sábado, 23 de mayo de 2015

Con el mismo cuento 32 - Filloy y Lowry

 
Op Oloop, novela de Juan Filloy, publicada en 1934.
Bajo el volcán, novela de Malcolm Lowry, publicada en 1947.
Permítanme hacer una pequeña trampa: las de hoy son dos novelas en lugar de los habituales cuentos de esta serie. Pero es que ambas, además de compartir el tema central, tienen varias coincidencias muy llamativas en su estructura. Resulta muy interesante ver cómo ambos autores tejen su obra y van armando situaciones, y creando climas parecidos haciendo hablar a personajes distintos en lugares diferentes, dejando muestras de su arte a cada paso.

El tema en ambas es el enfrentamiento del hombre con el desamparo de su propia existencia. La sed de trascendencia de los protagonistas no se puede saciar. Ni siquiera el amor (el intento de amar) es capaz de salvarlos y la caída es inevitable.
Las dos se desarrollan y fueron escritas para la misma época, alrededor de 1934, caracterizada por una profunda depresión mundial, la pérdida de la confianza en que el progreso iba a salvar a la humanidad (de las guerras entre otras cosas) y la inminencia de la Segunda Guerra.
 

Op Oloop
Optimus Oloop es un finlandés, hombre metódico (su profesión es hacer estadísticas) y organizado. Luego de un exilio en Francia –donde está a cargo de un fichero en el que registra los caídos en batalla de algún Regimiento durante la Primera Guerra- recala en Buenos Aires. Lleva una vida racional, pautada y sibarítica en alguna medida, donde las rutinas de la gimnasia, la escritura y el buen pasar ocupan sus días. Hasta que se enamora y ese amor le produce una sensación de desequilibrio que no puede controlar y lo sume en una crisis terminal. Incapaz de admitir y vivir sus emociones, entra en caída libre, en la locura y termina suicidándose.
 

Bajo el volcán
Geoffrey Firmin, cónsul inglés en Cuernavaca, cesante, vive sus últimos tiempos en un frenesí autodestructivo. Trata de paliar con la bebida la culpa, la soledad, la embriaguez del conocimiento de sus cosas, del rumbo del mundo y su lastimosa situación. Ivonne, su ex – mujer vuelve en un intento de rescate, pero ni el amor puede ya sacarlos del fracaso. Al borde del delirium tremens un policía municipal lo mata de varios disparos. Es el 1º de noviembre de 1938, la ciudad está celebrando el Día de los Muertos.

Las coincidencias:
·        Ambas se desarrollan en un día (¿influencia del Ulises de James Joyce que salió en 1922?). Bajo el Volcán, el 1 de noviembre de 1938, y Op Oloop el 22 de abril de 1934
·        Ni el amor de Franzizka y Optimus ni el de Ivonne y Geoffrey pueden salvarlos en su caída al abismo.
·        Los dos protagonistas mueren, Geoffrey asesinado a tiros por un “Jefe de Jardineros” y Optimus se suicida arrojándose por la ventana de su departamento.
·        Antes de morir ambos hacen una visita a un prostíbulo. Optimus pide que pongan en su epitafio: “Aquí yace Op Oloop. Para el que nada fue difícil excepto el amor. ¡Por eso amó tanto a las mujeres fáciles!
·        Ambas versionan o parodian obras clásicas: Bajo el volcán a La Divina comedia, y Op Oloop al Banquete de Platón o al Satiricón.
·        Incluso tienen semejanzas en sus oposiciones: Optimus es metódico y racionalista hasta la exasperación, por el contrario, Geoffrey es devoto de la cábala y el esoterismo. En ocasiones, esa situación se invierte, por ejemplo sus médicos son lo contrario.

Podría seguir pero dejaré aquí, no sin antes dejar constancia de que el análisis de ambas novelas lo he tomado de las clases o ensayos de Osvaldo Gallone (Bajo el Volcán) y Clarisa Pereyra (Op Oloop) http://www.unrc.edu.ar/publicar/borradores/Vol10-11/pdf/Entre%20el%20sentir%20y%20el%20pensar.pdf
La relación entre las dos novelas y sus coincidencias son mías. Resultan sorprendentes, tanto más que no hay posibilidad alguna de que Lowry haya leído la novela del riocuartense dado que su edición de 1934 fue muy pequeña y recién tuvo amplia difusión en 1967 con la de Paidós.
 

Para los remolones con la lectura hay una excelente versión cinematográfica de Bajo el Volcán, con Albert Finney y Jacqueline Bisset (insuperables) y dirección de John Houston.
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martes, 12 de mayo de 2015

Con el mismo cuento 31 - Buzzati, Kafka, Zenón de Elea

 
 
Los siete mensajeros, cuento de Dino Buzzati (1906-1972)
La partida, microcuento de Franz Kafka (1883-1924)
Aquiles y la tortuga, aporía de Zenón de Elea (siglo V aC – filósofo griego anterior a Sócrates)
 

Como siempre, esta sección reúne cuentos fuertemente relacionados en su temática y que muestran la evolución de las ideas, las influencias, las hondas raíces y las angustias que nos acompañan desde el fondo de los tiempos.
El fantástico (en su doble significado: excelente y quimérico, más allá de la realidad)  cuento de Buzzati puede leerse como el juego matemático incluido en Aquiles y la tortuga y a la vez como una versión existencialista del cuento de Kafka, de la lucha del deseo y la esperanza frente a la finitud y a la certeza de la imposibilidad de satisfacerlo.

 
La partida se puede leer aquí:
 
Zenón estudiaba las relaciones entre espacio, tiempo y movimiento a la vez que sobre las cosas “continuas”  y las “discontinuas o discretas”.  De ese modo planteaba problemas, conocidos como aporías en los que los planteos teóricos contradecían  nuestra experiencia cotidiana. Entre muchas, una de las más famosas es:
Aquiles y la tortuga
Aquiles el de los pies ligeros, símbolo de la rapidez, tiene que alcanzar a la tortuga, símbolo de la lentitud. Aquiles corre diez veces más rápido que la tortuga y le otorga diez metros de ventaja. Aquiles corre esos diez metros, la tortuga corre uno; Aquiles corre ese metro, la tortuga corre un decímetro; Aquiles corre ese decímetro, la tortuga corre un centímetro; Aquiles corre ese centímetro, la tortuga un milímetro; Aquiles el milímetro, la tortuga una décima de milímetro, y así infinitamente, de modo que Aquiles puede correr para siempre sin alcanzarla. Tal es la paradoja inmortal. Como en el caso de la dicotomía, Aquiles tendrá que recorrer un número infinito de puntos para alcanzar a la tortuga, lo que resulta imposible.
Por supuesto que han sido refutadas, pero han dado origen a formas muy interesantes del pensamiento. Esta, por ejemplo, sirvió de origen al concepto de las series matemáticas y al de los intervalos infinitamente pequeños.
Los siete mensajeros se puede leer aquí. Es corto, tiene tres páginas.


Dino Buzatti, además de escritor era dibujante. Ilustraba algunos de sus libros con viñetas tipo historietas, como se ve en el encabezado.

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domingo, 15 de febrero de 2015

Un cuento de futbol - Zambayonny -


Este hermoso cuento sobre fútbol fue publicado en el Suplemento Ni a palos del diario Tiempo Argentino del 29 de enero de 2015. Lo reproduzco sin autorización del autor ni del editor, y lo retiraré si cualquiera de ellos lo pidiera. Lo pongo, simplemente, porque me parece de los mejores que he leído, en un campo donde han descollado Sasturain, Soriano, Sacheri entre otros.

El partido continuó
por Zambayonny

Hay partidos en los que un equipo se pone en ventaja y a partir de ese momento defiende la victoria metiendo a sus once jugadores dentro del área, renunciando a cualquier forma de ataque, con la orden estricta de hacer tiempo y reventarla.
Pese a que se supone que la mejor manera de cuidar un resultado es con la pelota en los pies y atacando periódicamente para evitar que el rival se adelante con todos sus hombres, el plan de colgarse del travesaño ha valido la pena en tantas ocasiones que muchos directores técnicos lo adoptan de inmediato sin importarles el tiempo que falte por jugar ni los insultos que puedan recibir por realizar cambios cada vez más defensivos.
Esta actitud pone muy nerviosos a los hinchas que descuentan que así no van a poder aguantar el resultado aunque van cambiando de opinión a medida que el reloj avanza y los rivales se nublan tirando miles de centros inofensivos o intentando infructuosamente gambetear a todos, presas de la incertidumbre que provoca sentir que uno está jugando contra un loco.
En algún momento esta estrategia (osada por cobarde) acaba confundiendo a la lógica y todos comienzan a sospechar que es imposible convertir un gol teniendo 11 futbolistas defendiendo dentro del área grande. Es entonces cuando el tiempo comienza a correr a favor de los que defienden.

Recuerdo un partido con estas características en que el árbitro no  permitió que el equipo en ventaja se defendiera con artilugios extras y decidió poner todo su empeño y profesionalismo en tratar de que el encuentro se siguiera jugando a pesar de todo.
Lo primero que hizo fue amonestar a los que perdían tiempo, esto lo llevó a expulsar enseguida a algunos incluyendo al arquero que aunque ya tenía amarilla prosiguió con esta actitud a sabiendas de que jamás le sacan otra a los guardametas en estos casos. El partido continuó. De inmediato los alcanza pelotas comenzaron a realizar su trabajo demasiado lento, así que también los expulsó a todos y desde ese momento cada vez que la redonda se iba del campo de juego él mismo saltaba los carteles para traerla de nuevo. El partido continuó. Cuando empezó a anochecer cortaron la luz como lo hacen habitualmente para enfriar, sin embargo el réferi llamó desde el celular a su cuñado que es electricista y lo hizo ir al estadio para que reconectara el servicio. El partido continuó. Visto y considerando que se iba a complicar mucho mantener la ventaja los hinchas se treparon al alambrado para detener el encuentro pero, lejos de eso, el árbitro se trepó del lado de adentro y les fue aflojando los dedos uno por uno para que se vayan cayendo desde las alturas pese a la asqueante cantidad de escupitajos que recibió en su rostro. El partido continuó. Minuto a minuto los jugadores que iban ganando fingían lesiones y se tiraban al suelo gritando de dolor aprovechando que el carrito con la camilla no entraba nunca, por lo tanto el juez los tomaba de los tobillos, los arrastraba hasta más allá de la línea de cal y no volvía a darles la orden de que reingresaran pese a las protestas de todo el mundo. El partido continuó. Instantes después, en lugar del típico perro que entra a la cancha para detener el juego, entró la mascota del club que era un hurón simpático, gordito y veloz, oportunamente aceitado para que sea imposible de agarrar. Al darse cuenta de esto el juez lo corrió hasta tenerlo más o menos cerca y le lanzó una patada voladora a la cabeza que mató al bicho. Entre abucheos sacó al cuerpo fuera del campo de juego. El partido continuó. Faltaba ya poco tiempo cuando desaparecieron absolutamente todos los balones, entonces el referí fue a buscar el cadáver del hurón, le arrancó la cabeza con los dientes y la arrojó a los pies de los futbolistas para que la usaran de pelota. El partido continuó.

Inmediatamente alguien le lanzó un certero piedrazo que le abrió el cuero cabelludo y pese a que se desmayó durante algunos segundos, se puso de pie, se sacó la camiseta, se la enroscó en la cabeza en forma de venda y siguió dirigiendo bañado en sangre. El partido continuó. Al llegar a los 90 adicionó 35 minutos. Lo querían matar. Entró la policía a pegarles a todos así que llamó a su abogado, les inició un sumario por mal desempeño del deber público y los echó a la fuerza. El partido continuó. En el tumulto le robaron las tarjetas entonces si señalaba al sol (que ya no estaba porque había anochecido) era amarilla y si señalaba la sangre que le chorreaba era roja. El partido continuó. También le sustrajeron el silbato por lo tanto en cada fallo pegaba un alarido finito y penetrante que pretendía imitar el sonido del pito. El partido continuó. Alguien trajo a su esposa y amenazaron con matarla, pero el árbitro aprovechó para pedirle el divorcio. El partido continuó. De inmediato la dirigencia abrió los grifos de riego y las tomas contra incendio inundando la cancha y ahogando a los jugadores, sin embargo el árbitro no detuvo el juego hasta que una hermosa sirena lo tomó del brazo y lo rescató para siempre.
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lunes, 29 de diciembre de 2014

La sacarina y otros endulzantes artificiales

“Jadeante y plantado apoyándose en los brazos, Brown se puso a cantar con una asacarinada y gangosa voz de tenor.”
“Standing there between his propped arms, Brown began to sing in a saccharine and nasal tenor.”
William Faulkner, Luz de agosto, Cap.5. (Edic. SUR –traducción de Pedro Lecuona– y versión original)

Me sorprendió el adjetivo porque creía que la sacarina era un producto que no se usaba para la época (1932) de la novela. Fui al original en inglés y la sorpresa se duplicó.
En efecto, Faulkner usa saccharine, cuyo significado es ingenuo, algo tonto, endulzado. La palabra viene del sánscrito sarkara, griego sakkharon, latín saccharon (azúcar).
La sacarina, el endulzante artificial que se usa como sustituto del azúcar, fue descubierta en 1879 por dos químicos norteamericanos que experimentaban con derivados del alquitrán de carbón. En 1884 Falbergh solicitó la patente a su nombre –lo que le valió la enemistad  de su socio Rensem al que dejó fuera del negocio– y le puso el nombre comercial de saccharin.


A principios del siglo XX la comercializaba Monsanto pero ya había fuertes controversias acerca de la inocuidad de la sustancia dado que algunas pruebas alertaban sobre su posibilidad de generar tumores. Los estudios con ratas fueron lapidarios y dejaron claro que provocaba cáncer por lo que su consumo fue poco significativo hasta 1960. A partir de ese año hubo marchas y contramarchas sobre la autorización para consumo humano. Su uso está prohibido en algunos países, Canadá y Francia por ejemplo y en Alemania se la usa como “sustancia estimulante del apetito” en alimentos para animales  (Futtermittelverordnung vom 1992, BGBl I, p.1898). Para colmo de males, y cancerígenos aparte, una investigación en EEUU sobre 80.000 personas ha demostrado que quienes la consumen aumentan de peso frente a quienes no lo hacen (Stellman S., Garfinkel L., Prev. Med., 1986/15, p.195)

Lo cierto es que el uso de la sacarina y otros endulzantes artificiales creados a posteriori con la intención de ser más inocuos y sacarles el gusto metálico/amargo que los caracteriza tuvieron un desarrollo comercial muy grande a partir de 1960 en coincidencia con las represalias militares y económicas que los EEUU aplicaron a Cuba y que culminaron con la aplicación del bloqueo comercial total que continúa hasta hoy, fines de 2014. Lo primero que hicieron los yanquis fue reducir la cuota de azúcar que compraban a la isla y llevarla a cero en 1962.
A partir de allí, se empezaron a relajar las restricciones y normas que la FDA aplica a los edulcorantes artificiales, porque como dice un sarcástico dicho entre nutricionistas: “Entre el cáncer del comunismo y el de páncreas, la elección no admite dudas: el de páncreas.”



Si algún lector está entre los consumidores de sacarina (y otros edulcorantes) le pido disculpas, esta nota no tiene por objeto alarmarlo en absoluto, las pruebas son escasas y las dosis que realmente producen cáncer son altas, de modo que si lo suyo es un sobrecito que otro y alguna gaseosa light cada tanto, no es para preocuparse. Lo que sí, no espere rebajar un solo gramo por su uso. Lo único que con seguridad va a disminuir es su dosis de placer.
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martes, 23 de diciembre de 2014

Predicciones


Las predicciones son un tema espinoso, en especial si se hacen observando la partícula “pre”. Los diarios y revistas están llenos de aciertos observados después de ocurridos los sucesos. “Fulano predijo que el Papa iba a ser sudamericano”, “La reelección de Dilma fue anticipada por…”, por todos, menos por los monopolios de la información que hasta un mes antes intentaron vendernos como ganadora a una evangelista ¡que salió tercera entre tres postulantes!
Descifrar qué nos espera en el futuro es algo profundamente humano y no sólo una característica de los ansiosos.
Arthur Clarke, el autor de ciencia ficción en uno de cuyos libros se basó 2001, Odisea del Espacio, vaticinó una serie de acontecimientos que se cumplieron (misiones espaciales, satélites de comunicación) y otros a los que le erró fiero (en 1971 adelantó que los norteamericanos llegarían a Marte, en misión tripulada, para 1994); de los cuales el mismo se reía diciendo “nadie puede predecir el futuro.”

Lo que sí consideraba factible era extrapolar “futuros posibles” y dejó una serie de hechos que ocurrirían entre los años 2000 y 2100. Adelanto algunos y me detendré en dos de ellos:  
2019, un meteorito impacta en el Polo Norte y el maremoto produce daños considerables en Canadá y Groenlandia.
2030,  avances neurológicos permiten la comprensión total del funcionamiento cerebral. Mediante un casco metálico es posible interactuar con el cerebro propio y con mentes ajenas. Esto produce una revolución en la Abogacía, dado que resulta imposible mentir deliberadamente en los interrogatorios. Como sólo funciona con la cabeza rapada, la producción de pelucas se convierte en una industria pujante.
2040, se pone a punto un Replicador Universal. No hay objeto, por complejo que sea, que no pueda duplicarse.
2010, se desarrollan los primeros generadores cuánticos –desde grandes potencias hasta equipos portátiles– que pueden producir electricidad indefinidamente. Las centrales eléctricas comienzan a cerrar.
2016, como consecuencia del desarrollo anterior se suprimen las monedas y el Megavatio-hora es la unidad de cambio utilizada para el intercambio de bienes en todo el mundo.

Imagino que ya se han reído a cuenta con su ironía sobre abogados y fabricantes de pelucas de la predicción del 2030. La predicción del 2010 no se cumplió y todavía andamos penando con el petróleo y sus daños colaterales (invasión/destrucción de los pueblos de Irak, Libia, Palestina, etc. etc.)

El proyecto ITER, del año 2006, para construcción de un reactor nuclear de fusión, que se lleva a cabo en Cadarache- Francia sobre un invento ruso, originalmente iba a empezar a operar en 2016 pero la fecha de puesta en marcha acaba de ser pospuesta para el 2022. Del consorcio participan siete miembros principales: Japón, Rusia, Unión Europea, China, Estados Unidos, India y Corea del Sur y tiene un presupuesto de 13.000 millones de Euros. Por diferentes problemas el resultado está en el aire y cunde el descontento entre los socios. El 2015 el proyecto estrenará nuevo director general que tendrá el gran desafío de vencer el estigma que rodea al desarrollo: “A la fusión siempre le faltan cincuenta años” se dice con sarcasmo en el ambiente científico.

La que sí se empezó a cumplir antes del plazo es la del 2016, la sustitución de las monedas por un nuevo patrón universal: el Megavatio-hora. Pioneros en esta progresiva acción fueron los gobiernos de Paraguay y Argentina que, en el año 2006, a propuesta de los Presidentes Néstor Kirchner y Nicanor Duarte Frutos, saldaron las cuentas pendientes entre ambos países por la construcción de la Central Hidroeléctrica de Yacyretá utilizando esa unidad para todos los costos involucrados en la negociación. Los valores de ese intercambio rondaron los 30 a 35 U$S por Megavatio-hora totalmente en sintonía con los valores internacionales de la energía.
 

Como no quiero ser menos pronostico que esta nota termina cuatro renglones más abajo.
En este enlace un artículo sobre el reactor de fusión:
El de la foto es Ray Bradbury (disculpas Arthur).
La viñeta es del gran Montt.
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viernes, 19 de diciembre de 2014

Navidad y Fin de Año


La proximidad de Navidad y Fin de Año desata una vorágine que nos arrastra y cambia el espíritu festivo y de celebración original en una especie de castigo o situación desagradable por la que hay que pasar, causante de estrés y otros desajustes, cuya superación insume un tiempo considerable
Lo primero que se me ocurrió es echarle la culpa de todo esto a las técnicas de marketing y otras porquerías globalizadas que nos envía el gran imperio del norte con tal de vendernos cualquier cosa (cubitos a los esquimales, naranjas a los paraguayos y otras lindezas). Pero debo confesar que me he equivocado por completo.
 
El fenómeno tiene causas múltiples y más complejas, como lo prueba este artículo, de ¡1836!, de Mariano José de Larra. El español, que se hizo famoso con su seudónimo Fígaro, publicó unas páginas donde criticaba con acidez las costumbres y conductas políticas de la época.

La nochebuena de 1836 (fragmento):
El número 24 me es fatal; si tuviera que probarlo diría que en día 24 nací. Doce veces al año amanece, sin embargo, día 24; soy supersticioso, porque el corazón del hombre necesita creer algo, y cree mentiras cuando no encuentra verdades que creer; sin duda por esa razón creen los amantes, los casados y los pueblos a sus ídolos, a sus consortes y a sus gobiernos, y una de mis supersticiones consiste en creer que no puede haber para mí un día 24 bueno. El día 23 es siempre en mi calendario víspera de desgracia, y a imitación de aquel jefe de policía ruso que mandaba tener prontas las bombas las vísperas de incendios, así yo desde el 23 me prevengo para el siguiente día de sufrimiento y resignación, y, en dando las doce, ni tomo vaso en mi mano por no romperle, ni apunto carta por no perderla, ni enamoro a mujer porque no me diga que sí, pues en punto a amores tengo otra superstición: imagino que la mayor desgracia que a un hombre le puede suceder es que una mujer le diga que le quiere. Si no la cree es un tormento, y si la cree... ¡Bienaventurado aquel a quien la mujer dice no quiero, porque ése, a lo menos, oye la verdad!
...
En este enlace se puede leer completo:
 
Otro que se ocupó de la pesadilla de estas festividades fue John Updike, que escribió Los doce terrores de la Navidad unas deliciosas apostillas que, para frutilla del postre, vienen acompañadas con ilustraciones de Edward Gorey.  No se podría haber buscado una combinación mejor para escribir e ilustrar el lado negro y terrorífico de las inocentes fiestas que alegran esta parte del calendario.
Adelanto un par de ellas para que vayan degustando:
 
Santa Claus:
¿Por qué alguien medio normal querría vivir en el Polo Norte sobre un montón de placas de hielo flotantes? O quedarse despierto toda la noche volando por el cielo distribuyendo regalos a niños de dudoso mérito?  Hay un punto en el que el altruismo se vuelve enfermizo. O bien es un siniestro encubrimiento para una estafa internacional; un hombre sin domicilio plausible, sin ninguna fuente aparente de riqueza, baja por la chimenea después de la medianoche, mientras que los decentes ciudadanos, respetuosos de la ley, están metidos en sus camas ¿no es esto, al menos, motivo de alarma?
 
 
Miedo a no regalar suficiente.
Conduce a los mareos en los centros comerciales, a las fracturas de pie en las escaleras mecánicas, al esguince de pulgar y de muñeca durante la manipulación de paquetes, a las lesiones faciales y de ojos en los autobuses embotados de gente y a la sensación de desorientación y de empobrecimiento inminente.
 
Hay más acá:

¡Felicidades!
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martes, 16 de diciembre de 2014

Con el mismo cuento - Catálogo

He reunido los treinta primeros artículos de la serie "Con el mismo cuento..." en una planilla que permita una rápida visualización -y eventual búsqueda- de temas y autores. Dado que resulta imposible subirla aquí, la enviaré a quien la pida en los comentarios.
Les adelanto que Borges con 9, Quiroga con 6, Fontanarrosa y Monterroso con 4 figuran entre los autores más visitados/visitadores de sus colegas.

La Pulpera.blogspot.com
Con el mismo cuento
Resúmen Nº 1 al 30
Fecha  Autores Cuentos / Obras
1 10-may-08 Bierce, Ambrose                                     El puente sobre el Río del Búho
    Quiroga, Horacio El hijo
    Hemingway, Ernst Las nieves del Kilimanjaro
    Borges, Jorge Luis El milagro secreto
2 31-may-08 Quiroga, Horacio A la deriva
    Fontanarrosa, Roberto La yacareguazú
    Monterroso, Augusto El dinosaurio
    Martino, Alejandro Veinticinco variaciones sobre un cuento de A. Monterroso
3 30-dic-09 Andrade, Mario de Morais El pavo de navidad (O perú de natal)
    Drumond de Andrade, Carlos  El pavo 
4 15-ago-11 Bocaccio, Giovanni Séptima Jornada -Novela segunda - Decamerón
    Juceca - Castro, Julio César Por el tabaco y la yerba
5 1 set 2011 Crane, Stephen El hotel Azul
    Hemingway, Ernst Los asesinos
    Borges, Jorge Luis El sur
    García Márquez, Gabriel Cita en Samarra
    Cocteau, Jean El jardinero de Ispaham
6 06-oct-11 Perrault, Charles Caperucita Roja
    Grimm, Hermanos Caperucita Roja
    Mansfield, Katharine La joven institutriz

jueves, 11 de diciembre de 2014

Microcuentos 6 - Fernando Iwasaki

                                                       PETER PAN
Cada vez que hay luna llena yo cierro las ventanas de casa, porque el padre de Mendoza es el hombre lobo y no quiero que se meta en mi cuarto. En verdad no debería asustarme porque el papá de Salazar es Batman y a esas horas debería estar vigilando las calles, pero mejor cierro la ventana porque Merino dice que su padre es Joker, y Joker se la tiene jurada al papá de Salazar.
Todos los papás de mis amigos son superhéroes o villanos famosos, menos mi padre que insiste en que él sólo vende seguros y que no me crea esas tonterías. Aunque no son tonterías porque el otro día Gómez me dijo que su papá era Tarzán y me enseñó su cuchillo, todo manchado con sangre de leopardo.
A mí me gustaría que mi padre fuese alguien, pero no hay ningún héroe que use corbata y chaqueta de cuadritos. Si yo fuera hijo de Conan, Skywalker o Spiderman, entonces nadie volvería a pegarme en el recreo. Por eso me puse a pensar quién podría ser mi padre.
Un día se quedó frito leyendo el periódico y lo vi todo flaco y largo sobre el sofá, con sus bigotes de mosquetero y sus manos pálidas, blancas blancas como el mármol de la mesa. Entonces corrí a la cocina y saqué el hacha de cortar la carne. Por la ventana entraban la luz de la luna y los aullidos del papá de Mendoza, pero mi padre ya grita más fuerte y parece un pirata de verdad. Que se cuiden Merino, Salazar y Gómez, porque ahora soy el hijo del Capitán Garfio.


Fernando Iwasaki, Ajuar funerario, Madrid, Páginas de Espuma, 2004.
También publicado en México, Secretaría de Educación Pública, Colofón, 2006.
Y en Francia, Mobilier Funéraire, Burdeos, Cataplum Editions, 2010.


Nacido en Perú en 1961, radicado en Sevilla, autor prolífico en géneros varios: Inquisiciones peruanas, Helarte de Amar, España aparta de mí estos premios, Mi poncho es un kimono flamenco, entre muchos otros.
Es colaborador frecuente del diario ABC, cuestión que no es el único de sus defectos ni la peor de sus iniquidades –también participó de la campaña electoral de Vargas Llosa–, pero escribe que da gusto leerlo.

Ha declarado en una entrevista que se puede ver en el enlace: “Ahora bien, todo lo que yo escribo supone un trabajo con el lenguaje que le debe muchísimo a mi devoción por Guillermo Cabrera Infante, amén de una mirada irónica y un tono humorístico que me obliga a reconocer mis deudas con Alfredo Bryce Echenique, Jorge Ibargüengoitia, Julio Cortázar, Guillermo Cabrera Infante, Jardiel Poncela, Julio Camba y Wenceslao Fernández-Flórez.”
Ajuar funerario acá:
La ilustración es del gran Fernando Vicente.
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domingo, 7 de diciembre de 2014

Con el mismo cuento 30 - Monterrroso y Fontanarrosa

Más covers de La Odisea

Recurrir a la tradición griega, y más específicamente al mundo mitológico de la Odisea, es un hábito común a muchos autores. Ya hemos visto versiones de Torri, Kafka y Denevi sobre el episodio de las sirenas y de Moravia, Denevi y Monterroso sobre Penélope y sus tejidos. Hoy volvemos con otra versión de Monterroso sobre el tema y una del Negro, –en forma de historieta–, donde las sirenas le cantan el bolero “Acércate más”. Se llama La Odisea no es un bicho y es parte del libro Los clásicos según Roberto Fontanarrosa de Ediciones de la Flor.


La sirena inconforme, cuento de Augusto Monterroso
La Odisea, de Roberto Fontanarrosa

La sirena inconforme
Usó todas sus voces, todos sus registros; en cierta forma se extralimitó; quedó afónica quién sabe por cuánto tiempo.
Las otras pronto se dieron cuenta de que era poco lo que podían hacer, de que el aburridor y astuto Ulises había empleado una vez más su ingenio, y con cierto alivio se resignaron a dejarlo pasar.
Ésta no; ésta luchó hasta el fin, incluso después de que aquel hombre tan amado y deseado desapareció definitivamente.
Pero el tiempo es terco y pasa y todo vuelve.
Al regreso del héroe, cuando sus compañeras, aleccionadas por la experiencia, ni siquiera tratan de repetir sus vanas insinuaciones, sumisa, con la voz apagada, y persuadida de la inutilidad de su intento, sigue cantando.
Por su parte, más seguro de sí mismo, como quien había viajado tanto, esta vez Ulises se detuvo, desembarcó, le estrechó la mano, escuchó el canto solitario durante un tiempo según él más o menos discreto, y cuando lo consideró oportuno la poseyó ingeniosamente; poco después, de acuerdo con su costumbre, huyó.
De esta unión nació el fabuloso Hygrós, o sea “el Húmedo” en nuestro seco español, posteriormente proclamado patrón de las vírgenes solitarias, las pálidas prostitutas que las compañías navieras contratan para entretener a los pasajeros tímidos que en las noches deambulan por las cubiertas de sus vastos trasatlánticos, los pobres, los ricos, y otras causas perdidas.


Los clásicos según Roberto Fontanarrosa, Ediciones De la Flor
Allí está La Odisea en forma de historieta.

Una linda página sobre La Odisea en historietas, películas, Kartún, los Simpsons, etc.
Se titula: Relatos de viajeros.
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