sábado, 14 de noviembre de 2009

Lluvias e inundaciones

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Lluvias e inundaciones

En ocasión de la anterior inundación, había escuchado al Jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, Ing. Mauricio Macri, explicando por TV que la intensa lluvia caída había sido la causa de los anegamientos que sufrió la ciudad en varios lugares.
Ayer, viernes 13 de noviembre de 2009, escuché al Jefe de Gabinete de la ciudad de Buenos Aires, Sr. Rodríguez Larreta, dar explicaciones similares. Luego el conductor de turno, junto con su intensa preocupación hizo referencias a la coincidencia con fechas aciagas (lluvias en martes o viernes 13).
Me temo que por este camino van a tratar de solucionar estos problemas con ceremonias rituales, misas y exorcismos; o terminar quemando vírgenes o haciendo sacrificios y ritos paganos.

Otras civilizaciones han tratado de resolver estas cuestiones de modo diferente, incluso han desarrollado disciplinas como la Ingeniería Hidráulica, basadas no en la magia, sino en unos pocos conceptos básicos y que han dado lugar a obras de probada eficacia.
Se parte de la caracterización de las lluvias en cuestión, que está dada por dos medidas: la intensidad de la lluvia caída y la absorción del terreno (coeficiente de escorrentía en España, run-off en EEUU), que es nula para las grandes ciudades.
Ayer, 13 de Noviembre de 2009, llovió 57 mm a lo largo de una hora. Es una lluvia intensa, pero NO EXCEPCIONAL.
Un viejo reglamento de la ex OSN ya exigía considerar para Buenos Aires 60 mm/h durante dos horas, es decir una lluvia de 120 mm.
Los valores más exactos se pueden obtener de los registros del Servicio Meteorológico y entonces podemos agregar la “recurrencia”, es decir, los topes de diseño para cubrir fenómenos extremos, esos que se dan cada 20, 30 ó 50 años, según nuestros deseos y capacidad de afrontar los costos.
La ciudad de Valencia en España, por ejemplo, toma valores más finos y relaciona la intensidad con la duración de la lluvia. Considera “chubascos” de 150 mm/h durante períodos de 10 minutos, de 100 mm/h durante 30 minutos, de 75 mm/h en 60 minutos y de 70 mm/h durante 2 horas.

El último que hizo algo eficaz en dirección a la solución de la cuestión fue un Técnico o Ingeniero, creo que de apellido Fatala que, recuerdo, se metió en los entubamientos del Maldonado y del Medrano, y encontró obras mal hechas, botellas plásticas junto a basuras y ramas que obstruían su ajustada capacidad de drenaje. Se hizo el mantenimiento correspondiente y la ciudad tuvo 4 años sin inundaciones, incluso en la calle Blanco Encalada, siempre afectada por estos problemas.
Tampoco recuerdo de qué gobierno formaba parte, pero sería bueno que el actual repitiera la fórmula: limpiar, mientras llega alguien que pueda hacer algo menos vergonzante que las explicaciones de ayer, con miras a solucionar el problema.

4 comentarios:

andal13 dijo...

¡El diablo anda suelto!!! ¡Sálvese quién pueda!!! Taba claváu, si era 13, m'hijo...

(Da gusto ver como el oscurantismo medieval quedó atrás hace 600 años...)

América dijo...

Lo resumo en prevención y trabajo honesto en pro de la comunidad,un tema que resulta cercano y común a nuestros entornos.

Saludos.

Goliardo dijo...

Si mal no recuerdo, Fatala fue funcionario del gobierno de Anibal Ibarra, ese al cual el macrismo tiró abajo por lo de Cromañón. Hoy ví por el noticiero cómo anoche la policía reprimía a chicos que no pudieron entrar a un recital en Vélez, con entradas compradas tres meses antes. Mala organización, es cierto, colados por otro lado, tal vez, pero el resultado es que se veía a la policía con hidrantes y balas de goma tirando a chicos apiñados y aterrorizados, con entradas en las manos, y en el mejor de los casos, con ataques de nervios. Como fuera, no representaban ningún peligro que justifique la desmedida actuación policial ¿De quién dependen estos operativos?
Recuerdo a Macri opositor, hablando del peor gobierno de la historia de la ciudad, o del desprecio de Ibarra por la vida de los chicos de Cromañón. Me basta contrastar con una sola imagen de la gestión Macri: el Teatro Colón cerrado sin miras de reinaugurarse, en ruinas. Lástima que la Ciudad no aporta títulos deportivos, que si no, en una de esas, nos olvidábamos de todas estas pavadas, y prendíamos unas velas negras cada vez que llueve, ya que es clarísmo que de eso se trata.
Más allá de estas disquisisiones politiqueras, felicitaciones por la lección de hidráulica básica que diste a ignorantes como yo, con interesantísimos datos de cómo manejan otras ciudades el tema.
Un abrazo y perdón por la extensión.

miri dijo...

Tendríamos que tener siempre a mano un patito inflable y un snorkel. También vendría bien no usar celulares ni teléfonos. Quedarse en casa y no escuchar más música en vivo puede resultar aburrido pero tirando a seguro. Si tenemos problemas habitacionales, debe haber algún 0800...
Y siempre estará Bergoglio, quien le recuerda a la ex vicejefa lo que debemos hacer.
¡Vamos, todavía, que dentro de poquito votamos otra vez!