miércoles, 16 de junio de 2021

Con el mismo cuento – 67 – Lars von Trier, María Zubiri

Un choque estelar destruye a La Tierra




Melancolía (Melancholia), 2011, película, libro y dirección de Lars von Trier.

Asteroide. Fin de un mundo imposible, 2021, obra de teatro de María Zubiri.

 

Las obras de hoy tienen muchos puntos en común: familias burguesas, integrantes conflictuados entre los que destacan dos mujeres ‒una con una seria depresión y otra epiléptica‒, enfrentan la inminencia del Fin del Mundo por la colisión con un cuerpo celeste. Las reacciones de cada uno consigo y con los demás forman la trama y el núcleo resolutivo de ambas piezas.   




La película de Lars von Trier comienza con un choque de planetas donde la tierra desaparece mientras suena el preludio y muerte de amor de Tristán e Isolda. Vuelve atrás y retoma el relato desde el casamiento de Justine (Kirsten Dunst) cuyo matrimonio termina antes del final de la fiesta de bodas.

La melancólica Justine entra en una seria depresión por lo que busca refugio en la señorial  casa de su hermana Claire (Charlotte Gainsbourg), que vive una vida aparentemente feliz con su pequeño hijo Leo y su marido John, aficionado a la astronomía.

Al estudiar la desaparición de la estrella Antares –ocurrida el día de la frustrada boda– John descubre que ha sido absorbida por otra mayor que se acerca amenazadoramente a La Tierra, aunque asegura que no impactará.

Claire no le cree, lee en internet que el choque es irremediable y entra en una crisis histérica. Parece que John estaba en lo cierto y Melancholia (así se llama el planeta) pasa sin colisionar. Todo es alegría y la vida parece volver a la “normalidad” pero John rehace los cálculos y ve que el planeta vuelve directamente hacia acá. Termino aquí, para no entrar en detalles, pero creo recordar que vuelve a sonar Wagner…


 

Asteroide. Fin de un mundo imposible. ¿Se aproxima el fin del mundo?  Un asteroide se dirige hacia la tierra. Los Milton invitan a cenar a su hija Monti que trae a su novio para presentarlo a la familia. La noche se torna especial e inesperada. Impulsados por lo inevitable, los Milton develan sus secretos más profundos.

Esto dice su autora, María Zubiri, en la gacetilla del Teatro Nacional Cervantes donde  la obra fue una de las 21 seleccionadas en el concurso realizado durante 2020/21 para ser representadas durante la pandemia.
No quiero abundar porque la reseña de Estela Gómez, que se puede leer en este enlace, es muy completa y precisa:

 https://culturadelserproducciones.jimdofree.com/2021/01/17/asteroide-fin-de-un-mundo-imposible/

Sólo agrego que leí (en comentario de Eugenia Guevara) que el nombre Monti (la hija de los Milton) era un homenaje al dramaturgo Ricardo Monti. Enhorabuena, pero habría que incluir un homenaje explícito a Lars von Trier, porque las coincidencias con su película son demasiadas. También vale decir que extender la analogía del Fin del Mundo a la pandemia es muy interesante y es mérito de la autora.

 

La obra se puede ver acá:

https://www.youtube.com/watch?v=EvpLiP82DuU

Autora:   María Zubiri

Dirección: Cecilia Meijide

Actores: Eugenia Guerty, Luis Machín, Camila Peralta, Julián Larquier Tellarini, Carlos Belloso.

La puesta es muy buena, la escenografía excelente y las actuaciones de Guerty y Machín, superlativas.

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sábado, 12 de junio de 2021

Con el mismo cuento – 66 – Apollinaire, Rumi, Quiroga

Cuentos con loros




Los loros, originarios de la India, llegaron a Roma vía Persia traídos por los griegos. Los cantaron Apuleyo, Plinio y Ovidio, admirados por su capacidad de imitar la voz humana, por los colores y, esencialmente, por ser exóticos. Son los protagonistas de los tres cuentos reunidos hoy. 

 

El bergantín holandés, 1907, cuento de Guillaume Apollinaire (1880-1918)

El loro pelado, 1918, cuento de Horacio Quiroga (1879-1937)

El mercader y su loro, antiguo cuento sufí/persa, atribuido a Rumi (1207-1273)

 

Empezaré por el de Apollinaire, también llamado El marinero de Amsterdam que es el que más me gusta, por varias razones: porque es un policial donde triunfa el asesino, porque no sobra nada -es tan perfecto como el crimen que relata- y porque nos engaña haciéndonos creer que es otra más de piratas con un loro sobre el hombro.

Dicho sea de paso, la idea de que todos los marineros y los piratas tienen un loro que habla es una creación literaria, posiblemente de Defoe, de donde la tomó Stevenson para La isla del Tesoro. A los marinos se les permitía traer en sus viajes de regreso las mercaderías que pudieran llevar consigo para venderlas libremente y hacerse de algún dinero extra. A eso se le llama (todavía hoy) pacotilla y en aquellos tiempos incluía animales exóticos como monos o loros, muy demandados en Europa.

 

El loro pelado de Quiroga usa un procedimiento antiguo: los tintes “humanos” del loro y el tigre que lo protagonizan. Hermosa su escritura y muy bien narrado, deja ciertas dudas si se lo lee como una fábula moralizante sobre la conducta.

Pertenece a los Cuentos de la selva, destinados a lectores jóvenes.

Si nos entregamos a su tono humorístico y algo aparatoso podemos disfrutarlo mejor y pensar las preguntas que nos deja: ¿qué es lo correcto ante la necesidad animal (y humana) de sobrevivir en el ambiente natural?, ¿cuál es el animal más depredador?

 

El mercader y su loro, es un cuento con el estilo y las sutileza del viejo arte de la narración. Podemos decir que, aunque incluye una conclusión moralista, es una hermosa historia que pone en valor una de las grandes aspiraciones humanas: la Libertad.

 

Los cuentos son cortos, se leen y disfrutan en minutos.

El bergantín holandés o El marinero de Amsterdam se puede leer acá:

(Mejor este título, que es la traducción directa del original: Le matelot d’Amsterdam)

https://aula.prepararte.com.ar/uploads/1595963083%20-%20EL%20BERGANTIN%20HOLANDES%20DE%20GUILLAUME%20APOLLINAIRE.pdf

En este enlace El loro pelado, de Cuentos de la selva, 1918:

https://ele.chaco.gob.ar/mod/book/view.php?id=66416&chapterid=1920

https://www.literatura.us/quiroga/loro.html

El mercader y su loro, aquí:

https://tucuentofavorito.com/el-mercader-y-su-loro-cuento-persa-para-sobre-la-libertad/




Si algún lector quisiera leer alguna cosa más larga, donde hubiera algún loro en papeles secundarios puede elegir entre las novelas que siguen. Las dos primeras, de piratas y la última, una biografía falsa y deliciosa. ¡Y me estoy olvidando de los loros de Fontanarrosa, vecinos de Inodoro Pereyra!

La  isla del tesoro, 1883, novela de Robert Louis Stevenson (1850-1894)

Robinson Crusoe, 1719, novela de Daniel Defoe (1660-1731)

El loro de Flaubert, 1986, novela de Julian Barnes (1946)

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viernes, 4 de junio de 2021

Con el mismo cuento 65 – E.T.A. Hoffman, Mary W. Shelley y Edgard A. Poe

Criaturas literarias, mecánicas, electrónicas, etc.    




La creación de autómatas reales y de ficción es tan vieja como el hombre. Tomó gran impulso a finales del 1700 y continúa hasta ahora. Las obras elegidas hoy son emblemáticas en varios sentidos: incluyen prodigios de la técnica y de la imaginación, todos inquietantes y tenebrosos.

 

            El hombre de arena, 1816, de E.T.A. Hoffman (1776-1822)

            Frankenstein, 1818, de Mary Wollstonecraft Goodwin Shelley (1797-1851)

            El jugador de ajedrez de Maelzel, 1836, de Edgard Allan Poe (1809-1849)



Empezaré por el último por ser el más gracioso y el que menos miedo me causa.

En 1770 el Barón Kempelen construyó un “autómata” para jugar al ajedrez al que apodaban el “Turco”. Consistía en un muñeco tamaño natural con un gran turbante, adosado a un escritorio con un tablero de ajedrez. El “Turco” jugó contra Napoleón, Catalina de Rusia y diferentes jugadores en escenarios de Europa y, desde 1824 en Estados Unidos donde le llegó su declive y el final, en un incendio en Philadelphia, 85 años después de su creación.

Durante años hubo controversias acerca del secreto de su funcionamiento hasta que Edgard Allan Poe descifró el enigma en este artículo, cosa que recién se pudo comprobar varios años después. Pero lo cierto es que Poe “le escupió el asado” al dueño/empresario, destruyó su credibilidad y precipitó su caída.

Empieza con un repaso de las máquinas y autómatas en boga, incluyendo la calculadora de Babagge y luego un análisis de lo que “debe” tener una máquina que juegue al ajedrez (que podría incluir hasta la actual Deep Blue de IBM). Continúa con un detallado análisis de “el Turco” y concluye que, sin dudas, a lo largo de su vida, tiene que haber incluido a ajedrecistas de nivel escondidos en el interior del escritorio. Esto, que no pudo comprobarlo, quedó en flagrante evidencia tiempo después, cuando el último, que era demasiado gordo, quedó atascado en el interior al concluir una partida y gritó para que lo sacaran.

El artículo de E. A. Poe se puede leer acá:

http://librodenotas.com/files/maelzel_poe.pdf

Y un excelente artículo sobre la completa historia del “Turco”, por Pau Pascual:

http://librodenotas.com/viajealajedrez/21496/el-turco-un-maravilloso-engano

 

En El hombre de arena, Nataniel, el protagonista, es un muchacho perturbado que estudia en Alemania, lejos de su familia. Tiene serios problemas derivados de fijaciones infantiles, de la dura muerte de su padre alquimista y las idas a dormir amenazado por mamá y papá con ser raptado por el “Hombre de arena”. Este es una versión más perversa de nuestro “Hombre de la bolsa”, que además de raptar niños les arranca lo ojos.

A pesar de tener una novia con la que mantiene un vínculo por carta se enamora de la hija de un profesor. Esta es, en realidad, una autómata construida por éste, presentada en sociedad por su perverso padre, que disfruta del “éxito” que le da el engaño.

Rescatado de la crisis por la comprensión familiar la locura vuelve a reiterarse y las complicaciones aumentan y complican.

Freud tomó este cuento como ejemplo en sus estudios de la angustia de castración y su relación los traumas infantiles en un trabajo llamado “Lo siniestro”. En 1963, Lacan, volvió al texto de su colega en su Seminario: “La Angustia”.

 

Lo pueden leer acá:

https://ciudadseva.com/texto/el-hombre-de-arena/




El Dr. Víctor Frankenstein, con sus conocimientos de medicina y alquimia logra armar un humanoide con partes de cadáveres y darle vida. El engendro desaparece y comienzan una serie de muertes, no esclarecidas entre sus afectos cercanos. Víctor sospecha que el asesino es su criatura y éste se lo confirma en un encuentro casual: el motivo es que no encuentra compañía debido a su fealdad (¡la única persona que lo acepta es un ciego!) por lo que le pide que le haga una compañia para mitigar su soledad. Víctor se niega, temeroso de que la pareja quede más fuera de su control todavía y el engendro escapa prometiendo venganza.

El Dr. Frankenstein inicia una cacería en pos del monstruo por agua y tierras del ártico y muere en el intento. El capitán del barco trae de retorno su cadáver y se sorprende un día al escuchar una persona llorando en el camarote sobre el cuerpo inerte.

Ya pueden imaginarse quién es.

¿Hace falta algo más para reiterar la inmensa admiración por el talento de Mary Shelley?

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domingo, 30 de mayo de 2021

Con el mismo cuento 64 – Anahí Ribeiro, François Ozon, Luigi Pirandello, Jean Anouilh,…

Los autores “escriben” la obra durante la representación y participan en ella.



Lo sutil del desamor, 2021, obra de teatro de Anahí Ribeiro, (1974).

En la casa (Dans la maison), 2012, película de François Ozon*, (1967).

El murciélago (Il pipistrello), 1920, cuento de Luiggi Pirandello, (1867-1936)

La gruta, (1958), obra de teatro de Jean Anouilh (1910-1987)


*Adaptación libre de la novela El chico de la última fila, de Juan Mayorga.

 

Empezaré por lo que debería ser el final: todo este artículo tiene por objeto recomendar calurosamente que vean Lo sutil del desamor que se está dando por el canal de youtube del Teatro Nacional Cervantes. Clic en este enlace: https://m.youtube.com/watch?v=vGWOGJ19iI8




Las piezas de hoy muestran, con claridad, que se puede tener una temática común y, a la vez, mantener la singularidad que hace únicas a las obras de arte. Que los temas pueden abordarse siempre con aires nuevos y con “otra vuelta de tuerca”.

En todos estos casos los autores participan en las obras, metidos entre los actores, tratando de encontrar y mostrar –cada quien a su modo– la verdad ambigua y oculta de los textos y los personajes.

Todo comenzó como una disputa entre el teatro convencional y el de ruptura que Pirandello encabezaba. Otra forma de la discusión entre “realidad” y “ficción”. Pero las personas nos morimos y los personajes no. Para escapar al imprevisible camino de la vida convirtamos al escenario en la vida real. Ese paso se da, maravilloso, por parte de autores, actores, y demás involucrados en el proceso creador de estas ficciones.



En Lo sutil del desamor una pareja intenta escribir juntos, a 4 manos, una última obra de amor. La interacción entre ambos y con los personajes va tejiendo y destejiendo esperanzas y recuerdos, mostrando lo imposible y el dolor de las rupturas amorosas. Los espectadores disfrutamos los pasos de comedia/tragedia como naturales. Sobresale nítidamente una economía general que la dirección de Paula Marull aplica desde el texto a las actuaciones, pasando por la escenografía, luces, música, etc. y hace que todo funcione a la perfección. A punto tal que, por momentos, tuve la impresión de que se podía seguir recortando y economizando hasta que quedaran sólo tres o cuatro cosas y, aún así, la seguiríamos apreciando.



En En la casa, un profesor de literatura alienta a un alumno de secundario a escribir. Empieza hablando sobre su mejor amigo y deriva en una especie de folletín semanal sobre lo que va encontrando en la casa de éste. El juego se pone perverso cuando la escritura aborda al matrimonio de los padres de su amigo y al del profesor. El film sigue, contemplando las distintas variantes que la escritura va proponiendo; distintas salidas a situaciones donde es imposible distinguir entre si se trata de hechos reales o ficción imaginada por el novel escritor. Hay preciosas referencias a otros autores y otras películas que completan el juego de la “realidad” de la creación artística.

 

El murciélago es un cuento corto que Pirandello escribió poco antes de Seis personajes en busca de autor, y contiene el germen de esta y el tema que obsesionaba al autor: realidad vs ficción. 

Faustino Perres, autor en vísperas de un estreno que imaginaba un éxito, ve derrumbarse todo porque en los ensayos aparece un murciélago desde el techo del teatro y la actriz, llena de miedo, se niega a salir a escena. La convencen, comienza la función, pero el bicho reaparece y la chica se desmaya. El público aplaude a rabiar tanto realismo, al punto que el empresario y ella quieren que el autor incluya al murciélago en la obra para las próximas funciones. Convencido de que el público aplaudía la realidad no su obra, el escritor se niega.

 

De La gruta ya hemos hablado en Con el mismo cuento 62.

jueves, 27 de mayo de 2021

Mi encuentro con la historia antigua

 


En 1972 fui por primera vez a pasar unas cortas vacaciones a una pequeña casa de campo de amigos en Tomils, Suiza. Tomils es una villa cercana al pueblo de Thusis por el cual fluye el Rin como un arroyito y se encuentra en el Cantón de los Grisones en la Suiza Alemana, rodeada por Austria en el este e Italia al Sur. En esa ocasión –y en posteriores visitas–, descubrí la cuarta lengua oficial suiza, llamada Romansh o en castellano, Romanche. Este descubrimiento fue accidental, ya que como no hablo alemán me intrigaba ver carteles que parecían escritos en una lengua latina, e inclusive al escuchar hablar a los lugareños a veces lograba entender de qué hablaban.

 

Aprendí entonces que Thusis es el punto final de uno de los principales pasos de los Alpes entre Italia y Suiza, y que fue usado cuando 60 años A.C. Julio Cesar y sus legiones invadieron esas tierras camino a la conquista de “las Galias”, que hasta hoy se la conoce como “Vía Mala” por lo estrecha y dificultosa.

 

Como era su costumbre, los romanos imponían su idioma y costumbres a los locales, y así nació una nueva lengua resultado de la combinación del latín vulgar, que hablaban los soldados y colonos romanos Se cree que el romanche se originó alrededor del año 15 antes de Cristo cuando los romanos conquistaron Rhaetia, lo que ahora es el Cantón de los Grisones. Con mi muy olvidado latín de la escuela secundaria, y algo de francés e italiano, este idioma era mucho más amistoso para mí que el alemán.

 

Varios años después, en otra visita a Tomils, acompañé a mi amigo a una estación de servicio. Allí vi, pegado en un panel, un anuncio de un concierto coral escrito en romanche. No recuerdo el texto completo, pero si el encabezamiento, que era el siguiente:

 

“IL 6 DE ZERCLADUR AS 15.40 URA...........”

 

y continuaba describiendo los detalles del concierto coral. Me intrigó inmediatamente la palabra “Zercladur”, pero ni mi amigo ni el amable empleado de la estación de servicio me pudieron explicar su significado. A último momento vino otro cliente que el empleado identificó como residente local, a él recurrimos. Miró el afiche y empezó a contar en voz alta en romanche “Januar…..Mai, Zercladur, Fanadur, Avust, September..” y nos dijo triunfalmente: ¡es el mes de Junio!

El final de la anécdota es que averiguamos que “Zercladur” y “Fanadur” eran los nombres originales de los meses Junio y Julio, que años después se cambiaría para honrar a Julio Cesar, y así lo conocemos actualmente nosotros. Con esa mezcla de idiomas e historia, el Romanche mantuvo los nombres de los meses que les habían enseñado cuando los invadieron…

 

Jorge Kitroser, 2021




Cuando escuché esta historia quedé maravillado y le pedí al autor que la escribiera y me permitiera subirla a La Pulpera. La idea de un dialecto que se pierde lentamente y que guarda constancia de tiempos pasados, cuando nuestro julio todavía no era Julio, me resulta tan desoladora como inquietante y atractiva. De modo que está aquí: "Perchè non tutto vada perdutto", como dice el dicho italiano.

El Pulpero

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sábado, 22 de mayo de 2021

Títulos repetidos 17 - La nariz

 


 

Nicolás Gogol y Ryünosuke Akutagawa













La nariz, 1836, Nicolás Gogol (1809-1852). Aunque Don Nikolai era propietario de una napia considerable este cuento pertenece a la literatura fantástica y confronta, precisamente, la realidad con la percepción, las alucinaciones y demás elaboraciones que hacemos sobre lo que vemos. Nos enfrenta a la inquietante y misteriosa naturaleza de las cosas que imaginamos y no conseguimos racionalizar.


La nariz, 1916, Ryunosuke Akutagawa (1892-1927). Este cuento corto satírico está basado en otro del SXIII, de los primeros de la literatura japonesa. Con fino humor satiriza el egoísmo y la vanidad a través de una crítica de la enseñanza que se imparte en los templos.



La nariz ha sido uno de los órganos más frecuentado por los literatos, generalmente con intensiones de provocar risa o satirizar actitudes: Cyrano, Pinocho, estos cuentos.

Ambos son cortos y se leen de un tirón.

El de Gogol fue parte de su producción en San Petersburgo donde se ocupó varias veces de ridiculizar el endiosamiento de las jerarquías burocráticas. Su humor absurdo critica sin piedad la organización social basada en una despiadada lucha por ascender y muestra lo grotesco que resulta, al mirarla desde “la vereda de enfrente”. La dosificación de lo real y de lo fantástico crea una increíble sensación de verosimilitud.

El de Akutagawa, uno de los primeros que escribió, fue publicado originalmente en una revista literaria de Tokio.  A partir de allí fue un escritor muy reconocido y posteriormente olvidado. Rashomón, llevado al cine en 1950 por Kurosawa, lo volvió a las primeras planas años después de su muerte.

La vanidad lleva a un monje a someterse a un proceso de reducción de su nariz (lo que hoy sería una cirugía estética). Logrado el objetivo sus compañeros se ríen y burlan de él mucho más que antes, cuando tenía un tamaño monstruoso.

 

 

 

La nariz, de Gogol, en estos enlaces:

https://ciudadseva.com/texto/la-nariz/

https://escueladeruso.com/wp-content/uploads/2015/09/Gogol-Nicolai-La-Nariz.pdf 

La nariz, de Akutragawa, acá:

https://ciudadseva.com/texto/la-nariz-akutagawa/

https://www.literatura.us/idiomas/ra_nariz.html

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jueves, 13 de mayo de 2021

Con el mismo cuento 63 - Conti, Gorostiza, Dayub

Sueños y deseos, el sentido de la vida.



Ad Astra,1964, cuento de Haroldo Conti, (1925-1976).

El acompañamiento, 1981, obra de teatro de Carlos Gorostiza (1920-2016)

El amateur, 1997, obra de teatro de M. Dayub, (1960).

 

El tema central compartido es el intento de concretar los deseos como modo de superar las dificultades y cambiar la realidad por otra, soñada, que la trascienda.

El gran mérito de El amateur es haber sintetizado con eficacia y en un lenguaje simple y llano, fácil de entender por los espectadores, una serie de mitos e ideas que definen al ser humano en general y al argentino en particular.

     Artistas vs realistas (Sensibles de Flores vs Refutadores de Leyendas, según Dolina)

     El mito de Ícaro-Dédalo.

     El volar como salvación/liberación/rebelión

     Los gustos hay que dárselos en vida

     La amistad masculina, cada uno con sus sueños frustrados a cuestas.

     ¿Conseguir un récord que lo “salve” (el golpe de suerte) o la lucha es contra uno mismo?

     Todo se consigue si ponemos el empeño necesario.

     De las encerronas se sale por arriba

 


Ad Astra  es uno de los cuentos de Todos los veranos. El protagonista es un inventor pueblerino que trata de hacer un dispositivo para volar como los pájaros. Después de un primer fracaso, lo mejora y tiene éxito, pero los testigos no son confiables: dos niños, un loco, un viajante desaparecido y un médico borracho. Todo se dirime en una polémica en el diario local, en realidad otra muestra de la grieta que separa a los que están a favor y en contra del proyecto. Las fuerzas “razonables” del pueblo logran que, para homologarla, la hazaña se repita en la Fiesta de Unione e Benevolenza. La prueba fracasa, Basilio cae sobre el techo de un hotel pero haber hecho el intento lo hace sentir vivo.




El acompañamiento, representada en el primer Teatro Abierto, tiene dos personajes, Tuco y Sebastián. Tuco, obrero próximo a jubilarse decide largar todo y cumplir con una “asignatura pendiente”: ser un reconocido cantor de tangos, vocación que abandonó para ser un engranaje más en la vorágine cotidiana. Para eso se encierra en el altillo de su casa, aislado de su familia. Pasa todos  los días vocalizando, repasando tangos (¡Viejo smocking!) y esperando el acompañamiento; un par de guitarristas que un compañero de laburo, como broma, le ha prometido enviarle asegurándole un triunfo en la televisión.

A rescatarlo, la familia envía a su amigo Sebastián, dueño del boliche y como tal, “emprendedor independiente”.

El diálogo entre los personajes antagónicos, uno soñador hasta el delirio y el otro aferrado a las cosas cotidianas, no consigue revocar la decisión ni devolver a Tuco a la “normalidad”, sino, hace reflexionar a Sebastián sobre el verdadero valor de los sueños, de que la vida consiste en eso: en la absurda alegría de tratar de concretarlos.

 


En El amateur hay también dos personajes, Lopecito y Pájaro, dos marginales con el peso de sus vidas y frustraciones a cuestas: Lopecito con la de ser bailarín profesional de tango y Pájaro con batir un récord mundial de permanencia en bicicleta. Con Lopecito como entrenador y Pájaro pedaleando, intentan la hazaña. Mientras pasan las horas los diálogos repasan aquellos mitos e ideas que son la base de nuestra identidad. El sueño está a punto de cumplirse, un relator deportivo va describiendo el triunfo. Lopecito recibe al Pájaro exánime en la meta y este sale volando.

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lunes, 8 de febrero de 2021

Títulos repetidos 16 - El buen soldado

Jaroslav Hašek, Ford Madox Ford


 

El buen soldado Švejk (Antes de la guerra; En cautiverio), 1912, 1917,  Jaroslav Hašek.

El soldado Švejk con su torpeza, su obediencia ciega al Emperador y su interpretación literal de las órdenes e instrucciones, es el arma terrible que derrumba por el absurdo (y el humor) el sistema militar del Antiguo Régimen.

Ha inspirado una legión de continuadores: ¿recuerdan MASH, la película sobre la guerra de Vietnam; Mr. Bean; la serie Fawlty Towers; nuestro Carlitos Balá y Canuto Cañete? La lista sería interminable.

Hay un episodio en que queda a cargo del polvorín, con las consecuencias que ustedes pueden imaginar, hasta que termina destinado a la sección aeroplanos: tres zepelines, 18 globos y 5 aviones.

Durante  una misión, a 826 m de altura, el motor deja de funcionar: “-A sus órdenes oficial. Le informo que nos hemos quedado sin gasolina… olvidé llenar el depósito. … Le informo que caemos hacia el Danubio…  pero que hoy hemos batido un record de altura.”

En 1927, unos amigos alemanes hicieron una versión teatral de La aventuras del buen soldado Švejk ; la adaptación estuvo a cargo de Bertolt Brecht.


 

 

El buen soldado: historia de una pasión, 1915, Ford Madox Ford.

Transcurre antes de la Primera Guerra Mundial y a través de la amistad entre dos parejas, una norteamericana y otra inglesa, va pintando la decadencia de una sociedad que, en poco tiempo, desembocaría en los años locos. 

Un narrador único, John Dowell, cuenta la historia. Es, a la vez, uno de los protagonistas y su punto de vista poco confiable crea un clima muy desapacible. Con este artificio, considerado novedoso en su ocasión, el autor consigue involucrar  al lector en un rol particularmente activo.

Mientras analiza en detalle el matrimonio como institución en la Inglaterra de finales del siglo XIX, los casamientos arreglados, las infidelidades, el ocultar y desconocer los propios sentimientos, va dando muestras del inevitable derrumbe del Imperio. En paralelo describe un triángulo que no me atrevo a llamar amoroso, donde el cuarto en discordia, el cónyuge engañado y último en enterarse, es el mismo narrador.

 

Las dos obras tienen estilos y temáticas completamente distintas: una es una sátira humorística y la otra una novela pulida hasta ser casi trágica. A pesar de eso hay muchos puntos en común empezando por la calidad, que hace muy agradable ambas lecturas, y siguiendo por el indudable clima de anticipo de un mundo que se despedaza ante la guerra inminente.

 

   

Jaroslav Hašek, (Checoeslovaquia, 1883 – 1923), escritor en lengua checa, sirvió en el ejército austrohúngaro hasta 1915 cuando se pasó a las filas de los revolucionarios rusos. Regresó a Praga en 1921 después de ocupar cargos importantes en el Ejército Rojo. Con sus experiencias previas a la Primera Guerra Mundial creó, hacia 1912, un personaje de humor satírico, el soldado Švejk, que se convirtió en ícono del antimilitarismo.

Las aventuras de Švejk fueron apareciendo en panfletos, cuentos y folletines y confluyeron en unas novelas que no alcanzó a terminar cuando regresó de Rusia, pues murió poco después.

 

 

Ford Madox Ford, (Surrey, Inglaterra, 1873 - Francia, 1939), editor y novelista con una obra vasta entre las que se destacan El buen soldado (1915) y la tetralogía El final del desfile (1924-1928).

De padre alemán y madre inglesa, miembros de la aristocracia y la elite intelectual, borró el apellido de su padre por el de su abuelo inglés para evitar los sentimientos anti alemanes en boga en la Inglaterra posterior a la Primera Guerra. El asunto lo afectó hasta el punto de abandonar su país en 1919 para radicarse en Francia.

Cuando empezó a escribir El buen soldado  tenía 40 años y había elegido otro nombre para su novela: La historia más triste. El título final fue sugerido por su editor.

 

 

El buen soldado Švejk antes de la guerra, Jaroslav Hašek, Prólogo de Albert Lladó, La fuga ediciones, Barcelona, 2016

 


El buen soldado: historia de una pasión, Ford Madox Ford, prólogo de J.M.Coetzee, El hilo de Ariadna, Buenos Aires, 2015.

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miércoles, 2 de diciembre de 2020

Ibsen - Solness, el constructor

Solness, el constructor

Drama teatral de Henrik Ibsen (1828-1906),  escrito en 1892

 

Fue la primera obra que escribió Ibsen cuando regresó a su patria, luego de un exilio voluntario de 27 años. Casi autobiográfica, es un catálogo de las obsesiones y las culpas que arrastraba desde siempre, agravados por los problemas y dificultades que le planteaba la vejez. Tenía entonces 63.

Pero el Biggmester Ibsen* era tan grande que tanto los personajes principales (Solness, su esposa Alina y la jovencita Hilde Wangel) como los secundarios tienen suficiente riqueza y matices para admitir muchas lecturas y contradicciones. Y la pieza continúa soportando airosa el paso del tiempo.

 

Algunos aspectos están tratados con tanta ingenuidad que es un festín para una mirada psicoanalítica.

Si lo que interesa es la mirada clásica sobre las obras de Ibsen, en este enlace pueden ver un resumen de G. Lanza que recorre la trama en detalle: https://www.criticadelibros.com/drama-y-elemento-humano/el-constructor-solness-henrik-ibsen/


 

Pero si intentamos  una lectura actual, sobresalen de inmediato dos aspectos evidentes. Uno: la obra es otra versión de Fausto, en la que  el diablo es una mujer demoníaca y depredadora.  Solness rejuvenece vivificado por la presencia inquietante de Hilde, ángel y demonio a la vez.

Dos: la otra cuestión, es el abuso sexual, que va desde la seducción de una niña de 12 años (Solness tiene 30 años más que Hilde cuando ocurrieron los sucesos por ella evocados) a la exaltación del rapto y violación de mujeres en las sagas vikingas.

Por eso creo que su obra es revolucionaria a pesar de él mismo.

Él, cuya propia conducta no era precisamente virtuosa, termina siendo un símbolo del feminismo y de la lucha de las mujeres por sus derechos. Esto tienen los grandes escritores: su mirada es tan clara y descarnada que la misma narración nos muestra más de lo que somos capaces de ver. Harold Bloom, en El canon occidental, lo sintetiza así: Al igual que Shakespeare, Ibsen poseyó el misterioso don del verdadero dramaturgo, que es capaz de prodigar a un personaje más vida de la que él mismo posee.

 


* El título original, en noruego, es Byggmester Solness

La caricatura de Ibsen es de Olaf Gulbransson

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