sábado, 17 de marzo de 2018

Con el mismo verso -6- César Tiempo y Guido Spano


La argentinidad al palo
La hermandad de las poesías de hoy está en los diferentes modos de pensar la construcción (y de apropiarse) de la “identidad nacional”.

 














Carlos Guido y Spano (1827-1918) es el autor de Trova, un largo poema de 1895, que empieza y termina así:
He nacido en Buenos Aires,
¡Qué me importan los desaires
con que me trata la suerte!
Argentino hasta la muerte,
He nacido en Buenos Aires.

César Tiempo (Israel Zeitlin, 1906-1980), respondió con una demoledora muestra de talento, ironía y humor: soy Argentino hasta la muerte, nací en Rusia. Es decir soy un inmigrante, tan inmigrante como vos, aunque hayas nacido acá, tus ancestros –los apropiadores de la Patria– eran también inmigrantes. Escribió esta parodia de la famosa estrofa:

¡Yo nací en Dniepropetrovsk!
No me importan los desaires
con que me trate la suerte.
¡Argentino hasta la muerte!
Yo nací en Dniepropetrovsk.

Lo voy a decir con un chiste cordobés: –Negra, no te hagái la despeinada, que soi de Via Azalais.
En esta época, de chauvinismo explícito, me pareció interesante repasar estos temas, así como sería bueno recordarle a nuestro presidente –promotor de una campaña para cobrarle a los inmigrantes la atención en los hospitales– que empiece por cobrársela a su propio padre, inmigrante siciliano.

En esta puja terció también, César Fernández Moreno (1919-1985), hijo del gran Baldomero –el de “Setenta balcones y ninguna flor…”–, con su intento de construir la nacionalidad logrando una identidad estética propia que incluya a “los otros”; a lo autóctono, a lo extranjero y a llevar esa discusión a la esfera pública.
Escribió Argentino hasta la muerte (ed. Sudamericana, 1963) un largo poema que desde el título refiere directamente al tema y es una larga autobiografía que llega hasta los tiempos en que no había país ni acá ni en la península ibérica.
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