martes, 8 de junio de 2010

La revolución

























La revolución y El socio - Slawomir Mrozek

Slawomir Mrozek (Borzecín, Polonia, 1930) escribe teatro y narrativa. Sus cuentos están atravesados por un humor irónico y cáustico. Ocasionalmente su mordacidad aumenta y se hace algo lacerante, tan exagerada que la trae de nuevo al campo del humor a través del grotesco. Por ejemplo, en Juego de azar, que tiene 34 micro-cuentos, hay uno en que el cura de una iglesia para conseguir feligreses decide anexarle un sex-shop.
Los dos que siguen son, estimo, bastante representativos de su obra.


La revolución (de La vida difícil)

En mi habitación la cama estaba aquí, el armario allá y en medio la mesa.
Hasta que esto me aburrió. Puse entonces la cama allá y el armario aquí.
Durante un tiempo me sentí animado por la novedad. Pero el aburrimiento acabó por volver.
Llegué a la conclusión de que el origen del aburrimiento era la mesa, o mejor dicho, su situación central e inmutable.
Trasladé la mesa allá y la cama en medio. El resultado fue inconformista.
La novedad volvió a animarme, y mientras duró me conformé con la incomodidad inconformista que había causado. Pues sucedió que no podía dormir con la cara vuelta a la pared, lo que siempre había sido mi posición preferida.
Pero al cabo de cierto tiempo la novedad dejó de ser tal y no quedó más que la incomodidad. Así que puse la cama aquí y el armario en medio.
Esta vez el cambio fue radical. Ya que un armario en medio de una habitación es más que inconformista. Es vanguardista.
Pero al cabo de cierto tiempo... Ah, si no fuera por ese «cierto tiempo». Para ser breve, el armario en medio también dejó de parecerme algo nuevo y extraordinario. Era necesario llevar a cabo una ruptura, tomar una decisión terminante. Si dentro de unos límites determinados no es posible ningún cambio verdadero, entonces hay que traspasar dichos límites. Cuando el inconformismo no es suficiente, cuando la vanguardia es ineficaz, hay que hacer una revolución.

Decidí dormir en el armario. Cualquiera que haya intentado dormir en un armario, de pie, sabrá que semejante incomodidad no permite dormir en absoluto, por no hablar de la hinchazón de pies y de los dolores de columna.
Sí, era la decisión correcta. Un éxito, una victoria total. Ya que esta vez «cierto tiempo» también se mostró impotente. Al cabo de cierto tiempo, pues, no sólo no llegué a acostumbrarme al cambio –es decir, el cambio seguía siendo un cambio–, sino que, al contrario, cada vez era más consciente de ese cambio, pues el dolor aumentaba a medida que pasaba el tiempo.
De modo que todo habría ido perfectamente a no ser por mi capacidad de resistencia física, que resultó tener sus límites. Una noche no aguanté más. Salí del armario y me metí en la cama.
Dormí tres días y tres noches de un tirón. Después puse el armario junto a la pared y la mesa en medio, porque el armario en medio me molestaba.
Ahora la cama está de nuevo aquí, el armario allá y la mesa en medio. Y cuando me consume el aburrimiento, recuerdo los tiempos en que fui revolucionario.

El socio (de Juego de Azar)

Decidí vender mi alma al diablo. El alma es lo más valioso que tiene el hombre, de modo que esperaba hacer un negocio colosal.
El diablo que se presentó a la cita me decepcionó. Las pezuñas de plástico, la cola arrancada y atada con una cuerda, el pellejo descolorido y como roído por las polillas, los cuernos pequeñitos, poco desarrollados. ¿Cuánto podía dar un desgraciado así por mi inapreciable alma?
–¿Seguro que es usted el diablo? –pregunté.
–Sí, ¿por qué lo duda?
–Me esperaba al Príncipe de las Tinieblas y usted es, no sé, algo así como una chapuza.
–A tal alma, tal diablo–contestó–. Vayamos al negocio.

MROZEK, Slawomir. La vida difícil, 2002, del Acantilado, Barcelona.
MROZEK, Slawomir. Juego de Azar, 2001, del Acantilado, 110 pág., Barcelona.
.

9 comentarios:

Marple dijo...

Muy buenos los cuentos!!!
el aburrimiento como causa de una revolución es muy interesante,o el motivo por el cual alguien se vuelve revolucionario. Como es una teoría que me echaría encima a todos los revolucionarios del mundo, dejo eso como un chiste.
lo que sí puedo asegurar que en mi vida personal he hecho algunos cambios que luego he abandonado, cosa que me ha servido para no intentar nuevas locuras...por lo menos por un tiempo.
En cuanto al segundo, tal vez la filósofa y elegante Mirtha Legrand tenga razón cuando dice:
"bien arreglada, bien tratada
mal arreglada, mal tratada":)

Goliardo dijo...

¡Colosal! Tomo nota de don Slawomir, un fenómeno. El primero me provocó algo muy particular: siendo un tema sobre el cual muchas veces reflexioné (las vanguardias, la revolución, el valor del cambio por sí mismo, esa idea que mamamos los que nacimos en el siglo XX), me pareció algo que me hubiese encantado escribir, poder decirlo de una manera tan sencilla y contundente. Formidable como se puede reflexionar sobre un siglo de revoluciones y vanguardias tan brillantemente en tan pocas líneas.
El segundo, una pequeña pieza perfecta, que exhibe todo lo que señalás al principio.
Gracias por compartirlo.
Un abrazo grande.

Marple dijo...

Formidable como comentás, Goliardo.
Me saco el sombrero.

Fernando Terreno dijo...

Marple y Goliardo:
Me alegro que les gustara.
Lo puse porque ese tipo de humor vitriólico me resulta gracioso y me resuena. Pero literariamente hablando -opinión personal-, Don Slawomir da hasta ahí nomás.
En realidad siempre "el bufón" (en la literatura) se permite decir lo que "no se puede decir", por un lado, pero por otra parte toca en tono menor, nunca propone nada y es un inimputable, porque habla un poco en broma y un poco en serio.
En síntesis, nunca le llegará a los talones -para mí, repito- a cualquiera que milita y concreta en una acción política cualquier acción, por pequeña que parezca.
Un abrazo.

SUSANA dijo...

Jajajajajá!!!

Un tipo muy simpático este Slawomir Mrozek. No lo conocía! Los dos trabajos provocan la risa (no es poco mérito) E imagino que los remates son el fuerte de este Escritor, amigo del guiño y de levantar la copa cuando pone el punto final.

Buena opción de lectura! Muchas Gracias por la recomendación Fer!

Un Abrazo Amigo!

Leo Carballo dijo...

Y tiene razón el amigo Mrozek, algunos presumidos creemos en el alto valor de nuestras almas, y tal vez su precio no alcance para una entrada de cine...

juan pascualero dijo...

Muy bueno Fernando. Yo creo que para algunos esta forma de decir las cosas puede ser más incisiva. Al menos a mí me dejó pensando.

Fernando Terreno dijo...

Marple:
Muy cierto, me dejó pensando y después de releerlo más razones te doy.
Goliardo:
Tengo que disculparme y agregar a mi comentario anterior que coicido con vos en que Mrozek tiene una escritura impecable y contundente. En mi comentario se me mezclaron algunas broncas que me provocan algunas actitudes, que no le quitan brillantez a lo escrito.
Susana:
Así es, parece una manera de escribir "nuestra" y sus remates golpean.
Leo:
Es duro admitirlo, pero no menos cierto.
Juan:
Me alegra que te guste.

Gracias a todos.

cr dijo...

Lindos textos, me quedo con "La revolución" puesto que tal cual se describe la situación la puse en práctica más de una vez, por suerte no me acobardó el aburrimiento aún sigo revolucionaria (aunque sea moviendo las cajas de los estantes).

El alma, de momento, no intento venderla, creo que me va mejor con mi trabajo.

Admirable el poder de síntesis de este señor.