domingo, 11 de octubre de 2009

Microcuentos 5 - Wimpi

.

Wimpi – Microcuentos

La aceituna del medio
El saber y la cultura son dos cosas distintas.
El saber depende del número de conocimientos que un hombre ha adquirido. Es una cuestión de cantidad.
La cultura depende del modo en que el hombre se conduzca. Es una cuestión de calidad.
Hay sabios que cuando abandonan la biblioteca, el laboratorio o el anfiteatro, no saben qué hacer. Son sabios incultos.
El médico sabio, por ejemplo, se nota en la forma cómo cura a un enfermo; el médico culto se nota por la forma en que lo trata.
Hombre culto es aquel que con la misma capacidad que cumpliera su tarea profesional, cumple, luego, su tarea de persona.
En el consultorio el médico, en el bufete el abogado, en la cátedra el profesor de historia, utilizan un saber. Pero, luego, ante el semejante que no esté enfermo, que no estudie historia, demuestran —o no demuestran— su cultura.
En una observación panorámica, la cultura es muy parecida a la buena educación.
No puede considerarse bien educada a una persona sólo porque levante el dedo chico al tomar la cucharita del helado.
El no hacer ruido con la sopa, el no atarse la servilleta con un moño en la nuca, son condiciones necesarias de la buena educación, pero no son condiciones suficientes.
Debe entenderse por buena educación el resultado de una integración de educación; la sentimental, la espiritual, la mental, la moral.
Cuando el hombre está bien educado para esas cuatro posibilidades de su volcarse en el mundo, es un hombre bien educado. Un hombre culto. Porque no solamente no le da vuelta los botones al otro mientras le habla, sino que, además, se halla capacitado para situarse —con beneficio para sí y sin perjuicio para los demás— ante el mundo y la vida.
Un ingeniero culto es el que, además de saber construir un puente que no se caiga, pincha la aceituna del medio porque sabe, también, que las otras aceitunas, rodeándola, no la dejarán escapar.

Wimpi, La calle del gato que pesca, Buenos Aires, 1978, Editorial Freeland



El autor, cuyo verdadero nombre era Arthur García Núñez, nació en Montevideo en 1905 y se instaló con su madre, desde muy joven, en Buenos Aires, donde falleció en Buenos Aires en 1956. Estudió en el Colegio Nacional Mariano Moreno, para ingresar más tarde en la Facultad de Medicina, pero abandonó la carrera, estuvo un tiempo en el Chaco y volvió a Uruguay. Fue redactor de El Imparcial y posteriormente del diario El Plata.
Sus columnas radiales le dieron gran notoriedad. La prensa porteña acogió con entusiasmo sobre la mitad de la década del 40 sus relatos costumbristas y humorísticos. El gusano loco y Los cuentos del viejo Varela fueron los únicos libros que publicó por decisión propia.
Un amigo bloguero, Santiago, de Los Divagues del Santi, dice que es el “abuelo” de Alejandro Dolina y de Julio César Castro (Juceca). Si se quedaron con ganas de más Wimpi, pueden buscar la entrada que puso el 27 novienbre de 2008 en:
http://www.divaguesdelsanti.blogspot.com/


.

11 comentarios:

Mateína dijo...

Tendré que leerlo más.Después sabré si estoy de acuerdo con el Santi, porque para que yo lo considere abuelo de Juceca y Dolina, tiene que gustarme muchísimo.
Volvimos al tiempo del mate, por suerte, gracias a Felipe.

Santi el de Los Divagues dijo...

Fernando:
Ta clavado que de alguna forma tenemos que publicar a Wimpi en PDF y subirlo. Sus libros ya casi no se encuentran, a no ser en las bibliotecas familiares de viejos como los nuestros. Yo no me acuerdo muy bien de lo que dije, ya que a veces me doy poca bola, pero me parece que dije que era el padre de Dolina y el abuelo de Andal13.

Sí, ya sé, a Mateína, como es muy joven, tal vez le resulte más moderno el lenguaje de Dolina.
Un crá el wimpi

Mateína dijo...

Santi:
mis cien años de edad sicológica y mis 55 de lectora, me dan derecho a disentir contigo y a sentirme más afín,literariamente, con quien quiera, por ejemplo con Dolina.
...porque se me canta y porque me gusta, ta?

un abrazo para el dueño del blog y para vos.

Fernando Terreno dijo...

Efectivamente, tienen razón los dos.
Santiago dijo que era el padre de Dolina y Juceca y el "abuelo" de Andal13, es decir de Andrea del blog AJO y AGUA.
www.andal3.blogspot.com
Mateína: Hace bien en no dejarse arrastrar por esos dos fósiles antediluvianos...

Un cariño para ambos.

PS: Nos conviene seguir fomentando la discordia entre los hermanos uruguayos con vistas al clásico del jueves.
Si quedamos afuera quedará demostrado que dios no existe, no es argentino y se ha muerto para siempre jamás.
Ya veremos si es San Obdulio o San Palermo.

Por las dudas, ni se les ocurra regar el pasto hasta inundarlo, sobornar al árbitro, mover los banderines del córner a control remoto, prepara bidones de aguas especiales, cambiar la sede del partido y jugarlo en la cancha chica de La Teja, hablar con el srvicio meteorológico para que asegure viento a favor en los dos tiempos, etc. etc.
...cosas que jamás hicimos nosotros ni volveremos a hacer!
Un abrazo

andal13 dijo...

Un enorme Wimpi, y me queda enorme el traje que me cuelga el Santi. Tengo un par de libros de Wimpi (un par de tres, si mal no recuerdo).

Vo, tenés miedo de venir a jugar al Paladino en La Teja? ¿Arrugás???
¡Jijiji!


Que clasifiquemos ambos los dos, no te parece???

Fernando Terreno dijo...

Nosotros firmaríamos el empate ya, pero mirá que a ustedes no les conviene...

Voy a corregir un error sobre la dirección de tu blog AJO y AGUA
www.andal13.blogspot.com

Por otra parte, pueden acceder a él clickeando directamente en el enlace abajo de todo en La Pulpera.

América dijo...

Estimado caballero,nos acercas a un texto que más de uno debería leer,pero no me extraña leerlo en tu blog,eres un hombre sabio y culto,aun cuando creo que me pierdo de algún detalle....

Un abrazo.

andal13 dijo...

¡Jajaja, me parece que nosotros igual firmamos el 5º puesto, y que se vengan los hondureños!!!

Si nos encanta sufrir...

Goliardo dijo...

Llegué tarde a la cuestión futboler, al final nos clasificamos nosotros, y después el Diego hizo papelones llamando al sexo oral periodístico. En fin, más allá de todo un final feliz para ambos, y en noviembre a hinchar por la celeste a rabiar. A ver si en Sudáfrica podemos repetir la final del '30, jajajaja.
En cuanto a Wimpi, yo era demasiado chico cuando en mi casa había un ejemplar de El gusano loco, no sé si mi vieja lo tendrá todavía. La verdad es que nunca había leído nada, así que un millón de gracias por esta joyita.
Abrazos.

Anónimo dijo...

Fernando: El señor Wimpi se halla muy lejos de todos los lugares comunes. Gracias por recordarlo.
Desconozco su biografía, pero podemos decir que era tío abuelo de Leo Masliah, primo de Bernardo Jobson y cuñado de Isidor Blaisten.
Un abrazo.
Jorge Aloy

Anónimo dijo...

Me encanta wimpi! Leí mucho de él en www.cuentosymas.com.ar
Fue cuando descubrí esta página que empezó a gustarme la microficción. Se las recomiendo!