jueves, 14 de noviembre de 2013

Manuel Scorza - Redoble por Rancas (1)

Una mirada a Redoble por Rancas, de Manuel Scorza (1ª parte)
Por Fernando Terreno

En 1970 Manuel Scorza publicó la novela Redoble por Rancas donde narra la lucha que llevaron adelante los campesinos de los Andes peruanos, entre 1950 y 1962, para recuperar sus tierras usurpadas por los grandes hacendados y la minera norteamericana Cerro Pasco Copper Corporation.

Años después, la prensa peruana difundió estas noticias:
·        Lima, 28 de julio de 1971. El presidente de la República del Perú, Gral. Juan Velazco Alvarado anunció el indulto y liberación de Héctor Chacón, de 57 años, condenado a 16 años de prisión, de los que lleva cumplidos once. La libertad se le otorga en coincidencia con el sesquicentenario de la Independencia, por considerarlo un “símbolo del sufrimiento de los comuneros del Perú”.
 
 
·         Rancas, 1975. El Gral. Francisco Morales Bermúdez, sucesor de Velazco Alvarado, acompañado por todo su Gabinete de Ministros, proclamó desde esta localidad la continuación del proceso de Reforma Agraria.
·         Yanahuanca, Junio de 1983. Alcira Benavides fue secuestrada en su hacienda por el grupo Sendero Luminoso y luego asesinada en la plaza pública.

Lo que convierte en extraordinarias a lo que serían tres informaciones comunes o habituales de los diarios es que sus protagonistas son los mismos que los de la novela. Tanto o más llamativo porque, esta vez, la ficción antecede a la realidad. La única diferencia es que en la novela Alcira Benavídes se llama Pepita Montenegro. El mismo autor advierte desde el prólogo: “Los protagonistas, los crímenes, la traición y la grandeza, casi tienen aquí sus nombres verdaderos”.
Redoble por Rancas forma parte de una serie de cinco novelas escritas entre 1970 y 1979. El quinteto, al que llamó La guerra silenciosa, se completa con Historia de Garabombo, el invisible, El jinete insomne, Cantar de Agapito Robles y La tumba del relámpago.

Cuando se publicó, en 1970, produjo un sacudón en las letras y la vida política peruana. Admitía una lectura política por la proximidad de los hechos denunciados y los sueños revolucionarios que se imponían en sus lectores. También podía ser considerada como un cierre o culminación de las novelas indigenistas. Otros la veían como una suerte de combinación de las nuevas formas narrativas de la novela latinoamericana, una mezcla de realismo mágico con Rayuela y una base de compromiso político.
Puede que haya algo de cada cosa, pero el estilo y las formas son absolutamente clásicas y recuerdan el tono épico de Cervantes, incluyendo un resumen como encabezamiento de cada capítulo, al igual que en el Quijote. La utilización de elementos mágicos y míticos está al servicio de la dimensión de los personajes y de dar un tono poético a las gestas, pero siempre con una correspondencia con la realidad o, a lo sumo, para lograr un tono paródico o grotesco que destaque alguna característica o situación. En este sentido está más cerca de Cervantes y de lo real maravilloso de Alejo Carpentier que de las fantasías estrafalarias y sobrenaturales del realismo mágico.
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2 comentarios:

Susana Peiro dijo...

¡Qué interesante situación, Fernando! La realidad – en este caso, dada por las noticias- confirma ¿y homenajea? la imaginación del autor. Voy a tu otro artículo sobre el tema y desde ya, no he leído ni una de las novelas de Scorza, de modo que voy a paso lento…

Fernando Terreno dijo...

Susana:
Esto confirma que los escritores son tipos peligrosos. Lo que escriben, a veces, termina sucediendo...
Un abrazo