miércoles, 1 de abril de 2009

3 Sangrías 3 (¡a la segunda!)

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2 -Sangrías de sangre

La sangría consiste en la extracción de sangre de un paciente por diferente métodos. Se le atribuían propiedades curativas y preventivas de múltiples enfermedades.
Aparentemente, la práctica se originó en un intento de copia de la menstruación. Si el cuerpo femenino sangra espontáneamente una vez por mes, parecía evidente que la pérdida de sangre debía proporcionar algún beneficio para la salud.
La práctica es milenaria, se hacía en el antiguo Egipto y en la medicina Ayurveda. En los tiempos de Hipócrates y la teoría de los cuatro humores (sangre, bilis negra, bilis amarilla y flema) se les ocurrió relacionarlos con los astros (otra vez los griegos copiando mal y complicando las cosas), por lo cual la fase de la luna determinaba el momento y el lugar a sangrar. Los Calendarios de sangría se siguieron usando hasta el Renacimiento.
La extracciones se hacían por simples cortes o incisiones, más tarde con bisturí o aguja, y también con ventosas y sanguijuelas. La sanguijuela (parecida a una babosa) es un anélido hematófago que se colocaba en grandes cantidades directamente sobre la zona a sangrar. En el apogeo del método, a principios del 1800, Francia importaba más de cuarenta millones de sanguijuelas por año.
El doctor Benjamín Rush (1745-1813), pionero de la medicina clínica (y de la psiquiatría) en los Estados Unidos de Norteamérica, además de un luchador contra la pena de muerte y la esclavitud, fue un gran difusor de la sangría como tratamiento de la fiebre amarilla. Durante la epidemia que azotó Filadelfia en 1769 la utilizó a destajo. Para 1776, en la misma ciudad, fue uno de los firmantes de la Declaración de la Independencia.
Su larga historia como procedimiento médico se asentó en la aceptación como verdades reveladas de axiomas equivocados, mucho más allá del tiempo en que sus supuestos beneficios ya habían sido demolidos por los estudios de muchos galenos y del descubrimiento de la circulación de la sangre, que es del 1600. Hoy se utiliza en unos muy pocos y específicos casos.
Además de su tenebroso recuerdo nos ha dejado un par de huellas de su existencia: la prestigiosa revista médico-científica inglesa The Lancet, fundada en 1823, se llama así en honor al bisturí (lancet) con que se hacían los sangrados y la palabra “sanguijuela”, que pasó a utilizarse en su acepción de parásito o “chupasangre” para calificar a los individuos poco afectos al esfuerzo.


Extractado de:
Ríos de sangre, por Raúl AlzogarayPágina12 Suplemento Futuro del 21 de Marzo de 2009
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/futuro/13-2107-2009-03-21.html
La sangría, por Pedro Pinto Núñez, 2002, Colombia
http://ciruelo.uninorte.edu.co/pdf/salud_uninorte/16/1_la_sangria.pdf
Sobre la historia de The Lancet ver:
http://www.thelancet.com/lancet-about

El dibujo es de OSKI (Oscar Conti)
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5 comentarios:

América dijo...

Interesante,todos los días se aprende algo nuevo,una practica antiquísima,leyendote recordé un documental sobre este procedimiento,como bien dices ya nos es común pero sigue aplicándose en casos muy contados y parece que con éxito,probablemente por que se a erradicado el abusivo uso,y se entiende mejor su eficacia.

Por cierto lo que pareces tener bloqueado es la suscripciones a las entrads ATOM,INTENTE enlazar tu blog por ahi y es imposible.
Entre otras cosas me di cuenta por que ayer me costo publicar una nueva entrada,de hecho tuve que dividirla,el audio una vez colocados bloqueo todo el sistema de los gadets(SE ESCRIBE ASI?)....
En todo caso me encanto la entrada.

andal13 dijo...

Interesantísimo artículo; conocía el uso ¿medicinal? de la sangría, pero no su vinculación con el calendario (¿cuándo te toca la tuya?)

Hace poco tiempo se volvieron a poner de moda las sanguijuelas, pero honestamente, yo sigo prefiriendo los comprimidos!

Santiago dijo...

Las sanguijuelas quedan muy bien al ajillo. También hervidas, condimentadas con hierbas y embutidas en una buena vena safena dan unas deliciosas morcillas antropofágicas que reite de los sobrevivientes de los Andes.

Estela Getino dijo...

¡Qué ambiguedad, el cuerpo soporta la coacción alcohólica de una sangría a la juanamanuelagorriti mas no la lectura de estos relatos de sangre y sanguijuelas. Acabo de darme cuenta que un texto tiene mayor poder que una copa de vino. Ay, me baja la presión...

Fernando Terreno dijo...

Estela Getino:
¡Por favor, no se me vaya a desmayar! A ver si me clausuran el boliche por ejercicio ilegal de la medicina.