lunes, 9 de noviembre de 2009

El hilo Sisal

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El hilo Sisal

En un extremo del ovillo de hilo sisal de mi memoria aparece la imagen seria de la Srta. Elisa Peralta, maestra de actividades prácticas en nuestra Escuela “25 de Mayo” de La Playosa. Bajo sus directivas, forrábamos manijas de bandejas y otras manualidades o hacíamos trenzas interminables, que luego arrolladas sobre si mismas se convertían en apoya fuentes, servilleteros u otras cosas imprescindibles para el hogar.
La otra punta de esa madeja la vine a encontrar, en forma totalmente casual, al tropezar con un cartel que decía: Sisal 22 Km y un desvío a la derecha en las cercanías de Mérida en la península de Yucatán.
Sisal; hoy un pequeño puerto de pescadores, de 1600 habitantes, con una linda playa y un pequeño faro, ha dado su nombre y hecho famoso en todo el mundo al hilo de henequén.

La historia de (y del) Sisal está llenas de nudos y enredos que enlazan a indios, conquistadores y piratas; se ramifican por la política, la arquitectura, la literatura; y por qué no, terminan en las bebidas espirituosas.
Antiguamente Sisal estuvo habitado por tribus mayas que navegaban en sus canoas, pescaban y comerciaban en las costas del Golfo de México allá por el año 1000 d.C.
Unos 50 años antes de la llegada de los españoles, era dominio de la familia Canul, liderada por el sacerdote y cacique Ah Kin Canul, propietario de 4 canoas que explotaba con sus esclavos (mayas también), según consta en el Códice de Calkiní, registro decodificado de una parte de la historia de los mayas. Otros hermanos de Kin Canul y miembros de su dinastía lideraban ciudades y territorios vecinos.

Pasado el primer período de la conquista los españoles se dieron cuenta que lo único que podían rapiñar allí era el trabajo esclavo de los indígenas y la fibra natural del henequén, que los mayas usaban en forma de hilos, cordones, mantas y tejidos.
El henequén viene del agave, una especie de cactus. En 1562, el alcalde mayor de Yucatán, Diego de Quijada, que había fijado su capital en Mérida, organiza la “exportación” de estos productos, para lo que comienza la construcción de un camino entre Sisal y Mérida y la conversión de la rada de Sisal en puerto.
Durante los siglos XVI, XVII y XVIII todos los puertos del Caribe sufrieron el ataque de bucaneros, corsarios y filibusteros ingleses, franceses y holandeses, por lo que los españoles tuvieron que compartir con otros piratas el producto de sus afanes.

A principios del siglo XIX comienza el definitivo auge y consolidación de esta industria, se empiezan a fabricar bolsas, arpillera, cabos y sogas. Hacia 1858 logran considerables mejoras tecnológicas en el raspado de las hojas y la obtención de las fibras, lo que hace que la zona se consolide como la principal exportadora mundial. Para 1870 llegaban a Sisal barcos de todo el mundo y se plantaban extensiones cada vez más grandes de agave. A esto se suma la mecanización de la agricultura en los EEUU, con el invento de la cosechadora movida a vapor, y la necesidad de bolsas e hilo para envasar las cosechas, que aumentó de golpe la demanda.
A finales del porfiriato (gobierno de Porfirio Díaz, pricipios del siglo XX) había casi un millar de haciendas henequeneras y se cultivaban 300.000 has de agave. La mano de obra eran indios mayas tratados como esclavos y la exportación la controlaban 2 familias. Para 1917 la producción tuvo su pico máximo y en Mérida se construían unos palacios imponentes que todavía hoy causan admiración.


Monocultivo y una burguesía dedicada al lujo y a los gastos fastuosos fueron una combinación fatal para cuando en 1918, a fines de la primera guerra, la demanda disminuyó. Por añadidura, sobre llovido mojado, el agave se comenzó a plantar e industrializar en otros lugares: Brasil, Madagascar, Filipinas y entre guerras comenzó el desarrollo de las fibras sintéticas, por lo que el henequén tuvo una lenta pero sostenida declinación que duró hasta 1990 en que México llegó a tener que importarlo.
Es justicia decir que la declinación de Sisal, fue independiente de la del henequén y se debió a que a finales del siglo XIX y por el continuo aumento de las exportaciones estas se canalizaron por el puerto de Progreso, más cercano a Mérida y con mejor infraestructura. El gobierno vendió hasta el edificio de la aduana de Sisal donde se ponía el famoso sello a los embarques, que terminó reemplazando al propio nombre de henequén por el otro, más fácil de pronunciar. Hoy Sisal trabaja con apoyo del Gobierno Federal en consolidar una pequeña industria pesquera y turística para sostén de su población.

El henequén está presente en la literatura centroamericana, en López Trujillo (Feria de Frutas), Octavio Paz (Entre la piedra y la flor), Miguel Ángel Asturias, Augusto Monterroso, Alejo Carpentier (El recurso del método y El reino de este mundo), Carlos Fuentes y muchos más. Por si no fuera suficiente con tantos literatos, un pariente del henequén tiene intenciones de perpetuarse entre nosotros, de modo que La Pulpera recomienda firmemente acogerlo con generosidad. Hemos dicho que el henequén es una variedad del agave, una planta xerófila a mitad de camino entre los cactus y el aloe vera. Con la misma, desde tiempos inmemoriales los mesoamericanos fabrican el Pulque (una especie de chicha), el Mezcal y el Tequila. Por supuesto que para cada aplicación hay una variedad de agave más apropiada o rendidora, pero les aseguro que después de varios traguitos, solo o en cócteles como el “Margarita”, lo que menos les va a interesar, es saber de qué especie está hecho.

¿De qué hablábamos?... Ah, del hilo…, disculpen, he perdido la ilación… ¡Hic!

11 comentarios:

SUSANA dijo...

Muy bueno tu artículo Fer!!!

Y venía fenómena hasta que llegaste al pulque! Tenía entendido que para la elaboración se ocupaba el famoso maguey.

Esta planta la tengo muy presente, porque si bien estudié mucho a los mayas, fueron los aztecas quienes atraparon mi corazón. Ellos utilizaban el maguey para todo! Incluso sus espinas servían para coser los huilpillis, en comidas, el pulque, en los servicios religiosos donde perforaban lengua, orejas (y mejor no te sigo contando qué mas...exacto, también allí cuando lo ameritaba Nexahualcouotl)

Ya! me voy a la wikipedia! Hic! Y Salud Fer!

SUSANA dijo...

Joer Fernando! Estábamos hablando de la misma planta, sólo que yo la conozco como maguey y vos por agave...¿O son variedades...?
Hic....ya me hice lío de nuevo!

Fernando Terreno dijo...

Ahora que vos lo decís, capaz que es el maguey nomás. Pero en realidad, me parece que son todas variedades, porque se ven muy parecidas. El maguey o el agave azul es la que usan para las bebidas, pero también de ahí sacan esas agujas intrusivas que vos decís y lo que venga.
Como es lo único que había por esas soledades, se las tenían que arreglar con ella.
¿Cómo hacés para acordarte de Nexahualcoyotl o como sea que se escriba en nahuatl? ¿Ese era el de la serpiente emplumada, o estoy mezclando los tantos?
¡Por Ketzalcoatl, Pakal, Pachacutec o Patoruzek!
Un abrazo
Fernando

América dijo...

Noble planta y sus variedades,localmente le conocemos como SISAL,tu post no solo es estupendo tu intercambio con Susana tambien lo es,me quedo pensando en el ingenio del hombre para trabajar,sobrevivir y expresarse con lo que le brinda la naturaleza directamente,su ingenio después das un paso mas,pero aquello que constituye sus primeros pasos nos hablan del tiempo,del poder de las manos y de la inteligencia cruda.

Un fuerte abrazo.

Goliardo dijo...

Permítame que aplauda de pie esta entrada. Empezando por el primer párrafo y la evocación de las manualidades escolares en hilo sisal (¿qué se ha hecho de nuestros posafuentes?), y claro que siguiendo por la historia de su explotación, auge y decadencia ¡Y magistral el remate con los brindis finales! Irresistible el Margarita, claro que sí. Me hiciste aprender algo nuevo, lástima que con todo lo que tomé, ya debo haberme olvidado.
¡Salú!

Santi el de Los Divagues dijo...

Che Fernando, un posteo del carajo.
Qué lindo!! Interesantísimo.
Yo del agave lo único que sabía era el asunto del tequila. Para mí es una obsesión porque el tequila es carísimo en Uruguay y siempre estoy esperando que cierto pariente que vive en DF me traiga una botella. Y a veces me trae, pero a veces no. Y es la bebida blanca que más me gusta.Más que el pisco, que también me gusta bastante, para que te voy a mentir.
Qué plantas nobles...
Y pensar que uno las mira así, y solamente ve una tunita de miércoles...
Me parece que el hilo sisal aquí ya no se encuentra.

Fernando Terreno dijo...

Gracias a todos por los amables comentarios.
Muy cierto eso de que parece una plantita tan inocente y con el ingenio han terminado haciendo maravillas con ella.
En cuanto al tema escabio, prefiero al Pisco, porque tiene un sabor a uva, que me gusta más. Claro que en cócteles anda muy bien, pero no es mi especialidad el tema y de elegir, elijo al vino.
Un abrazo y... un brindis.

Anónimo dijo...

esta interesante tu comentario solo que yucatan no viene de la planta sisalana s no de uutan que onomayotopedicamente quiere decir en maya mira como hablan.mira no oye.
yo naci en sisal.mi familia vive alli.

Fernando Terreno dijo...

Anónimo:
Gracias por el comentario. Con más tiempo corregiré el error (mi desconocimiento) del origen de la palabra Yucatán.
Hermoso tu lugar de nacimiento.

Anónimo dijo...

felicidades ,buen artículo. yo naci en sisal y mis padres viven ahi.siempre que puedo voy de visita y recuerdos maravillosos llegan a mi...lastima que estoy tan lejos.muy acertado tu comentario.(sic)

Fernando Terreno dijo...

Aunque tarde, he hecho las correcciones que me sugirieron. Anónimo tiene razón, la Yuca de estos pagos nada tiene que ver con Yucatán.
Un honor que dos nativos de Sisal hayan llegado hasta aquí.
Gracias