martes, 8 de mayo de 2018

Cocoliche y sainete


El actor Celestino Petray imitaba con facilidad a los italianos acriollados, entre ellos a un peón calabrés llamado Francisco Cocoliche y a su modo de hablar. Ambos pertenecían a la compañía de los hermanos Podestá. Por ese entonces, año1886, los Podestá representaban en el circo una versión casi muda del Juan Moreira de Eduardo Gutiérrez, a la que le fueron incorporando diálogos para hacerla más entendible.
“Una noche, sin aviso previo, Petray irrumpió en el 2º acto llevando un caballo de las riendas y cuando Gerónimo Podestá lo vio, le dijo:
¡Adiós, amigo Cocoliche! ¿Cómo le va? ¿De dónde sale tan empilchado?
A lo que Petray respondió:
¡Vengue de la Patagonia co este pareciere macanudo, amique!
La cosa produjo una explosión de risa que duró largo rato. Petray continuó:
Me quiame Francisque Cocoliche, e songo cregollo gasta lo güese dela taba e la canilla de lo caracuse, amique, afficate la parata…
Y se contoneaba coquetamente.
¡Quién iba a suponer que de aquel episodio improvisado saldría un vocablo nuevo para el léxico popular!”
Esto cuenta José Podestá en sus memorias de 1930, tituladas Medio siglo de farándula.
Así nació, para el teatro argentino, el cocoliche, esa manera de hablar con que nos torturan en la actualidad dramaturgos excelentes y de los otros. Insisten con un habla que no manejan, para la que no tienen oído –sobre todo porque desapareció hace casi ochenta años– y a la que debieran suplantar por cualquiera otra que resulte verosímil, la lengua italiana, posiblemente.
Para colmo de males, la vice Presidenta está intentando ponerlo de nuevo de moda. Haciendo gala de su “manejo del italiano”, intentó hablar en la lengua del Dante en una visita a Macerata (Le Marche, Italia) y le salió un ridículo cocoliche que hizo recordar a la parodia del argentino que llevaba su familia a Italia. La hacía Enrique Pinti, que pedía en un bar: Motzzo, per la nena camone.
¿O nos estará dando una sutil señal de que en lugar de gobernar están representando un sainete?


El entrecomillado lo tomé de: Cocoliche y lunfardo de Ulysse le Bihan – Universidad de Oslo
Y de acá:
Juan Moreira - Versión completa de José Podestá
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jueves, 3 de mayo de 2018

Supersticiones


Concierto supersticioso


1 - Al parecer, el gran físico Niels Bohr tenía una herradura en la puerta de su casa. Cuando alguien le preguntó si realmente creía que las herraduras traían buena suerte, contestó:
– No, pero me han dicho que dan suerte incluso a los que no creen en ellas.

2 - El gran navegante argentino Hormiga Negra tenía un instrumento para medir la lluvia colgando del popel de su barco. Consistía en un pequeño atado de crines de burro que según él tenía un funcionamiento increíble, incluso mantenía un registro de eventos durante cierto tiempo: “Si salgo y está mojado, indica que está lloviendo o que ha estado lloviendo hasta hace 1 o 2 horas.”

3 – En la revista Scienza e Paranormale se citan algunas especulaciones “numerológicas” que se han hecho en relación al 11 de septiembre de 1993: New York City tiene 11 letras, Afghanistan tiene 11 letras, Ramsin Yusef, el terrorista que había amenazado con destruir las torres, tiene 11 letras, George W. Bush, el terrorista que destruyó gran parte del mundo, tiene 11 letras, las dos torres gemelas formaban un 11, Nueva York es el undécimo estado, el primer avión que se estrelló contra las torres era el vuelo número 11, dicho vuelo transportaba 92 pasajeros y 9+2 son 11, el vuelo 77 que se estrelló también contra las torres llevaba 65 pasajeros y 6+5=11, la fecha 9/11 es igual al número para las emergencias estadounidense, 911, cuya suma interna da 11. Y sigue la cábala.
¿Cuáles son las objeciones a estas coincidencias aparentemente prodigiosas?
New York tiene 11 letras si se le agrega City, Afghanistán tiene 11 letras pero los secuestradores provenían de Arabia Saudita, Egipto, Líbano y los Emiratos Árabes, Rasmin Yusef tiene 11 letras sólo si utiliza expresamente una transliteración determinada, pero si en vez de Yusef se hubiera transliterado Yussef el juego no habría funcionado. El vuelo 77 no llevaba 65 sino 59 pasajeros, etc., etc., etc.
… para hacer las cuentas lo numerológico tuvo que limar asperezas,…


Los tres ítems de hoy tienen en común el recurrente intento de los humanos de descifrar signos y encontrar explicaciones para tratar de entender el mundo.
El 1, que tomé del blog: https://pseudopodo.wordpress.com/2008/07/31/bohr-y-la-herradura/ muestra una de las formas del razonamiento científico, la puesta en contradicción de dos enunciaciones. O una fina ironía, si lo prefieren.
El 2, que escuché personalmente, es una muestra acabada de sentido común y un desafío a tanta tecnología innecesaria.
El 3, es un fragmento de una conferencia de Umberto Ecco en el Festival de Matemáticas del año 2008 en Roma, titulada: Falacias de la numerología (el agregado en itálica es mío). Allí se despacha, con humor y fundamentos, contra todo tipo de chantas, numerólogos, cabalistas, adivinadores, gematristas y otras alimañas.
Ustedes tendrán que elegir el sistema de análisis y relaciones que estimen más adecuado, pero sean cuidadosos porque se corre el riesgo de creer en las cifras del INDEC de Todesca-Macri o en la lluvia de inversiones.
¡Que la inocencia nos valga!

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miércoles, 25 de abril de 2018

Rusia 2018 reúne a Borges, Henry Ford y Maradona



Cuando la pelota empiece a dar vueltas en el partido de fútbol entre la Selección Argentina y la Selección de Croacia, el 21 de junio de 2018, en el hermoso y flamante estadio techado de la ciudad de Nijni Novgorod, agregaremos una cuenta más al collar que nos une con las fascinantes ciudades “orientales”.
Serena, enclavada en la confluencia del Oká y del Volga, la ciudad tiene una historia muy rica y un hijo que se destaca entre muchos: el escritor Máximo Gorki. Tan venerado que, durante más de cincuenta años, llevó su nombre: se llamó Gorki hasta 1990.
El primero entre nosotros en acercarla para estos pagos fue Jorge Luis Borges, en su artículo El truco*, de 1928. Allí la nombra, como parte de un chiste “judío”, en realidad una ligera modificación a uno que Freud había publicado en 1905 y al que copió sin citar la fuente, como era habitual en él.
Otra curiosidad es que en Nijni Novgorod se estableció, en 1929, la primera fábrica de autos rusa, la GAZ, con ayuda y soporte técnico de la FORD Motor Company. Produjo más de cien mil Ford A  y, entre 1936 y 1942, otro tanto del Ford B con el nombre de GAZ M1, la “M” en honor a Molotov.
Y, para terminar la velada, podemos agregar al gran Diego A. Maradona que, junto con Víctor Hugo Morales comentarán los partidos por Telesur, de modo que tenemos por delante miradas interesantes y disfrute asegurado.
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*…los baratijeros Mosche y Daniel que en mitad de la gran llanura de Rusia se saludaron:
-¿Adónde vas, Daniel?, -dijo el uno.
-A Sebastopol, -dijo el otro.
-¡Mientes, Daniel. Me respondes que vas a Sebastopol para que yo piense que vas Nijni-Novgórod, pero lo cierto es que vas realmente a Sebastopol. ¡Mientes, Daniel!
Jorge Luis Borges, El truco, de El idioma de los argentinos, 1928.

Más sobre JLB/SF  aquí:
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sábado, 14 de abril de 2018

Con el mismo cuento 48 – Jardiel Poncela y Noel Coward

Hasta que la muerte nos separe (y más allá también)















Un marido de ida y vuelta, 1939, de Enrique Jardiel Poncela, español, (1901 -1952)
Un espíritu burlón (Blithe spirit), 1941, de Noel Coward, inglés (1899-1973)

Las comedias de hoy tienen como base unas parejas de viudos ‒reincidentes en el matrimonio‒  y la presencia de los fantasmas de sus primeros cónyuges, empeñados en deshacer esas uniones y complicarles la vida. En el primer caso es Pepe el aparecido y en el segundo Elvira, pues la situación está invertida.
Me enteré del plagio/coincidencia por el prólogo de José M. Torrijos a un libro de Enrique Gallud Jardiel, nieto de Jardiel Poncela: Vidas de gentuza, recién salido del horno.

El asunto es bien conocido en España y ha sido comentado ya en varias ocasiones, de las que he seleccionado esta que me ha parecido tan rigurosa como bien escrita por Marcos Ordóñez:
Además viene con una yapa: una semejanza muy grande entre una canción de Jardiel Poncela y una de Cole Porter, digamos una “devolución de atenciones” o “el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra”.
Como decía muy bien Enrique González Tuñón: “En el arte no hay influencias, hay fatalidades de la afinidad.”



Para los que el nombre de Enrique Jardiel Poncela, prolífico dramaturgo y escritor español, les resulta poco conocido, dejo este otro enlace a un artículo sobre un merecido homenaje teatral que se le tributó:
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jueves, 5 de abril de 2018

Hexagrama 16



Hexagrama 16
 Se conocen desde hace muy poco y, como amantes sin experiencia, nada saben uno del otro. Quizá ella teje su velo nupcial mientras él vuela en las alas del deseo, ciego en su pasión.
Ella mueve los hilos con gracia y seguridad y la red va surgiendo prodigiosa. Él la corteja fascinado, sorprendido por los sublimes aleteos de su corazón.
Ceremoniosos y aplicados, los dos ponen toda su destreza en las tareas. Cada uno con un entusiasmo diferente, casi ajenos, misteriosamente sin recelos.
El entusiasmo de ella es el de alguien paciente y seguro; tejiendo un bordado conocido, deteniéndose cada tanto a reforzar algún nudo, entregada a un mandato atávico, sin apuro. Muy distinto del entusiasmo de él, que lo devora, lo empuja en acrobáticos arrebatos y lo muestra ridículo en su conducta. Parece gozar por anticipado cada vez que la mira, temerario, casi rozándola, mientras ella se oculta, cercana e indiferente. Hasta que, como un loco, arremete obstinado y se da cuenta de que ha entregado algo más que su alma: está atrapado entre esos hilos. Apenas puede moverse. El recuerdo de la libertad es lo único que le queda.
Ella se acerca, caminando con pericia, sobre la tela que ondula suave en la brisa de la tarde, lo observa y calcula que hay comida para rato.
Fernando Terreno
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domingo, 1 de abril de 2018

Títulos repetidos 13 - F. S. Fitzgerald y R. Piglia

Tierna es la noche
Tierna es la noche, 1934, novela de Francis Scott Fitzgerald (1896-1940). También editada como Suave es la noche, del original inglés Tender is the night.
Tierna es la noche, 1967, cuento de Ricardo Piglia (1940-2017), de su primer libro Jaulario, luego publicado como La invasión, en 1967 y reeditado en 2006.

La novela es un romance enmarcado en los locos años 20, donde se describe la invasión/conquista de Europa y la Costa Azul por parte de la alta burguesía estadounidense que no sabía qué hacer con su dinero, producto de las enormes ganancias obtenidas con la Primera Gran Guerra. Una crónica del final de esos tiempos que terminaron con la ilusión de un mundo feliz y llevaron a la crisis de 1929. El autor, que venía del éxito de El gran Gatsby en 1925, vivió desde entonces un período de grandes fracasos personales y económicos. Aunque tardó ocho años en escribirla, la indiferencia con que fue recibida operó como otro escalón en su caída. Todo se derrumbaba, menos su talento de escritor, aunque el reconocimiento llegara años después de su muerte.
Para muestra basta un botón. Acá van el comienzo, una página intermedia de Suave es la noche y el final de El Gran Gatsby:

…se alza orgulloso un gran hotel de color rosado. Unas amables palmeras refrescan su fachada ruborosa y ante él se extiende una playa corta y deslumbrante. Últimamente se ha convertido en lugar de veraneo de gente distinguida…

…cuando la dejó ante la puerta desolada y ella se volvió para mirarle, comprendió que desde aquel momento y ya para siempre el problema de ella era de los dos. (144)

Y seguimos luchando, como barcos contra la corriente, atraídos incesantemente hacia el pasado. (So we beat on, boats against the current, borne back ceaselessly into the past.)
En la entrada del 8 de marzo de 2018, Con el mismo cuento 47, hay una pequeña reseña. El que quiera una más detallada, puede leer lo que Enrique Vila Matas escribió en su blog, una bella y precisa síntesis de la novela. Dejo más abajo un enlace a la misma.
Fue llevada al cine en 1962 con Jennifer Jones y Jason Robards en los papeles de Nicole y Dick Diver, la paciente rica y su médico-marido dirigidos por Henry King.


El cuento de Piglia está dedicado a Fitzgerald, pero cuesta un poco encontrarlo allí. He leído la primera versión, me han dicho que la última tiene correcciones del autor que lo mejoran. Incluso ya no tiene la dedicatoria y el mismo Piglia en el prólogo a la reedición dice “… su título es un testimonio de mi admiración por Scott Fitzgerald aunque, para decir la verdad, el tono deriva de The Subterraneans de Jack Kerouac y sobre todo de la última frase del libro: And I go home having lost her love. And write this book.”
Es el fin de una historia de amor, trágica, de lo que queda y de la imposibilidad de separar la fragilidad del recuerdo de las fragilidades personales. En ese sentido sí es una historia como la de las heroínas de sus admirados F y K, en especial en la obsesión de dejarlo escrito.

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viernes, 23 de marzo de 2018

Títulos repetidos 12 - Rafael Guillén y Mario Goloboff

Caballos por el fondo de los ojos











Caballos por el fondo de los ojos, poema (1969) de Rafael Guillén.
Caballos por el fondo de los ojos, novela (1976) de Mario Goloboff.

Rafael Guillén es un poeta granadino, Premio Nacional de Literatura de España, con una obra muy amplia. También ha escrito ensayos, narrativa y otros géneros.
Para 1969, un par de jóvenes escritores –Vicente Batista y Mario Goloboff– le pidieron una colaboración para la Revista Nuevos Aires que acababan de fundar.
Mandó Caballos por el fondo de los ojos, un conmovedor poema sobre la tristeza que impresionó lo suficiente a Goloboff , al punto que tomó unos versos para el epígrafe y el título de su primera novela publicada pocos años después.
Acá dejo un enlace donde pueden leer el poema tal como salió en el Nº1 de la revista. Hagan clic aquí y vayan a la página 46.


La novela tiene la escritura experimental de la época en que la búsqueda de nuevas formas era un imperativo. El mismo autor ha dicho que tenía cierta influencia de Macedonio Fernández (“Es algo macedoniana.”) Tengamos en cuenta que hacía poco había salido Rayuela y, tengo para mí, que la mayor presencia es la de Unamuno y su Niebla, a la que podemos presentir es esos diálogos en los que el “autor” dialoga con sus personajes y en los numerosos cambios del narrador. También hay una mezcla de géneros como una forma de hacer una obra que englobara toda la escritura.
Las obsesiones que acompañan al autor en su vida están claramente presentes en esta su primera obra: la identidad, la lengua, la patria, la cuestión judía, la melancolía, las pasiones, la eternidad.
Entre todas elijo esto, referido a las dos primeras: uno de los epígrafes de Semillas (pág. 26)
            El que no ha sentido el drama que se juega entre la cosa y la palabra, no podrá comprenderme.  Vicente Huidobro

Y esta reflexión de inmigrantes recién llegados al país, con la esperanza de que la palabra traiga bienestar y sea como el maná cayendo sobre ellos:
            Hacer un hogar con el idioma para que esta tierra no se niegue. Porque si no, todo es igual en la uniformidad, ajeno. 
Estamos juntos pero nos falta el hilo, el lazo que iguale.


A Mario Goloboff , escritor y docente universitario, como gusta definirse, lo podemos encontrar a menudo en las contratapas del diario Página12. Ha escrito Criador de palomas, novela, Aguerridas musas, crónicas y unas biografías: Leer Borges y Leer Cortázar reeditadas recientemente.
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sábado, 17 de marzo de 2018

Con el mismo verso -6- César Tiempo y Guido Spano


La argentinidad al palo
La hermandad de las poesías de hoy está en los diferentes modos de pensar la construcción (y de apropiarse) de la “identidad nacional”.

 














Carlos Guido y Spano (1827-1918) es el autor de Trova, un largo poema de 1895, que empieza y termina así:
He nacido en Buenos Aires,
¡Qué me importan los desaires
con que me trata la suerte!
Argentino hasta la muerte,
He nacido en Buenos Aires.

César Tiempo (Israel Zeitlin, 1906-1980), respondió con una demoledora muestra de talento, ironía y humor: soy Argentino hasta la muerte, nací en Rusia. Es decir soy un inmigrante, tan inmigrante como vos, aunque hayas nacido acá, tus ancestros –los apropiadores de la Patria– eran también inmigrantes. Escribió esta parodia de la famosa estrofa:

¡Yo nací en Dniepropetrovsk!
No me importan los desaires
con que me trate la suerte.
¡Argentino hasta la muerte!
Yo nací en Dniepropetrovsk.

Lo voy a decir con un chiste cordobés: –Negra, no te hagái la despeinada, que soi de Via Azalais.
En esta época, de chauvinismo explícito, me pareció interesante repasar estos temas, así como sería bueno recordarle a nuestro presidente –promotor de una campaña para cobrarle a los inmigrantes la atención en los hospitales– que empiece por cobrársela a su propio padre, inmigrante siciliano.

En esta puja terció también, César Fernández Moreno (1919-1985), hijo del gran Baldomero –el de “Setenta balcones y ninguna flor…”–, con su intento de construir la nacionalidad logrando una identidad estética propia que incluya a “los otros”; a lo autóctono, a lo extranjero y a llevar esa discusión a la esfera pública.
Escribió Argentino hasta la muerte (ed. Sudamericana, 1963) un largo poema que desde el título refiere directamente al tema y es una larga autobiografía que llega hasta los tiempos en que no había país ni acá ni en la península ibérica.
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lunes, 12 de marzo de 2018

Restaurantes y afines

Tengo ganas de cenar, de modo que, con el permiso de ustedes, voy a buscar un restaurante cercano y enseguida continuaremos divagando sobre cualquier cosa que venga a cuento. Ya lo dice el refrán: “Panza llena, corazón contento”, por lo que ¡allá vamos!

La búsqueda se está complicando, parece que no hay restaurantes por esta zona. Hay unos establecimientos dedicados a dar servicios similares, pero llevan otros nombres:
Bistró, Brasería, Trattoria, Bar Notable. Como la oferta es amplia, saco mi celular y busco un buen diccionario de sinónimos y alguna aplicación que venga en mi ayuda.
¡Para qué! La lista se agranda con Bodegón, Comedor, Parrilla, Chivitería, Taberna, Morfódromo, Chifa, Cafetería, Figón, Fonda, Mesón, Posada, Pub, Boliche, Pizzería, Cantina.

La idea de “comer afuera” es de los finales de la Edad Media. Hasta esos tiempos se comía “adentro” de las murallas, de los palacios, de las residencias y los conventos. Las industrias nacientes y los caballeros que se trasladaban dieron lugar a los primeros establecimientos donde comer –a veces la propia comida que se traía–, como las ventas que aparecen en los libros de caballería o los caravasar de la Ruta de la Seda.
París pasa por ser la cuna de la gastronomía y los restaurantes; en realidad cuando aparecieron en Francia hacía muchos años que en Londres florecían las taverns, frecuentadas por la clase alta, .

Venite ad me omnes qui stomacho laboratis et ego vos restaurabo (Venid a mi todos los que tengan el estómago cansado y yo los restauraré)
Ese cartel puso frente a su negocio, cercano al Louvre, un comerciante que servía caldos, consomés y otros potajes con los que sus clientes recuperaban fuerzas y buen humor, vino mediante. Así nació el primer Restaurante, poco antes de la Revolución. A partir de allí se multiplicaron y la alta cocina salió de los palacios y sentó baza en ellos.
Todavía quedan algunos que vienen desde aquellos tiempos: La tour d’argent, Procopio, Polidor.
Este último, fundado en 1845 como Crèmerie Restaurant Polidor, sirve todavía hoy vino en jarra y un espectacular Boeuf bourguignon por menos de 15 € con postre incluido. Eso sí, en efectivo: un pizarrón advierte ¡desde 1846 no aceptamos tarjetas de crédito!


Amigos, los dejo, trataré de hincar el diente en cualquier negocio que me sirva algo digerible, dejando de lado cualquier consideración acerca de la denominación del local, su etimología y el nombre aristocrático con que bauticen a la milanesa que quiero comer.
Entro a uno elegido al azar, pero la suerte es grela: encuentro que, además de aguantarme toda la sanata posmoderna, ¡la puta, había show!


Las imágenes son de Quino y de Pablo Caprarulo.
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jueves, 8 de marzo de 2018

Con el mismo cuento 47 - El pequeño Gatsby

El gran Fitz y el gran Tabucchi


Suave es la noche, de Francis Scott Fitzgerald, novela (1934)
El pequeño Gatsby, de Antonio Tabucchi, cuento de su libro El juego del revés (1981)

Las obras de hoy hablan del (sin) sentido de la vida, del futuro que retrocede, de la imposibilidad de satisfacer el deseo, del desasosiego, los recuerdos y, a pesar de todo eso, de las pasiones que nos mueven, en especial la de los escritores y su necesidad de dejarlo todo escrito, bellamente.


El cuento de Tabucchi es una muestra de rendida admiración por el gran escritor norteamericano, un homenaje merecido y apasionado. Es un lector/escritor que repasa su vida y la de sus amigos asignándoles los personajes de Suave es la noche, mientras trata de escribir un cuento propio. En esa tarea va recortando fragmentos de su admirado y de otros, como Virginia Woolf (un fragmento de Al faro) y logra un clima en que el “tiempo es pérfido, nos hace creer que nunca pasa, y cuando miramos hacia atrás…”
Y termina su obra, con “…un final de Fitzgerald, naturalmente.”

La novela es un romance enmarcado en los locos años 20, donde se describe la invasión/conquista de Europa y la Costa Azul por parte de la alta burguesía estadounidense que no sabía qué hacer con su dinero, producto de las enormes ganancias obtenidas con la Primera Gran Guerra. Hay lugar para descripciones magníficas, retratos sociológicos, un repaso del estado del Psicoanálisis, la Psiquiatría, y las clínicas para enfermos mentales y unas descarnadas y filosas descripciones de las aristocracias europeas y estadounidense.
Formalmente impecable, con su toque misterioso que se revela en algún momento, y con unos cambios temporales que sobreponen y revisitan los mismo hechos, fue llevada al cine 20 años después de la muerte de su autor, en 1962, para la época en que Hollywood lo puso de moda.
Si bien todo gira alrededor de la pareja de Nicole y Dick Diver, las voces de los demás protagonistas tienen un gran peso y se sostienen en diálogos permanentes matizados por un narrador que a veces parece desaparecer. La evolución de los personajes es, quizá, lo más extraordinario de la novela.   
El nacimiento de las estrellas de cine, el descubrimiento de playas exclusivas y hasta una corta descripción del Tour de France, todo es una joya, es difícil encontrar partes olvidables. Aún en lo minucioso y detallista, el relato es exacto, económico y, sobre todo, bello.

El juego del revés acá:
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sábado, 3 de marzo de 2018

Títulos repetidos 11 - El candelabro de plata


Alberto Guerchunoff y Abelardo Castillo


El candelabro de plata, Abelardo Castillo. Cuento, de 1961, de su primer libro Las otras puertas.
El candelabro de plata, Alberto Guerchunoff . Relato, de 1936, de su novela Los gauchos judíos (1910/1936).

Guerchunoff publicó su novela para el Centenario de la declaración de la Independencia. En realidad se trata de 24 relatos cortos que muestran las vicisitudes de la inmigración judía en sus intentos de integración de las dos culturas, las de sus orígenes y la del país que los recibía. Para la 2ª edición de 1936 agregó dos relatos más, uno de ellos El candelabro de plata, cuando ya eran insoslayables los actos antisemitas prohijados por sectores del gobierno.
En su modesta casa de Colonia Rajil, en Entre Ríos, el Rabí Guedalí está cumpliendo con las oraciones y los ritos del sabath cuando le roban un candelabro de siete brazos y él no hace nada, se limita a intercalar entre sus rezos una imprecación al ladrón: No… es sábado, es sábado… Al regresar su mujer, le reprocha vivamente su pasividad.

El protagonista del cuento de Castillo, por el contrario, no es creyente y aprovecha la celebración de otro rito religioso –las fiestas de la Navidad cristiana– para dar rienda suelta a sus pulsiones más primarias. Un inmigrante es también acá la víctima propiciatoria, el que le ayuda a cumplir, involuntariamente, su irrefrenable deseo.
El contraste por oposición entre ambos relatos queda bastante a la vista. Hay homenaje en la amorosa parodia y referencias varias para que el lector disfrute.
Una de ellas, “…con una ternura infinita, poniendo toda mi alma...”, me hizo recordar a la milonga humorística Amablemente. Disculpas por mención tan inoportuna, frente al próximo 8 de marzo y el paro/día internacional de las mujeres. 

La lectura de ambos permite cotejar los modos y el manejo del oficio por parte de dos representantes de momentos tan creativos como diferentes de nuestra literatura.

El candelabro de plata (Guerchunoff) se lee aquí, pág. 173.

El candelabro de plata (Castillo) aquí
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sábado, 10 de febrero de 2018

La profe de Literatura - Humor


La "vieja" de literatura pegó, en el transparente del aula, las evaluaciones de sus alumnos:

·         Oscar, Ester y Nair: Han salido primero, segundo y tercero en las conjugaciones. Pero esto no es algo definitivo, es infinitivo.
·         Primo, Segundo y Séptimo: Por favor respeten la orden, no el orden. Les pedí que se mezclen, no que se numeren.
·         Armando y Fernando: ¡No se hagan los gerundios! Sigan trabajando duro y lograrán sus objetivos.
·         Eugenia: Para integrarte por completo al conjunto vocal te faltaría una “o”. ¿Podrás conseguirla?
·         Salustiano: Lo mismo que para Eugenia, pero en tu caso sería una “e”.
·         Amada: Olvida el pasado y pon toda tu energía en el presente.
·         Aída: No sos un participio. No hagas caso a la engreída de tu vecina.
·         Concepción: Tu acción es para destacar, pero toma tus precauciones.
·         Constanza: Siempre igual. ¡Anímate a cambiar!
·         Deodoro: Divino, lo tuyo tiene un perfume especial.
·         Azucena, Rosa y Amapola: Florcitas mías, les agradezco su colaboración, pero moderen sus ímpetus. En especial vos, Amapola, no rompas las paradojas.
·         Ariel, Daniel y Ezequiel: Diablos míos, no se hagan los santos.
·         Santos: Vos tampoco.
·         Carmencita: No te achiques ante la primera contrariedad.
·         Ramón: No agrandes todo. Trata de encontrar el punto justo, ni aumentativos ni diminutivos.
·         Talía: Tu vocación está cambiada, lo tuyo es el canto, no el teatro.
·         León: Siempre tan agudo.
·         Clío: Otra paradoja, te llevás historia y tenés diez en Contabilidad. Las musas están confundidas (¿o será el cambio climático?)
·         Lucía: A pesar del pasado imperfecto, te aguarda un promisorio futuro. Lucirás, como un lucero.
·         Inmaculada: Defiende tu participio hasta las últimas consecuencias.
·         Matilde: Pon el acento en las cosas que realmente lo necesitan.
·         Clemente: Sé mas objetivo y menos adjetivo.

¡Les deseo felices vacaciones!
Nenucha Iriarte.
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