jueves, 11 de diciembre de 2014

Microcuentos 6 - Fernando Iwasaki

                                                       PETER PAN
Cada vez que hay luna llena yo cierro las ventanas de casa, porque el padre de Mendoza es el hombre lobo y no quiero que se meta en mi cuarto. En verdad no debería asustarme porque el papá de Salazar es Batman y a esas horas debería estar vigilando las calles, pero mejor cierro la ventana porque Merino dice que su padre es Joker, y Joker se la tiene jurada al papá de Salazar.
Todos los papás de mis amigos son superhéroes o villanos famosos, menos mi padre que insiste en que él sólo vende seguros y que no me crea esas tonterías. Aunque no son tonterías porque el otro día Gómez me dijo que su papá era Tarzán y me enseñó su cuchillo, todo manchado con sangre de leopardo.
A mí me gustaría que mi padre fuese alguien, pero no hay ningún héroe que use corbata y chaqueta de cuadritos. Si yo fuera hijo de Conan, Skywalker o Spiderman, entonces nadie volvería a pegarme en el recreo. Por eso me puse a pensar quién podría ser mi padre.
Un día se quedó frito leyendo el periódico y lo vi todo flaco y largo sobre el sofá, con sus bigotes de mosquetero y sus manos pálidas, blancas blancas como el mármol de la mesa. Entonces corrí a la cocina y saqué el hacha de cortar la carne. Por la ventana entraban la luz de la luna y los aullidos del papá de Mendoza, pero mi padre ya grita más fuerte y parece un pirata de verdad. Que se cuiden Merino, Salazar y Gómez, porque ahora soy el hijo del Capitán Garfio.


Fernando Iwasaki, Ajuar funerario, Madrid, Páginas de Espuma, 2004.
También publicado en México, Secretaría de Educación Pública, Colofón, 2006.
Y en Francia, Mobilier Funéraire, Burdeos, Cataplum Editions, 2010.


Nacido en Perú en 1961, radicado en Sevilla, autor prolífico en géneros varios: Inquisiciones peruanas, Helarte de Amar, España aparta de mí estos premios, Mi poncho es un kimono flamenco, entre muchos otros.
Es colaborador frecuente del diario ABC, cuestión que no es el único de sus defectos ni la peor de sus iniquidades –también participó de la campaña electoral de Vargas Llosa–, pero escribe que da gusto leerlo.

Ha declarado en una entrevista que se puede ver en el enlace: “Ahora bien, todo lo que yo escribo supone un trabajo con el lenguaje que le debe muchísimo a mi devoción por Guillermo Cabrera Infante, amén de una mirada irónica y un tono humorístico que me obliga a reconocer mis deudas con Alfredo Bryce Echenique, Jorge Ibargüengoitia, Julio Cortázar, Guillermo Cabrera Infante, Jardiel Poncela, Julio Camba y Wenceslao Fernández-Flórez.”
Ajuar funerario acá:
La ilustración es del gran Fernando Vicente.
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