ‘i tuna,
juguito de sachapera.
Con la chacarera doble
se curan todas las penas.

Con harina de algarroba
voy a endulzar las tristezas,
que pobre andaré en amores
me van siguiendo de cerca.
Con la chacarera doble
se curan todas las penas.

Acá, en versión de Suna Rocha y Carnota
http://www.youtube.com/watch?v=JzRwDc1xj2Y
La sachapera es una pera silvestre, una pera del monte.

La huanchaqueña cueca popular boliviana (letra y música)

Si la Chinita mía
fuera de azúcar,
fuera de azúcar,
yo me lo pasaría,
chupa que chupa,
chupa que chupa.

AMARGURA - Chacarera
letra y música: Julio Argentino Jerez

De amarguras tengo
el alma llena,
para mí no hay día alegre
ni noche serena.

(Con el mismo título hay un tango de Gardel y Le Pera, de 1934)

Los dos primeros párrafos resumen ideas tomadas de
Pollmer, Fock, Gonder y Haug; ¡Buen provecho!, 2002, digi ediciones, Buenos Aires.
El último de:
Ivonne Bordelois, La palabra amenazada, 2005, Libros del Zorzal, Buenos Aires.
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miércoles, 8 de febrero de 2012

Con el mismo cuento 8 - Amor de viejo

Italo Svevo e Ireneo Paz
Con una espada mohosa
y ya sin punta ni filo,
estate, Conde, tranquilo:
no pienses en otra cosa.
Ricardo Palma

Un hombre viejo se enamora de una mujer joven.
He aquí, resumido, uno de los temas más frecuentados en la literatura y del que se ocuparon grandes autores: Boccaccio y Cervantes, Goethe y Nabokov, K. Mansfield y Bernard Shaw, Chaucer y Machado de Assis, Violeta Parra y Thomas Mann. Hasta Borges, que nunca puso mucha carne en el asador –metafórica y literalmente hablando- se le animó en su cuento Ulrica*.

El autor elegido en esta ocasión es Italo Svevo con su cuento La historia del buen viejo y la bella muchacha, de 1926.
Con una atractiva prosa logra mantener el interés y la atención del lector a lo largo de toda la historia que más que un cuento es una novela corta. Un anciano de 60 años (¡!) entabla una relación con una joven de 20. La aventura se hace cada vez más compleja llevando a los protagonistas del amor al egoísmo, de los celos al incesto, de la filantropía al amor pago, del remordimiento a la angustia. Tantas emociones terminan por enfermar al viejo y el descanso al que lo obliga su médico le deja tiempo para escribir sus reflexiones sobre el tema, en especial sobre una pregunta que lo acosa obsesivamente y cuya respuesta, finalmente, encuentra.

ITALO SVEVO, La historia del buen viejo y la bella muchacha, Ediciones del Acantilado, 2004.


En la novela Amor de viejo, el mexicano Ireneo Paz, abuelo de Octavio Paz, escribió en 1874 sobre el mismo tema y con un argumento similar. Su prosa tiene un tono algo más antiguo pero la lectura es muy agradable y nos deja, además del tema principal, una idea de la vida cotidiana y de la historia de México de fines del siglo XIX.
Se la puede leer acá:
http://www.bicentenario.gob.mx/bdb/bdbpdf/laMatraca/amorDeViejo-1874.pdf


El tema también fue tratado en el cine. En Term of trial, de 1962, Lawrence Olivier interpreta a un maduro profesor que despierta el amor de una joven alumna que, despechada, termina llevándolo a juicio; en El maestro de música, de 1988, un gran barítono, interpretado por José van Dam, ya mayor y enfermo se retira a su castillo para dedicarse a la enseñanza de dos jóvenes alumnas y; por supuesto, en Mi bella dama, con Audrey Hepburn y Rex Harrison en los papeles protagónicos, la historia vuelve a repetirse.


*No debe haber sido casual la elección del nombre Ulrica por parte de Borges, ya que W. Goethe, allá por 1820, se enamoró perdidamente de una joven (55 años menor que él) llamada Ulrike.
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lunes, 30 de enero de 2012

Ítalo Calvino y Jaime Dávalos


Del campo a la ciudad
Italo Calvino y Jaime Dávalos

Las migraciones del campo a la ciudad son un fenómeno constante en la historia de la humanidad. El ritmo sostenido de aumento de la población urbana ha tenido picos en cada país asociados a procesos sociales, de industrialización, guerras, etc.
En Italia hubo uno muy fuerte después de la 2ª Guerra Mundial y en la República Argentina otro, entre 1940 y 1970, con un máximo durante los primeros gobiernos de Perón.
Ítalo Calvino y Jaime Dávalos han dejado constancia de la marca que esas mudanzas dejaron en los paisanos que se convirtieron en habitantes de grandes ciudades: el escritor italiano en su libro de cuentos: Marcovaldo y el poeta salteño en la zamba La nostalgiosa.

La nostalgiosa cuenta amorosamente el sentimiento de un paisano en las calles de la ciudad y la angustia de su alma añorando el paisaje perdido.
El final del estribillo dice: Busco al fondo de la calle un cerro,/pero encuentro el cielo y nada más. Dávalos solía contar que fue producto de su experiencia personal al viajar por primera vez a Buenos Aires, en ocasión del éxito del folclore a finales de los años 50, cuando acostumbrado a las montañas de su Salta natal, lo sorprendía el paisaje de la llanura.
La nostalgiosa por el Chango Nieto:
http://www.youtube.com/watch?v=Bn29X4LDJP0&feature=related


El operario Marcovaldo vive en la pobreza, con su familia, en una ciudad industrial donde protagoniza veinte pequeños cuentos, uno por cada estación, durante cinco años. Busca obstinadamente la presencia de la naturaleza en lugares y situaciones que lo llevan reiteradamente al fracaso y la desilusión. Con ironía y cierta vecindad con el absurdo, Calvino crea pequeñas obras maestras que nos dejan “riendo por no llorar”. No hay retorno posible, la única salida que la ciudad ofrece está dentro de ella y es a través del humor y la fantasía.
“Hongos en la ciudad”, “Veraneo en un banco de plaza”, “La cura con avispas”, “El conejo venenoso” y “El jardín de los gatos obstinados” son exquisitos en un conjunto en donde no es fácil señalar a los mejores.
El libro fue escrito en 1963, cuando el tema había dejado de ser novedoso y el cine del neorrealismo lo había, aparentemente, agotado.
Por si hiciera falta agregar algo para recomendarlo, tienen una escritura impecable y son una joya en su estilo y estructura*.

ÍTALO CALVINO, Marcovaldo (Marcovaldo ovvero Le stagioni in città), 1991 Ediciones Destino
Algunos de los cuentos cuentos se pueden leer aquí en español:
http://inabima.org/BibliotecaInabima2/C/Calvino,%20Italo%20(1923-1985)/Calvino,%20Italo%20-%20Historias%20de%20Marcovaldo.pdf


LA NOSTALGIOSA - Zamba
Letra: Jaime Dávalos, Música: Eduardo Falú

Nostalgiosa llevo el alma,
por las calles de la ciudad:
gusto a polvo, mi silbido largo
suspirando zambas se me va.

El recuerdo de mi tierra,
por la sombra me subirá
y mis ojos por el cielo lejos,
con las golondrinas volverán.

La montaña alimenta mi voz,
como el río que corre hacia el mar.
Alma mía, fugitiva;
golondrinas de mi corazón.
Busco al fondo de la calle un cerro;
pero encuentro el cielo y nada más.

Donde quiera que yo vaya,
la nostalgia me seguirá:
el paisaje por mi sangre crece
y en mi boca herida cantará.

Volveré, cuando el verano
se derrame por el sauzal:
quiero hundirme en esos ríos turbios,
donde el barro huele a temporal.


*
En “Veraneo en un banco de plaza” (La villeggiatura in panchina) se da el lujo de poner el mismo verbo (admitir) en 7 tiempos distintos en 7 líneas de diálogo. Marcovaldo encuentra ocupado el banco de la plaza, donde va a descansar por las noches, por una joven pareja de enamorados que discute morosamente:
-No, non l’ammetto, - rispose lei, e Marcovaldo già se l’aspettava.
-Perchè non l’ammetti?
-Non l’ammeteró mai. …
-Allora ammetti?
-No, no, non lo ammetto affatto!
-Ma ammettendo che tu ammettessi?
-Ammettendo che ammettessi, non ammetterei que che vuoi farme ammettere tu!


-No, no lo admito, -respodió él, como Marcovaldo ya se lo esperaba.
-¿Por qué no lo admites?
-No lo admitiré jamás.

-Entonces, lo admites?
-No, no, no lo admito en absoluto!
-Pero, ¿admitiendo que lo admitieses?
-Admitiendo que lo admitiese, ¡no admitiría aquello que tú quieres hacerme admitir!


Si alguien lo desea, tengo “Le cure delle vespe” (La cura con avispas) en italiano.

La autora de la ilustración es Ioanna Galanomati y corresponde a "La ciudad perdida bajo la nieve".

viernes, 27 de enero de 2012

Viviendas - Soluciones animales

Soluciones animales al problema habitacional


En las dos primeras fotos un camoatí, que es el nombre del nido y de sus propietarias, unas avispas que anidan en árboles y también en los techos de casas urbanas. En este caso, tenía unos 80 cm de largo y sus moradoras (se las puede ver en la foto) estaban libando flores del bosque circundante. La entrada es por abajo y una apreciación del sabor de su miel quedará para otra ocasión, porque el fotógrafo huyó como un cobarde.

Aquí se ve la pulsión inmobiliaria de las loras (esas que desvelaban a Inodoro Pereyra) que han hecho estos nidos múltiples en uno de los eucaliptos mejor ubicados en la zona.



Para finalizar, estos horneros, nuevamente tienen el mismo nombre el nido y sus habitantes. El primero, de uno cuyo oficio es sin duda el de electricista y decidió hacer el nido cerca del lugar de trabajo. Los otros dos son una muestra del alto valor que están adquiriendo las parcelas: un par de horneros construídos por el sistema de propiedad horizontal y una golondrina, lo más campante, vichando el nido ajeno.
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martes, 24 de enero de 2012

Paenza - McCullers y el agujero del mate

Adivinanza, acertijo, pensamiento lateral o
Descubriendo el agujero del mate

-Escucha una adivinanza –dijo George.
-Escucho.
-Dos indios van por un camino. El de delante es hijo del que va detrás, pero el de detrás no es su padre. ¿Qué parentesco tienen?
-Veamos. Es su padrastro.
George sonrió a Portia con sus dientecillos cuadrados, azules.
-Su tío, entonces.
-No lo adivinas. Es su madre. El truco está en que tú no piensas que un indio sea una mujer.

El fragmento está sacado de la pág. 293 de un libro escrito en 1940:
Carson McCullers, El corazón es un cazador solitario, 1ª ed., Buenos Aires, Seix Barral, 2008.


El 18 de agosto de 2006, Página12 publicó una contratapa firmada por Adrián Paenza con el título: ¿Qué es el pensamiento lateral?
Como verán, si llegan al final del artículo de más de 800 palabras, se trata de una atractiva adaptación de la adivinanza que cuenta el niño George en la novela, lo que me hizo pensar en un subtítulo para la contratapa: Descubriendo el agujero del mate.
http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-71599-2006-08-18.html


Quiero plantear ahora un ejemplo muy interesante. No sé si es el mejor que conozco, pero sí el que generó y genera muchísimas controversias.
Aquí va: recuerde que no hay trampas, no hay cosas escondidas, todo está a la vista. Algo más: si no conoce el ejemplo, permítame una sugerencia. Trate de pensarlo solo porque vale la pena, en particular, porque demuestra que lo que usted cree sobre usted mismo a lo mejor no es tan cierto. O, en todo caso, es incompleto.
Antonio, padre de Roberto, un niño de 8 años, sale manejando desde su casa en la Capital Federal y se dirige rumbo a Mar del Plata. Roberto, va con él. En el camino se produce un terrible accidente. Un camión, que venía de frente, se sale de su sector de la autopista y embiste de frente al auto de Antonio.
El impacto mata instantáneamente a Antonio, pero Roberto sigue con vida. Una ambulancia de la municipalidad de Dolores llega casi de inmediato, advertida por quienes fueron ocasionales testigos, y el niño es trasladado al hospital.
No bien llega, los médicos de guardia comienzan a tratar al nene con mucha dedicación pero, luego de charlar entre ellos y estabilizarle las condiciones vitales, deciden que no pueden resolver el problema de Roberto. Necesitan consultar. Además, advierten el riesgo de trasladar al niño y, por eso, deciden dejarlo internado allí, en Dolores.
Luego de las consultas pertinentes, se comunican con el Hospital de Niños de la Capital Federal y finalmente conversan con una eminencia en el tema a quien ponen en autos de lo ocurrido. Como todos concuerdan que lo mejor es dejarlo a Roberto en Dolores, la eminencia decide viajar directamente desde Buenos Aires hacia allá. Y lo hace.
Los médicos del lugar le presentan el caso y esperan ansiosos su opinión. Finalmente, uno de ellos es el primero en hablar: “¿Está usted en condiciones de tratar al nene?”, pregunta con un hilo de voz. Y obtiene la siguiente respuesta: “¡Cómo no lo voy a tratar si es mi hijo!”.
Bien, hasta aquí, la historia. Está en usted el tratar de pensar una manera de que tenga sentido. Como no compartimos la habitación, o donde sea que usted esté, le insisto en que no hay trampas, no hay nada oculto. Y antes de que lea la solución, quiero agregar algunos datos:
a) Antonio no es el padrastro.
b) Antonio no es cura.
Ahora sí, lo dejo a usted y su imaginación. Eso sí, le sugiero que lea otra vez la descripción del problema y, créame, es muy, muy sencillo.
Solución
Lo notable de este problema es lo sencillo de la respuesta. Peor aún: no bien la lea, si es que usted no pudo resolverlo, se va a dar la cabeza contra la pared pensando, ¿cómo puede ser posible que no se me hubiera ocurrido?
La solución o, mejor dicho, una potencial solución, es que la eminencia de la que se habla, sea la madre.
Este punto es clave en toda la discusión del problema. Como se advierte (si quiere vuelva y relea todo), nunca se hace mención al sexo de la eminencia. En ninguna parte. Pero nosotros tenemos tan internalizado que las eminencias tienen que ser hombres que no podemos pensarla mujer.



La ilustración la tomé del sitio flapa.es
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sábado, 21 de enero de 2012

El chamuyo - milonga

Siguiendo con el lunfardo, acá va una milonga algo barroca, que responde a la forma de un soneto, para que se diviertan tratando de adivinar lo que dice. Al final hay una especie de glosario con algunas pistas.
Se la puede escuchar acá:
http://www.youtube.com/watch?v=koD8wwnAHqk

EL CHAMUYO (milonga)
Letra de Yacaré, música de Edmundo Rivero

Se bate, se chamuya, se parola,
se parlamenta reo, como "grilo",
y aunque la barra bufe y dé el "estrilo"
el lengo e' chile es un bacán de gola.

Si es vichenzo, escafaña y no la grola
lo catan pal' fideo manco dilo,
y hay cada espamentoso tirifilo,
más puntiagudo que zapallo angola.

El chamuyo cafiolo es una papa
cualquier mistongo el repertorio "ñapa"
y es respetao cuando lo parla un macho.

A veces si otro camba me lo emparda,
hay programa de espiche en la busarda
o se firma, con un feite, en el escracho.


Yacaré es el seudónimo de Felipe Fernández (1889-1929), un escritor popular de temas tangueros, especialmente versos o poesías.

bate, chamuya, parola, parlamenta: decir, hablar
grilo: bolsillo, robar del bolsillo
estrilar: irritarse, rabiar
lengo: pañuelo
lengo e’ Chile: posiblemente es el apodo de una persona (pañuelo de Chile)
vichenzo, escafaña: tonto, gil, otario
grola: revés de logra
manco dilo: no hace falta decirlo
tirifilo: petimetre, niño bien
cafiolo: rufián
papa: hermosa/o
ñapar: tomar, agarrar (es deformación de apañar)
camba: negro, compañero
espiche: herida en el vientre
busarda: estómago
feite: herida o cicatriz en la cara
escracho: rostro, cara

En esta página hay muchos temas cantados por Rivero:
http://www.edmundorivero.tango-tour.com.ar/


En la ilustración de abajo, Discépolo y Manzi en una obra de Max Aguirre.
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miércoles, 4 de enero de 2012

Idiomas - Humor

1
En los negocios coquetos de Buenos Aires está lleno de cartelitos para atraer a turistas extranjeros:
Wir sprechen Deutsch
English spoken
On parle du Français
Si parla Italiano
Govoriu po Russki
Wij spreken Nederlans

En un boliche del barrio de Almagro exhiben este cartel:
Se chamuya lunfa*

2
El idioma estonio pertenece al mismo grupo lingüístico que el finés y el húngaro. El sustantivo no tiene género, es neutro. Hay 14 declinaciones. En cuanto a los tiempos verbales, hay un presente, varios pasados y no existe el futuro.
Sintetizando: el estonio no tiene sexo ni futuro. **



*Se habla lunfardo (Lunfa es apócope de Lunfardo). Es un vocabulario o listado de palabras de diferentes orígenes: carcelario, indígena, inmigratorio, del habla popular, principalmente de Buenos Aires y Montevideo. Como referencia, sería similar al cockney londinense o al romanesco romano.

** Bromas aparte, Estonia es un país bellísimo y su capital, Tallin, una ciudad hermosa, llena de música, donde todavía se puede disfrutar la arquitectura medieval, lo clásico y lo moderno. Además de tener una de las mejores reposterías de toda Europa y el mejor mazapán del mundo y sus alrededores.



Las ilustraciones son de Mandynga, Jorge Muscia y Alfredo Genovese.
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domingo, 1 de enero de 2012

Las mil y una noches


Empecemos por no aceptar fanfarronadas. Con suerte fueron algo más de trescientas, lo que ya es bastante. No hay que exagerar en cuestión de números, de duración ni de tamaños porque después, a la hora de la verdad, se hace difícil sostener la cosa y se cae, inexorablemente, en la ficción.
Si aceptamos que el origen de toda la literatura pasa por Las mil y una noches y como, a su vez, la ficción es la base de la literatura, me parece que el quid de la cuestión consiste en sostener la afirmación durante el mayor tiempo posible, haciendo equilibrio entre la realidad y la fantasía.

Las lectoras saben (y los lectores también) que no todas las noches son apoteósicas. Hay algunas apenas discretas, otras para olvidar; también muchas nos dejan un sabor dulce y las hay que nos regalan un recuerdo placentero que persiste mucho tiempo.
A veces se tornan algo rutinarias pero, aunque parezcan historias repetidas son todas distintas, aun cuando creamos que ya hemos leído la misma obra, al pie de la letra.
Por lo demás resulta curioso -y es lo que las hace interesantes- que no siempre haya coincidencia en esas apreciaciones. Una vez llegado el final, lo que para algunas personas fue una epifanía para otras no tuvo el mismo matiz.
Ahí está el gran mérito de Scherezade y, por qué no decirlo, del Rey Shariar. Noche a noche han llegado hasta el amanecer cuando muchos de nosotros, por cansancio, dolor de cabeza o simple aburrimiento hubiéramos claudicado antes del final y estaríamos durmiendo a pata suelta.

Personalmente, una de las que recuerdo como deliciosa es la Fábula del asno, el buey y el labrador. Tiene dos o tres temas muy divertidos: los animales hablan entre ellos y el labrador los entiende. El burro aconseja al buey sobre cómo esquivar el trabajo pesado y como consecuencia tiene que realizar él el trabajo que antes hacía el otro. El labrador mantiene su habilidad en secreto pero su mujer, intrigada, lo pone al filo de la muerte al exigirle que se lo revele. De ese trance lo salva un gallo que le comenta a un perro “el poco talento de nuestro amo. Cincuenta esposas tengo yo y a todas sé manejarlas perfectamente, regañando a unas y contentando a otras. ¡En cambio, él tiene sólo una y no sabe como entenderse con ella! El medio es bien sencillo: tiene que cortar unas varas de morera, entrar en el camarín de su esposa y…”
La hago corta: la esposa retiró la petición y lo que pintaba para funeral se transformó en una fiesta.

A quienes piensen que tiene un tono machista les recuerdo que el propio padre de Scherezade se la contó para sacarle de la cabeza esa idea loca de ir a enfrentarse con el Rey Schariar y no logró su objetivo, porque la princesa era muy obstinada.
Hoy los recuerdos me han traído esa noche como una de las más hermosas y estará dando vueltas en mi cabeza hasta que otra la reemplace.
Pero la memoria es veleidosa y la que hoy nos parecía insuperable se esfumará sin darnos cuenta y aparecerá otra que nos deslumbrará con su simpatía y pasará a ser única y llenarnos de ilusión y esperanzas.
Es que las lectoras y los lectores somos así.



Desconozco al autor de la hermosa ilustración del encabezado.
La ilustración de abajo, tan sugerente, la tomé de la página de Leticia Rui Fernández.
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