domingo, 31 de agosto de 2014

Iglesias y monasterios - Humor


1 Fertilización asistida
-¡Estás embarazada! Al fin. No sabés cómo te envidio, ¡qué lindo! Te felicito.
-Gracias, muchas gracias. Yo también estoy tan contenta. Después de tanto tiempo…
-¿Hicieron algún tratamiento…?
-No. Nada de eso. Fue todo una cuestión de fe. Comencé a frecuentar la Iglesia de los Milagros, ahí en la calle Otamendi… Es muy sencillo.
-Contá, contá.
Y la amiga le contó, entusiasmada, su experiencia por lo que ella misma decidió ir a probar suerte con el culto.
-Buenas tarde Padre, me recomendó venir mi amiga Florencia. Tengo los mismos problemas que tenía ella y deseo de todo corazón quedar embarazada. Quisiera que me indique las mismas oraciones…
-¿Oraciones…?
-Sí, no recuerdo muy bien… el credo… o el Dios te salve María…
-No m’hijita, no era eso. Era un Padre nuestro… Pero ya no está más. ¡Por esas mismas cosas lo tuvimos que echar!


2 Copistas
Un joven novicio llega al monasterio y le asignan la tarea de ayudar a otros monjes a transcribir los antiguos cánones y reglas de la Iglesia. Se sorprende de que esos monjes efectúen la labor a partir de copias y no de los manuscritos originales.
Va a ver al Abad y le plantea el hecho de que si alguien hubiera cometido un error, por pequeño que sea, ellos lo propagarían, de generación en generación, en todas las copias posteriores.
El superior le responde:
-Hace siglos que procedemos así, pero tu puntualización es buena, hijo.

A la mañana siguiente el Abad desciende al sótano del monasterio donde tienen archivados los manuscritos y pergaminos originales. Nadie ha abierto esos documentos desde hace siglos. Pasa la mañana entera allí, también la tarde. Llega la noche y no ha dado señales de vida. Arriba la preocupación crece a medida que las horas pasan, por lo que envían al joven novicio en su búsqueda.
Lo encuentra en un estado lamentable, como poseído; con las ropas raídas, la cara ensangrentada y golpeándose la cabeza contra los muros.
-Padre Abad, ¿qué le sucede? –le dice desesperado el novicio.
-¡Caridad! ¡Caridad! ¡Caridad! ¡la puta que los reparió!, -grita desesperado el Abad-, ¡eran votos de Caridad no de Castidad los que teníamos que hacer!

Los proveedores de estos cuentos son los sacrílegos Julio Cazón y Kiko Garrido a quienes espero que los alojen en el infierno (y que avisen si está bueno).
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martes, 26 de agosto de 2014

Con el mismo cuento 26 - G. Gamow y Borges


Por Fernando Terreno
… 
También se descifró el contenido: nociones de análisis combinatorio, ilustradas por ejemplos de variaciones con repetición ilimitada. Esos ejemplos permitieron que un bibliotecario de genio descubriera la ley fundamental de la Biblioteca. Este pensador observó que todos los libros, por diversos que sean, constan de elementos iguales: el espacio, el punto, la coma, las veintidós letras del alfabeto. También alegó un hecho que todos los viajeros han confirmado: No hay en la vasta Biblioteca, dos libros idénticos. De esas premisas incontrovertibles dedujo que la Biblioteca es total y que sus anaqueles registran todas las posibles combinaciones de los veintitantos símbolos ortográficos (número, aunque vastísimo, no infinito) o sea todo lo que es dable expresar: en todos los idiomas. Todo: la historia minuciosa del porvenir, las autobiografías de los arcángeles, el catálogo fiel de la Biblioteca, miles y miles de catálogos falsos, la demostración de la falacia de esos catálogos, la demostración de la falacia del catálogo verdadero, el evangelio gnóstico de Basilides, el comentario de ese evangelio, el comentario del comentario de ese evangelio, la relación verídica de tu muerte, la versión de cada libro a todas las lenguas, las interpolaciones de cada libro en todos los libros, el tratado que Beda pudo escribir (y no escribió) sobre la mitología de los sajones, los libros perdidos de Tácito.
 Cuando se proclamó que la Biblioteca abarcaba todos los libros, la primera impresión fue de extravagante felicidad. Todos los hombres se sintieron señores de un tesoro intacto y secreto. No había problema personal o mundial cuya elocuente solución no existiera: en algún hexágono.
La biblioteca de Babel, 1941, Jorge Luis Borges

En realidad, una prensa automática tal imprimiría todo lo que se escribió alguna vez desde los tiempos en que la gente aprendía a escribir: cada línea de prosa y de poesía, cada editorial y anuncio de los diarios, cada  grueso volumen de los tratados científicos, cada carta de amor, cada nota al lechero…
Contemos el número de líneas que imprimiría la máquina para presentar todas las combinaciones posibles de letras y de otros signos tipográficos. Hay 26 letras en el alfabeto inglés, diez cifras (0, 1, 2,…, 9) y 14 signos comunes (espacio en blanco, punto coma, dos puntos); en total cuarenta símbolos. Supongamos también…
Además la máquina imprimiría todo lo que se deberá imprimir en los siglos venideros. Sobre el papel que viene del cilindro giratorio hallaríamos la poesía del siglo treinta, los descubrimientos científicos del futuro, los discursos que pronunciarán en el Congreso de los Estados Unidos durante el 500º período parlamentario de este país, y relatos de accidentes del tránsito interplanetario del año 2344.
Uno dos tres… infinito, George Gamow, 1946, Espasa-Calpe Argentina, 1948, págs. 23/24.


Observando los dos fragmentos me parece evidente que uno de los dos (o ambos) autores leyó al otro. Por la fecha de su publicación podemos suponer la prioridad de Borges sobre el texto. Ahora, si nos atenemos a la naturaleza de la idea, un desarrollo del cálculo combinatorio (una rama de las matemáticas), hay motivos para pensar que la paternidad corresponda al físico matemático ruso George Gamow que hacia 1936 fue contratado por la Universidad de Michigan radicándose en Estados Unidos hasta su muerte. En especial porque el libro tiene un capítulo sobre los grandes números y “los infinitos” del matemático ruso George Cantor, en donde me parece que don J.L.B. ha tratado de entender los aspectos matemáticos del concepto de infinito (que pone en otros trabajos). Este libro reunía charlas y conferencias que Gamow iba dando por diferentes ciudades norteamericanas.
En su copiosa obra sobresalen los desarrollos sobre física atómica, las contribuciones a la teoría del Big Bang y, en especial, sus trabajos llenos de humor sobre difusión científica y juegos matemáticos.
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viernes, 22 de agosto de 2014

Con el mismo cuento 25 – Borges y Freud


Dos judíos se encuentran en un vagón de ferrocarril en una estación de Galitzia.
-¿Adónde viajas?, -pregunta uno.
-A Cracovia, responde el otro.
-¡Qué mentiroso que sos! -salta indignado el primero-. Dices que vas a Cracovia, para que yo crea que viajas a Lemberg. Pero ahora sé que viajas realmente a Cracovia. Así pues, ¿por qué sos tan mentiroso?
Sigmund Freud, El chiste y su relación con el inconsciente, 1905.

...los baratijeros Mosche y Daniel que en la mitad de la gran llanura de Rusia se saludaron:
-¿Adónde vas, Daniel?, -dijo el uno.
-A Sebastopol, -dijo el otro.
-¡Mientes, Daniel. Me respondes que vas a Sebastopol para que yo piense que vas Nijni-Novgórod, pero lo cierto es que vas realmente a Sebastopol. ¡Mientes, Daniel!
Jorge Luis Borges, Evaristo carriego, 1930, (Obras completas, 1974, pág.146) y en El truco de El idioma de los argentinos, 1928.


El que encontró la coincidencia entre los textos de Borges y el de Freud es Carlos García. Forma parte de su amplio y detallado trabajo sobre la proclamada aversión intelectual al psicoanálisis por parte del escritor y que se puede leer en este enlace:
http://cvc.cervantes.es/trujaman/anteriores/diciembre_04/20122004.htm
Lo pongo acá para no incurrir en el delito de encontrar las cosas antes de que otros las pierdan o de tomar préstamos no otorgados (a los que era tan afecto don JLB) y, en especial, al hecho de no citarlos como fuentes (lo que no le hubiera quitado mérito alguno).
Volviendo al artículo de Carlos García, el chiste elegido es doblemente gracioso: por sí mismo y por poner en evidencia el mecanismo que usaba Borges al “tomar” textos de otros y no citar la fuente o desviar en otras direcciones (muchas veces apócrifas) cuando hacía las citas. Y, lo cortés no quita lo valiente, mejorarlos y enriquecerlos casi siempre, salvo en contadas ocasiones.


El chiste de Borges fue citado durante la presentación de El divino desorden, de Viviana Ackerman, que acaba de lanzar Ediciones Capital Intelectual. Al buscarlo para ver a qué cuento pertenecía me encontré con el trabajo de García.
El subtítulo del libro, Claves para leer a Borges, deja claro el objetivo de la autora: una ayuda para entrar en la obra del escritor. Es muy atractivo y se puede encontrar en librerías y algunos kioscos de revistas.

Las ilustraciones son Los jugadores de cartas de Paul Cezanne y Borges por Enrique Hernández D'Jesús. Desconozco al autor de la de Freud.
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domingo, 17 de agosto de 2014

Arribeños y Abajeñas


Ramito de albahaca,
         niña Yolanda, ¿dónde estarás?
         Atrás se quedó alumbrando
         su claridad.
         Vuelvo a las abajeñas:
         ya mi caballito no puede más.
Zamba de Lozano, 1952, de Manuel J. Castilla (letra) y Gustavo Cuchi Leguizamón

Desde Córdoba hacia el norte de la República Argentina se usa arriba y abajo con un sentido que a los forasteros (y, por qué no decirlo, a muchos lugareños también) resulta difícil de entender. El que esto escribe, natural del Departamento Tercero Abajo de la Provincia de Córdoba, anduvo mucho tiempo preguntándose si los vecinos que vivían en el Departamento Tercero Arriba eran unos privilegiados. Al fin y al cabo, los de Abajo no éramos menos que nadie en general y que ellos en particular.*
La cosa es muy sencilla, que todo es fácil sabiendo “cómo”, y estaba también en:

Una excursión a los indios ranqueles, 1870, de Lucio V. Mansilla, Cap. 4

Al oeste le llaman arriba. Al este, abajo. Estos dos vocablos sustituidos a los vientos cardinales, permiten expresarse con más facilidad y más claridad, en razón de la similitud de las palabras este y oeste y de su composición vocal.
Un ejemplo lo demostrará.
Si queriendo ir del punto A al punto B o para ser más claro, de la Villa del Río Cuarto al fuerte Sarmiento, cortando el campo, se ocurriese a un baqueano por las señas, las daría así:
Miraría al sur, y haciendo una indicación con la mano derecha diría: se sale en estas dereceras, sur, y se camina rumbeando medio abajo; pero muy poco abajo.
Con estas señas, el que tiene la costumbre de andar por los campos, va derecho como un huso a su destino.
Si queriendo ir de la Villa del Río Cuarto a las Achiras, en el mes de noviembre, verbigracia, en que el sol se pone inclinándose al sur, se preguntasen las señas, la contestación sería:
Salga derecho arriba, medio rumbeando al lado en que se pone el sol y ahí, en aquella punta de sierra, ahí está Achiras.
Con esas señas cualquiera va derecho.
De esta costumbre cordobesa de llamarle abajo al naciente y arriba al poniente, viene la denominación de provincias de arriba y de abajo; la de arribeños y abajeños.
A las facilidades que este modo de expresarse ofrece, reúne una circunstancia que responde a un hecho geográfico.
Ir de Córdoba para el poniente o para el naciente, en efecto, ir para arriba o para abajo, porque el nivel de la tierra es más elevado que el del mar a medida que se camina del litoral de nuestra patria para la Cordillera; la tierra se dobla visiblemente, de manera que el que va sube y el que viene baja.


Como buen porteño, Mansilla no se privó de reírse de los cordobeses. Vean este párrafo donde enseña el modo de imitar la tonada mediterránea.
-Cómo úsia quiera- contestó el Cautivo, con esa tonada cordobesa que consiste en un pequeño secreto- como lo puede ver el curioso lector o lectora-: en cargar la pronunciación sobre las letras acentuadas y prolongar lo más posible la vocal o primera sílaba.
En haciendo esto ya es uno cordobés. No hay más que ensayarlo.

*Lo de Tercero viene por el nombre del río homónimo, también llamado Ctalamochita o Carcarañá.
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miércoles, 13 de agosto de 2014

Más cuentos de abogados - Humor


1 Encuentro
Se encuentran dos abogados en el garaje de un Motel y advierten que cada uno anda con la mujer del otro. Pasada la incomodidad inicial, uno rompe el silencio en tono algo solemne y con cuidada dignidad:
-Estimado colega, creo que lo correcto sería que mi mujer venga conmigo a mi auto y que su mujer se vaya con Ud. en su auto.

El otro le responde de inmediato:
-Coincido en líneas generales con su planteamiento, querido colega. Quizás eso sería lo correcto, pero no estoy seguro que sea lo justo: ¡ustedes están saliendo y nosotros entrando!


2 Examen
Alumno de Derecho al  presentarse a un examen oral.
- ¿Qué es un fraude?

- Es lo que el señor profesor está haciendo,- responde el alumno.
El profesor lo indaga indignado:

- Lo que faltaba, ¡explíquese!
- Señor, según el  Código Penal, “comete fraude todo aquel que se
aprovecha de la ignorancia del otro para perjudicarlo”.


3 Accidente
Dos trabajadores iban caminando por el costado de la ruta, volviendo de una fábrica donde habían trabajado duro el día entero, cuando un abogado, que venía a toda velocidad con su auto importado, los atropella.
Uno de ellos atravesó el parabrisas y cayó dentro del coche del abogado y el otro fue arrojado a unos diez metros del lugar del accidente.

Tres meses después salieron del hospital y, para sorpresa general, fueron inmediatamente a la cárcel: uno por invasión de propiedad privada y el otro por huir del lugar del accidente.

 Dedicado con cariño a las legiones de ellas y ellos que ejercen la sacrificada tarea de administrar la justicia en la Tierra (trabajo que en todas las otras jurisdicciones ejerce ¡una sola persona!)
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domingo, 10 de agosto de 2014

Ríos cordobeses


Los cordobeses* son gente ingeniosa y divertida, especialmente para ponerles nombres y motes a las cosas. Pero como toda regla tiene su excepción, los nombres de sus ríos no son un dechado de ingenio sino, más bien, una gran desilusión, una sombra de duda sobre la veracidad de la primera afirmación.
En efecto, haciendo gala de una pobreza imaginativa franciscana (o de un rico espíritu clasificatorio) más parecen haber sido bautizados por un contador que por un poeta.
¡Se llaman Primero, Segundo, Tercero, Cuarto y Quinto!

En el prólogo a su cuento En el andén, el gran escritor José Viñals (cordobés, entre otros defectos personales) escribió:
Hay nombre de ríos en el mundo que inducen a soñar y le agrandan a uno el alma: el Tigris y el Éufrates en primer lugar, el Nilo, el Orinoco, el Ródano, el Danubio, el Tajo, el Pilcomayo, el Paraná, el Bermejo.
Son nombres  –uno piensa– brotados de la boca de hermosos pueblos en estado de alta poesía prístina e involuntaria, de inocencia, de sueños; en el estado en que se hallaría Adán en el Paraíso, en la embriaguez y el delirio de nombrar a cada nuevo ser, en aquel viejo instante de la Creación en que la poesía estaba hecha sólo de sustantivos  y de perfectas interjecciones.
Oh, leopardo, cebra, luna, avellana, oh mujer, oh jilguero, encina, pez, caballo.
Pero hay nombres de ríos que sólo pueden esterilizar al sueño y al soñador. Piénsese en los ríos mayores de mi provincia, llamados inspiradísimamente Primero, Segundo, Tercero, Cuarto y, desde luego, Quinto.
Bien, el Segundo y el Tercero fueron mi Tigris y mi Éufrates…

*Naturales de la Provincia de Córdoba, República Argentina.
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jueves, 7 de agosto de 2014

Guadal


Repechando en los guadales
sube el camino, zambita de dos ramales
virutaivino.
La virutaivino, zamba de Gerardo Núñez (letra) y Miguel Angel Pérez


Del árabe clásico wadi, participio del verbo wada, que significa fluir, correr (el agua) y también vaguada, madrejón, rambla, barranco; nos viene, previo paso por el dialecto andalusí, la palabra guadal. Para los ríos permanentes tenían otra palabra; siendo ellos de zonas áridas y desiertas, esta aludía a los cauces por donde las aguas fluyen ocasionalmente, cuando llueve.
Ya en España la familia guadal se agrandó y vemos sus descendientes en ríos de año completo: Guadalquivir, Guadarrama (de las arenas), Guadalajara (de las piedras), Guadiana, Guadix, Guadalupe y Guadalcanal (que viajó hasta el Pacífico.)


En un clásico de la literatura argentina, Una excursión a los indios ranqueles, de 1870, Lucio V. Mansilla hablaba así del tema:
Cap. 4
Idea a que no nos resignamos. La partida. Lenguaje de los paisanos.
Qué es una rastrillada. El público sabe muchas mentiras e ignora otras verdades. Qué es un guadal. El caballo y la mula. Una despedida militar. La Laguna Alegre.

En plena Pampa, no hay más caminos. Apartarse de ellos un palmo, salirse de la senda, es muchas veces un peligro real; porque no es difícil que ahí mismo, al lado de la rastrillada, haya un guadal en el que se entierren caballo y jinete enteros.
Guadal se llama un terreno blando y movedizo que no habiendo sido pisado con frecuencia, no ha podido solidificarse.
Es una palabra que no está en el diccionario de la lengua castellana, aunque la hemos tomado de nuestros antepasados, que viene del árabe y significa agua o río.
La Pampa está llena de estos obstáculos.
¡Cuántas veces en una operación militar, yendo en persecución de los indios, una columna entera no ha desaparecido en medio del ímpetu de la carrera!
¡Cuántas veces un trecho de pocas varas ha sido causa de que jefes muy intrépidos se viesen burlados por el enemigo, en esas Pampas sin fin!
¡Cuántas veces los mismos indios no han perecido bajo el filo del sable de nuestros valientes soldados fronterizos por haber caído en un guadal!
Las Pampas son tan vastas, que los hombres más conocedores de los campos se pierden a veces en ellas.

El caballo de los indios es una especialidad en las Pampas.
Corre por los campos guadalosos, cayendo y levantando, y resiste a esa fatiga hercúlea asombrosamente, como que está educado al efecto y acostumbrado a ello.
El guadal suele ser húmedo y suele ser seco, pantanoso y pegajoso, o simplemente arenoso.
Es necesario que el ojo esté sumamente acostumbrado para conocer el terreno guadaloso. Unas veces el pasto, otras veces el color de la tierra son indicios seguros. Las más el guadal es una emboscada para indios y cristianos.
Los caballos que entran en él, cuando no están acostumbrados, pugnan un instante por salir, y el esfuerzo que hacen es tan grande, que en los días más fríos no tardan en cubrirse de sudor y en caer postrados, sin que haya espuela ni rebenque que los haga levantar. Y llegan a acobardarse tanto, que a veces no hay poder que los haga dar un paso adelante cuando pisan el borde movedizo de la tierra. Y eso que es de todos los cuadrúpedos destinados al servicio del hombre el más valiente.
Picado con las espuelas parte como el rayo y salva el mayor precipicio.
¡Cuán diferente de la mula!
Jamás pierde ella su sangre fría.


 
En las fotos guadales de la Pampa (en bicicleta), de Rally Dakar y del Chubut (Pedro Sancha, en 1948, el viento es tan fuerte que la polvareda viaja adelante del auto. Del blog "Corredores del viento")



viernes, 1 de agosto de 2014

Con el mismo cuento 24 - Roa Bastos y Borges

Héroes y traidores

 
La corta distancia que separa a héroes de traidores atrae a los literatos como la luz a los bichos, más aún porque saben que ambos son construcciones literarias sobre las cuales las palabras arrojan más sombras que claridad.
Borges dedicó al tema un par de sus mejores cuentos: El tema del traidor y del héroe, de 1944 y La forma de la espada, del mismo año.
Roa Bastos, al que también lo obsesionaba el punto (está en su novela El fiscal, de 1993), le dedicó Encuentro con el traidor, de 1959, escrito bajo la notoria influencia del mismo Borges. No es en manera alguna un plagio, pero el fondo es un traslado/inversión evidente.

Varias veces, en anteriores artículos de esta misma serie, he señalado cuentos de Borges evidentemente inspirados en otros colegas. En esta ocasión, la situación se invierte. El mismo  Roa lo reconocía: “Admiro mucho a Borges y por eso soy capaz de llegar, como él dijo de Macedonio, hasta el plagio. …para mí la “influencia” no es grave… El que roba en grande y a lo señor hace una buena acción.”
En los tres cuentos los héroes no lo son y los traidores tampoco, los papeles están cambiados, casi sin remedio y quién sabe si para siempre. A menos que usted, los redima con su lectura.

Los dos primeros cuentos, en estos enlaces.
http://www.cec.uchile.cl/~peabingenieria/comagui/Comprensi%F3n%20Lectora/Tema_del_Traidor_y_del_Heroe.pdf
http://www.cec.uchile.cl/~peabingenieria/comagui/Comprensi%F3n%20Lectora/La_forma_de_la_espada.pdf
Si no encuentran el de Roa Bastos, se lo mandaré a quien lo solicite en los comentarios. Pertenece a su libro El baldío. Todos son muy cortos, no superan las cuatro páginas.


Dos palabras sobre El tema del traidor y del héroe, el más complejo de los tres: Lo publicó por primera vez en la revista Sur en febrero de 1944 y luego le agregó un final alternativo con el que salió en el libro Ficciones y esta pasó a ser la versión definitiva que leemos hoy. Este descubrimiento lo hicieron Germán Álvarez y Laura Rosato, bibliotecarios de la Biblioteca Nacional, que encontraron dentro del nº 142 de la revista una hoja doblada, escrita por el mismo Borges con el agregado. Se pueden ver los facsímiles aquí:
http://www.bn.gov.ar/tema-del-traidor-y-del-héroe


El cuento empieza de manera vacilante, el narrador duda hasta del lugar donde situar la acción y luego juega con otras traiciones famosas. Vislumbra lo que ha sucedido, pero lo más interesante es que esa conjetura es casi inútil ante los hechos que son irremediables, salvo por la interpretación que el lector pueda hacer de ellos. Y esas posibilidades son las que el propio JLB multiplica con el agregado final.

El autor de la caricatura de Roa bastos es Fernando Vicente. Desconozco al autor de la de Borges.
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miércoles, 30 de julio de 2014

Acertijo


 El señor J.T. se casó, hacia 1930, con la hermana de su viuda.
¿Es posible el enunciado planteado?
Se aceptan soluciones.


Les adelanto que, aunque en principio contraría nuestra manera lógica de razonar, es perfectamente posible. No sólo lo es, sino que es una de las posibilidades  que se abren hacia el final de la novela “El alcalde de Furnes”, publicada en 1939 por el belga Georges Simenon. Una de sus novelas no policiales, o novelas sin el comisario Maigret, que junto con Los hermanos Rico de 1952 y El gato de 1966 está entre lo mejor de su vastísima obra. Obra, vale la pena decirlo, bastante repetida y desigual, como no podría ser de otra forma ya que abarca casi 200 novelas.


Los autores de las viñetas son El Juan Pérez y Liss.
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sábado, 26 de julio de 2014

Música y cocina clásicas

Postres líricos ma non troppo.
Uno de origen italiano y otro multinacional, ya que fue creado en Londres, por un cocinero francés para una soprano australiana.


Bomba helada Bellini
Un helado de vainilla se rodea con trozos de ananá (o piña) y cubre con pistachos macerados en limón y una salsa (almíbar grueso) del mismo ananá. Se pueden agregar unas frutillas para darle color.

Copa Melba
Sobre un helado de vainilla se colocan trozos de duraznos (naturales o al natural) y se lo recubre con una salsa de frambuesas.

El primero se atribuye al compositor siciliano Vincenzo Bellini (1801-1835), nacido en Catania, autor de óperas célebres como La Sonnambula, I puritani di Scozia y Norma. El hombre debe haber sido un sibarita porque un antiguo y clásico plato siciliano, la pasta con una salsa con berenjenas, ha sido bautizado como Pasta allla Norma en homenaje al él y a su heroína.

El segundo fue creado en 1892 por el célebre cocinero francés Auguste Escoffier, cheff del Hotel Savoy de Londres, en honor a la cantante australiana Helen Porter Mitchel que actuaba en el Royal Opera House con gran éxito. El postre gustó tanto a la homenajeada, cuyo nombre artístico era Nellie Melba, que fue bautizado con su nombre. También parece que fue uno de los responsables de que la Melba engordara más allá de lo aconsejable, por lo que el bueno de Augusto tuvo que inventarle unas tostaditas que también llevan el nombre de la diva, pero que se perdieron en los pliegues de sus vestidos y de la historia.
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miércoles, 23 de julio de 2014

Ánforas, petacas, doliums, cántaros... Humor


Acabemos con este asunto de los recipientes vinarios (no binarios, ojo), dando un repaso a los que hemos utilizado desde viejos tiempos.

Odre, del latín, uter, utris (¡Uy, dónde nos estamos metiendo…!) Cuero, generalmente de cabra que, cosido y pegado por todos lados menos por el cuello, sirve para contener líquidos como vino y aceites.


Ánfora, del lat. amphŏra, y este del gr. ἀμφορεύς 'vaso grande de dos asas'.
1. f. Cántaro alto y estrecho, de cuello largo, con dos asas, terminado en punta, y muy usado por los antiguos griegos y romanos.
2. f. Medida antigua de capacidad, equivalente, entre los romanos, a 26,2 l.


Dolium, nombre latino de las ánforas de cerámica romanas donde guardaban el vino enterrado o en cuevas subterráneas, para conseguir las mejores condiciones de conservación.

Cadus, que en latín justamente significa vasija y que precisamente era en estas, donde en la antigüedad se almacenaba el vino.

Cántaro, 1. m. Vasija grande de barro o metal, angosta de boca, ancha por la barriga y estrecha por el pie y por lo común con una o dos asas.

 
Petaca: 3. f. Botella de bolsillo, ancha y plana, que sirve para llevar bebidas alcohólicas.

Hasta llegar, finalmente, a la plebeya botella, cuyo significado según un diccionario cordobés (de la Nueva Andalucía) es el siguiente:
Boteia: 1. F. Envase de vidrio o plástico, normalmente utilizado para guardar vino fraccionado o hacer la mezcla (véase Convinado). 2. Adj.: Verde Boteia: Tonalidad verdolaga típica, uno de los tres colores cordobeses característicos (veasén: Amarío patito y Nero culiau) que se distinguen en elevado estado de ebriedad (Véase: Chupao o Mamao).


Todos, cual más, cual menos, tienen lo suyo y han dado que hablar a beodos y poetas a lo largo de los tiempos. Ahora bien, si de poesía se trata no habrá ninguno como el cántaro o las ánforas. ¡Qué hermosas suenan esas palabras!
“Cántaro”, “cantarina agüita de tu cántaro”, “déjame beber de tu cántaro”. De pronunciarla nomás se nos llena de agua la boca.
“Yo tengo una bella ánfora, llena de regio vino”, “Las ánforas de Epicuro”, “En el mar de ánforas”. Grandes poetas, Rubén Darío el primero, han usado sus ánforas en sentido literal (el hombre chupaba, perdón, libaba, como ladrillo de segunda) y en el metafórico, por la agradable sonoridad de la palabra.
Dicho sea de paso, ya que estamos dándole al ánfora, vale recordar aquí a la jitanjáfora, palabra que no significa nada, pero que inventó el mexicano Alfonso Reyes, porque sonaba lindo nomás.

¡Salud!
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sábado, 19 de julio de 2014

Toneles y barriles


Benditos sean los artesanos de la Galia que se las ingeniaron para hacer unos recipientes con listones de madera donde almacenar el vino y dejar de lado los pesados de barro o los frágiles de cuero que se usaban en tiempos antiguos. Reconozcamos también la fineza de los romanos que les robaron esos vinos y admitieron que eran muy superiores a todos los otros que saqueaban por el resto del Mediterráneo.
Dejemos, por ahora, el tema del vino a un lado y volvamos al maravilloso recipiente hermético que se desarrolló a partir de allí y a esa innovación que atravesó 20 siglos y nos acompañó casi hasta ayer: el tonel.


Sólido, por su forma cilíndrica abultada; de fabricación simple, por el ensamble de partes pequeñas; reparable; fácil de mover girándolo sobre la panza, de estibar y soportar largos viajes apoyado sobre una de sus bases; todas son virtudes para este diseño mejorado con paciencia a lo largo de los tiempos.
La artesanía se transformó en industria hacia el año 1000 y los maestros toneleros formaron unos de los primeros gremios allá por el siglo XIII. Para el XV ya tenían un estatuto especial y privilegios otorgados por el rey de Francia.


Se fabricaron toneles de todos los tamaños imaginables pero, para la industria del vino, se consolidó el de aprox. 208 litros (55Gal) de capacidad como barril estándar.
Un caso curioso es que los primeros tambores de chapa de acero, que se usaron en la industria petrolífera (el tambor “Bayonne” de la ESSO, por ejemplo), se hicieron con la misma forma abombada que los de madera y de la misma capacidad. Debió pasar más de medio siglo hasta que se tomara nota que no era necesario (por el contrario, era una formidable complicación constructiva) el “bombée” y que la forma cilíndrica con un par de nervios era igualmente útil y resistente.

Otro “barril” muy importante para nuestras vidas, el WTI (West Texas International), es una abstracción completa y no sirve para contener nada. Se trata de una unidad de medida (42 galones, 159 litros) tomada como base para cotizar un precio de referencia al valor del petróleo en el mercado internacional.
Así, entre realidades y abstracciones, pasan las cosas, la energía y los vinos, por delante de nuestras narices.

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