viernes, 11 de octubre de 2013

Anemia del Mediterráneo – Sa Surbile

 

Sa Surbile (La absorbedora).
La pastora tenía un niño recién nacido que no crecía. Se iba apagando lentamente ante la desesperación de los padres. La madre le daba la teta largo rato, incluso hasta quedarse dormida, pero el niño no se alimentaba.
Sucedía que cuando se disponía a amamantar a su hijo se le aparecía una serpiente –Sa Surbile- y los hipnotizaba. Ponía su cola en la boca del niño y chupaba ella la leche de la madre hasta saciarse, cumplido lo cual se retiraba y escondía hasta el próximo turno.
La madre no se daba cuenta, salvo por el deterioro de la criatura y todo terminaba en el desenlace fatal.
Para evitar esto se utilizaban dos recetas. Una consistía en que en toda casa con un recién nacido se colocaba detrás de la puerta de entrada una bolsa con harina. Se suponía que de ese modo, la serpiente al encontrar primero ese alimento ya no tendría necesidad de la leche de la madre. Si el marido permanecía en la casa, lo que se ponía detrás de la puerta era una guadaña o una hoz bien afiladas para cortar la cabeza de la serpiente.

La historia, proveniente de pastores sardos, habla de la anemia del mediterráneo, de cómo la interpretaban y la enfrentaban. Hasta mitad del siglo pasado, los casos severos de esta enfermedad eran causa de altas tasas de mortalidad infantil.
En la actualidad, en las universidades de Cagliari y de Sassari hay institutos dedicados especialmente al tema y está totalmente bajo control pero, durante mucho tiempo, afectó especialmente a las familias de campesinos y pastores, de lo que nos queda esta historia como registro.

La talasemia (del griego “sangre marina”) es un tipo de anemia hereditaria de difusión mundial pero que originalmente se detectó en los pueblos del mar Mediterráneo, en Italia y particularmente en Cerdeña.
Se presenta en varios tipos, con cuadros clínicos que van desde los muy leves con portadores casi asintomáticos hasta casos graves de enfermedad terminal. Su tratamiento es relativamente simple y están identificados los genes -cuya alteración es la causa de la enfermedad- y el modo en que se hereda.


Hay dos o tres puntos muy interesantes en la historia desde el punto de vista mítico.
Lo más saliente, a mi modo de ver, es la inversión de la imagen de la muerte. Estamos habituados a la muerte como una mujer con una guadaña que viene a segar nuestras vidas. En esta tradición sarda, la muerte tiene la imagen de una víbora –que en la iconografía habitual simboliza lo opuesto a la muerte: la medicina y la farmacia- y la guadaña la tienen las víctimas para pelear contra ella.
Esta serpiente chupa la leche de la madre, otra sustitución de las mujeres vampiro  que chupan y se alimentan con sangre.
La serpiente "encanta" a la madre y engaña al bebé, versión espejada de otro mito sardo: Las panas o janas, las mujeres que mueren en el parto y cuyas ánimas deambulan cantando tratando de encontrar y "encantar" a sus hijos. 

Gracias a Luis Doppio, descendiente de pastores, que me contó la historia.
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lunes, 7 de octubre de 2013

La influencia (1) - Clases de Literatura por $ 200


Por la misma esquina de la plaza de Yanahuanca por donde, andando los tiempos, emergería la guardia de asalto para fundar el segundo cementerio de Chinche, un húmedo setiembre, el atardecer exhaló un traje negro. El traje, de seis botones, lucía un chaleco surcado por la leontina de oro de un Longines auténtico. Como todos los atardeceres de los últimos treinta años, el traje descendió a la plaza para iniciar los sesenta minutos de su imperturbable paseo.
MANUEL SCORZA, Redoble por Rancas, capítulo 1.

A las nueve, una mañana de fines de julio, el soberbio coche de Gatsby se deslizó por la rocosa pendiente hasta mi puerta y exhaló un bocinazo por su claxon de tres notas. Era la primera vez que me visitaba, si bien yo había estado en dos de sus fiestas, me había subido a su hidroavión y, antes sus reiteradas invitaciones, había usado frecuentemente su playa.

At nine o’clock, one morning late in July, Gatsby’s gorgeous car lurched up the rocky drive to my door and gave out a burst of melody from its three-noted horn. It was the first time he had called on me, though I had gone to two of his parties, mounted in his hydroplane, and, at his urgent invitation, made frequent use of his beach.
FRANCIS SCOTT FITZGERALD, El gran Gatsby, capítulo 4.

 
Muy de vez en cuando aparece alguien que lee con su propia cabeza y aporta ideas  nuevas a la teoría y la crítica literarias. Entre estos, Harold Bloom (norteamericano, 1930), autor del concepto de “la angustia de la influencia” que señala como la tensión de la pugna entre el escritor y todos sus antecesores, en la cual se evidencian «las sombrías verdades de la competencia y la contaminación».
Anatomía de la influencia, 2011/1991 (The anxiety of influence: A Theory of Poetry)

Para Blomm, cualquier obra literaria actual lee de manera errónea –y creativa- y por lo tanto reinterpreta a los textos anteriores. Y esta angustia se supera con la inteligencia y el talento que permite a los autores perpetrar el descuartizamiento que ejecutan sobre aquellos textos.
Bloom da otra vuelta de tuerca a un concepto que había lanzado J. L. Borges en un texto de 1951, Kafka y sus precursores, que sintetizaremos así: todo gran escritor crea a sus precursores. Por crear debemos entender que los resignifica, los transforma, los actualiza y este efecto retroactivo de la actualidad sobre el pasado hace “nuevas” las viejas obras por la simple acción de leerlas ahora.

Los párrafos de Scorza y de Fitzgerald –de dos novelas tan distintas (¿o no?) – parecen mostrar el ligero perfume de un autor en el otro y sintetizar el tema de la influencia que tan bien vieron Bloom y Borges.

 
Las ilustraciones son de los grandes Nicolás Prior y Miguel Repiso REP.
Más sobre la influencia en el texto de Bloom y en estos enlaces:
Borges y Kafka. La alegría de la influencia. – Eduardo Pellejero
http://institucional.us.es/revistas/philologia/23/01%20Pellejero.pdf
http://www.borges.pitt.edu/bsol/db6.php
J. L. Borges, Otras inquisiciones, Kafka y sus precursores, acá:
http://www.galeon.com/kafka/borges2.htm
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viernes, 4 de octubre de 2013

Cuando la tarde se va...


Las últimas horas de la tarde, con su inquietud, desasosiego o melancolía, han sido fuente de inspiración de muchos poetas. Acá van algunos de los recuerdos que esas musas dejaron.

1
Hay una hora de la tarde en que la llanura está por decir algo; nunca lo dice o tal vez lo dice infinitamente y no lo entendemos, o lo entendemos pero es intraducible como una música…
EL FIN, cuento, Jorge Luis Borges (1899–1986) (Artificios, 1944; Ficciones, 1944)

2
SANTOS VEGA, poema de Rafael Obligado
EL ALMA DEL PAYADOR
Cuando la tarde se inclina
sollozando al occidente,
corre una sombra doliente
sobre la pampa argentina.
Y cuando el sol ilumina
con luz brillante y serena
del ancho campo la escena,
la melancólica sombra
huye besando su alfombra
con el afán de la pena.


3
ZAMBA DEL TIEMPO LEJOS – Zamba de Arturo Dávalos.
Cuando la tarde se va
y el camino del cerro subimos los dos
siento nostalgia al pensar
que no volverás, que no volverás.
Por el arroyo tu voz
saltarina en las piedras parece decir
llévame siempre hacia el mar
donde morirás, donde morirás.
…


4
CALLE DESCONOCIDA – Fervor de Buenos Aires, Joge Luis Borges.

Penumbra de la paloma
llamaron los hebreos a la iniciación de la tarde
cuando la sombra no entorpece los pasos
y la venida de la noche se advierte
como una música esperada y antigua,

como un grato declive.
…
Quizá esa hora de la tarde de plata
diera su ternura a la calle,
haciéndola tan real como un verso
olvidado y recuperado.
Sólo después reflexioné
que aquella calle de la tarde era ajena,
que toda casa es un candelabro
donde las vidas de los hombres arden
como velas aisladas,
que todo inmediato paso nuestro
camina sobre Gólgotas.

(Continuará)
El autor de la viñeta es Fournier.
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jueves, 12 de septiembre de 2013

Con el mismo cuento 12 - El novio y la estatua

Siempre con la idea de reunir cuentos sobre el mismo tema de diferentes autores, encontré este artículo de Marcelo Suárez de Luna en su  excelente blog “La menor idea”.
De modo que, con autorización de su autor, transcribo el original que pueden leer en este enlace y de paso dar una mirada y dejarse tentar hacia otros rumbos
http://marcelo-lamenoridea.blogspot.com.ar/2013/08/la-senora-del-anillo.html

La señora del anillo
La historia del prometido y la estatua es bastante conocida y tiene muchas versiones. Ricardo Piglia menciona a William de Malmesbury y su “Chronicle of the Kings of England” (Siglo XIII); Eduardo Berti, a la “Anatomía de la melancolía” de Robert Burton. Próspero Mérimeé lo cuenta en “La Venus de Ille”. También hay una novela de Tim Powers, “La fuerza de su mirada”. Incluso la película de Tim Burton, “El cadáver de la novia”, se basa en un cuento popular ruso judío del SXIX que también cuenta algo parecido.
El centro de la historia sería este: un joven –a punto de casarse o luego de terminar la ceremonia nupcial- se pone a jugar a la paleta con unos amigos. Le molesta el anillo que desde ese día lleva puesto, entonces lo coloca en el anular de una estatua que está junto al terreno donde se hace el partido. Al término del juego, el muchacho va a buscar la sortija y se encuentra con que el puño de la estatua se ha cerrado (en algunas versiones la estatua ha desaparecido) impidiendo que se lo puedan sacar.
Es la noche de bodas y el joven percibe una tercera presencia en la cama, entre su esposa y él (algún cuento dice que siente unas caricias que atribuye a su mujer)
El muchacho siente un susurro junto a su oído:

-         Soy Venus, y he aceptado tu propuesta matrimonial-

Nuevamente se multiplican los desenlaces. En alguno, la estatua asesina a la esposa. En otro, al muchacho. En una tercera narración, el joven visita a un hechicero, quien le escribe una carta a Saturno rogándole su intervención. El joven debe sortear muchos peligros hasta que logra depositar el pedido de ayuda en manos del terrible dios, quien le ordena a Venus devolver el anillo de inmediato y dejar al muchacho en paz.

Francamente este último final no me gusta. Prefiero algún asesinato en el medio, porque no creo que la pobre Venus luego de esperar cientos de años a un candidato suelte la sortija tan fácilmente, por más terrible que fuera el viejo Saturno, capaz de comerse a su propio hijo. Alguien debía morir. O el atolondrado muchacho, capaz de ponerse a jugar con sus amigos a horas de la boda, o tal vez su esposa, digamos que por la fatalidad de las cosas. No hay que poner un anillo en el dedo de nadie a no estar completamente seguro, aunque se trate de un dedo estatuario. Porque, como dice Mérrimeé en La Venus de Ille: “ten cuidado si ella te ama”

 
El cuento de Mérimeé en este enlace:
http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/fran/merimee/venus.htm
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viernes, 6 de septiembre de 2013

Frases de película 18 - El desprecio


El desprecio (Le mépris), Francia, 1963, 102 min., Dir. Jean-Luc Godard.

Paul Javal (Michel Piccoli), escritor francés, acepta hacer el guión para una película que se va a rodar en Capri, cuyo argumento es una versión de La Odisea en la que Penélope le es infiel a Ulises. En el primer encuentro con el productor (Jack Palance) -un norteamericano arrogante- deja que su bella esposa Camille (Brigitte Bardot) vaya sola con éste en su coche deportivo. Esto da lugar a una serie de malos entendidos -en especial por parte de Camille que se siente despreciada por su marido y ofrecida como cebo para la obtención del contrato- y genera una seria crisis matrimonial. De modo que el director de la película (¡Fritz Lang en persona!) filma el drama clásico mientras Goddard filma el otro drama que se desarrolla con idéntico argumento.
 

La idea parecía buena, pero el resultado es un bodrio mayúsculo desde el guión de Alberto Moravia hasta el producto final. Lo único rescatable es ver a Fritz Lang actuando de director, los paisajes de Capri y a la Bardot en su esplendor. Otra perla que nos muestra la película es una casa de arquitectura muy singular (ver foto) construida sobre un acantilado: la casa Malaparte. Perteneció a Curzio Malaparte quien la hizo construir en 1937 y es objeto de estudio y admiración además de tener una de las vistas más hermosas del Mediterráneo.
Paradojas del cine, una obra sostenida únicamente en el culo de la Bardot tenía que acabar como las propias nalgas de nuestra admirada: en una inevitable caída.


Camille (La esposa, Brigitte Bardot)  – ¿Te gustan mis piernas? ¿Y mis rodillas también?
Paul Javal (El escritor, Michel Piccoli)  – Realmente me gustan mucho tus rodillas.
Camille – ¿Y mis muslos?
Paul  – También.
Camille – ¿Me ves por detrás en el espejo? ¿Piensas que es bonito mi culo?
Paul  – Si, mucho.
Camille – ¿Quieres que me arrodille?
Paul  – No es necesario.
Camille – ¿Y mis pechos, te gustan?
Paul  – Sí, muchísimo.
Camille – Suavemente, Paul, no tan brusco.
Paul  – Lo siento.
Camille – ¿Qué prefieres, mis pechos, o mis pezones?
Paul  – No sé, me gustan igual.
…
Camille – Entonces me amas totalmente.
Paul  – Te amo totalmente, tiernamente, trágicamente.
Camille – Yo también, Paul.



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martes, 3 de septiembre de 2013

Mascotas


1. Mientras más tarde llegues, más se emociona el perro al verte.

2. Los perros no se dan cuenta si los llamas por otro nombre.

3. A los perros les gusta que dejes muchas cosas tiradas en el piso.

4. Los padres del perro nunca te visitan.

5. Los perros están de acuerdo en que debes levantar la voz para dejar en claro tu punto de vista.

6. Nunca tienes que esperar por el perro, ellos están listos antes que vos (las 24 horas del día).

7. Los perros encuentran divertido cuando llegas ebrio.

8. A los perros les gusta ir de cacería o de pesca.

9. Un perro nunca te despierta en la noche para preguntarte: "¿Si yo muero conseguirías otro perro?"

10. Un perro deja que le pongas un collar con púas sin llamarte pervertido.

11. Si un perro detecta en ti el olor de otro perro no se enoja, solo piensa que es interesante.

12. A los perros les encanta viajar en la caja de la pick-up.

Y por último pero ciertamente no menos importante:
13. Si el perro te deja no se lleva la mitad de las cosas.

Prueba Final: Encierra a tu esposa y a tu perro en el baúl de tu auto por una hora. Después abrílo y observá quién está más feliz de verte.


Nota: En el caso que el INADI me pusiera preso -por el tono misógino y discriminador de la entrada- espero que me vengan a visitar, dado que no tengo perro.
El Editor / El Pulpero
Nota 2: No conozco al autor, pero lo felicito por su humor.
Nota 3: La foto se titula: Deforestación. Tampoco conozco al autor.
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viernes, 30 de agosto de 2013

Menús literarios -2- Aves y pescados


Comer, lo que se dice comer un banquete suculento, es lo que hacen los personajes de El festín de Babette, cuento que publicó en 1958, con el seudónimo Isak Dinesen, la escritora danesa Karen Blixen.
La acción transcurre en la puritana Dinamarca del siglo XIX, a donde llega la francesa Babette huyendo del terror que se ha instalado en París. Después de catorce años como criada en un ambiente donde lo único que abunda es la represión un buen día gana la lotería y decide retribuir la hospitalidad ofreciendo un banquete. Renuentes al principio, los comensales terminan entregados a los placeres de la carne… de unas codornices que parecen ser irresistibles.

Gabriel Axel la llevó al cine en 1987 y La fiesta de Babette ganó ese año el Oscar a la mejor película extranjera. Otro libro de Isak Dinesen, Out of Africa había sido filmado en 1985 con Meryll Streep y Robert Redford en los protagónicos. Se llamó África mía y también ganó el Oscar, esta vez como mejor película.
Los que quieran hacer dieta pueden privarse de la comida y ver los paisajes africanos. Las que se animen pueden probar el plato fuerte de la comilona: Codornices en sarcófago (Cailles au sarcophage), cuya receta he tomado del enlace que figura abajo.

Ingredientes:
·                     2 láminas de hojaldre
·                     4 codornices de caza (perdices, palomas torcazas, lo que consigan)
·                     80 gr. de foie gras de pato
·                     300 gr. de hongos boletus (champiñones, si no consiguen boletus)
·                     1 diente de ajo
·                     aceite de oliva
·                     pimienta blanca
·                     sal
Preparación:
Se limpian bien las codornices sin abrirlas del todo. Se sacan las tripas, los pulmones, el corazón y se reserva el hígado. Salteamos en una sartén el ajo en aceite de oliva y cuando esté dorado lo retiraremos. El aceite habrá tomado el sabor del ajo, aumentamos el fuego y echamos las codornices hasta que se doren, las apartaremos y reservamos el aceite, donde saltearemos también los hongos previamente limpios y troceados. Rellenamos las codornices con el foie gras de pato y dos o tres trozos de hongos. Salpimentamos y forramos las codornices con hojaldre, a modo de sarcófago, haciéndole una pequeña obertura en la parte superior a modo de chimenea. En el exterior del sarcófago untaremos un poco de foie gras y lo pintaremos con un poco de yema de huevo con una brocha. Precalentamos el horno a 180ºC y metemos las codornices en una bandeja engrasada durante una hora. Pasado este tiempo le daremos un golpe de calor para que se doren. Acompañaremos el plato con el resto de hongos salteados.

 

 Si prefirieran algo más liviano, sugeriría probar esta receta bien fácil, que casi podríamos clasificar como “light”, ideal para ofrecerla a comensales que cuidan la silueta. Eso sí, por favor, no hagan la mersada de Proust de servirlo en una servilleta de papel.

Marcel Proust no cocinaba, pero dirigía personalmente a Celeste, su cocinera. Uno de sus platos favoritos y creación propia era el lenguado a la mantequilla. Celeste iba a comprar el pescado fileteado y fresco en el mercado de Saint Agustín, donde vivían. Luego pasaba el pescado por una mezcla de harina y mucha pimienta negra, fresca y recién molida. Echaba dos cucharadas colmadas de mantequilla y un chorro de aceite en la sartén y freía el pescado, dos minutos por lado, para servirlo en una servilleta de papel.
Tomado de - Cuisine d’auteur - de la revista de una línea aérea y se deben a su recopiladora, la escritora chilena Elizabeth Subercaseaux.

 
Una hora después estábamos almorzando en el gran comedor del hotel, y con la cantimplora de cuero de un limón echábamos unas gotitas de oro a aquellos dos lenguados que muy pronto dejaron en nuestros platos la panoja de sus espinas rizada como una pluma y sonora como una cítara.
M. Proust, En busca del tiempo perdido, A la sombra de las muchachas en flor.
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sábado, 24 de agosto de 2013

César Vallejo y Daniel Giribaldi

Con el mismo verso -2-
Anticipándose a la huesuda
 
 
Con la idea de reunir poemas sobre la misma temática y de cierto parentesco entre ellos, hoy traemos dos sonetos hermanos. El primero es del peruano César Vallejo (1898-1932) y pertenece a su libro Los heraldos negros y el segundo es del argentino Daniel Giribaldi (1930-1984), poeta, que lo parodia en lunfardo en su homenaje.
Pero lo mejor no termina acá. Por si esto fuera poco, Jorge Marziali le puso música y lo pueden escuchar en el enlace de más abajo.


Piedra negra sobre una piedra blanca

Me moriré en París con aguacero,
un día del cual tengo ya el recuerdo.
Me moriré en París -y no me corro-
tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.

Jueves será, porque hoy, jueves, que proso
estos versos, los húmeros me he puesto
a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto,
con todo mi camino, a verme solo.

César Vallejo ha muerto, le pegaban
todos sin que él les haga nada;
le daban duro con un palo y duro

también con una soga; son testigos
los días jueves y los huesos húmeros,
la soledad, la lluvia, los caminos...


El velorio

Me moriré en París, o en el carajo
un día jueves o, si no, un domingo,
en el bulín que está, si no le chingo,
cerca del Rin, el Paraná o el Tajo.

Espicharé a la gurda y no me rajo:
quizás tendré una cacharpaya en gringo
y allí el Jorge y el John, el Paul y el Ringo
tocarán... si andan flojos de trabajo.

Será un velorio piola, tendrá gancho...
Alguien dirá:"Fue un punto divertido".
Alguien también me llorará a lo chancho.

Y alguien, que llegará sin hacer ruido,
silenciará a los Beatles, lo más pancho.
Y yo me iré con él. Con el Olvido.

 


Acá la versión de Jorge Marziali: Y yo me iré con él (El velorio)
http://www.youtube.com/watch?v=-rnDnaZeS7Y
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martes, 20 de agosto de 2013

Quiroga y Gorodischer - Sobre la fotografía

Con el mismo cuento -11 -
La cámara oscura (1920) de Horacio Quiroga y  La cámara oscura (1983) de Angélica Gorodischer.


Se trata de un par de cuentos bien distintos y, a la vez, con muchos puntos en común. Además de compartir el título (seguramente un homenaje de AG a HQ) los dos transcurren en zonas del interior argentino (uno en Misiones y otro en Entre Ríos), en la misma época (a caballo entre el siglo XIX y el XX) y; en esencia, hablan de la fotografía, de los misterios de la construcción de nuestra mirada, de lo que vemos y de cómo nos vemos.

Horacio Quiroga (1878-1937), uruguayo nacido en Salto, aficionado a la fotografía y al cine, tomó contacto con Misiones como fotógrafo de la expedición de Lugones de 1903 a las ruinas de San Ignacio. Escribió varias notas y al menos dos cuentos relativos al tema y a la  impresión que le causaban las diferencias entre las imágenes que captan nuestros ojos y las de las fotos.
Melquíades Sotelo (¿díganme si el nombre no les hace acordar a García Márquez?), aindiado y asmático, pasa de agente de policía a juez y se casa con una polaquita hacendosa. Al regresar de un viaje a Buenos Aires muere y la viuda encarga una foto del difunto. Dura tarea la del fotógrafo que debe revelar/revivir lo que ha quedado registrado en la placa.

Angélica Gorodischer, publicó su libro de cuentos Mala noche y parir hembra (Ediciones La Campana), en 1983. Entre ellos está La cámara oscura que en 2008 fue llevada al cine con el mismo título, con dirección de María V. Menis y Mirta Bogdasarián en el papel de la  protagonista.
Gertrudis crece en una colonia judía de Entre Ríos como la hermana menos agraciada de la familia. Se casa con un viudo rico que, para olvidar los problemas de su anterior matrimonio con una mujer muy bella, la elige justamente por su fealdad. Pero los cánones de la belleza son una construcción cultural en permanente cambio. Un día llega un fotógrafo al establecimiento para hacer unos retratos familiares y sucede lo inesperado.
¿Qué vemos cuando miramos? ¿Qué tienen en común la impresión que dejamos en nuestras fotografías y las que tenemos de nosotros mismos?
 

El cuento de Quiroga se puede leer aquí:
http://www.medellindigital.gov.co/Mediateca/repositorio%20de%20recursos/Quiroga,%20Horacio/Quiroga_Horacio-%20La%20Camara%20Oscura.pdf
El cuento de Gorodischer acá:
http://peopleandstories.files.wordpress.com/2010/05/camara-oscura-cuaderno.pdf

En Sobre la fotografía (1973), Susan Sontag reúne una serie de ensayos con relación a los distintos aspectos involucrados en las fotos, desde el intento de perpetuar la situaciones hasta la transformación de las personas en objetos o el recorte de una parte de lo visible hasta problemas estéticos, éticos y morales. Quienquiera ahondar en el tema puede darle una mirada.
Para hacer honor al título de esta serie de entradas (El mismo cuento), vale recordar que los textos de S. Sontag reconocen como base los trabajos que entre 1931 y 1939 escribió al respecto el filósofo alemán Walter Benjamin. La Editorial Pretextos los ha reunido y editado con el mismo título: Sobre la fotografía.
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viernes, 16 de agosto de 2013

Frases de película 17 - Poderosa Afrodita


Poderosa Afrodita (Mighty Aphrodite), EEUU, 1995, 95 min. , Woody Allen

Un matrimonio neoyorquino adopta un bebé. El marido, convencido de que el nene tiene una inteligencia superior, quiere conocer a sus padres biológicos para ver si también son superdotados. El padre resulta ser desconocido y la madre es una prostituta, ingenua y nada brillante, actriz de cine porno con aspiraciones a papeles “serios”.
Woody Allen convierte este drama en divertida comedia mezclando una tragedia clásica (Edipo), que se desarrolla en simultáneo en las ruinas del teatro griego de Taormina, Italia; con la otra historia, que se va desarrollando en Nueva York.
El resultado es desopilante, se mezclan los actores y los escenarios, aparecen el marido, entre los actores en Taormina; y Tiresias y el director del coro, en Manhattan.
Más adelante el dislate se completa: se transforma en una comedia musical con final feliz para todos.
 

Teatro griego – Lingüística – Sexo
Lo mejor es el guión, del que he extractado tres partes que se corresponden con los subtítulos. La primera es una muestra de humor –oficio original de Allen–. La segunda toca el tema de la elección del nombre del niño, similar al que vimos en Frases de película 15. Como la tercer parte contiene alusión a escenas de sexo explícito, La Pulpera no se hace responsable de las imágenes que pudiera evocar y solicita a las personas sensibles abstenerse (de leerla).

1
Yocasta (Mamá de Edipo, Olimpia Dukakis)  – Mi hijo asesinó inconscientemente a mi noble marido (Layo)… Sin darse cuenta se enganchó conmigo y se enamoró de su amada madre y la amó en lujurioso lecho…
Corifeo (Líder del coro, Fahrid Murray Abraham)  – Y así nació una nueva profesión, que cobra hasta 200 dólares la hora… y en horas de 50 minutos.


2   (acaban de adoptar al niño)
Lenny Weinrib (el padre adoptivo, Woody Allen)  – ¿Qué nombre piensas ponerle?
Amanda Sloan (la madre adoptiva, Helena Bonhan Carter) – ¿Nombre? ¿Qué te parece Eric?
L – Es un niño, no un vikingo. Pongámosle el nombre de uno de mis héroes.
A – ¿Cómo cuál?
L – ¿Qué tal Groucho?
A – ¿Hablas en serio?
L – Sí, es genial.
A – ¿Qué te parece Phineas?
L –  Phineas es nombre de usureros. No quiero. Déjame pensar. ¿Qué tal Django?... Por Django Reinhardt, el gran guitarrista.
A – ¿Diango Weinrib?
L – Maldita sea, mi apellido no pega con él.
A – Algo sencillo,… como Ben.
L – ¿Ben Weinrib? No. Quiero que tenga un nombre genial… Sugar Ray Weinrib.
A – Holden, como el de El cazador oculto (Catcher in the rye).
L – Holden  funciona bien con tú apellido, pero no con el mío… Cole… Harpo… Earl…
Ya está: ¡Thelonius! ¡Genial!
A – Max. ¿Qué te parece Max?
L – Max me gusta. Dr. Max Weinrib… Me gusta. Senador Max Weinrib…

 
3  (El padre encuentra a la madre, una prostituta que lo toma por un cliente)
Linda Ash (Mira Sorvino)   – ¿Eres casado, no es cierto?
Lenny Weinrib (Woody Allen)  – ¿Cómo lo sabes?
Linda – Tienes todo el aspecto…
Lenny – ¿Aspecto de qué?
Linda – De que te hace mucha falta una buena mamada.
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lunes, 12 de agosto de 2013

The end


La película había concluido. El odioso cartelito tenía una razón primera y simple: diferenciar las películas que “continuaban”  de las series que tenían varios episodios, donde en lugar de The end (Fin) aparecía Continuará (To be continued). En ambos casos, el cartel separaba en forma clara la ficción de la realidad.
En la actualidad ha dejado de usarse y las series adelantan “escenas del próximo capítulo” que, a su vez, comienza con “escenas del capítulo anterior”.

También los libros terminan con la palabra Fin, lo que parece muy obvio pero no lo es tanto. A tal punto que la utilizan aún aquellos cuyos finales abiertos no clausuran nada y hasta preanuncian continuaciones.
Los primeros libros posteriores a la aparición de la imprenta (1560) terminan con la palabra FIN.
El libro de Buen Amor (1330), de Juan Ruiz, Arcipreste de Hita, acaba con esta nota:
FENITO LIBRO, GRACIAS A DOMINO NOSTRO JESU-CHRISTO. ESTE
LIBRO FUE ACABADO JUEVES XXIII DÍAS DE JULIO DEL AÑO DE MIL
E TRESCIENTOS E OCHENTA E NUEVE AÑOS.
Se entiende perfectamente que diera gracias a dios, si nos ponemos en el lugar del pobre copista que tuvo que hacerlo manuscrito, a pluma y tinta.
Ahora, si tuviera que elegir el mejor final para cerrar algo me quedo con este:

La commedia è finita * (La comedia se acabó) dice Canio, y el telón cae.
Así concluye la ópera I Pagliacci, de Leoncavallo.
Se trata de una ficción dentro de otra. Un elenco circense trashumante da una función de teatro para un grupo de aldeanos (actores de la misma compañía).
En la obra el Payaso (Canio) cela a su esposa Colombina (Nedda) con Arlequín (Beppe). Como la amenaza del Payaso (que, en un ataque de ira, abandona su papel para hacer de sí mismo) parece ir en serio, ella pide ayuda al “verdadero” amante (Silvio), que está entre el “público de ficción” y este sale en su defensa.  Canio los apuñala delante del público verdadero.
Ahí es donde  el autor/ el Payaso / Canio (es decir, el que ustedes prefieran) pronuncia la frase y logra que “termine la función/corriéndole un telón al corazón” **.


Tan logrado es el triple significado de la frase que ha quedado como modelo de cualquier asunto definitivamente cerrado.
¡La commedia é finita!


* La frase original es latina y se atribuye a Suetonio (que la pone en boca del Emperador Augusto en su lecho de muerte): Acta est fabula, plaudite!  (La representación ha terminado, ¡aplaudid!) Se usaba en Roma para indicar el final de los espectáculos.

**La última curda (1956), tango de Cátulo Castillo y Aníbal Troilo.

Algunos temas relacionados con El fin del The end, acá:
y Sobre el Libro de Buen Amor, acá:
http://jaserrano.nom.es/LBA/
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