miércoles, 18 de mayo de 2011

Diplomacia y Literatura

Diplomacia en la literatura

La Diplomacia es un arte al servicio de los intereses y relaciones entre naciones cuyos límites podemos establecer -dado que su herramienta son las palabras- entre la Literatura por un lado y, por el otro -cuando aquellas se acaban- las acciones Militares.
Siendo los diplomáticos especialistas en el uso del lenguaje, el uso cuidadoso y apropiado de las palabras es fundamental para que sus tareas contribuyan a solucionar o evitar problemas y a mantener los conflictos más cerca de las letras que de las municiones.

Las Escuelas de Diplomacia tienen en Balzac a un profesor emérito cuya destreza es esas artes se muestra en varios pasajes de su obra. De su cuento El cura de Tours he seleccionado unos fragmentos, en especial el diálogo entre el abate Troubert y la señora de Listomère que son una muestra deliciosa de habilidad y sagacidad por parte de ambos.

Pero antes, otro fragmento, corto, de tono humorístico y divertido, de Ceremonia secreta de Marco Denevi. Si ser diplomático consiste en decir las cosas más atroces de manera que cumplan su objetivo sin caer en groserías, el párrafo que sigue es la muestra más consumada de talento para referir insultos sin decir ni uno solo.


“…se plantó frente a la señorita Leonides y se puso a insultarla clamorosa y concienzudamente. La llamó con nombres erizados de erres y de pes como vidrios rotos, le adjudicó imprevistos parentescos, le atribuyó profesiones a las que se suele calificar ya de tristes, ya de alegres; la apostrofó como los peores pecadores seremos apostrofados el Día del Juicio, y, en fin, la exhortó a perpetrar con la pobre ortiga los más heroicos y los menos vulgares usos y abusos.”

Marco Denevi, Ceremonia secreta, 1961, Corregidor, Buenos Aires.


(fragmento de la obra de Balzac)
“Enorgullecido tal vez de recibir en la biblioteca de Chapeloud, y junto a la chimenea, adornada por los dos famosos cuadros cuya posesión se le había discutido, a una señora que hasta entonces no le había reconocido como hombre importante, Troubert hizo esperar un rato a la baronesa. Luego consintió en darle audiencia. Jamás cortesano ni diplomático alguno pusieron en la discusión de sus intereses particulares o en el desarrollo de una negociación nacional tanta habilidad, tanto disimulo y profundidad como desplegaron la baronesa y el abate cuando se vieron ambos en escena.

En nuestro caso, para darse bien cuenta del duelo de palabras que se libró entre el presbítero y la gran señora, es necesario que desvelemos los pensamientos que mutuamente se ocultaron bajo frases de apariencia insignificante. La señora de Listomère empezó mostrando el disgusto que le causaba el pleito de Birotteau y luego habló del deseo que tenía de ver terminado el asunto a gusto de las dos partes.
-El mal está hecho, señora -dijo el abate con voz grave-: la virtuosa señorita Gamard se muere. (Tanto me importa esa imbécil como el preste Juan -pensaba-; pero querría echar sobre ti la responsabilidad de esa muerte o inquietar tu conciencia, si eres tan simple que te preocupas de ello.)
-Cuando supe su enfermedad, señor -respondió la baronesa-, exigí del señor vicario una renuncia, que aquí traigo, para esa santa señorita. (¡Te adivino, astuto pícaro -pensaba-; pero ya nos tienes al abrigo de tus calumnias. Si aceptas la renuncia, caes en el lazo; es como si confesaras tu complicidad.)
Hubo un momento de silencio.
-Los asuntos temporales de la señorita Gamard no me conciernen -dijo al fin el presbítero, abatiendo los párpados para que no se advirtiese emoción alguna en sus ojos de águila. (¡Oh, no me comprometerás! Pero, ¡alabado sea Dios!, los malditos abogados no defenderán ya un asunto que podía salirme mal. ¿Qué quieren los Listomère para convertirse en servidores míos?)
-¡Ah, señor! -replicó la baronesa-. Los asuntos del señor Birotteau son para mí tan ajenos como para usted los de la señorita Gamard; pero, desgraciadamente, estas disputas pueden dañar la religión, y yo en usted no veo más que un mediador, como yo he tomado a mi cargo el papel de conciliadora... (No nos engañaremos, no. ¿Notas bien la tendencia epigramática de mi contestación?)
-¡Perjudicarse la religión, señora! -dijo el gran vicario-. La religión está demasiado alta para que puedan alcanzarla las querellas de los hombres.(La religión soy yo -pensaba.) Dios nos juzgará sin equivocarse, señora -añadió-; no reconozco más tribunal que el suyo.

-Pero aquí tengo yo un acta -dijo la señora de Listomère- que zanja toda discusión y se los entrega a la señorita Gamard. -Y puso la renuncia en la mesa. (Mira -pensaba- cómo confío en ti.) -Reconciliar -añadió- a dos cristianos es digno de usted, señor, y de su noble carácter; aunque yo ahora no me tome mucho interés por el señor Birotteau...
-Pero vive con usted -interrumpió él.

El abate frunció las cejas.
-...a los derechos que distinguidos abogados le reconocen, el retrato...
El presbítero miró a la señora de Listomère.
-...el retrato de Chapeloud -prosiguió ella-; sea usted juez de esta pretensión... (Si quieres pleitear, serás condenado, -pensaba.)
El acento con que la baronesa dijo «distinguidos abogados» hizo comprender al presbítero que conocía el flaco y el fuerte del enemigo. La señora de Listomère demostró tanto talento en el curso de la conversación, a los ojos de aquel conocedor sagaz, que el abate bajó a las habitaciones de la señorita Gamard para obtener su respuesta a la transacción que se le proponía.
Pronto volvió a subir Troubert.

-Señora -respondió-, tengo demasiadas y grandes ocupaciones, que no me permiten hacer vida de sociedad; pero, ¿qué no haría por usted? (La solterona va a reventar; entablaré relaciones con los Listomère y los serviré si me sirven -pensaba-; mejor es tenerlos como amigos que como enemigos.)
La señora de Listomère volvió a casa esperando que el arzobispo consumaría la obra de paz comenzada tan felizmente.”


H. de BALZAC, El cura de Tours
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domingo, 15 de mayo de 2011

Frases de teatro -6-

1
El Nuevo Mundo, 1981, Carlos Somigliana.
Ambientada en 1815 en una imaginaria capital sudamericana, esta pieza corta en tono de farsa, juega con los estereotipos del poder y la sexualidad, con el agregado de la presencia del Marqués de Sade que, a salvo de la muerte y el manicomio, reaparece en América.
Fue representada en el primer ciclo de Teatro Abierto, en 1981 con José María Gutiérrez como el marqués y Marta Bianchi como Madame Roberta.

Roberta: (Algo desconcertada) ¿Quién es usted?...
Marqués: Tú, en cambio eres la misma de entonces, la misma de siempre… (Se aproxima y la contempla) Apettisante… (Se aproxima más y la huele) Aromatique… (Se aproxima más y la lame) Savoureuse…
Roberta: ¡Tú, Donatien, tú!.. Tú, el Marqués de Sade

El paso de comedia juega con la propaganda de Savora, un condimento a base de mostaza, que incluía las tres palabras , en idioma francés, en sus viejas etiquetas.

2
El florido pensil, 1990, Andrés Sopeña Monsalve.
La obra transcurre en 1957 en una escuela del país vasco en pleno franquismo, en esa España tan surrealista -el mejor lugar del mundo según la propaganda oficial- como aislada y retrógrada.
Cinco hombres repasan su tiempo de escolares y sus recuerdos de una educación en donde la mitad de las cosas era obligatoria y la otra mitad estaba prohibida; como el propio idioma vasco, el euskera.
El título de la obra es una parte del himno español que se usaba en la España de Franco (pensil significa jardín florido o delicioso), lo que sería algo así como “el florido jardín florido”. En la Argentina la puso en escena la compañía teatral vasca Tantaka Teatroa en enero de 2000.

Maestro: – ¿Eres cristiano?
Alumno: – Soy cristiano por la gracia de Dios.


Gracias a Patricia y Damián, de cuya memoria salió El florido pensil.
Gracias a Susana, por guardar los textos del Teatro abierto del 81.
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domingo, 8 de mayo de 2011

Mujeres singulares (y plurales) -2-

Lou Andreas Salomé
Una mujer entre dos siglos

Louise Salomé nació en San Petersburgo (Rusia) en 1861 y murió en Göttingen (Alemania en 1937). Escritora, ensayista, amiga de Nietzche, Rilke, Wedekind y Freud, con quien se formó en el psicoanálisis, al que dedicó sus últimos 25 años.
En su vida se condensa toda la evolución político cultural de Europa desde finales del siglo XIX hasta bien entrado el siglo XX. Su talento desborda todos los lugares por los que pasó, fue la musa de numerosas personalidades y participó en las más controvertidas corrientes del pensamiento occidental.
Tan singular es su contribución como catalizadora y productora de hechos culturales que no puedo dejar de preguntarme si ella estaba donde las cosas pasaban, o pasaban cosas porque ella estaba allí.

Provenía de una familia aristocrática judía, la madre pertenecía a la burguesía industrial y el padre era un militar al servicio del Zar. Una temporada en la Universidad de Zurich y en Roma, acompañada por su madre, la pusieron en contacto con la intelectualidad alemana. Allí conoció (con 21 años, en 1882) a su novio Paul Ree y a Friedrich Nietzsche (a la sazón 38 años) que se enamoró de ella y al que luego de unos años de complicada relación **, rechazó definitivamente para casarse, en 1887, con el orientalista y filólogo Frederick Carl Andreas, dieciséis años mayor que ella.

Acá hago una parada para señalar un par de cosas que me llamaron la atención.
La primera es que el círculo intelectual mencionado y del que formaba parte Nietzsche, liderado intelectualmente, entre otros, por Richard Wagner; era nacionalista, antisemita y ya empezaba a hacer el panegírico de la raza aria.
La segunda es que el matrimonio con Andreas duró cuarenta años y nunca se consumó, es decir vivieron, cada uno por su lado, en una relación contractual y afectiva libre (condición impuesta por ella). Al parecer fue virgen hasta un tiempo después de su matrimonio.

Nietzche escribió Así habló Zaratustra en 1885, donde trató de exorcizar el desengaño amoroso y ella una biografía del filósofo, que publicó en 1894.
Hacia 1897 conoció a Rilke y tuvieron un encuentro intelectual y amoroso (ella 37, él 21) que duró varios años, durante los cuales visitaron a Pushkin y a Tolstoi en su experimento comunitario de Yásnaya Poliana. Para 1901 el romance tuvo su fin, Lou que era infiel por naturaleza (“yo soy siempre fiel a mis recuerdos, a las personas, jamás”) se separó de Rilke, aunque, hasta la muerte del poeta en 1926, la amistad entre los dos continuó en forma epistolar.

En 1911 llegó a conocer a Freud, a través de un amigo-amante psicoterapeuta, y se convirtió en su alumna. Las relaciones entre ambos se basaron desde el principio en un sentimiento de mutuo respeto y con los años se hicieron cada vez más sólidas. Dedicó al psicoanálisis el resto de su vida y produjo aportes y trabajos significativos sobre el erotismo y el narcisismo. Lou Andreas-Salomé murió en Göttingen, siete años después que su marido, en la casa que compartían. Después de la ceremonia, la Gestapo quemó su biblioteca.
Su nacimiento coincidió con un hecho histórico muy importante para Rusia (y toda Europa): la emancipación del siervo de la gleba, que fue el inicio de los grandes cambios políticos que desembocaron en la Revolución de Octubre de 1917. Su muerte ocurrió en el apogeo del nazismo. Podemos decir, con seguridad, que su vida fue un símbolo de los grandes cambios que marcaron el siglo XX.


**Entre otras cosas, se llevaba muy mal con la hermana de Nietzche, protagonista de esta anécdota:

En 1881, inspirado en un escrito de Richard Wagner y en su antisemitismo, Bernhard Förster, viajó a Paraguay para ubicar allí un asentamiento alemán: fundar allí “Nueva Germania”. Su idea era crear una comunidad modelo en el Nuevo mundo y mostrar la superioridad alemana. Estaba casado con Elisabeth Nietzsche, hermana del filósofo, que lo acompañó en la aventura.
El proyecto fracasó y Förster se trasladó a otra colonia, a San Bernardino, hospedándose en el Hotel del Lago. Allí pasó sus últimas seis semanas de vida, se suicidó en su cuarto, el 3 de junio de 1889, envenenándose con una combinación de morfina y estricnina. Fue sepultado en el cementerio de la ciudad.
El proyecto quedó en manos de Elizabeth que, vuelta a Alemania, encontró al filósofo sumergido en la locura causada por la sífilis. Ni siquiera se pudo enterarse que había heredado parte de "Nueva Germania" por la voluntad del Dr. Förster expuesta en su testamento.
En 1934, Adolfo Hitler ordenó un servicio funerario en su memoria, arrojando tierra alemana alrededor de la tumba en San Bernardino.



Lou y Nietzche por Grau Santos
Lou, Ree y Nietzche es una significativa fotografía.

sábado, 7 de mayo de 2011

Mausoleo y Meandros

VIDALA DEL NOMBRADOR Jaime Dávalos
Vengo del ronco tambor de la luna
en la memoria del puro animal.
Soy una astilla de tierra que vuelve
hacia su antigua raíz mineral.


Mausolo reinó en Caria, una región del Asia menor, como delegado del poder del Emperador de Persia Artajerjes, entre el 377 y 353 a.C. Había heredado una satrapía, algo así como una provincia, de su padre Hecatommo. Fijó la sede de su gobierno en la ciudad de Halicarnaso; que hoy es la ciudad de Bodrum, Turquía; la fortificó y construyó allí varios edificios monumentales, entre ellos el que terminó siendo su tumba. Gran militar, político y diplomático, hizo equilibrio entre el poder de Persia y el de Grecia. A su muerte lo sucedió su mujer (y hermana) Artemisia que llevó varios arquitectos y escultores famosos para decorar la tumba de su marido y de ella misma. Tan imponente fue el resultado que el Mausoleo de Halicarnaso fue declarada una de las Siete Maravillas de la antigüedad. Tenía 30 x 40 metros, era de mármol blanco, soportó siglos e invasiones varias –incluyendo la de Alejandro Magno –, pero sucumbió, en parte por el terremoto de 1404, y el resto, frente a las hordas civilizadoras cristianas de los Caballeros de San Juan en 1500.
De allí proviene que a las tumbas de cierta importancia les llamemos mausoleos.

El Río Meandros, hoy llamado Büyük Menderes, atraviesa de este a oeste la parte plana de Turquía y desemboca en el mediterráneo en las cercanías de la antigua ciudad de Mileto y en la bahía del mismo nombre. Como todo río de planicie o que corre por una pendiente escasa va dando vueltas y vueltas avanzando como una serpiente. En esas curvas va dejando sus sedimentos, lo que refuerza esa traza serpenteante. Como todo río de aluvión el valle resulta muy fértil y desde la antigüedad era muy codiciado
El nombre propio del río terminó denominando a esas curvas y cauces sinuosos que se forman en los ríos de llanuras.
Curiosamente, también la ciudad de Mileto fue muy fértil en la producción de talentos entre los que descollaba Tales, matemático y filósofo, que es el más conocido, pero también cobijó a Anaximandro, filósofo; Anaxímenes, filósofo; Hipódamos, arquitecto; Isidoro, arquitecto y Hecateo, historiador y geógrafo.

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lunes, 2 de mayo de 2011

Esquinas e intersecciones - Humor

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Esquinas

9 de Julio y Rodríguez Peña, llamada esquina “Los dos Tangos”. Antes de que cualquier porteño empiece con los reproches y nos eshplique la imposibilidad de que dos calles paralelas formen una esquina les digo que no se apresuren. Es una esquina con todas las de la ley y se encuentra en la ciudad de Córdoba de la Nueva Andalucía. ¿Vieron que hay vida allende la Avda. Gral. Paz?

¡Defensa y Victoria! ¡Libertad e Independencia! ¡Triunvirato y Avenida de los Incas!
Les Luthiers hicieron una gran pieza de humor con el equívoco entre los cruces de palabras y los de calles: la marcha musical “Ya el sol se asomaba en el poniente” de 1973. Se puede escuchar aquí: http://www.youtube.com/watch?v=inoeB7GVZJo&feature=related


Intersecciones

Vino y soda. Interesante intersección, versión moderna y cordobesa de una tradición que nos viene de los griegos. El vino “a la griega” consistía en tomar la sagrada bebida diluida en dos partes de agua. Lo hacían para evitar que la mamúa y el sueño los hiciera caer en denigrantes derrotas como les pasó a los Troyanos luego de festejar la fácil captura del caballo con el que los hicieron entrar como un ídem.

Para terminar estas cuatro que parecen intersecciones pero que no lo son:
Ortega y Gasset
Moreno y Fabianesi
Vértiz y Salcedo
Olaguer y Feliú
Todas originadas en nuestra Madre Patria que como ven no termina de darnos muchos disgustos y pocas satisfacciones.
La primera se refiere al filósofo español, del que Jorge Luis Borges decía que las dos palabras –filósofo y español – eran una contradicción en sí mismas. La segunda, nunca más justificada la monárquica “y”, ya que el tipo es un Duque, es el apellido del gran mediocampista español, de Colón de Santa Fé, uno de los pocos futbolistas del torneo local al que da placer verlo jugar. Parece una mueca siniestra del destino que nosotros, el país que más jugadores exporta a España y Europa, tengamos que ir a ver al gallego para disfrutar de un pase bien hecho. Por último, el segundo y el sexto titular del Virreinato del Río de la Plata.
Y ya que de virreyes con nombres tan difíciles de recordar se trata, acá les dejo un fragmento de un divertido cuento de Juan Sasturain: Sportivo Virreyes

…algún modo visual que les permita memorizar sin esfuerzo esta lista de nombres que van de don Pedro de Cevallos a don Baltasar Hidalgo de Cisneros.
Y yo les propongo una –y ahí se volvía imprevistamente a uno de los más atorrantes:
-A ver, vos: ¿Cómo forma Racing?
Luego de unos instantes de vacilación, el adoquín incapaz de hilvanar el nombre de tres próceres recitaba sin vacilación la rítmica oración consabida: Negri; Anido y Murúa; Blanco, Peano y Sachi…
-Bien. Y a ver vos ¿cómo forma Boca?
Y el otro empezaba: Roma; Silvero y Marzolini; Simeone, Rattín y Orlando…
…Hagan de cuenta que hoy van a aprender otro equipo: Sportivo Virreyes, si quieren. En el arco Ceballos; dos backs: Vértiz y Del Campo –y los ponía en forma de pirámide, respetando la vieja, clásica formación futbolera–; la línea media con Arredondo de half derecho, Melo de centrehalf y Olaguer de seis; adelante, de wing, Avilés, Del Pino de insái, Sobremonte de nueve, Liniers de diez y Cisneros de wing izquierdo. A ver, léanlo, díganmelo.
… para un amigo… fana de River, …el glorioso Walter Gómez tiene, para siempre, el lugar del cagón de Sobremonte.


El cuento se puede leer completo aquí:
http://manoinquieta.blogspot.com/2010/10/sportivo-virreyes.html

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jueves, 28 de abril de 2011

Esquinas de Tango


Nostalgias; amores apasionados, frustrados, edípicos; despedidas, berretines, recuerdos y preguntas sin respuesta han sido los temas preferidos de los poetas del tango. No son los únicos, por supuesto.
Hoy repasaremos algunas letras que muestran una pasión inmobiliaria por la ubicación cotizada o una marcación del territorio o, simplemente, una pulsión geográfica. Acá van algunas intersecciones famosas. Todas se encuentran en la Ciudad de Buenos Aires, República Argentina.

Corrientes y Esmeralda, 1933, Celedonio Flores y Francisco Pracánico (letra y música)
Amainaron guapos frente a tus ochavas
Cuando un cajetilla los calzó de cross
Y te dieron lustre las patotas bravas
Allá por el año… novecientos dos…

Mano blanca, 1939, Homero Manzi y Antonio de Bassi

¡Bueno!... ¡bueno!... ¡ya salimos!
Ahora sigan parejo otra vez
que esta noche me esperan sus ojos
en la Avenida Centenera y Tabaré.

Tres amigos, 1942, Enrique Cadícamo y Rosendo Luna (seudónimo del mismo Cadícamo)

¿Dónde andarás Pancho Alsina?
¿Dónde andarás Balmaceda?
Yo los espero en la esquina
De Súarez y Necochea.

Sur, 1948, Homero Manzi y Aníbal Troilo

San Juan y Boedo antiguo y todo el cielo,
Pompeya y más allá la inundación,
Tu melena de novia en el recuerdo
Y tu nombre…

Y para ir terminando Pampa y la vía, un lugar que debe ser muy interesante puesto que se lo disputan dos letras consagradas:

El Conventillo, 1955, De La Torre, Rolón y Baffa
...
Como el zorro perdí el pelo
pero agarré la manía
de lofiar la gilería
y al primer punto boliao
con algún fato estudiao
dejarlo en Pampa y la vía.

Vals municipal, 1971, María Elena Walsh
Una vez y otra vez
cantaremos la fiel serenata.
Diganme donde está, como es
Buenos Aires la reina del Plata.
Es un hombre con una mujer
que se besan en Pampa y la vía.


Los lugares citados pueden visitarse y hacer por ellos un recorrido turístico.
No se preocupen, no todo ha sido esquina en el tango. Tengo para mí, si bien no lo puedo asegurar, que la piba mimada de la calle Pepirí, de Mano cruel, 1929, tango de Tagini y Mutarelli, no vivía en la esquina. Lo que puedo asegurarles es que Corrientes tres-cuatro-ocho, segundo piso ascensor , de A media luz, 1925, tango de Lenzi y Donato, queda en la mitad de la cuadra.

La foto es propiedad de Malena Tango.

domingo, 24 de abril de 2011

Felices Pascuas - Humor


Una reportera de CNN escuchó comentarios de un viejito judío que había estado yendo a orar al Muro de los Lamentos dos veces por día durante toda su vida y decidió hacerle una nota. Lo observó con atención mientras rezaba y después de esperarlo 45 minutos, cuando el viejito se estaba por ir, se acercó a entrevistarlo.

- "Discúlpeme, señor. Soy Rebecca Smith, reportera de CNN. ¿Cuál es su nombre?"
- "Moshe Cohen," respondió el hombre.
- "¿Por cuanto tiempo ha venido Ud, señor, al Muro de los Lamentos?"
- "Por alrededor de 60 años"
- "¡60 años! ¡Es asombroso! ¿Y por quién ó porqué reza?"
- "Rezo por la paz entre Cristianos, Judíos y Musulmanes. Rezo porque terminen todas las guerras y los odios entre la gente. Rezo para que los niños crezcan como adultos responsables, amando a sus semejantes"
- "¿Y cómo se siente usted tras estos 60 años?"
- "¡Como si le hubiera estado hablando a una pared!"

Me lo ha enviado un amigo con expreso pedido de no mencionarlo porque desconoce al autor. Se ruega a los creyentes una oración por la salvación de su alma (la del autor) y a los no creyentes un brindis a su salud (inviten, en lo posible).



Las viñetas son de Alberto Montt y de José Orcajo (publicado en El Norte de Castilla).
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miércoles, 20 de abril de 2011

El coso de al lado - cuento

El coso de al lado

La primera vez que lo vi estaba parado, durito, en el jardín del vecino. Todavía lucía jovial pero, bien mirado, ya tenía los signos del deterioro. Tomé la costumbre de saludarlo, cada vez que me lo cruzaba cuando subía a la terraza, y el guacho hijo de puta, firme, sonriente, siempre con el sombrero en la mano, ni bola, por supuesto. Al tiempo, me pareció notar que se iba achicando y que la piel se le agrietaba. Claramente se achicaba y enseguida pensé: “Éste no va a durar mucho tiempo”. Y así fue nomás, antes de fin de año tuvo problemas en una pierna y hubo que cortársela.
Por un lado me daba lástima, pero por otro sentía adentro una alegría que me ponía incómodo porque era absurda y ridícula. Para colmo, meses después tuvieron que hacerle otras dos amputaciones y eso precipitó todo. Aunque me da vergüenza confesarlo yo le tenía un resentimiento y una bronca muy grande.

No es para justificarme, pero voy a decir algo de la bronca esa. Es un berrinche que tengo con nuestros ídolos y contra todos los ídolos en general, ¿por qué no? El enojo lo traigo desde la primaria cuando nos encajaban los próceres a presión y yo ya sabía que, por lo menos, Urquiza era contrabandista y Mitre un inepto. Me siento argentino hasta los huesos, menos en esa vocación de mierda de fabricarnos ídolos por todos lados. Ahí creo que está la raíz de muchos de nuestros problemas.
Justo a Gardel le tengo un odio especial, porque hizo hacer un tango para chuparle las medias a Uriburu y lo garpó de su bolsillo. A los tres años, se había vuelto a dar vuelta y cantaba que era “hombre de Leandro Alem". Hay que ser muy hijo de puta… Fue un gran cantor, es cierto… Cuando lo escucho en “Arrabal amargo” y en “Golondrinas” me aflojo, me olvido de los dolores y ahí me doy cuenta que yo también lo quiero. Pero como cantor nada más, no ando diciendo boludeces.

Volviendo al coso de al lado, un día que lo saludo con más sorna que otras veces me da la cana el vecino, el padre de la criatura, Enrique, el escultor. Me dijo que le parecía haberme escuchado en otra ocasión, pero no estaba seguro y no lo podía creer. Le hablé de mi entripado con los ídolos y con Gardel en especial. Primero nos cagamos de risa juntos y después me contó, desde el principio, la historia del Gardel de jabón que tenía en el patio.
La obra se la auspició Jabón Federal que le dio un bloque macizo, de ese amarillo para lavar, pesaba dos toneladas y tenía dos metros y medio de altura. Con eso él hizo al morocho de cuerpo entero, con esa pinta que tenía o más pintón todavía, diría yo. Me dijo que, recién hecho, el color ámbar del jabón le daba un toque mucho más real que si hubiera sido de cera o de bronce.

Al traerlo de vuelta de la exposición como no entraba en ningún lado, lo tuvo que dejar en el jardín a merced de los inviernos lluviosos y del impiadoso sol del verano.
Cuando yo lo conocí conservaba su prestancia, el hollín lo había oscurecido un poco, pero todavía te dejaba mudo. Al saludo le agregué un reproche por lo del 30 que me parece que me dolía más a mí que a él. Una tarde, en que andaba atravesado, para descargarme, le dije ¿Por qué no le cantás a Uriburu ahora? Y fue fatal porque en el mismo momento la sonrisa se le ladeó un poco y a mí también se me movió algo adentro.
Ya nunca volvió a ser el mismo después que le cortó la zurda y lo apuntaló con una rama de álamo. No fue el olvido sino la intemperie la causa de su derrumbe. Un sábado, entre varios, lo metimos, acostado, bajo la galería y Enrique le sacó, ceremoniosamente, la otra pierna que la lluvia había dejado a la miseria.
Después nos comimos un asado.

Reconozco que mi matete con los ídolos es medio contradictorio, yo mismo le pedí uno de los pedazos que, con el tiempo, le fue cortando. Una parte la usamos en casa para lavar, pero a la mano la guardé como recuerdo. Todos los vecinos ligaron algo, el sombrero, al que muchos le teníamos ganas se lo dio a una alumna que era su preferida.
Lo que fue impresionante fue que en el medio del asado uno le dijo a Enrique “Sacále lo que quieras pero la cabeza no se la toqués.” Y todos estuvimos de acuerdo, Enrique el primero. Después él se mudó y vino otro escultor, ya vamos por el cuarto, a ocupar la “casa de los escultores”. Y Carlitos sigue allí, en un nicho de la pared junto con unos angelitos funerarios, un busto de Sarmiento, cruces aladas y dos Venus de yeso que deben haber sido hechas en molde. Está cada vez más chico, deteriorado y reseco, pero no se entrega. A veces me parece que lo oigo cantar. Y tengo cada vez más ganas de perdonarlo.

FT abril 2011

El autor de la ilustración es José Muñoz.

domingo, 17 de abril de 2011

Muñeca brava - Humor

1
Michelle y Barack Obama decidieron romper el protocolo y salir, solos, a cenar a un restaurante de barrio. El mozo recién estaba trayendo la bebida cuando el dueño se acercó y saludó muy efusivamente a Michelle con un beso en la mejilla. Resultaron ser viejos conocidos de la escuela secundaria. Ella le presentó a su marido y luego siguieron departiendo sobre “aquellos tiempos”.
Cuando volvieron a quedar solos Barack estaba algo molesto y entre uno que otro reproche le dijo como al pasar:
-Lo que son las vueltas de la vida, pensar que si te hubieras casado con él hoy serías la dueña de este restaurante.
-Qué decís?
-Eso, simplemente.
-Me parece que tenés una confusión. Si yo me hubiera casado con él, vos serías el dueño de este restaurante, ¡y él, el Presidente de los EEUU!

2
José anda muy decaído. Su mujer vive reprochándole su poco carácter y su falta de energía. Para colmo de males, como es muy competitiva, por cualquier disputa le apuesta algo… y le gana siempre. El psicólogo, para levantarle la autoestima, le sugiere que no entre en cualquier apuesta o que lo haga en alguna donde tenga las mejores chances. “Llévela a su juego, por ejemplo, la próxima vez, propóngale apostar a quién orina más lejos.”
Contento José se relame por anticipado y espera confiado la ocasión, que no tarda en concretarse. Los contendientes van al patio de la casa y él dice, con tranquilidad:
-Dale vos, las damas primero.
La mina, casi en cuclillas, con los pies sobre la raya, hace un esfuerzo supremo y el chorro sale disparado a unos 30 cm. Termina y se incorpora, ahora es el turno de José. Con una actitud de ganador que hace meses no tenía, se para con las piernas bien abiertas, abre la bragueta y se prepara para humillar. Mientras está tratando de relajarse y a la vez de concentrarse ante la inminente micción, escucha su mujer que le chista:
-¡Tch., tch., tch., no, no, no, no, noooo…! ¡Con las manitos no! Las manitos al costado, ¡como Mamita!


La viñeta es de Julio Parissi
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jueves, 14 de abril de 2011

Frases de película -9-


¿Entonces aquí, a los periódicos… para qué los utilizan? Marcos (Javier Gutierrez) a Martín (Carlos Iglesias)

Un Franco, 14 pesetas. España, 2006, 105 min., dirigida por Carlos Iglesias.

Sencilla e inquietante película ambientada en la España franquista de 1960. En el medio de una fuerte recesión industrial y desempleo, un par de amigos emigra ilegalmente a Suiza en busca de trabajo y una solución económica para sus familias que quedan en España.
La diferencia del estándar de vida entre ambos países sorprende a los protagonistas y da lugar a unos pasos de comedia muy graciosos en el medio de tanto drama. Es de antología la escena donde uno de ellos se encuentra por primera vez con un rollo de papel higiénico y el amigo le explica que es para reemplazar a los “pedazos de periódico que usamos nosotros”.
El título juega con la mención a Franco y el cambio entre la peseta y el franco suizo. Repaso de una época no muy lejana que vendría bien no echar al olvido, sobretodo en estos tiempos donde las políticas migratorias españolas y de sus vecinos se ven (desde acá) demasiado cerca del chovinismo y la xenofobia.


La desopilante escena del papel higiénico (36 segundos) se puede ver aquí:
http://www.youtube.com/watch?v=HEpvjrrIl3c
Y aquí otra parte, dramática, del filme:
http://www.youtube.com/watch?v=g51vs5THs_I&feature=related



Alguien tiene que hacerlo ¡Y ahora a toda velocidad! Buenas noches mi amor…Michele (Jean Paul Belmondo)
¡New York Herald Tribune!¡New York Herald Tribune! Patricia (Jean Seeberg)

Sin aliento, Francia, 1960, 90 min., Jean Luc Godard

Muchas cosas comienzan con esa primera frase: Sin aliento, la película de Godard; la consagración de la Nouvelle Vague, del cine francés de los 60; el uso de la cámara al hombro; la carrera al estrellato de Belmondo y la fuga permanente del protagonista hacia la muerte.
Con la segunda frase aparece Jean Seberg con su pelo corto y su fascinadora presencia vendiendo diarios en la avenida de los Campos Elíseos y uno quiere entrar en la pantalla y comprárselos todos.
Hay homenajes varios en la película: el primero a Casabanca y a Bogart, a quien el protagonista admira e imita y del que se ven muchas fotos en primeros planos. Por si dudas cupieran, cuando decide cambiar su identidad, durante la persecución, se hace llamar Lazlo Kovacs. El segundo a Hitchcock, a quien el propio Godard imita haciendo un cameo en la película y refuerza con otro que hace Philippe de Brocca. También hay un homenaje a Gassman y a Il sorpaso, con música incluída.
¿Hace falta decir algo algo más para desear que les pique el bichito y se den una vuelta por el video club?
Nota: En lugar de esa antigüedad del video club, pueden bajarla de la red si saben cómo. ¡Ojo! Es la de GODARD, no una norteamericana del 2004 que se llama igual y de la que no tengo ni noticias.


Si quieren comprar el diario: http://www.youtube.com/watch?v=c4l00kP2XWM&feature=related
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lunes, 11 de abril de 2011

Fertilización asistida - Humor

1
Un matrimonio de Galicia no conseguía el deseado embarazo a pesar del tiempo trascurrido y las consultas realizadas, por lo que decidieron jugar las últimas fichas en una visita a un renombrado especialista londinense. Llegaron con su ansiedad y su poco inglés a la consulta.
En primer lugar el doctor revisó, a solas, a la señora y luego la hizo salir. A continuación examinó e interrogó al marido y concluidos ambos exámenes reunió a la pareja y les comentó que no veía problema alguno y que siguiendo sus indicaciones lograrían el embarazo en poco tiempo. Tomó el recetario, escribió su prescripción y la repitió en voz alta varias veces, al cabo de lo cual los despidió, muy cordial. La pareja regresó a España alegre y esperanzada.

No bien vueltos a Galicia se encontraron con que lo indicado no se conseguía por ningún lado. Ninguna de las 3 farmacias del pueblo tenía Trideoderol y el asunto estaba a punto de abatirlos una vez más hasta que alguien recordó que el farmacéutico del pueblo vecino había vivido en Inglaterra y dominaba tanto el idioma como el vademécum británico. Quizás allí tuvieran el fármaco o alguno alternativo. Allá fueron y la sorpresa, tanto del farmacéutico como de ellos, no pudo ser más grande:
-¡Aquí no hay indicado ningún medicamento! Acá dice “Try the other hole”…

2
Una pareja de campesinos colombianos va al ginecólogo y el marido le resume la consulta: -"Mire dostor, es que tenemos un problema: mi mujer y yo queremos tener condescendencia, pero no sabemos si es porque soy omnipotente o mi mujer es histérica. Antes hemos ido a otro dostor y nos dijo que mi mujer tenía la vajilla rota y la emperatriz subida, y como, además, la operaron de la basílica balear, no sabemos si eso puede influir. También a mí hace años me operaron de la protesta y, a lo mejor, me han dejado escuelas en el cuerpo. Nos recomendaron ir a un médico de Bogotá, que era muy bueno, y, mire, en cuanto entramos en la consulta había allí dos ordenadores conestados a una antena paranoica. En esa consulta, a mi mujer le hicieron una coreografía y el médico nos dijo que no veía nada raro y nos recomendó que hiciéramos el intento. Entonces, 15 días ella y 15 días yo estuvimos intentando, pero, nada. Nos volvimos para aquí y otro dostor nos recomendó hacer vida marítima y nos fuimos de Cartagena a Santa Marta y, en todas las playas, hacíamos vida marítima, pero nada. Además, mi mujer hace tiempo tuvo un alboroto y, a lo mejor, eso ha influido. Pero yo creo que mi mujer es frigorífica, porque nunca llega al orégano". Después de escucharlo con atención, el ginecólogo contestó: -"Una de dos, me parece que usted lo que tiene es un problema de especulación atroz o que su mujer está tomando pastillas anticorrosivas".

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viernes, 8 de abril de 2011

Atando cabos - Microficción


Atando cabos

-Dos veces me salvaste la vida. Una, en el naufragio.
-Sólo te até bien a la cuerda de rescate.
-La segunda, cuando me quise ahorcar.
-Esa vez hice mal el nudo.

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