viernes, 1 de octubre de 2021

Mauricio Kartun - Elogio del reciclado

LA MADONNITA, Comentarios a los comentarios del autor

 


“Angustia del creador que busca el secreto alquímico, esa piedra de toque que hará de la basura oro. O impulso del juntador compulsivo”. Así empezó MK cuando le preguntaron sobre La Madonnita y le pidieron que hablara sobre los materiales con que había hecho su obra.

Comparto y disfruto esa pulsión de encontrar-separar joyas perdidas o diamantes ocultos en obras admiradas y olvidadas en el arcón de la memoria. Después, esta parte no me toca, los grandes creadores las engarzan y construyen cielos nuevos con ellas.

Quiero aquí, con la manía de un coleccionista, discutir afectuosamente con el autor acerca del origen de algunos “ingredientes” que, nos cuenta, ha usado en la preparación; de si el carburador ese era de una Siambretta o no, de si tal cosa era de Arlt o de Onetti o de Quiroga, de si las fotos porno…

 

Es un atrevimiento de mi parte. Él no está acá para dar su punto de vista. Además, si lograra mostrarle la numeración borrada de la escopeta o el número de catálogo de la pieza que le falta, debería, como mínimo, pagarme un café. Y lo más absurdo es que, tal vez, ambos tengamos razón.

Daniel Salzano explica impecablemente esta aparente incoherencia. Relata el encuentro con un compañero del secundario que no ve hace muchos años: “Le pregunto a Arturo si sigue coleccionando estampillas y me dice que él nunca coleccionó estampillas. Y lo peor es que los dos tenemos razón”.

 

Acuerdo con el autor en que el tema central de la obra es la difícil relación de los varones con las mujeres, con el cuerpo de la mujer y la casi imposible relación con él/la otra, a partir de la concreción del deseo sobre un cuerpo idealizado/representado/imaginado y fugaz.  Pero no menos importante, me parece, es esa idea de vencer a lo fugaz (y a la muerte) a través de la fotografía, casualmente, otra representación.

Es allí donde, pienso, está el mayor proveedor de “ingredientes” de La madonnita: en Quiroga y sus cuentos La cámara oscura y El retrato. No en Arlt o, en todo caso junto con él, como proveedor de prostitutas y porno, me parece que está el Onetti de Un sueño realizado, El infierno tan temido y Juntacadáveres. Resulta muy llamativo que, en la obra de Kartún, el tercero en discordia con Hertz y Basilio sea un uruguayo, llamado “el lenguaraz oriental”.

 

También me parece que hay en Hertz, uno de los protagonistas de La madonnita, un claro eco del Kelvin de El retrato de Quiroga, ambos fotógrafos, por añadidura. 

Hacia el final de El retrato, Kelvin (¿Hertz?) cuenta que meses después del fallecimiento de su novia la empezó a olvidar y cuando revelaba sus fotos la imagen aparecía pálida y muerta. En La madonnita ‒en el cuadro II, Carnevale‒, cuando Filomena se escapa con su amante uruguayo, Hertz dice que todo el brillo de la vida se apaga, y al revelar las fotos su imagen aparece opaca, “como una materia sin vida”. El único recurso que le queda es buscar su imagen, reflejada en los ojos de Basilio, pareja de Filomena en las sesiones de fotos porno.

 

Así como en La cámara oscura el fotógrafo toma una foto del cadáver que quedará como algo vivo para sus familiares, al final, Basilio posa para Hertz en un intento de hacer una toma de la imagen que todavía tiene en sus ojos. Los dos quieren eternizar a Filomena, que la imagen obre el milagro de rescatarla de la muerte: el disparo del flash, el instante, en apariencia, perpetuo.

Más allá de quiénes, cuántos y en qué medida acudieron como musas en ayuda del autor, la obra es deliciosa, echa luz con piedad sobre un tema espinoso y abre el diafragma para que cada quien ilumine, a voluntad y en detalle, lo que quiera ver más nítidamente.

 

Para terminar, quiero agregar un homenaje al chatarreo literario: a la intertextualidad, al rescate, a la influencia o como quiera llamarse al hecho de celebrar obras admiradas, las “fatalidades de la afinidad” como les decía Raúl González Tuñón. Es decir, quiero hacer un homenaje al homenaje evocando la obra que me parece más ajustada a la idea de celebrar a los que ya transitaron estos caminos: Una soledad demasiado ruidosa de Bohumil Hrabal. El protagonista es un reciclador de papel que prensa y hace fardos con libros cuyo destino es ser materia prima para volver a fabricar papel y cartón.

. 

lunes, 27 de septiembre de 2021

Cartas que no llegaron -3-



Interrumpiremos (por ahora) el tema de estas cartas reuniendo otras tres obras, la primera de las cuales podría ser considerada la más emblemática del tipo; a pesar de la opinión contraria de un amigo que considera que, si hay una carta que no debe haber sido leída por quienes corresponde, esa es la Carta de las Naciones Unidas…

 

            Carta al Padre, 1919, de Franz Kafka (1823-1924)

Cartas de París  (Depuis qu'Otar est parti), 2003, película dirigida por Julie Bertucelli.

            Hijo de hombre (capítulo 7), 1960, novela de Augusto Roa Bastos (1917-2005)

 

 

Carta al Padre, la carta más leída de los escritores del SXX no llegó a destino. No podía hacerlo porque no fue enviada, ni siquiera entregada en mano. Kafka la escribió en noviembre de 1919, era bastante larga para carta, tenía más de 100 páginas escritas a mano. El bueno de Franz se la dio a la madre, para que a su vez esta se la diera al padre, pero la mami se la devolvió y la misiva terminó en manos de una amiga a quien K. se la regaló.

En ella hacía un repaso de las pésimas relaciones que habían tenido a causa de la excesiva rigidez y el autoritarismo con que el tipo manejaba las relaciones familiares. Parece que era un júpiter tunante y la mejor prueba es que nadie se atrevió siquiera a darle el escrito donde le cantaba las cuarenta. Parece el final de “Asamblea de ratones”, de Lope de Vega: – ¿Quién de todos ha de ser / el que se atreva a poner / el cascabel al gato?





En Cartas de París el inmigrante georgiano Otar, obrero de la construcción en Francia, envía cartas –y algo de dinero– a su familia en Tiflis, la capital. Las tres mujeres: la joven Ada, Mariana su madre y la abuela Eka comparten una vida dura y a la alegría de esos envíos. Pero Otar tiene un accidente fatal y no se animan en decírselo a la anciana. Continúan ellas escribiendo las cartas, lo que termina cambiando sus vidas. Un drama de la inmigración que ya estaba a la vista hace muchos años.

 

 

En Hijo de hombre las cartas son lo de menos, la novela es una de las más bellas maneras de conocer la grandiosa y trágica historia del pueblo paraguayo. Y de paso aprender algunas cosas del idioma guaraní, con su musicalidad y el milagro de su dulzura.

En el capítulo 7, Destinados, Miguel Vera narra sus cuitas, y las de otros presos, en el Penal de Peña Hermosa a orillas del Río de las Coronas (nombre original del Paraguay).

Allí Jiménez escribe largas cartas que nunca envía a su mujer. Justamente su estadía en esos pagos se debe a que mató a uno que se había enganchado con ella…

Si prefieren las artes visuales, les comento que fue llevada al cine por Lucas Demare, en 1961, con un elenco extraordinario: Olga Zubarry, Francisco Rabal, Carlos Estrada, Francisco Herrera, Adolfo García Grau. Acá se llamó Hijo de hombre pero en otros países fue titulada La sed.

. 

viernes, 17 de septiembre de 2021

Cartas que no llegaron -2-



 

Seguimos con 3 obras basadas en cartas cuyo destino fue incierto o no alcanzado:

 

            Cartas a Goya, 2019, mezcla mestiza de novela gráfica/epistolar de Lorenzo Lolo Amengual

Olga, 2018, novela de Bernhard Schlink

            Herzog, 1964, novela de Saúl Bellow (1915-2005)


 

Cartas a Goya es una selección de 25 misivas al pintor que incluyen, además, 25 copias de Caprichos originales y 25 “versiones actualizadas” hechas por Amengual. El autor ha escrito unas 82 cartas al pintor casi doscientos años después de su muerte. Al ser consultado -confieso que con sorna- por mí, acerca de si Don Paco las había contestado, recibí esta repuesta: “No ha contestado ninguna pero tengo indicios de que las ha leído a todas. Las ha respondido con otros Caprichos”.

En síntesis, una deliciosa muestra de humor, curso de bellas artes y recorrido por los monstruos que acompañaron a los autores, curiosamente tan actuales a pesar del paso tiempo.



 

Olga es la historia de una gran mujer, humilde, que se enamora de alguien de una clase social superior, por lo que deben mantener su amor entre la clandestinidad y la distancia. Sobrevive a dos guerras mundiales y muere en forma llamativamente temeraria.

Narrada en tres partes, la primera por un narrador omnisciente, la segunda en primera persona por un joven de una casa donde ella trabajó en quehaceres domésticos, y la tercera, la más interesante en su relación con el tópico que estamos viendo, en forma de cartas. Cartas que envía durante años a su amado Herbert, sin respuesta y donde ella, que termina vieja y sorda, muestra su inmensa capacidad de resistir.

“Es una historia de amor que se desarrolla en el interior de las sombras de la historia de Alemania”, dice el autor. Tal cual: Herbert entra en el ejército y se mete en cuanta expedición colonialista puede; la última al Ártico, donde encuentra la muerte. El hijo colabora con el nazismo. Justamente a ella, a la que le cuesta tanto todo, le toca un mundo así, del cual, aunque quisiera, resulta imposible desprenderse.

 

No he leído Herzog, pero está señalada como un ejemplo paradigmático de este grupo. Y así parece, está escrita como un montón de cartas que el bueno de Moses Herzog escribe a dios y a María Santísma (incluso tiene a Spinoza y a Nietzche entre sus destinatarios) pero no las envía. 

No pude resistir la curiosidad y di una pasada a varias de sus páginas: están llenas de frases y pensamientos que se podrían poner en un cuadrito pero, personalmente, el tema del judío norteamericano culposo me tiene harto. Sobre todo después de leer a Philip Roth o ver las pelis de Woody Allen, ambos insuperables (aunque Herzog sea anterior).

De todos modos, y sacando el aire autobiográfico de la novela, el tipo obtuvo el Premio Nobel en 1976 y es considerado uno de los autores más relevantes de de su tiempo.

 

Continuará…

.

viernes, 10 de septiembre de 2021

Cartas que no llegaron -1-


Las cartas han sido siempre piezas muy utilizadas en la literatura. Además de base de muchas historias su uso como técnica narrativa ha constituido un género propio: el intercambio epistolar entre autores consagrados. Las leemos como un modo de conocer el “verdadero” rostro, su pensamiento íntimo.


Aquellas que no llegaron a sus destinatarios me resultan las más interesantes. Cualesquiera que fueran las causas, podemos agregar a sus contenidos nuestras fantasías sobre los caminos que podrían haber tomado vidas e historias en caso de haber sido recibidas.


Seguidamente van algunas obras donde el tema de hoy está como protagonista. A lo mejor algún lector recordará otras o películas con cartas que no llegaron. Agradeceré que las pongan en los comentarios.



El otro hijo, 1905, cuento de Luigi Pirandello.

Una madre siciliana, analfabeta, está desesperada. Sus hijos emigraron a América hace 14 años y no se comunican con ella. Cada ocasión en que otros jóvenes emigran se hace escribir una carta que les envía pero el resultado es siempre el mismo y sigue en la pobreza, con su dolor, batallando contra el destino.

Llegó al cine, es el primer cuento de Kaos, la conmovedora película de los Hermanos Taviani.

Lo pueden leer acá:

https://www.literatura.us/idiomas/lp_hijo.html




El corazón es un cazador solitario, 1940, novela de Carson Mc Cullers.

El protagonista, John Singer (¡cantor!) es sordomudo, aunque sabía hablar lo ha olvidado y no desea hacerlo. Su obeso amigo también lo es. Entre ellos hablan por señas. Los demás personajes “conversan” con John y salen convencidos de lo enriquecedor del diálogo y de que “es el que mejor los entiende”.

Para completar el grotesco, Singer escribe cartas que no envía, a su compañero que no sabe leer.

Resumiendo, a la idea del amor romántico la autora opone, desde el título, la suya: estamos solos en la búsqueda imposible del otro.

Otro personaje, Mick, aporta un poco de aire a tanta asfixia: quizá la música sea el camino para la comunicación.

La novela empieza con el armisticio de 1918 y termina cuando se desata la 2ª Guerra Mundial. La segregación racial, la marginalidad, el amor, la búsqueda de justicia van pasando como temas de una gran suite orquestal.

También fue llevada al cine, en 1968, dirigida por Robert Ellis Millner, con Alan Arkin como John Singer.




Boquitas pintadas, 1969, novela de Manuel Puig.

En Boquitas también hay cartas que no llegaron… a su destinataria. Son las que Nené escribe a la mamá de Juan Carlos, interceptadas y leídas por Celina, su hija (a la que Nené considera una “víbora”). Celina responde las cartas haciéndose pasar por Doña Leonor, llegando incluso a reenviar alguna, que incluye confesiones, al marido de Nené, complicando al matrimonio.

Fue llevada al cine, en 1974, por Torre Nilsson, con Marta González y Alfredo Alcón en los papeles de Nené y Juan Carlos.

 

Continuará…

.

domingo, 5 de septiembre de 2021

Con el mismo cuento 68 - Final

La larga cadena



Más allá del olvido, la película de Hugo del Carril, adaptación de la novela Brujas la Muerta (también base de la ópera La ciudad muerta de Korngold y Schott) fue de inmediato señalada por “sus parecidos con Rebeca”, la película de 1940 dirigida por Hitchcock. Para Guillermo Cabrera Infante la acción implicaría, a su vez, “cien años de perdón” pues “la novela Rebeca de Daphne Du Maurier, en la que está basada la película del mismo título, es un calco de La sucesora de la brasileña Carolina Nabuco”. Juan Pablo Csipka da los detalles en su artículo:

https://www.pagina12.com.ar/361374-mas-alla-del-olvido-la-pelicula-de-hugo-del-carril-que-se-ad

donde se explaya sobre el asombroso parecido de la película de Hitchcock Vértigo con Más allá del olvido, anterior, de Hugo del Carril. Una lectora fiel y cinéfila, S.M.P., ha señalado que Más allá del olvido, además de los parecidos con Rebeca, tiene escenas calcadas a Luz de gas, película de 1944, dirigida por George Cukor con Ingrid Bergman y Charles Boyer. Agrego aquí su contribución.

Todo comienza porque Sudores fríos, la novela en que se basó Vértigo, es una evidente recreación/actualización de Brujas la muerta no advertida por los  realizadores.


El tema de la fijación/enamoramiento de una persona que encarna a otra, ya muerta, estaba de moda a fines del SXIX. De la misma época que Brujas la muerta de Rodembach era Halma, de Benito Pérez Galdós, novela en la que está basada (libremente) Viridiana, la película de Buñuel que logró la Palma de Oro de Cannes en 1977 (junto a su pedido de Excomunión por parte del Vaticano) y se llevó puesto al Ministro de Cine de Franco.

Don Jaime, aristócrata español vive, solitario, en su hacienda desde la muerte de su esposa, el mismo día de su casamiento. Su sobrina Viridiana, novicia, lo visita y el viejo queda deslumbrado por su belleza y el parecido con su mujer. Esto desata sus fantasías fetichistas y necrofílicas, la viste con el traje de bodas e intenta violarla mientras duerme… en un ataúd.

Tranquilícense: el viejo se suicida abrumado por la culpa y ella se redime invitando a comer al pobrerío.

Como casi todas las obras sobre el tema, tiene un final trágico.

 

Todas son hijas putativas de Ligeia, el cuento de 1832 de Edgar Allan Poe, donde la pobre Lady Rowena paga las consecuencias de ocupar el lugar de aquella del título.

Finalmente, mencionar a Francois Truffaut y a Gustavo Cabrera que entrevistaron a los directores y nos legaron sus valiosos testimonios directos de donde se puede concluir que no hay indicios de que conocieran la obra del otro al momento de filmar Vértigo. Incluso Del Carril vio Vértigo por primera vez, poco antes de su muerte.

.

 

De yapa:

Les dejo un enlace al, para mí, cuento más delicioso que se ha escrito sobre los amores sobrenaturales y que homenajea al de Poe desde su mismo título:  Lighea o El profesor y la sirena de Giuseppe Tomasi de Lampedusa.

file:///C:/Bacapear/Cuentos/Guiseppe%20Tomasi%20de%20Lampedusa%20-%20Lighea%20o%20El%20profesor%20y%20la%20sirena.htm

.

jueves, 2 de septiembre de 2021

Con el mismo cuento 68 - del Carril, Hitchcock



Más allá del olvido y Vértigo – Hugo del Carril y Hitchcock

 

Brujas la muerta, 1892, novela de Georges Rodenbach (1855-1898)

Sudores fríos; entre los muertos (Sueurs froides; d’entre les morts), 1954, novela de Pierre Boileau (1906-1989) y Thomas Narcejac (1908-1998)

 

El tema común a las obras de hoy es el amor más allá de la muerte o la duplicación de la o el amante en distintas variantes que van desde el deseo de eternidad a la necrofilia y a casos policiales.

Es tan llamativo el encadenamiento que hay entre las obras –ya sea voluntario o no– como el talento de escritores, directores y guionistas en dar una vuelta de tuerca a algo ya transitado y encontrar aristas y enfoques que enriquecen las narraciones literarias o cinematográficas. Como, además de llamativa, la cadena es larga, será merecedora de un apéndice o complemento de esta entrada donde haré justicia a los que las señalaron, empezando por Juan Pablo Csipka (art. Página12 del 1/sep./21), Guillermo Cabrera Infante, etc.

 

En, Brujas…, Hugo Viane ha enviudado y se radica en Brujas, donde había pasado días gozosos con su amada, a modo de homenaje y para hacer su duelo. Encuentra una semejanza entre la ciudad y su recuerdo de la muerta, mientras vive en una casa llena de retratos y cosas de la difunta, entre ellas una trenza de su pelo rubio. Una noche encuentra a otra mujer que se le parece demasiado salvo en que, lejos de la melancolía, es una bailarina alegre y algo vulgar. Hugo se enamora de la imagen de Jane pero cuando logra concretar una relación carnal con ella, la ilusión se desvanece, deja de ser el viudo fiel y se produce un trágico final: la ahorca con la misma trenza que la bailarina revolea burlona.

 

Sudores… fue escrita para que fuera llevada al cine. Un detective soltero recibe el encargo de seguir a la esposa de un amigo que presenta comportamientos extraños, como si estuviera poseída por una antepasada. Se enamora, la salva de un primer intento de suicidio hasta que ella se arroja de un campanario y muere. Unos años después la vuelve a encontrar (a ella o a otra extrañamente parecida). Mientras tanto ha pasado la guerra con su secuela de dolor, muerte y olvido. Desesperado intenta recuperar la relación o entender qué ha sucedido, pero una cosa hace imposible a la otra. El final trágico lo confirma.

 

Ambas novelas fueron llevadas al cine en dos obras maestras. Curiosamente tenemos la casi certeza de que ambos directores desconocían la obra del otro, cosa que no parece hubiera ocurrido con los muy prestigiosos autores franceses.

 

Más allá del olvido, 1956, arg., película dirigida por Hugo del Carril, guión de Eduardo Borrás –adaptación de Brujas la muerta–, con Laura Hidalgo y Hugo del Carril.

Vértigo, 1958, eeuu., película dirigida por Alfred Hitchcock, con Kim Novak y James Setwart, guión de Alec Coppel y S. Taylor sobre la novela Sudores fríos, de Pierre Boileau y Thomas Narcejac, 120 min.

.

domingo, 27 de junio de 2021

Puro cuento


La literatura tiene temas que se repiten y, a pesar de todo, siguen teniendo permanente vigencia. El “todo es cuento” es uno de ellos. Como ejemplo van estos hermosos tangos entre los que no quiero dejar de señalar el del inglés ese. ¿Diganmé si no es para hacerse un ikebana? (¿O era un harakiri?, como dijo mi prima Gladys.)

 

VIEJA VIOLA, tango 1932 (Humberto Correa)

…

Es que la gola se va,

Y la fama es puro cuento…

Andando mal y sin vento

todo, todo se acabó.

…

 


CUENTOS VIEJOS, tango 1928 (Malestar y Lomuto)

…

Cuentos viejos, arcoíris de dolor,

Tu garúa ahogando el corazón.

No me mires, que yo ya no soy yo.

¡Cuentos viejos!,

existencia traicionera

que de cualquier manera

no deja sin perdón.

 

 

PURO CUENTO, tango 1999 (Acho Estol)

…

Si todos ponemos huevos
nos asegura el Pelado,
el plan deja descartado
que nos encanen de nuevo.

Y llegaré
Y vas a ver que no era puro cuento.




MACBETH, obra de teatro, 1606 (W. Shakespeare)

Quinto Acto - Escena V

 

MACBETH

…

Estoy saciado de horrores. Lo siniestro,

siempre familiar para mis pensamientos asesinos,

ya no puede asustarme más.

     Entra Seyton                  ¿Por qué esos gritos?

 

SEYTON

Ha muerto la reina, señor.

 

MACBETH

Morir estaba en su futuro.

Ya habría habido un momento para tal palabra.

El mañana, el mañana, el mañana.

Se desliza de día en día con paso mezquino,

hasta la últimas sílabas del tiempo dado,

y todos nuestros ayeres han alumbrado a los necios

en el camino hacia el polvo de la muerte.

¡Apágate, llama fugaz! La vida

es solo una sombra errante, un burdo actor

que apenas un momento se pavonea y agita

sobre el escenario, y nunca vuelve a ser oído.

Es un cuento contado por un idiota,

lleno de ruido y de furia, y que no significa nada.

.

Olga Tocarczuk, polaca, premio Nobel 2019

Tapa disco Mestiza - Estudio Corcovado, Rosario

miércoles, 16 de junio de 2021

Con el mismo cuento – 67 – Lars von Trier, María Zubiri

Un choque estelar destruye a La Tierra




Melancolía (Melancholia), 2011, película, libro y dirección de Lars von Trier.

Asteroide. Fin de un mundo imposible, 2021, obra de teatro de María Zubiri.

 

Las obras de hoy tienen muchos puntos en común: familias burguesas, integrantes conflictuados entre los que destacan dos mujeres ‒una con una seria depresión y otra epiléptica‒, enfrentan la inminencia del Fin del Mundo por la colisión con un cuerpo celeste. Las reacciones de cada uno consigo y con los demás forman la trama y el núcleo resolutivo de ambas piezas.   




La película de Lars von Trier comienza con un choque de planetas donde la tierra desaparece mientras suena el preludio y muerte de amor de Tristán e Isolda. Vuelve atrás y retoma el relato desde el casamiento de Justine (Kirsten Dunst) cuyo matrimonio termina antes del final de la fiesta de bodas.

La melancólica Justine entra en una seria depresión por lo que busca refugio en la señorial  casa de su hermana Claire (Charlotte Gainsbourg), que vive una vida aparentemente feliz con su pequeño hijo Leo y su marido John, aficionado a la astronomía.

Al estudiar la desaparición de la estrella Antares –ocurrida el día de la frustrada boda– John descubre que ha sido absorbida por otra mayor que se acerca amenazadoramente a La Tierra, aunque asegura que no impactará.

Claire no le cree, lee en internet que el choque es irremediable y entra en una crisis histérica. Parece que John estaba en lo cierto y Melancholia (así se llama el planeta) pasa sin colisionar. Todo es alegría y la vida parece volver a la “normalidad” pero John rehace los cálculos y ve que el planeta vuelve directamente hacia acá. Termino aquí, para no entrar en detalles, pero creo recordar que vuelve a sonar Wagner…


 

Asteroide. Fin de un mundo imposible. ¿Se aproxima el fin del mundo?  Un asteroide se dirige hacia la tierra. Los Milton invitan a cenar a su hija Monti que trae a su novio para presentarlo a la familia. La noche se torna especial e inesperada. Impulsados por lo inevitable, los Milton develan sus secretos más profundos.

Esto dice su autora, María Zubiri, en la gacetilla del Teatro Nacional Cervantes donde  la obra fue una de las 21 seleccionadas en el concurso realizado durante 2020/21 para ser representadas durante la pandemia.
No quiero abundar porque la reseña de Estela Gómez, que se puede leer en este enlace, es muy completa y precisa:

 https://culturadelserproducciones.jimdofree.com/2021/01/17/asteroide-fin-de-un-mundo-imposible/

Sólo agrego que leí (en comentario de Eugenia Guevara) que el nombre Monti (la hija de los Milton) era un homenaje al dramaturgo Ricardo Monti. Enhorabuena, pero habría que incluir un homenaje explícito a Lars von Trier, porque las coincidencias con su película son demasiadas. También vale decir que extender la analogía del Fin del Mundo a la pandemia es muy interesante y es mérito de la autora.

 

La obra se puede ver acá:

https://www.youtube.com/watch?v=EvpLiP82DuU

Autora:   María Zubiri

Dirección: Cecilia Meijide

Actores: Eugenia Guerty, Luis Machín, Camila Peralta, Julián Larquier Tellarini, Carlos Belloso.

La puesta es muy buena, la escenografía excelente y las actuaciones de Guerty y Machín, superlativas.

.

sábado, 12 de junio de 2021

Con el mismo cuento – 66 – Apollinaire, Rumi, Quiroga

Cuentos con loros




Los loros, originarios de la India, llegaron a Roma vía Persia traídos por los griegos. Los cantaron Apuleyo, Plinio y Ovidio, admirados por su capacidad de imitar la voz humana, por los colores y, esencialmente, por ser exóticos. Son los protagonistas de los tres cuentos reunidos hoy. 

 

El bergantín holandés, 1907, cuento de Guillaume Apollinaire (1880-1918)

El loro pelado, 1918, cuento de Horacio Quiroga (1879-1937)

El mercader y su loro, antiguo cuento sufí/persa, atribuido a Rumi (1207-1273)

 

Empezaré por el de Apollinaire, también llamado El marinero de Amsterdam que es el que más me gusta, por varias razones: porque es un policial donde triunfa el asesino, porque no sobra nada -es tan perfecto como el crimen que relata- y porque nos engaña haciéndonos creer que es otra más de piratas con un loro sobre el hombro.

Dicho sea de paso, la idea de que todos los marineros y los piratas tienen un loro que habla es una creación literaria, posiblemente de Defoe, de donde la tomó Stevenson para La isla del Tesoro. A los marinos se les permitía traer en sus viajes de regreso las mercaderías que pudieran llevar consigo para venderlas libremente y hacerse de algún dinero extra. A eso se le llama (todavía hoy) pacotilla y en aquellos tiempos incluía animales exóticos como monos o loros, muy demandados en Europa.

 

El loro pelado de Quiroga usa un procedimiento antiguo: los tintes “humanos” del loro y el tigre que lo protagonizan. Hermosa su escritura y muy bien narrado, deja ciertas dudas si se lo lee como una fábula moralizante sobre la conducta.

Pertenece a los Cuentos de la selva, destinados a lectores jóvenes.

Si nos entregamos a su tono humorístico y algo aparatoso podemos disfrutarlo mejor y pensar las preguntas que nos deja: ¿qué es lo correcto ante la necesidad animal (y humana) de sobrevivir en el ambiente natural?, ¿cuál es el animal más depredador?

 

El mercader y su loro, es un cuento con el estilo y las sutileza del viejo arte de la narración. Podemos decir que, aunque incluye una conclusión moralista, es una hermosa historia que pone en valor una de las grandes aspiraciones humanas: la Libertad.

 

Los cuentos son cortos, se leen y disfrutan en minutos.

El bergantín holandés o El marinero de Amsterdam se puede leer acá:

(Mejor este título, que es la traducción directa del original: Le matelot d’Amsterdam)

https://aula.prepararte.com.ar/uploads/1595963083%20-%20EL%20BERGANTIN%20HOLANDES%20DE%20GUILLAUME%20APOLLINAIRE.pdf

En este enlace El loro pelado, de Cuentos de la selva, 1918:

https://ele.chaco.gob.ar/mod/book/view.php?id=66416&chapterid=1920

https://www.literatura.us/quiroga/loro.html

El mercader y su loro, aquí:

https://tucuentofavorito.com/el-mercader-y-su-loro-cuento-persa-para-sobre-la-libertad/




Si algún lector quisiera leer alguna cosa más larga, donde hubiera algún loro en papeles secundarios puede elegir entre las novelas que siguen. Las dos primeras, de piratas y la última, una biografía falsa y deliciosa. ¡Y me estoy olvidando de los loros de Fontanarrosa, vecinos de Inodoro Pereyra!

La  isla del tesoro, 1883, novela de Robert Louis Stevenson (1850-1894)

Robinson Crusoe, 1719, novela de Daniel Defoe (1660-1731)

El loro de Flaubert, 1986, novela de Julian Barnes (1946)

.