martes, 13 de abril de 2010

Cordobeses fallutos

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Humor federal: cordobeses fallutos (a mucha honra)

Cada provincia o región tiene su tipología característica. El tucumano es “gato” –es decir, ligero para lo ajeno–, el porteño es “sobrador” –se las sabe todas–, el santiagueño es “reposado” –para cambiar una lámpara la agarra con la mano… y espera que la Tierra gire–, y los cordobeses somos “fallutos”.
El diccionario dice: persona traidora, falsa, desleal, hipócrita. Es demasiado, en realidad es más adecuado el significado: que falla.
Lo cierto es que el asunto se ha ido consolidando, solidificando y el calificativo va unido de modo inseparable a la personalidad de los nacidos en “la docta”.

Todo empezó con los Comechingones, los habitantes originarios de la comarca que, ya en sus primeros tratos con Don Jerónimo Luis de Cabrera y sus bravos, demostraron gran facilidad para el engaño (la befa y el engaño, al decir de Fernando de La Rúa, un preclaro ejemplo del asunto que nos ocupa). En efecto, el lugar que le sugirieron para la fundación de la ciudad, ya dejaba claro que los lugareños más que desarrollos inmobiliarios, lo que buscaban era tenerlos a tiro de olla. Sin que esté debidamente documentado, incluso algunos dicen que los naturales llegaron a registrar en SADAIC la jota, con el nombre de jota cordobesa, antes que los propios aragoneses.

Justo es decir, que las propias características de los españoles, en asuntos del engaño y la falsía, venían a potenciar y realimentar este aspecto. Si lo sabrá el propio Colón, al que los mismos Reyes, una vez asegurado que lo del descubrimiento era en serio, dejaron en la miseria y desconocieron sus derechos, que ellos mismos le habían otorgado en las Capitulaciones, dando origen a un pleito que duró varios siglos. De modo que en las artes de la traición y la falsedad, en Córdoba de la Nueva Andalucía, podemos decir que se juntaron el hambre con las ganas de comer.

Para completar la velada, varios siglos después, una oleada inmigratoria viene a traer sangre nueva –alguien tenía que trabajar– a la región, que más tarde o más temprano termina mestizándose con la ya rancia estirpe local. El remedio resultó peor que la enfermedad, pues la gran mayoría provenía de Italia, de la región del Piamonte y es sabido por los propios italianos, que estos están adornados por las mismas virtudes, según dice este refrán, muy popular en la península: Piemontesi: falsi e cortesi.

Hemos intentado desentrañar el origen de algunas características atribuidas a los cordobeses y tratado de encontrar los aportes que hubo en estas cuestiones. En principio, aparece como evidente, que todos los involucrados patearon para el mismo arco y tienen su parte en el asunto.
De modo que, si alguna luz sobre el tema echan estas líneas, podemos resumirlas así: en este asunto de ser fallutos, los cordobeses podemos asegurar que no fallamos.


Les debo el nombre del humorista cordobés autor del dibujo. No puedo ser más falluto, es la segunda vez que hago lo mismo.
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6 comentarios:

Marple dijo...

FERNANDO:
como recién me entero de la existencia de los comechingones creo que es algo precipitado opinar sobre ellos, pero igual opino.
Parece que los tipos sabían de caza, agricultura y ganadería , entonces me pregunto: ¿"fallar" en este caso no es una forma de resistir?Porque los españoles vinieron a robar, no?
Si yo fuera una comechingona y los jesuítas me hacen trabajar a reventar para sus fines, desconocen mi idioma y encima mis dioses... bueh...ya he practicado esa forma de resistencia: me hago la idiota y rindo lo menos que puedo.

SUSANA dijo...

Ejem, ejem...vamos a hilar un poquito más fino, si me permite Estimado Amigo: quizás los cordobeses sean fallutos (algo que no ha quedado demostrado totalmente con sus argumentos. En un juicio, permítame decirle que está frito)

No obstante, las gentes nacidas en Río Cuarto -Tierra Prometida y merecedora de ser Capital de Argentina- jamás pueden ser calificadas de esa manera! Pocas veces encontrará Usted un pueblo más noble y cumplidor, y colmado de virtudes!

De modo que lo convido a revisar la mitología patria, ser más preciso y aclarar debidamente su propio lugar de nacimiento!

Mientras... lo espero para tomar el fernet-coca de la Paz, (no me venga con el mate!)

Fernando Terreno dijo...

Marple y FLACA:
Los charrúas están libres de toda sospecha en esta materia, no sé en otras. Ustedes dirán.
SUSANA:
Sólo te toca una tercera parte en esta heredad. Las Ranqueles no aportan material genético de este tipo y lo mismo cabe en tu caso por el lado de los piamonteses (creo). Por añadidura algún huarpe huraño seguramente se va colando en tu corazón...
Doy por perdido el juicio ese y acepto el fernet de la concordia!

Un abrazo cordobés.

SUSANA dijo...

Jajajajajajá!!! Siiiii, creés bien, abuelos piamonteses! Y tanto rato en Mendoza aporta algún gramo de huarpe!

Vale, enterremos el hacha y vamos por el fernet, pero no me queda claro (a estas horas estoy mononeuronal) Fer...¡naciste en Córdoba? Yo te tengo en Capital!

Marple dijo...

SEGÚN LOS NIÑOS DEL MAESTRO JOSÉ MARÍA FIRPO LOS INDIOS DE ACÁ ERAN ASÍ:

"Ellos se vestían con ropitas cortas hasta que los católicos les enseñaron a escribir.

· Las ropas eran así: usaban una vincha en la cabeza, con plumas.

· Para prender fuego golpeaban dos piedras y en cuanto saltaban las chispas arrimaban un papel.

· Las mujeres eran muy descansadas porque lo único que hacían eran hacer comida, curtir pieles, cargar los hijos, juntar leña, prender fuego, cocinar, cazar bichos que pasaban cerca mientras trabajaban, y los indios hacían lo demás que era lo más pesado.

· Los españoles siempre los emborrachaban y después los hijos les salían desastrosos.

· Los españoles les decían:-'Vení, che Abayubá, que te voy a enseñar a tomar grapa".

...y cosas por el estilo, así que creo que los niños interpretaron muy bien al uruguayo típico. Nos importa un rábano nuestros ancestros a excepción del momento en que hay que salir a jugar al fútbol. Ahí es cuando se cree desesperadamente en "la garra charrúa"

Fernando Terreno dijo...

Susana:
Aunque no parezca, soy cordobés NyC (nacido y criado).
Marple:
Espectacular el maestro Firpo. (¡Qué porquería es el glóbulo! y los otros, cuyo nombre no recuerdo)
Concuerdo totalmente con eso de que era una forma de RESISTIR, cada uno a su manera, charrúas, comechingones y piamonteses. Incluso hay una teoría que dice que el laconismo de los piamonteses y ciertas claves del dialecto eran una resistencia de los galos a los romanos. Esto se ve inmejorablemente en Asterix.

Un abrazo a ambas.