miércoles, 8 de noviembre de 2017

Con el mismo cuento 46 - Marco Polo y sus continuadores

La suerte de unos y la desgracia de otros


Debemos la suerte de conocer las maravillas que contó Marco Polo a la desgracia de su captura y encarcelamiento en Génova luego de la derrota veneciana en Curzola, en 1298.
Durante el encierro contó sus memorias a Rustichello de Pisa –preso el también desde varios años antes– quien las plasmó en francés antiguo en Divisament du monde (Descripción del mundo), libro que vio la luz hacia 1307 y fue, después de la Biblia, el más copiado y traducido por varios siglos.

No bien salió se difundió rápidamente, en varios idiomas, en especial un compendio en latín, obra de Pipino, un erudito veneciano. Allí conoció Europa las primeras noticias sobre el Tíbet, China, Japón, Mongolia y otras lejanas tierras. Así  nos enteramos de la existencia del petróleo y la brújula, la porcelana y los espaguetis, la pólvora y otras “minucias” que usaban los “bárbaros” pueblos exóticos de oriente.


Hay varias cosas llamativas relativas al libro:
            Que uno de los libros más significativos de su época fuera escrito por un analfabeto en las lenguas cultas europeas y a dos manos.
            El tal analfabeto, conocía muchas lenguas y oficiaba de mercader, diplomático y traductor en una vasta extensión del planeta.
            Se difundió copiado a mano, pero trajo la novedad del uso por los chinos de los “bloques para imprimir” que más tarde dieron lugar al desarrollo de la imprenta.
            Se editó en una época donde había gran avidez por los relatos –para la misma época salía la Divina Comedia, en lo que después se instituyó como lengua italiana– de todo tipo y en especial por los de viaje y dio lugar a una larga lista de continuadores (Pigafetta, Coleridge, Calvino, Kafka, Dino Buzzatti), que llegan hasta nuestros días. De ellos he reunido a:

Las ciudades invisibles, 1972, de Italo Calvino
El turno del escriba, 2005, de Graciela Montes y Ema Wolf
Cruce de caminos, 2012, de Angélica Gorodischer

De Las ciudades invisibles he comentado algunas cosas en una entrada  anterior referida a las ciudades en general. Calvino describe ciudades de fantasía, todas con nombre de mujer de las que cuenta a su jefe, Kublai Kan, algunas particularidades. El emperador de los tártaros, Marco Polo a través del autor y el lector mismo, intentan entender el mundo (y organizarlo, ¿por qué no?)
La tarea es casi imposible, vana, pero divertida.

El turno del escriba también se escribió a dos manos y sus autoras ganaron con su novela el Premio Alfaguara 2005. Relata el proceso de escritura del original centrándose en la figura de Rustichello, que de humilde copista se va convirtiendo en escritor. Muestra las complejas negociaciones entre ambos para que el relato sea fiel y, a la vez, atractivo y emocionante.
Una bella reflexión sobre la diferencia entre tener una idea o historia y convertirla en un texto. Un rescate de ficción, justo y merecido, del personaje que la historia se tragó siendo como era, un importante protagonista de la conservación del tesoro.

Cruce de caminos es el relato de un imaginario encuentro en un bar de Rosario entre Kublai Kahn y Marco Polo al que la autora asiste sorprendida desde una mesa vecina. Aunque el bar no se llama El Cairo sino Burgundy uno no puede dejar de pensar en ese tipo de humor y parodias que practicaba Roberto Fontanarrosa.
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