lunes, 14 de mayo de 2018

Pum en el ojo


Lo único permanente en el habla es el cambio. El uso y significado de tal o cual frase va modificándose con el tiempo y, ciertas maneras de referirse a algo, fechan sin discusiones a los textos.
La expresión ¡Pum en el ojo! se usaba, en la Argentina, allá por las décadas del 20 y 30 del siglo 20.  En medio de una conversación indicaba al interlocutor que su comentario había sido acertado, que “había dado en el clavo” o que el aludido se sentía alcanzado por él.

Juan Filloy lo usa en reiteradas ocasiones en su novela Op Oloop. Por ejemplo en las páginas 129 (habla Peñaranda), 150 (la dice el estudiante) y 169 (Peñaranda, de nuevo). Los números de páginas refieren a la edición de Paidós con prólogo de Bernardo Verbitsky.
Años más tarde, en 1961, Aurelio Ferretti (1907-1963) –dramaturgo argentino– escribió una obra de teatro con ese título: ¡Pum, en el ojo! que publicó la Editorial Quetzal.

Ahora, el Presidente, cuando es encontrado en situaciones embarazosas, cosa que ocurre cada vez con más frecuencia, la ha reemplazado por “Mala mía” o “Esa te la debo”. Ese lenguaje, posiblemente sugerido por Durán Barba, no es originalmente muy argentino. Nosotros usamos “tocado”  o “submarino hundido” si el argumento es irrebatible. Otros dicen touchè, directamente en francés, expresión proveniente de la esgrima, donde un contendor avisa al otro que lo ha alcanzado o este reconoce el hecho.
Al responder “Esa te la debo” el Presidente nos está engrupiendo. Esta última palabra, de origen lunfardo, viene del genovés groppo: nudo, moño, atado, envuelto; que es lo más ajustado a los engañosos “paquetes” que nos intenta hacer tragar.
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Portadas de la revista de sátira política chilena TOPAZ:
Pum en el ojo – Nº 72 de diciembre de 1932
Los dictadores Uriburu e Ibáñez – año 1931



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