domingo, 29 de agosto de 2010

Cine Luxor: el Splendor de La Playosa

Cine Luxor: el Splendor de La Playosa

Los recuerdos más lejanos de mis primeras películas están ligados al Cine Luxor de La Playosa, mi pueblo natal. Formaba parte del centro neurálgico del pueblo que incluía hotel, bar, billar, salón comedor y de fiestas, cine-teatro, garage y la parada del colectivo. La construcción, única de dos plantas, se inauguró en 1929 como Cine Ideal y enseguida se llamó Hotel-Cine Savoia (por la casa real de la monarquía italiana). Más tarde pasó a ser el Hospedaje y Bar Central por un lado y el Cine Luxor por el otro; ya estábamos en 1954.

Lo operaba la Empresa Aimino-Fazzio, cuyos socios Humberto Fazzio y Atilio El flaco Aimino se repartían las tareas. *“En esos tiempos solía subir las escaleras, hasta el lugar donde el segundo de ellos preparaba las “cintas” para pasarlas ese día. Allí hurgaba en una caja a donde iban a parar los recortes y yo los miraba a trasluz tratando de imaginar alguna escena. De esos años tengo grabado en la memoria una película “En la selva no hay estrellas”. Me quedó grabada porque no la entendí y después nunca más oí hablar de ella. Siempre creí que el encargado de pasarla habría confundido el orden de los rollos haciendo la trama imposible de entender. Otra que me quedó grabada fue “Ben-Hur”, especialmente la escena de la carrera de cuadrigas que es espectacular.”

En la bruma me aparecen las películas de Sandrini, especialmente una en que decía: “La mama ve los colores…” y otra de Ángel Magaña haciendo la historia del Club San Lorenzo de Almagro: El cura Lorenzo. También recuerdo que a muchas las íbamos a ver varias veces y en el intervalo (le decían intérvalo) íbamos al bar contiguo, de la familia Molinari, y tomábamos un submarino con Bay biscuit, en invierno, o una “naranjina” (la gaseosa que fabricaban en el pueblo –con tapas corona incluidas –, Bosquito o José Rabino) con fernet, en verano, cuando nos queríamos hacer los mayorcitos.
El Luxor fue el primer **“Templo profano” donde participé de la misteriosa y oscura ceremonia de hacer viajes imaginarios y ver sueños fugaces con la posibilidad de repetirlos varias veces el mismo día.


El título hace referencia a la excelente película, que además homenajea a muchas otras:
Splendor, Ettore Scola, Italia, 1988, 110 min., con Marcello Mastroianni, Marina Vlady, Máximo Troisi.


*Otro playosense, entiendo que de la flia. Conrero, ha escrito sobre el mismo tema un artículo muy emotivo, de donde tomé el fragmento en itálica.
http://esloquehayhoy.wordpress.com/category/cine/

** “Templos profanos” se llama una de las partes de una pieza, entre nouvelle y ensayo, deliciosa y nostálgica, que con el cine como telón de fondo hace un hermoso recorrido por esos templos y sus oficiantes y sacerdotisas.
Cozarinsky Edgardo, Palacios plebeyos, 1ª edición, Buenos Aires, 2006, Sudamericana, 120 páginas.
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10 comentarios:

ro dijo...

La nostalgia tiene esa belleza sutil que te atraviesa con una estocada suavemente mortal. Muy buena entrada, Fernando. Nuestros pasados están poblados de cines. Yo tengo vívidos recuerdos de matinés de cuatro películas al hilo que dieron vida a mis domingos adolescentes.
Abrazo

Fernando Terreno dijo...

¡Cuatro al hilo!
Qué bueno. Mi memoria no llega tan atrás...

Ataúlfa Braun dijo...

Mientras leía, me has hecho recordar "Cinema Paradiso" y sumirme en cierta atmósfera amarcordiana.
Abrazos.

andal13 dijo...

Ah, los cines de antes... Hoy son iglesias de cultos brasileños, o estacionamientos, o comercios.
Se me pianta un lagrimón.

La pucha, me vinieron ganas de comer bay biscuits!

Fernando Terreno dijo...

Ataúlfa:
Curiosamente las dos películas tratan el mismo tema con poca diferencia de tiempo, CP es 1989 y Splendor de 1988.

andal13
precisamente el Splendor cierra para dar lugar a un supermercado y ...
la manera de pasar el trago es tomarse un chocolate con ba bscuits.

Un abrazo

El Santi dijo...

Qué cosa che. Me cagaste la vida. Me hiciste acordar de tantos cines que cerraron en Montevideo que me dieron ganas de llorar.Tengo decenas de nombres en la memoria que ya no existen. En aquel Montevideo más provinciano todavía que este de hoy, íbamos solitos al cine desde los 12 años y nos pasábamos la tarde entera. "Continuado, 3 películas" Llegabas a la mitad de la segunda y veías el principio cuando daba la vuelta. Con frecuencia las veías dos veces. También nos gustaban las "sisnosis" de las que se iban a estrenar en breve. Eso sí, el Cine Luxor de Montevideo era de películas "de relajo" En muchas ciudades del interior de Uruguay ya no queda ni un solo cine hoy en día. Entrar al Censa o al Trocadero era como entrar a Versailles. Hoy el Censa funciona en un pedacito del anterior y el Trocadero es una iglesia pentecostal Dios es Amor.
Me mató que en tu pueblo había una naranjita "El Bosquito". Seguro algunos parientes...
Tenés razón, yo de cuatro al hilo no me acuerdo, en mis tiempos como mucho eran tres.
No sé de dónde sacó eso Ro. Feliz de ella que tiene esos recuerdos...

El Santi dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
El Santi dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Fernando Terreno dijo...

Santiago:
Sí, pura nostalgia y recuerdos. Pero lindos, que es lo mejor que nos puede pasar.
Los comentarios me han "inspirado" la próxima entrada, que está relacionada con esta.
Y podríamos seguir con el cine por episodios, ese de "Continuará..." que es de donde viene la palabra SUSPENSO, precisamente porque la acción queda suspendida.

Seguro que Bosquito era un pariente tuyo. Lo recuerdo las siestas de los veranos, haciendo las tapas corona con unas chapas de hojalata y una estampadora a pedal.
Después vino la coca-cola, como avanzada de la globalización.

cr dijo...

¡Qué lindo todo!