domingo, 5 de diciembre de 2010

Sarmiento y Darío homenajean a Néstor

Homenajes a Néstor Kirchner
Escriben hoy: Domingo F. Sarmiento y Rubén Darío

Como un juego sobre otro juego me he permitido un poco de ficción sobre ficciones consagradas. He convocado a D. F. Sarmiento y a Rubén Darío a escribir unas líneas sobre Néstor Kirchner. El primero recordó el asombro –y la admiración- que le causaba el liderazgo y la pasión del pueblo por su líder, sobre el cual ya tenía unas líneas escritas que me pidió releer. El nicaragüense hizo unas pocas correcciones a unos versos que había escrito por encargo y me los alcanzó con generosidad.

Sombra terrible de Néstor, voy a evocarte para que sacudiendo el crispado polvo que cubre tus cenizas, te levantes a explicarnos la vida secreta y las convulsiones internas que desgarran las entrañas de tu noble pueblo. Tú posees el secreto, ¡revélanoslo! Diez años aún después de tu trágica muerte, el hombre de las ciudades y el gaucho de los llanos argentinos, al tomar diversos senderos decían: “¡No! ¡No ha muerto! ¡Vive aún! ¡Él vendrá!”
¡Cierto! Néstor no ha muerto; está vivo en las tradiciones populares, en la política y revoluciones argentinas; en Cristina, su heredera, su complemento; su alma ha pasado en este otro molde más acabado, más perfecto; y lo que en él era sólo instinto, iniciación, tendencia, convirtiose, en Cristina, en sistema, efecto y fin. La naturaleza campestre, colonial y bárbara, cambiose en esta metamorfosis, en arte, en sistema y en política regular capaz de presentarse a la faz del mundo, como el modo de ser de un pueblo que ha aspirado a tomar los aires de un genio que domina los acontecimientos, los hombres y las cosas.


D. F. Sarmiento, Facundo.
Con estas líneas comienza el libro textualmente, con la sola excepción de tres palabras: he sustituido Facundo por Néstor, Rosas por Cristina y, afortunadamente, ensangrentado por crispado.


quizás te acompañaba, junto a los compañeros
la musa de tus años en flor, quizás entonces
pensabas en los épicos exámetros de Homero,
sublimes como mármoles y eternos como bronces.

Y luego en tus horas de Néstor argentino,
sintiendo en ti la fuerza que las edades doma,
te acompañaba el soplo del rudo Gibellino
y Flacco te traía sus músicas de Roma.

Supiste que en mundo los odios, la mentira,
los celos, las crueles insidias, los espantos,
se esfuman ante el celeste de la Lira
que puebla el universo de estrellas y de cantos.

¡Gloria a ti sobre el sistro antiguo y sobre el pueblo
que ha mostrado su duelo a tu fúnebre paso!

Rubén Darío, Oda a Mitre.
Versos tomados textualmente con la excepción de tres palabras: guerrero sustituida por compañero, parche por pueblo y sonado por mostrado. Como ven he reemplazado palabras del léxico militar por otras del léxico civil. Afortunadamente algo ha cambiado en la República Argentina entre el centenario y el bicentenario.
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