viernes, 4 de junio de 2021

Con el mismo cuento 65 – E.T.A. Hoffman, Mary W. Shelley y Edgard A. Poe

Criaturas literarias, mecánicas, electrónicas, etc.    




La creación de autómatas reales y de ficción es tan vieja como el hombre. Tomó gran impulso a finales del 1700 y continúa hasta ahora. Las obras elegidas hoy son emblemáticas en varios sentidos: incluyen prodigios de la técnica y de la imaginación, todos inquietantes y tenebrosos.

 

            El hombre de arena, 1816, de E.T.A. Hoffman (1776-1822)

            Frankenstein, 1818, de Mary Wollstonecraft Goodwin Shelley (1797-1851)

            El jugador de ajedrez de Maelzel, 1836, de Edgard Allan Poe (1809-1849)



Empezaré por el último por ser el más gracioso y el que menos miedo me causa.

En 1770 el Barón Kempelen construyó un “autómata” para jugar al ajedrez al que apodaban el “Turco”. Consistía en un muñeco tamaño natural con un gran turbante, adosado a un escritorio con un tablero de ajedrez. El “Turco” jugó contra Napoleón, Catalina de Rusia y diferentes jugadores en escenarios de Europa y, desde 1824 en Estados Unidos donde le llegó su declive y el final, en un incendio en Philadelphia, 85 años después de su creación.

Durante años hubo controversias acerca del secreto de su funcionamiento hasta que Edgard Allan Poe descifró el enigma en este artículo, cosa que recién se pudo comprobar varios años después. Pero lo cierto es que Poe “le escupió el asado” al dueño/empresario, destruyó su credibilidad y precipitó su caída.

Empieza con un repaso de las máquinas y autómatas en boga, incluyendo la calculadora de Babagge y luego un análisis de lo que “debe” tener una máquina que juegue al ajedrez (que podría incluir hasta la actual Deep Blue de IBM). Continúa con un detallado análisis de “el Turco” y concluye que, sin dudas, a lo largo de su vida, tiene que haber incluido a ajedrecistas de nivel escondidos en el interior del escritorio. Esto, que no pudo comprobarlo, quedó en flagrante evidencia tiempo después, cuando el último, que era demasiado gordo, quedó atascado en el interior al concluir una partida y gritó para que lo sacaran.

El artículo de E. A. Poe se puede leer acá:

http://librodenotas.com/files/maelzel_poe.pdf

Y un excelente artículo sobre la completa historia del “Turco”, por Pau Pascual:

http://librodenotas.com/viajealajedrez/21496/el-turco-un-maravilloso-engano

 

En El hombre de arena, Nataniel, el protagonista, es un muchacho perturbado que estudia en Alemania, lejos de su familia. Tiene serios problemas derivados de fijaciones infantiles, de la dura muerte de su padre alquimista y las idas a dormir amenazado por mamá y papá con ser raptado por el “Hombre de arena”. Este es una versión más perversa de nuestro “Hombre de la bolsa”, que además de raptar niños les arranca lo ojos.

A pesar de tener una novia con la que mantiene un vínculo por carta se enamora de la hija de un profesor. Esta es, en realidad, una autómata construida por éste, presentada en sociedad por su perverso padre, que disfruta del “éxito” que le da el engaño.

Rescatado de la crisis por la comprensión familiar la locura vuelve a reiterarse y las complicaciones aumentan y complican.

Freud tomó este cuento como ejemplo en sus estudios de la angustia de castración y su relación los traumas infantiles en un trabajo llamado “Lo siniestro”. En 1963, Lacan, volvió al texto de su colega en su Seminario: “La Angustia”.

 

Lo pueden leer acá:

https://ciudadseva.com/texto/el-hombre-de-arena/




El Dr. Víctor Frankenstein, con sus conocimientos de medicina y alquimia logra armar un humanoide con partes de cadáveres y darle vida. El engendro desaparece y comienzan una serie de muertes, no esclarecidas entre sus afectos cercanos. Víctor sospecha que el asesino es su criatura y éste se lo confirma en un encuentro casual: el motivo es que no encuentra compañía debido a su fealdad (¡la única persona que lo acepta es un ciego!) por lo que le pide que le haga una compañia para mitigar su soledad. Víctor se niega, temeroso de que la pareja quede más fuera de su control todavía y el engendro escapa prometiendo venganza.

El Dr. Frankenstein inicia una cacería en pos del monstruo por agua y tierras del ártico y muere en el intento. El capitán del barco trae de retorno su cadáver y se sorprende un día al escuchar una persona llorando en el camarote sobre el cuerpo inerte.

Ya pueden imaginarse quién es.

¿Hace falta algo más para reiterar la inmensa admiración por el talento de Mary Shelley?

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domingo, 30 de mayo de 2021

Con el mismo cuento 64 – Anahí Ribeiro, François Ozon, Luigi Pirandello, Jean Anouilh,…

Los autores “escriben” la obra durante la representación y participan en ella.



Lo sutil del desamor, 2021, obra de teatro de Anahí Ribeiro, (1974).

En la casa (Dans la maison), 2012, película de François Ozon*, (1967).

El murciélago (Il pipistrello), 1920, cuento de Luiggi Pirandello, (1867-1936)

La gruta, (1958), obra de teatro de Jean Anouilh (1910-1987)


*Adaptación libre de la novela El chico de la última fila, de Juan Mayorga.

 

Empezaré por lo que debería ser el final: todo este artículo tiene por objeto recomendar calurosamente que vean Lo sutil del desamor que se está dando por el canal de youtube del Teatro Nacional Cervantes. Clic en este enlace: https://m.youtube.com/watch?v=vGWOGJ19iI8




Las piezas de hoy muestran, con claridad, que se puede tener una temática común y, a la vez, mantener la singularidad que hace únicas a las obras de arte. Que los temas pueden abordarse siempre con aires nuevos y con “otra vuelta de tuerca”.

En todos estos casos los autores participan en las obras, metidos entre los actores, tratando de encontrar y mostrar –cada quien a su modo– la verdad ambigua y oculta de los textos y los personajes.

Todo comenzó como una disputa entre el teatro convencional y el de ruptura que Pirandello encabezaba. Otra forma de la discusión entre “realidad” y “ficción”. Pero las personas nos morimos y los personajes no. Para escapar al imprevisible camino de la vida convirtamos al escenario en la vida real. Ese paso se da, maravilloso, por parte de autores, actores, y demás involucrados en el proceso creador de estas ficciones.



En Lo sutil del desamor una pareja intenta escribir juntos, a 4 manos, una última obra de amor. La interacción entre ambos y con los personajes va tejiendo y destejiendo esperanzas y recuerdos, mostrando lo imposible y el dolor de las rupturas amorosas. Los espectadores disfrutamos los pasos de comedia/tragedia como naturales. Sobresale nítidamente una economía general que la dirección de Paula Marull aplica desde el texto a las actuaciones, pasando por la escenografía, luces, música, etc. y hace que todo funcione a la perfección. A punto tal que, por momentos, tuve la impresión de que se podía seguir recortando y economizando hasta que quedaran sólo tres o cuatro cosas y, aún así, la seguiríamos apreciando.



En En la casa, un profesor de literatura alienta a un alumno de secundario a escribir. Empieza hablando sobre su mejor amigo y deriva en una especie de folletín semanal sobre lo que va encontrando en la casa de éste. El juego se pone perverso cuando la escritura aborda al matrimonio de los padres de su amigo y al del profesor. El film sigue, contemplando las distintas variantes que la escritura va proponiendo; distintas salidas a situaciones donde es imposible distinguir entre si se trata de hechos reales o ficción imaginada por el novel escritor. Hay preciosas referencias a otros autores y otras películas que completan el juego de la “realidad” de la creación artística.

 

El murciélago es un cuento corto que Pirandello escribió poco antes de Seis personajes en busca de autor, y contiene el germen de esta y el tema que obsesionaba al autor: realidad vs ficción. 

Faustino Perres, autor en vísperas de un estreno que imaginaba un éxito, ve derrumbarse todo porque en los ensayos aparece un murciélago desde el techo del teatro y la actriz, llena de miedo, se niega a salir a escena. La convencen, comienza la función, pero el bicho reaparece y la chica se desmaya. El público aplaude a rabiar tanto realismo, al punto que el empresario y ella quieren que el autor incluya al murciélago en la obra para las próximas funciones. Convencido de que el público aplaudía la realidad no su obra, el escritor se niega.

 

De La gruta ya hemos hablado en Con el mismo cuento 62.

jueves, 27 de mayo de 2021

Mi encuentro con la historia antigua

 


En 1972 fui por primera vez a pasar unas cortas vacaciones a una pequeña casa de campo de amigos en Tomils, Suiza. Tomils es una villa cercana al pueblo de Thusis por el cual fluye el Rin como un arroyito y se encuentra en el Cantón de los Grisones en la Suiza Alemana, rodeada por Austria en el este e Italia al Sur. En esa ocasión –y en posteriores visitas–, descubrí la cuarta lengua oficial suiza, llamada Romansh o en castellano, Romanche. Este descubrimiento fue accidental, ya que como no hablo alemán me intrigaba ver carteles que parecían escritos en una lengua latina, e inclusive al escuchar hablar a los lugareños a veces lograba entender de qué hablaban.

 

Aprendí entonces que Thusis es el punto final de uno de los principales pasos de los Alpes entre Italia y Suiza, y que fue usado cuando 60 años A.C. Julio Cesar y sus legiones invadieron esas tierras camino a la conquista de “las Galias”, que hasta hoy se la conoce como “Vía Mala” por lo estrecha y dificultosa.

 

Como era su costumbre, los romanos imponían su idioma y costumbres a los locales, y así nació una nueva lengua resultado de la combinación del latín vulgar, que hablaban los soldados y colonos romanos Se cree que el romanche se originó alrededor del año 15 antes de Cristo cuando los romanos conquistaron Rhaetia, lo que ahora es el Cantón de los Grisones. Con mi muy olvidado latín de la escuela secundaria, y algo de francés e italiano, este idioma era mucho más amistoso para mí que el alemán.

 

Varios años después, en otra visita a Tomils, acompañé a mi amigo a una estación de servicio. Allí vi, pegado en un panel, un anuncio de un concierto coral escrito en romanche. No recuerdo el texto completo, pero si el encabezamiento, que era el siguiente:

 

“IL 6 DE ZERCLADUR AS 15.40 URA...........”

 

y continuaba describiendo los detalles del concierto coral. Me intrigó inmediatamente la palabra “Zercladur”, pero ni mi amigo ni el amable empleado de la estación de servicio me pudieron explicar su significado. A último momento vino otro cliente que el empleado identificó como residente local, a él recurrimos. Miró el afiche y empezó a contar en voz alta en romanche “Januar…..Mai, Zercladur, Fanadur, Avust, September..” y nos dijo triunfalmente: ¡es el mes de Junio!

El final de la anécdota es que averiguamos que “Zercladur” y “Fanadur” eran los nombres originales de los meses Junio y Julio, que años después se cambiaría para honrar a Julio Cesar, y así lo conocemos actualmente nosotros. Con esa mezcla de idiomas e historia, el Romanche mantuvo los nombres de los meses que les habían enseñado cuando los invadieron…

 

Jorge Kitroser, 2021




Cuando escuché esta historia quedé maravillado y le pedí al autor que la escribiera y me permitiera subirla a La Pulpera. La idea de un dialecto que se pierde lentamente y que guarda constancia de tiempos pasados, cuando nuestro julio todavía no era Julio, me resulta tan desoladora como inquietante y atractiva. De modo que está aquí: "Perchè non tutto vada perdutto", como dice el dicho italiano.

El Pulpero

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sábado, 22 de mayo de 2021

Títulos repetidos 17 - La nariz

 


 

Nicolás Gogol y Ryünosuke Akutagawa













La nariz, 1836, Nicolás Gogol (1809-1852). Aunque Don Nikolai era propietario de una napia considerable este cuento pertenece a la literatura fantástica y confronta, precisamente, la realidad con la percepción, las alucinaciones y demás elaboraciones que hacemos sobre lo que vemos. Nos enfrenta a la inquietante y misteriosa naturaleza de las cosas que imaginamos y no conseguimos racionalizar.


La nariz, 1916, Ryunosuke Akutagawa (1892-1927). Este cuento corto satírico está basado en otro del SXIII, de los primeros de la literatura japonesa. Con fino humor satiriza el egoísmo y la vanidad a través de una crítica de la enseñanza que se imparte en los templos.



La nariz ha sido uno de los órganos más frecuentado por los literatos, generalmente con intensiones de provocar risa o satirizar actitudes: Cyrano, Pinocho, estos cuentos.

Ambos son cortos y se leen de un tirón.

El de Gogol fue parte de su producción en San Petersburgo donde se ocupó varias veces de ridiculizar el endiosamiento de las jerarquías burocráticas. Su humor absurdo critica sin piedad la organización social basada en una despiadada lucha por ascender y muestra lo grotesco que resulta, al mirarla desde “la vereda de enfrente”. La dosificación de lo real y de lo fantástico crea una increíble sensación de verosimilitud.

El de Akutagawa, uno de los primeros que escribió, fue publicado originalmente en una revista literaria de Tokio.  A partir de allí fue un escritor muy reconocido y posteriormente olvidado. Rashomón, llevado al cine en 1950 por Kurosawa, lo volvió a las primeras planas años después de su muerte.

La vanidad lleva a un monje a someterse a un proceso de reducción de su nariz (lo que hoy sería una cirugía estética). Logrado el objetivo sus compañeros se ríen y burlan de él mucho más que antes, cuando tenía un tamaño monstruoso.

 

 

 

La nariz, de Gogol, en estos enlaces:

https://ciudadseva.com/texto/la-nariz/

https://escueladeruso.com/wp-content/uploads/2015/09/Gogol-Nicolai-La-Nariz.pdf 

La nariz, de Akutragawa, acá:

https://ciudadseva.com/texto/la-nariz-akutagawa/

https://www.literatura.us/idiomas/ra_nariz.html

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jueves, 13 de mayo de 2021

Con el mismo cuento 63 - Conti, Gorostiza, Dayub

Sueños y deseos, el sentido de la vida.



Ad Astra,1964, cuento de Haroldo Conti, (1925-1976).

El acompañamiento, 1981, obra de teatro de Carlos Gorostiza (1920-2016)

El amateur, 1997, obra de teatro de M. Dayub, (1960).

 

El tema central compartido es el intento de concretar los deseos como modo de superar las dificultades y cambiar la realidad por otra, soñada, que la trascienda.

El gran mérito de El amateur es haber sintetizado con eficacia y en un lenguaje simple y llano, fácil de entender por los espectadores, una serie de mitos e ideas que definen al ser humano en general y al argentino en particular.

     Artistas vs realistas (Sensibles de Flores vs Refutadores de Leyendas, según Dolina)

     El mito de Ícaro-Dédalo.

     El volar como salvación/liberación/rebelión

     Los gustos hay que dárselos en vida

     La amistad masculina, cada uno con sus sueños frustrados a cuestas.

     ¿Conseguir un récord que lo “salve” (el golpe de suerte) o la lucha es contra uno mismo?

     Todo se consigue si ponemos el empeño necesario.

     De las encerronas se sale por arriba

 


Ad Astra  es uno de los cuentos de Todos los veranos. El protagonista es un inventor pueblerino que trata de hacer un dispositivo para volar como los pájaros. Después de un primer fracaso, lo mejora y tiene éxito, pero los testigos no son confiables: dos niños, un loco, un viajante desaparecido y un médico borracho. Todo se dirime en una polémica en el diario local, en realidad otra muestra de la grieta que separa a los que están a favor y en contra del proyecto. Las fuerzas “razonables” del pueblo logran que, para homologarla, la hazaña se repita en la Fiesta de Unione e Benevolenza. La prueba fracasa, Basilio cae sobre el techo de un hotel pero haber hecho el intento lo hace sentir vivo.




El acompañamiento, representada en el primer Teatro Abierto, tiene dos personajes, Tuco y Sebastián. Tuco, obrero próximo a jubilarse decide largar todo y cumplir con una “asignatura pendiente”: ser un reconocido cantor de tangos, vocación que abandonó para ser un engranaje más en la vorágine cotidiana. Para eso se encierra en el altillo de su casa, aislado de su familia. Pasa todos  los días vocalizando, repasando tangos (¡Viejo smocking!) y esperando el acompañamiento; un par de guitarristas que un compañero de laburo, como broma, le ha prometido enviarle asegurándole un triunfo en la televisión.

A rescatarlo, la familia envía a su amigo Sebastián, dueño del boliche y como tal, “emprendedor independiente”.

El diálogo entre los personajes antagónicos, uno soñador hasta el delirio y el otro aferrado a las cosas cotidianas, no consigue revocar la decisión ni devolver a Tuco a la “normalidad”, sino, hace reflexionar a Sebastián sobre el verdadero valor de los sueños, de que la vida consiste en eso: en la absurda alegría de tratar de concretarlos.

 


En El amateur hay también dos personajes, Lopecito y Pájaro, dos marginales con el peso de sus vidas y frustraciones a cuestas: Lopecito con la de ser bailarín profesional de tango y Pájaro con batir un récord mundial de permanencia en bicicleta. Con Lopecito como entrenador y Pájaro pedaleando, intentan la hazaña. Mientras pasan las horas los diálogos repasan aquellos mitos e ideas que son la base de nuestra identidad. El sueño está a punto de cumplirse, un relator deportivo va describiendo el triunfo. Lopecito recibe al Pájaro exánime en la meta y este sale volando.

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lunes, 8 de febrero de 2021

Títulos repetidos 16 - El buen soldado

Jaroslav Hašek, Ford Madox Ford


 

El buen soldado Švejk (Antes de la guerra; En cautiverio), 1912, 1917,  Jaroslav Hašek.

El soldado Švejk con su torpeza, su obediencia ciega al Emperador y su interpretación literal de las órdenes e instrucciones, es el arma terrible que derrumba por el absurdo (y el humor) el sistema militar del Antiguo Régimen.

Ha inspirado una legión de continuadores: ¿recuerdan MASH, la película sobre la guerra de Vietnam; Mr. Bean; la serie Fawlty Towers; nuestro Carlitos Balá y Canuto Cañete? La lista sería interminable.

Hay un episodio en que queda a cargo del polvorín, con las consecuencias que ustedes pueden imaginar, hasta que termina destinado a la sección aeroplanos: tres zepelines, 18 globos y 5 aviones.

Durante  una misión, a 826 m de altura, el motor deja de funcionar: “-A sus órdenes oficial. Le informo que nos hemos quedado sin gasolina… olvidé llenar el depósito. … Le informo que caemos hacia el Danubio…  pero que hoy hemos batido un record de altura.”

En 1927, unos amigos alemanes hicieron una versión teatral de La aventuras del buen soldado Švejk ; la adaptación estuvo a cargo de Bertolt Brecht.


 

 

El buen soldado: historia de una pasión, 1915, Ford Madox Ford.

Transcurre antes de la Primera Guerra Mundial y a través de la amistad entre dos parejas, una norteamericana y otra inglesa, va pintando la decadencia de una sociedad que, en poco tiempo, desembocaría en los años locos. 

Un narrador único, John Dowell, cuenta la historia. Es, a la vez, uno de los protagonistas y su punto de vista poco confiable crea un clima muy desapacible. Con este artificio, considerado novedoso en su ocasión, el autor consigue involucrar  al lector en un rol particularmente activo.

Mientras analiza en detalle el matrimonio como institución en la Inglaterra de finales del siglo XIX, los casamientos arreglados, las infidelidades, el ocultar y desconocer los propios sentimientos, va dando muestras del inevitable derrumbe del Imperio. En paralelo describe un triángulo que no me atrevo a llamar amoroso, donde el cuarto en discordia, el cónyuge engañado y último en enterarse, es el mismo narrador.

 

Las dos obras tienen estilos y temáticas completamente distintas: una es una sátira humorística y la otra una novela pulida hasta ser casi trágica. A pesar de eso hay muchos puntos en común empezando por la calidad, que hace muy agradable ambas lecturas, y siguiendo por el indudable clima de anticipo de un mundo que se despedaza ante la guerra inminente.

 

   

Jaroslav Hašek, (Checoeslovaquia, 1883 – 1923), escritor en lengua checa, sirvió en el ejército austrohúngaro hasta 1915 cuando se pasó a las filas de los revolucionarios rusos. Regresó a Praga en 1921 después de ocupar cargos importantes en el Ejército Rojo. Con sus experiencias previas a la Primera Guerra Mundial creó, hacia 1912, un personaje de humor satírico, el soldado Švejk, que se convirtió en ícono del antimilitarismo.

Las aventuras de Švejk fueron apareciendo en panfletos, cuentos y folletines y confluyeron en unas novelas que no alcanzó a terminar cuando regresó de Rusia, pues murió poco después.

 

 

Ford Madox Ford, (Surrey, Inglaterra, 1873 - Francia, 1939), editor y novelista con una obra vasta entre las que se destacan El buen soldado (1915) y la tetralogía El final del desfile (1924-1928).

De padre alemán y madre inglesa, miembros de la aristocracia y la elite intelectual, borró el apellido de su padre por el de su abuelo inglés para evitar los sentimientos anti alemanes en boga en la Inglaterra posterior a la Primera Guerra. El asunto lo afectó hasta el punto de abandonar su país en 1919 para radicarse en Francia.

Cuando empezó a escribir El buen soldado  tenía 40 años y había elegido otro nombre para su novela: La historia más triste. El título final fue sugerido por su editor.

 

 

El buen soldado Švejk antes de la guerra, Jaroslav Hašek, Prólogo de Albert Lladó, La fuga ediciones, Barcelona, 2016

 


El buen soldado: historia de una pasión, Ford Madox Ford, prólogo de J.M.Coetzee, El hilo de Ariadna, Buenos Aires, 2015.

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miércoles, 2 de diciembre de 2020

Ibsen - Solness, el constructor

Solness, el constructor

Drama teatral de Henrik Ibsen (1828-1906),  escrito en 1892

 

Fue la primera obra que escribió Ibsen cuando regresó a su patria, luego de un exilio voluntario de 27 años. Casi autobiográfica, es un catálogo de las obsesiones y las culpas que arrastraba desde siempre, agravados por los problemas y dificultades que le planteaba la vejez. Tenía entonces 63.

Pero el Biggmester Ibsen* era tan grande que tanto los personajes principales (Solness, su esposa Alina y la jovencita Hilde Wangel) como los secundarios tienen suficiente riqueza y matices para admitir muchas lecturas y contradicciones. Y la pieza continúa soportando airosa el paso del tiempo.

 

Algunos aspectos están tratados con tanta ingenuidad que es un festín para una mirada psicoanalítica.

Si lo que interesa es la mirada clásica sobre las obras de Ibsen, en este enlace pueden ver un resumen de G. Lanza que recorre la trama en detalle: https://www.criticadelibros.com/drama-y-elemento-humano/el-constructor-solness-henrik-ibsen/


 

Pero si intentamos  una lectura actual, sobresalen de inmediato dos aspectos evidentes. Uno: la obra es otra versión de Fausto, en la que  el diablo es una mujer demoníaca y depredadora.  Solness rejuvenece vivificado por la presencia inquietante de Hilde, ángel y demonio a la vez.

Dos: la otra cuestión, es el abuso sexual, que va desde la seducción de una niña de 12 años (Solness tiene 30 años más que Hilde cuando ocurrieron los sucesos por ella evocados) a la exaltación del rapto y violación de mujeres en las sagas vikingas.

Por eso creo que su obra es revolucionaria a pesar de él mismo.

Él, cuya propia conducta no era precisamente virtuosa, termina siendo un símbolo del feminismo y de la lucha de las mujeres por sus derechos. Esto tienen los grandes escritores: su mirada es tan clara y descarnada que la misma narración nos muestra más de lo que somos capaces de ver. Harold Bloom, en El canon occidental, lo sintetiza así: Al igual que Shakespeare, Ibsen poseyó el misterioso don del verdadero dramaturgo, que es capaz de prodigar a un personaje más vida de la que él mismo posee.

 


* El título original, en noruego, es Byggmester Solness

La caricatura de Ibsen es de Olaf Gulbransson

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viernes, 27 de noviembre de 2020

Diego

 


 

Dos fragmentos, los que más me gustaron, de lo que se ha escrito en estos días entre el cumpleaños y su muerte.

 

Maradona, l’imperfetto dio del calcio: eterno solo in campo

Maurizio Crosetti, 29 ottobre 2020  (de Maradona Cumple 60 - La Repubblica – Italia)

 

Noi che abbiamo avuto vent’anni negli anni Ottanta, e la fortuna di essere giornalisti in quel tempo, e la ventura di seguire il calcio, anche se non crediamo in Dio sappiamo che Dio esiste e che si chiama Diego. Possiamo non confidare nel Padreterno che sta nell’alto dei cieli, ma quaggiù sulla Terra noi lo abbiamo visto, lo abbiamo toccato, qualche volta gli abbiamo persino parlato. Lo abbiamo aspettato alla vigilia delle partite, negli alberghi dove non arrivava mai…

 

Diego Maradona: el corazón del juego

Luis Bruschtein, 27 de Noviembre de 2020 (de Página12)

Era imperfecto. Todos queremos a los chicos porque son imperfectos. El juego es la vida de los chicos y Diego fue el jugador más grande porque fue el chico más grande. Tan grande, que convirtió el juego en un inmenso campo de rebelión. El sistema quería que el astro Diego fuera un ex pobre domesticado, para que los pobres quisieran replicarlo. Pero el espejo que hizo Diego reflejaba su esencia. En ese espejo, el pueblo se veía pueblo.

sábado, 14 de noviembre de 2020

Con el mismo cuento 62 - Anouilh, Denevi

 

La gruta, (1958), obra de teatro de Jean Anouilh (1910-1987)

La obra maestra de Anouilh perdida, 1977, cuento de Marco Denevi (1922-1998)



Confieso que buscar relaciones de obras del gran Marco Denevi con la de otros autores es como ir de cacería a un zoológico: él mismo ha explicado hasta el cansancio que descree del tema de la originalidad en el arte. Y muchas de esas versiones, retoques y otros procedimientos están concentrados en sus Falsificaciones y en Reunión de desaparecidos, editado, casualmente, en 1977.

La gruta, se estrenó en París en 1961 con Lila Kedrova en el papel de la cocinera cuyo asesinato se relata en el comienzo de la obra, y que el autor -incluido entre los personajes- declara que no ha terminado de escribir. La acción va avanzando entre la comedia y la tragedia mientras la trama se completa yendo del policial a la reflexión filosófica o a la crítica social. Me permito reiterarles el final ya que el autor se ha adelantado: la mujer muere acuchillada.

Se desarrolla en una mansión de dos niveles, el superior, habitado por los aristócratas y el inferior por la servidumbre y otros trabajadores del servicio.

La idea de que los personajes se “rebelen” a los autores ya había sido usado entre otros por Unamuno y por Pirandello y es posible que esa haya sido la causa de su dispar recibimiento  por el público y la crítica. De hecho es una de sus obras menos conocidas.

En La obra maestra de Anouilh perdida el procedimiento de versionar se duplica por lo que el placer es doble: por un lado hay un escritor novato, Marcos (alter ego de Denevi), que empieza a recordar la obra a partir de una nota sobre el estreno de la pieza que leyó en una revista. Por el otro, el periodista Meléndez, narrador descreído y a quien no le gusta Anouilh, consigue la obra, la compara y termina invalidando lo escrito por el muchacho.

Pero el joven insiste con tenacidad y su texto empieza a fluir como si en él hubiera encarnado la propia voz de Anouilh y a la vez ser tan bueno como el original. El cierre completa la parodia: no queda otra que atribuirla al maestro francés como una obra perdida con esta humorada exquisita de Marcos:

Ese diálogo, ¿lo leí en el magazine? ¿Lo inventé yo? ¿Nunca lo sabré?

El único que podría sacarme de esta duda es Jean Anouilh. Pero Anouilh es para mí como una estrella inalcanzable.

Por más que Meléndez diga que no, se trata de una obra maestra, y entonces ¿para qué seguir dudando? Tiene que ser efectivamente, de Anouilh. Yo no soy capaz de escribir nada que valga la pena.



 

 Anouilh, Jean , Teatro, tomo 5, La gruta, (1966), Buenos Aires, Editorial Losada.

Denevi, Marco, Reunión de desaparecidos (1977), Buenos Aires, Macondo Ediciones.

 

Ambos libros se consiguen usados a muy buen precio. Recomiendo especialmente el de Denevi, porque  incluye otros once cuentos, casi todos mejores que este, lo que no es poco decir.

Si alguien quiere ahondar en este “procedimiento” habitual de versionar cuentos de otros autores, sugiero la lectura de este minucioso trabajo de Rosa Pellicer: La narrativa de Marco Denevi: de la versión a la falsificación. Se van a llevar varias sorpresas con Rosaura a las diez y otras más.

https://ifc.dpz.es/recursos/publicaciones/36/11/15pellicer.pdf

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sábado, 7 de noviembre de 2020

Con el mismo cuento 61 - Sciascia, Camilleri

Añadir título

A cada cual, lo suyo (A ciascuno il suo), 1966, novela de Leonardo Sciasia (1921-1989).

La desaparición de Patò (La scomparsa di Patò), 2000, novela de Andrea Camilleri (1925-2017).

 

Fue Marcos Neuman, amigo y proveedor de libros difíciles de conseguir, el que llamó mi atención sobre el parecido de los dos relatos. Al darme el de Sciascia en español me comenta que lo leyó y, de inmediato, relacionó con el de su admirado Camilieri.

La cosa parece haber sido así: Camilleri admiraba a Sciascia a quien consideraba uno de sus maestros y decidió escribir algo como homenaje a su paisano. La inspiración le vino leyendo las líneas finales de A cada cual lo suyo, donde unos amigos comentan que la historia que acaban de protagonizar es igual que otra historia sucedida a fines del siglo XIX muy cerca de allí: un crimen develado, cuya resolución no conviene a nadie.

De modo que Camilleri recoge el guante 34 años después y reescribe la historia situándola en 1890 en... ¡Vigata!

Las dos novelas son versiones italianas del policial clásico con un toque sarcástico de policial negro. Una mezcla deliciosa de Conan Doyle con Borges, donde unos Sherlocks Holmes peninsulares develan los crímenes con astuta racionalidad y terminan enredados como en La muerte y la brújula.

 


En A cada cual, lo suyo hay un doble crimen: el farmaceútico y su amigo médico de un pueblo de Sicilia son muertos a tiros durante una excursión de caza. En los días previos el boticario recibió un anónimo amenazante al que nadie tuvo en cuenta y consideraron una broma. El Prefecto de Carabineros no tiene la menor idea de qué puede haber pasado y se barajan hipótesis diferentes, una más absurda que otra. Un profesor de literatura, amigo de las víctimas, inicia una minuciosa investigación a partir del único indicio cierto: el anónimo se hizo con letras recortadas del diario L’Ossevatore Romano (alcanza a leer al trasluz Unicuique suum, lema del diario del Vaticano) el cual sólo llega a tres o cuatro suscriptores.   Ahí empiezan a mezclarse la Cosa Nostra, un diputado comunista, la iglesia, un sobrino del Obispo y su bella prima Laura, esposa del médico asesinado.

El profesor Laureana avanza con firmeza en la investigación, resuelve el problema y, a la vez que consigue cierta ayuda de la viuda se enamora de ella. Pero Laura tiene otros planes y las cosas se complican para él.

A ciascuno il suo fue llevada al cine por Elio Petri, en Italia -1967, con Gian María Volonté e Irene Papas en los protagónicos. El título en español resulta gracioso: “Aún matamos a la antigua”.

 

La desaparición de Pató también ha sido traducida como Hipótesis sobre la desaparición de Antonio Patò, en este caso es uno de los relatos del libro Gotas de Sicilia.

Antonio Pató, gerente del Banco de Tricornia, desaparece misteriosamente durante unos festejos de Semana Santa, donde hace de Judas en las representaciones de La Pasión de Cristo. El autor va desgranando varias hipótesis sobre el suceso y sus posibles causas, algunas francamente delirantes. La rivalidad entre Policías y Carabineros agrega más confusión a la propia impericia de esas instituciones. Cuando muchos están convencidos de que se trata de un caso de cuernos vengados, o un castigo divino porque Pató siempre representaba el papel de Judas, el trabajo de la diputada Bellavia y el suboficial Giummaro, que en principio desconfían uno del otro pero luego tienen un acercamiento, descubre qué ocurrió y explica claramente los motivos. Sus armas han sido la perseverancia y el sentido común: ahora tienen la verdad en sus manos.

El informe presentado a las autoridades complica las relaciones entre Roma y Palermo y estamos ante un caso repetido: a quién le importa la verdad si nadie se beneficia con ella.

La scomparsa di Pató también fue llevada al cine, con dirección de Rocco Mortelliti,  en Italia - 2010, con Nino Frassica, Marizio casagrande y Alessandra Mortelliti, con guión del autor de la novela, del director y de Maurizio Nichetti.

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